Análisis

Análisis de Castlevania: Mirror of Fate

Por Rafael Aznar
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El estudio español Mercury Steam continúa su reinvención  de la saga Castlevania, adaptando a 3DS las mecánicas de Lords of Shadow, el excelente “hack and slash” aparecido en PS3 y Xbox 360. Gabriel Belmont se ha convertido en Drácula y sus descendientes, atados por el destino, se internan en su castillo para hacerle frente.

España lleva años siendo un país entusiasta del arte del videojuego, pero esa pasión no parecía tener un reflejo equivalente en forma de mentes pensantes que proyectaran superproducciones de éxito, sobre todo en el sector de las consolas. Mientras estábamos en ésas, en 2010 llegó Castlevania: Lords of Shadow, de la mano de Mercury Steam, que se convirtió en la entrega más vendida de la historia de la saga de Konami. Dos años y medio después, se presenta Mirror of Fate, también del estudio madrileño, que llegará el 8 de marzo para quedarse como una de las joyas del catálogo de 3DS. España no es sólo un país de políticos fariseos; también hay gente que sabe hacer su trabajo y brillar en ello.

Continuando el reseteo

Cuando Konami cedió la licencia de una saga tan añeja (y nipona) a Mercury Steam, este estudio español optó por reiniciarla, abandonando el género “metroidvania” para apostar por el “hack and slash”. El recibimiento fue bueno, así que es la línea por la que se ha apostado también para 3DS: hay que avanzar por el castillo y derrotar a los muchos enemigos que nos van saliendo al paso, con un control que, mediante ataques fuertes-rápidos, ejecuciones, saltos y bloqueos-esquives, resulta muy fluido y accesible, sin ser un “machacabotones”.

Mirror of Fate continúa el hilo argumental del Lords of Shadow de PS3 y 360, con Gabriel Belmont ya convertido en Drácula y su hijo Trevor y su nieto Simon, junto con el misterioso Alucard, a su caza. Además, sirve como ecuador de la “Trilogía de Drácula”, que se cerrará a finales de 2013, con la publicación de Lords of Shadow 2.

Así, el juego se divide en un breve tutorial, en el que controlamos a Gabriel de manera testimonial, y tres actos, narrados en orden cronológico inverso, con un interés que va “in crescendo” hasta converger: primero, jugamos con Simon; luego, con Alucard; y finalmente, con Trevor. Cada personaje, además de tener una gran personalidad (ojo a la historia del inmortal Alucard, que es el súmmum), cuenta con unas habilidades propias. Incluso sus animaciones para esquivar o practicar ejecuciones son diferentes. Hay un sistema de experiencia, de modo que cada personaje hereda los combos del anterior. Ahora bien, hay otros poderes que son únicos en cada uno y que condicionan su avance por los escenarios. Simon dispone de hachas arrojadizas, botellas de aceite e invocaciones de ataque y defensa. Por su parte, Alucard lanza bandadas de murciélagos, ralentiza el tiempo, atraviesa ciertas paredes y se transforma en lobo. Finalmente, Trevor arroja un búmeran y bombas eléctricas, además de disponer de magia luminosa y magia oscura. Algunos escenarios se repiten con los tres personajes, pero otros son “exclusivos” de cada uno.

Una aventura polivalente

Los latigazos y “cadenazos” son la base de Mirror of Fate, especialmente en los enfrentamientos con los jefes finales, que cuentan con “checkpoints” intermedios, para que los menos duchos no se frustren, y ejecuciones finales con forma de QTE. Hay una decena de ellos: Drácula, un vigilante nocturno que nos azuza criaturas, un nigromante, un súcubo…

En los niveles de dificultad más bajos, los jefes suponen cierto desafío, aunque no sucede lo mismo con los enemigos de a pie, que, en su mayoría, son bastante blanditos. No obstante, hay hasta cuatro niveles de dificultad (el último de los cuales se desbloquea al acabar la aventura), para contentar a los más expertos. En ese sentido, las mecánicas de “hack and slash” heredadas de Lords of Shadow resultan muy fluidas

