Análisis

Análisis con destrucción de Dirt Showdown

Por Rafael Aznar
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Dirt Showdown junta las carreras clásicas y los derbis de demolición para ofrecer la velocidad más salvaje y espectacular en PS3, Xbox 360 y PC. La antigua saga Colin McRae mantiene el pie a fondo sobre el acelerador.

Las carreras las suele ganar el piloto más rápido, pero Dirt Showdown demuestra en PS3, Xbox 360 y PCque también hay otros caminos para llegar en primera posición a la línea de meta, sin necesidad de ser limpio y legal al volante. Así, este "spin off" de la saga de rallies de Codemasters apuesta por aunar velocidad, destrucción y choques a partes iguales. Hay carreras donde el objetivo es cruzar la bandera a cuadros en el primer puesto, claro, pero también derbis de demolición, en los que el único fundamento, que no es poco, es estamparse contra los rivales para dejarlos KO, y gymkanas donde dar rienda suelta a "trucos" tan variopintos como trompos, derrapes y saltos.

Espectacularidad desatada

Hay tres grandes tipos de pruebas, con hasta diez subclases, donde se combinan aceleración, choques y acrobacias. En primer lugar, tenemos las inevitables carreras tradicionales, en las que lo importante es llegar el primero a la meta. Las más originales nos trasladan a circuitos en forma de 8. ¿Qué significa eso? Que hay intersecciones donde el riesgo de choque con rivales rezagados (o adelantados) es altísimo, lo que añade un plus estratégico a las carreras, ya que cualquier piloto puede hacernos la puñeta en el momento más inesperado. También hay pruebas de eliminación, en las que, cada cierto tiempo, el conductor que va en último lugar queda descalificado, así como pruebas de dominación, en las que la clave es marcar el mejor tiempo en cada sector del circuito (se corre en grupo, pero el trasfondo es el de una contrarreloj).

En segundo lugar, están los derbis de demolición. Aquí, toca estamparse contra otros rivales para mandarlos al desguace y sumar puntos. La primera variedad se asemeja a un ruedo "pseudotaurino": dentro de un escenario circular, hay que embestir a los otros coches como si fuéramos toros (mientras evitamos convertirnos, a su vez, en el cazador cazado). Otra variante introduce como escenario una plataforma elevada, de la que hay que intentar expulsar a los rivales: ya se sabe, cuando se está al filo del abismo, un empujoncito puede ser fatal… Por si fuera poco, hay otra variante tipo "gato y ratón", en la que, únicamente, debemos huir de las embestidas enemigas durante el mayor tiempo posible.

En tercer lugar, están las pruebas de acrobacias, algo que ya introdujo el genial Dirt 3. Como si fuera una gymkana automovilística, la clave es trompear alrededor de postes, derribar barreras de espuma según un patrón de colores, ejecutar grandes saltos, derrapar… En ocasiones, el objetivo es encadenar combos para lograr la mayor puntuación; en otras, superar un circuito de obstáculos en el menor tiempo posible. En estas pruebas, el rival es Ken Block, el famoso artista del freestyle.

Modos de juego para dar zapatilla a los pedales

Showdown Tour es el modo estrella, con 52 eventos divididos en cuatro temporadas, lo que da para unas 11-12 horas de juego. Sus circuitos están ambientados en una decena de lugares, como Miami, Tokio, Los Ángeles, Nevada, Colorado o Michigan. Hay superficies de asfalto, tierra y nieve, pero se echa en falta una mayor variedad, ya que esos emplazamientos no tienen más que un par de exiguos trazados cada uno.

A ese modo Temporada, se le añaden las pruebas de Joyride, una modalidad donde podemos conducir libremente y consistente en hacer acrobacias en un escenario abierto, con objetivos como trompear sobre un andamio, hacer un eslalon a través de las farolas de la calle, derrapar entre las puertas de un almacén, atravesar contenedores de barco alineados… Hay dos escenarios: los muelles de Yokohama y la famosa Battersea Power Station de Londres, divididos, a su vez, en tres subzonas cada uno. Asimismo, hay 150 objetivos que cumplir y 100 paquetes ocultos que encontrar, entre los dos lugares, repletos de elementos arquitectónicos para hacer cabriolas.

Por otra parte, Dirt Showdown cuenta con modos online, que, os avisamos, precisan del "Pase Vip" que incluye la caja del juego. Así, hay pruebas para ocho usuarios, en las que, aparte de los eventos antes comentados para un solo jugador, se añaden otros como el típico Atrapa la bandera u otro consistente en huir de los rivales con un botín. Además, se pueden enviar desafíos para retar a los amigos a que superen un determinado récord. Tampoco falta la posibilidad de subir vídeos a Youtube con nuestras mejores actuaciones.

Control arcade para un concesionario reducido

El manejo de los coches es muy arcade, de modo que hay una barra de salud para el vehículo (también sufre, a ver que os habíais pensado) y otra para el turbo, que se recarga más rápido a base de ajusticiar rivales. Se incluye, además, el típico flashback para rebobinar si se cometen errores o si, simplemente, uno se quiere deleitar con un trompazo que haya protagonizado. El nitro y la salud dan un tono original al juego, pero lo cierto es que, al final, las pruebas de demolición resultan ser las más aburridas. En contraste, las pruebas de gymkana, a las que el control se adapta a las mil maravillas, son pura diversión, pese a que no innovan demasiado respecto a Dirt 3.

Ahora bien, el garaje de coches nos ha dejado un tanto fríos. Hay 30, entre los que están el Ford Fiesta, el Subaru Impreza o el Mini Cooper, pero, por ejemplo, no hay ni rastro del Citroën C4, una leyenda del último lustro en el Mundial de Rallies y con el que Sebastien Loeb se ha hartado de ganar campeonatos. En cambio, hay camionetas sosas e incluso un coche funerario… Eso sí, cada vehículo tiene unas características de potencia, resistencia y manejo, que se pueden mejorar apoquinando dinero.

Una experiencia muy sólida

Dirt Showdown hace gala del motor gráfico EGO, del que ya han disfrutado otros títulos, como F1 2011. El conjunto luce muy bien y sorprenden, en especial, los efectos lumínicos, según la carrera sea de día, de noche o al atardecer. Sólo se echa en falta algo más de detalle en el sistema de daños en la carrocería, así como más cámaras (sólo hay dos, una exterior y otra sobre el capó).

La banda sonora es excelente, muy apropiada para la destrucción que caracteriza al juego. Así, hay temas rockeros de grupos como Rise Against que casan de maravilla con lo que se ve en pantalla. Asimismo, las voces esporádicas del comentarista están dobladas al castellano.

Estamos, pues, ante un juego notable, con un excelente control y pruebas tan divertidas como variadas. Su única pega es que, si disfrutasteis de Dirt 3, os parecerá que su sombra es demasiado alargada para él.

Valoración

Dirt Showdown es la prueba de que la mítica saga de rallies sigue gozando de buena salud. Esta vez combina velocidad, destrucción y acrobacias con un buen acabado, aunque los más acérrimos pueden echar en falta los rallies clásicos de Dirt 3.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Las gymkanas se llevan la palma, con un control genial, y las opciones online son muy completas.

Lo peor

El garaje y los circuitos son bastante exiguos. Los derbis de demolición no pasan de llamativos.

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