Análisis

Análisis con puzles de Fallblox para 3DS

Por Víctor Navarro
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Tras el éxito de la fórmula Pullblox, el desafío vuelve a la tienda online de 3DS con Fallblox. La nueva propuesta sorprende por sus niveles ocultos y el nuevo enfoque que Intelligent Systems le ha dado a los puzles.

Jugar a Fallblox es mucho más fácil que explicar cómo funciona, pero vamos a intentarlo. Un ‘fallblox’ es una torre compuesta por varios bloques de colores parecidos a las piezas de Tetris. En lo alto de cada estructura, hay un pájaro. El objetivo de Mallo, el protagonista, es rescatar a ese pájaro. Mallo puede empujar las piezas, arrastrarlas y dar pequeños saltos. Para llegar hasta él tenemos que mover los bloques que componen el ‘fallblox’ y colocarlos hasta que podamos abrirnos paso hasta la cima. Para complicar la tarea, algunos de estos bloques están interconectados por puertas y túneles. Algunos flotan, otros caen a plomo en cuanto no tienen un apoyo y otros tienen botones que nos permiten desplazarlos saltando encima de ellos.

Cuesta imaginar todos estos elementos en un solo puzle, pero es más sencillo de lo que parece. Controlamos a Mallo como en un juego de plataformas, así que el manejo de los rompecabezas es muy intuitivo. Todo el peso de la dificultad lo lleva el diseño de los niveles, que a veces consigue derretir nuestros cerebros y nos tiene caminando en círculos hasta que tropezamos con la respuesta o nos damos por vencidos.

Eso es una novedad importante: Fallblox permite que nos demos por vencidos. Pullblox, su antecesor, podía dejarte atascado en un nivel el tiempo que hiciera falta hasta que lo superases. Fallblox, en cambio, asume su papel de pasatiempo, de divertimento rápido e inmediato al estilo de las apps para tabletas y smartphones. Por eso se niega a hacerte perder tiempo. Mientras el juego esté corriendo entre tus manos, podrás avanzar. Ya habrá tiempo a volver atrás e intentar resolver las pantallas que se te atravesaron.

El juego nos exige una buena visión espacial y anticipar acontecimientos. Cuando empujamos una pieza, las otras se ven afectadas de algún modo. Por eso es importante saber con precisión todos los efectos que va a tener cada uno de nuestros movimientos y tener claro dónde vamos a necesitar cada pieza para llegar hasta el final del nivel. Si no hacemos el movimiento correcto, el puzle puede quedar bloqueado y nos obliga a rebobinar nuestras últimas acciones (o volver a empezar desde el principio si lo preferimos).

Tú te lo guisas

El juego cuenta también con un editor para diseñar nuestros propios puzles, convertirlos en códigos QR y compartirlos con el mundo. También podemos buscar a través de internet los ‘fallblox’ diseñados por otros jugadores y descargarlos al instante. Esta parte del juego funcionaba muy bien en Pullblox y la comunidad regaló al mundo cientos de puzles estupendos. Muchos de ellos eran auténticas virguerías.

Algunos de estos elementos ya aparecían en Pullblox. Los nuevos, están bien traídos y encajan bien en los acertijos. También repiten los gráficos y sonidos amables de la anterior entrega. Pero lo que realmente sorprende, es que en el primer tramo del juego Fallblox no parece una secuela. Ni siquiera parece un juego diferente. Es como si Intelligent Systems hubiera hecho Pullblox otra vez desde cero, pero de otra manera. Es exactamente el mismo juego, con otro enfoque.

Si antes resultaba difícil explicar qué era Fallblox, con Pullblox muchísimo más complicado. Las piezas de los ‘pullblox’ no podían desplazarse en todas las direcciones, solo hacia adelante y hacia atrás. De hecho, ni siquiera eran bloques, sino figuras que brotaban de las paredes y de las que podíamos aumentar y reducir su profundidad. El objetivo era el mismo: escalar hasta la cima de la torre para rescatar, en este caso a niños. Lo dicho: es más complicado explicarlo que jugarlo. Los dos títulos comparten muchísimo, pero sus bases, los rompecabezas en sí, las construcciones que dan nombre al juego, son distintas.

Por eso, si ya has jugado a Pullblox, los cien primeros niveles de esta nueva entrega parecen una continuación conservadora y facilona de su predecesor. Sin embargo, una vez agotas las primeras horas de juego, se desbloquean los ‘prototipos’, un puñado de niveles adicionales. Ahí es donde Fallblox fusiona sus ideas nuevas con las de Pullblox, utilizando estructuras de varios bloques de profundidad y subiendo la dificultad de forma radical.

Pero tal vez lo más interesante de estos niveles extra es el momento en que destapa puzles de tamaño titánico. Nada de figuras abstractas o dibujos sencillos y planos, sino verdaderos laberintos, templos, árboles gigantes, castillos flotantes, robots, dragones. Todos en tres dimensiones. Muchos de ellos incluso pueden explorarse por dentro. Después de ver estos ‘fallblox’, la reacción instantánea es intentar hacer algo parecido en el editor de niveles del juego. Y ahí es donde nos llevamos la decepción, porque no se puede. Solo podemos diseñar torres planas, como en el juego anterior. Una lástima, porque una parte muy importante del potencial de este juego queda castrada. No veremos niveles colosales creados por la comunidad, al menos de momento. Solo nos queda esperar que una actualización arregle esto pronto. O, al menos, que Nintendo nos regale otra sartenada de ‘prototipos’ lo antes posible. Pero hay algo que no se puede negar: es, como poco, igual de bueno que su hermano mayor.

Valoración

Fallblox lleva un paso más allá a su predecesor y sorprende con los monumentales niveles ocultos.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Las pantallas especiales pueden hacer que se te descuelgue la mandíbula de la cabeza.

Lo peor

Los niveles extra son escasos y no pueden fabricarse con el editor de niveles del juego.

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