Junto a eso, hay un importante componente plataformero, con saltos, tirolinas, paredes por las que rebotar, salientes a los que agarrarse, zonas de nado… La clave para todo eso es la Cruz de Combate, el arma de los caballeros de la Hermandad de la Luz, que no sólo sirve para castigar a los demonios. A medida que progresamos en la aventura, adquiere nuevas características muy útiles para avanzar por los escenarios. Gracias a ella, podemos engancharnos a lámparas, hacer rápel para salvar precipicios, engancharnos a raíles magnéticos, abrir puertas sagradas…

También hay algunos puzles, basados en desplazar bloques y concentrados en la sección de Alucard, aunque resultan un poco escasos. En todo caso, el control es excelente y la combinación de combates y plataformas, de lo mejor que hay en 3DS.

El componente coleccionable del juego también es considerable. La historia principal es bastante lineal, con un punto rojo que nos indica siempre adónde ir, pero, por los escenarios, hay dispersos pergaminos de caballeros (que ayudan a contextualizar el desarrollo), fichas de bestiario y cofres con los que mejorar la cantidad de salud, magia y munición. Así, a menudo, nos topamos con zonas a priori inaccesibles a las que hay que volver en el futuro, cuando tengamos la habilidad adecuada, para ver qué aguarda ahí. Lo bueno es que, gracias a la pantalla táctil, podemos escribir una nota y guardarla, para consultarla cuando queramos. En ese sentido, la aventura dura unas nueve horas, pero, si queremos recolectar todos los coleccionables, se puede ir hasta las 12-13 horas, y merece la pena, porque, al completar el 100%, se obtiene una escena adicional de la historia.

2D + 3D = 2’5D

Aunque casi todas las mecánicas están inspiradas en Lords of Shadow, Mirror of Fate cuenta con un desarrollo en 2D, con el típico “scroll” lateral. Ahora bien, hay ciertos momentos en que la perspectiva se ladea ligeramente, para ofrecer una especie de 2’5D, que, unidas al efecto 3D de la consola, generan una impresión visual realmente cautivadora.

De hecho, la profundidad de las 3D estereoscópicas es de las mejores que hemos visto, especialmente en las dieciocho cinemáticas que hay. Además, nos topamos con gárgolas que arrojan fuego, sumideros por los que sale vapor o criaturas que pasan de refilón por delante de la pantalla. El efecto no molesta, aunque hay que decir que a veces resulta un poco inestable: como movamos la cabeza más de la cuenta, en seguida veremos “doble”.

El apartado visual se completa con un trabajo estético y de diseño de impresión, empezando por la variedad de los enemigos: carroñeros, zombis, arpías, tritones, esqueletos, jorobados, marionetas, gárgolas, armaduras poseídas… Lo mismo sucede con los escenarios, pues el castillo cuenta con salas tan grandes como variadas: un teatro, un foso, una biblioteca, un reloj, una cripta…. Mención especial merecen los efectos de iluminación, como los de la luz de la luna que se cuela por algunos ventanales.

Sinfonía para los oídos

Para rematar el conjunto, la banda sonora, compuesta por Óscar Araújo, es épica y nos mete de lleno en la aventura, con mucha melodía de órgano. Tampoco faltan los pequeños detalles sonoros, como el crepitar de las llamas o el aullido del viento, que dan cuenta del mimo que se le ha dado al juego. Por desgracia, las voces de los personajes están en inglés.

Castlevania: Mirror of Fate se convierte, por derecho propio, en uno de los títulos estrella de 3DS y en un excelente enlace entre Lords of Shadow y Lords of Shadow 2. Mercury Steam ha sabido sacarle a 3DS hasta la última gota de sangre, como si del mismísimo Drácula se tratara.

Valoración

Mirror of Fate se sitúa entre lo más granado del catálogo de 3DS, merced a su excelente adaptación de las mecánicas “hack and slash” de Lords of Shadow. Mercury Steam ha sabido sorber toda la sangre de la portátil.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Una jugabilidad para cada personaje. El argumento. Las 2’5D y la banda sonora. Alucard.

Lo peor

No es corto, pero habría dado más de sí con más objetos coleccionables. Voces en inglés.

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