Análisis

Análisis de Cloudberry Kingdom

Por Rubén Guzmán
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Versión comentada: Wii U

Todo gran héroe plataformero daría su vida por salvar a la princesa. O sus vidas, aunque se cuenten por miles. Todas son pocas si te enfrentas a niveles infinitos.

ACTUALIZADO: Cloudberry Kingdom se ha estrenado en PS Plus en junio y ya está disponible para descargar sin coste en PS Store. ¡Vamos a recordar nuestro análisis!

Cualquier persona con conocimientos matemáticos, de lógica o de computación sabe lo que es un algoritmo. Por desgracia, yo no me cuento en ese grupo. Recurriendo a la famosa ley de Arthur C. Clarke “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, Cloudberry Kingdom me parece cosa de brujería. El algoritmo ideado por uno de sus creadores, el matemático Jordan Fisher, genera niveles aleatorios de plataformas 2D que ponen en pantalla un número brutal de obstáculos y que, aún así, siempre son superables por el jugador… aunque lograrlo sea brutalmente difícil.

De hecho, en muchos aspectos Cloudberry Kindom es el juego de plataformas más sencillo, y a la vez más difícil, que hayas jugado jamás. ¿Has oído eso, Super Meat Boy?

Niveles como lágrimas en la lluvia...

Eso, al menos, nos ha parecido esta versión de Wii U (el juego está disponible también para descargar en Xbox 360, PS3 y PC, con las mismas características, y llegará en otoño a 3DS, como puedes leer en esta noticia, PS Vita, Linux y Mac). Manejamos a un héroe, Bob, que se mueve de izquierda a derecha, se agacha y salta. Punto. Su objetivo también es sencillo: cruzar cortos niveles 2D para alcanzar la salida. Pero la gracia está es que el juego diseña de cero cada nuevo nivel, colocando aleatoriamente plataformas y peligros en el escenario. Si pierdes una vida, el nivel al que te enfrentas es el mismo (y menos mal, porque el ensayo y error será la única manera de que superes muchos de ellos), pero si mueres, cambias de modo o simplemente te lo pasas, no lo volverás a jugar en tu vida: cada nivel se genera aleatoriamente y es único e irrepetible.

Cloudberry Kingdom explota esta tecnología en varios modos de juego, todos para hasta cuatro jugadores simultáneos (algo que disfrutaréis aquellos que tenéis amigos; no es mi caso). El primer modo es el Arcade, que a su vez se divide en cuatro submodos distintos. El objetivo es siempre superar cuántos más niveles de dificultad progresiva mejor, para lo que será muy útil recoger las gemas repartidas por los escenarios, pues con ellas ganamos vidas o, en los modos contrarreloj, valiosos segundos.

Además, en cada partida acumulamos Puntos de Nivel para desbloquear diferentes ítems que modifican el estilo de salto del héroe: unas alas que nos dan salto doble, un caballito con muelle que no para de saltar, una nave que vuela por los niveles o una rueda a la que va atado el protagonista. La mecánica cambia considerablemente de uno a otro y, en general, se puede decir que con algunos como el jetpack la dificultad baja ligeramente, mientras que otros, como el caballito con resorte, son más difíciles de controlar. Pero esto es también relativo, ya que algoritmo milagroso siempre adapta los obstáculos del nivel al estilo de salto del personaje con el que juguemos: la distancia entre las plataformas, el número de peligros, la velocidad a los que estos se mueven…

Si, hijo, sí… la princesa en peligro otra vez

El otro modo es la Historia: Bob debe superar 350 niveles de dificultad creciente para salvar a la princesa. Aquí no hay vidas: siempre que quieras puedes volver a intentar el nivel, y hasta hay un “checkpoint” a mitad del camino. Pero créenos: desde el nivel 75 la cosa ya es difícil, y a partir de ahí el juego deriva hacia el masoquismo (de hecho, el último nivel de dificultad se llama "masoquista"). Cada 10 niveles, además, cambia el prota del juego. Ya sabes: la nave, el jetpack, el caballito, etc, por eso de añadir variedad.

Cloudberry Kingdom es tan chungo que puedes comprar ayudas con las gemas que vas recolectando: una especie de Superguía en la que ves como la CPU se pasa el nivel (suele valer para que te sientas un poco tonto por no poder repetirlo tú), una línea que marca en pantalla el recorrido óptimo por el nivel, y la posibilidad de ralentizar el tiempo. Sobre todo esta última viene bien en los niveles que te sacan de quicio.

Dificultad adaptable: la piedad existe

Otra de las cosas de las que presume Cloudberry Kingdom es de que adapta su dificultad a la habilidad del jugador. Anda que no hemos oído esto veces en la publicidad de otros juegos, y era MENTIRA. Pero mira tú por donde, aquí es VERDAD. Si empiezas muriendo muchas veces los niveles siguientes son más fáciles y la dificultad sube más despacio. Pero sigue siendo progresiva, que conste, y tarde o temprano te tirarás de los pelos.

En su apartado gráfico (y pongo esto aquí aunque no venga al hilo porque no sabía donde meterlo) el juego también apuesta por la sencillez. Gráficos 2D caricaturescos y la posibilidad de modificar el aspecto de nuestro héroe con un montón de indumentarias predefinidas. Ya entrado en gustos personales, a mi la estética me parece fea, con diseños estilo cómic tirando a vulgares. Hala, ya ha llegado el crítico de arte. La música es curiosa: completamente ajenos al desarrollo del juego, suenan temas de música electrónica de autores como Blind Digital (no deben ser muy famosos, no tienen muchos seguidores en Twitter). La verdad, no estoy seguro de si esto mola o no.

Conclusiones de este rollo de análisis

La pregunta en este punto es: ¿resulta Cloudberry Kingdom divertido? Pues sí. Superar sus niveles es un enorme desafío que acaba siendo casi hipnótico. Habrá momentos en los que saltes a toda velocidad y tu cerebro procese en un segundo como esquivar cuatro o cinco obstáculos móviles, y otros en los que avances con sumo cuidado buscando los puntos seguros del escenario. En general, el juego premia ir deprisa, y si estás atascado en un nivel, es buena idea intentar pasarlo a toda velocidad: vas a morir fijo, pero seguramente descubrirás que hay partes más fáciles de superar a toda velocidad.

Y sí, llegará un punto en el que el juego te parecerá increíblemente difícil, te frustrará y quizá lo dejes. Llegará incluso a rallarte y desearás dejar la consola y ponerte a leer un buen libro (quizá solo por eso debería ser considerado el mejor videojuego de todos los tiempos). Pero hasta ese momento habrás disfrutado de una experiencia retadora como pocas y sorprendentemente gratificante.

Valoración

Arcade en el más puro sentido de la palabra: un plataformas de sencillo manejo pero dificultad brutal. Te captura para intentar un nivel, y otro, y otro...

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Niveles literalmente infinitos y adicción por todo lo alto.

Lo peor

Sí, es difícil y rallante. No todo el mundo va a disfrutarlo.

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