Análisis

Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Old Iron King

Por Fernando Mateus
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Versión comentada: PS3

El segundo DLC de la trilogía The Lost Crowns de Dark Souls II ya está aquí. Crown of the Old Iron King nos propone visital la Torre de Bruma, el antiguo hogar del Viejo Rey de Hierro, e intentar desentrañar los misterios que esconde. ¿Estáis preparados?

Ha pasado un mes desde que pudimos disfrutar de la primera parte de The Lost Crowns, la trilogía de DLC de Dark Souls 2 que se está dejando querer entre julio y septiembre para despedir uno de los mejores juegos del año a lo grande.  Y como lo prometido es deuda, ya tenemos disponible la segunda parte, Crown of the Old Iron King, que se presenta dispuesta a hacernos sufrir y disfrutar a partes iguales.

Crown of the Old Iron King hizo acto de presencia en Xbox 360 y PC el pasado 26 de agosto, mientras que en PlayStation 3 hizo lo propio un día más tarde. Su precio individualmente es de 10 euros, pero si se adquiere el pase de temporada se puede conseguir acceso a los tres contenidos descargables por un total de 25 euros. Y ya os aseguramos de que no es mal precio por lo que ofrecen.

Los usuarios de PlayStation 3 que tenían el pase de temporada sufrieron un pequeño traspié de última hora: PlayStation Store no detectaba el season pass y pedía que se volviera a pasar por caja para poder jugarlo. Tardó un día en solucionarse el asunto, y entre eso y la escasa habilidad de un servidor en los mandos podemos justificar el retraso del presente análisis de la Corona del Viejo Rey de Hierro.

Cómo acceder a Crown of the Old Iron King

Para acceder a Crown of the Old Iron King tenemos que seguir los pasos habituales: actualizar Dark Souls II a su última versión, comprar el contenido (si se dispone de pase de temporada no habrá que volver a pasar por caja y descargar el contenido. Una vez cumplidos, llega la hora de descubrir cómo entrar en la Torre de Bruma.

Tal y como ocurría en Crown of the Sunken King (y como ocurrirá en Crown of the Ivory King, la tercera parte de la trilogía), al acceder por primera vez a nuestra partida tras haber comprado Crown of the Old Iron King veremos que se nos añade al inventario la Llave de hierro pesado, un trozo de hierro con forma de llave que abrirá la puerta de la Torre de Bruma. Ahora bien, ¿dónde esta dicha puerta?

El portal para acceder a la Torre de Bruma se esconde tras la Hoguera Primigenia que custodia el Viejo Rey de Hierro, una de las cuatro grandes almas que hay que conseguir en la aventura original, en el Torreón de Hierro. Que el DLC tenga el nombre que tiene y que su acceso se encuentre donde se encuentra no es una casualidad, precisamente. Podéis llegar habiendo completado la mitad del juego aproximadamente, pero os recomendamos paciencia y dejarlo para más adelante.

La historia tras Crown of the Old Iron King

From Software es especialista en una narrativa indirecta en la que o el jugador es muy avispado o es probable que no entienda nada. Al menos así lo lleva haciendo desde tiempos de Demon's Souls, y aunque en Crown of the Sunken King tiraron la casa por la ventana en lo que respecta al lore revelado, en Dark Souls 2 Corona del Viejo Rey de Hierro vuelve a las andadas. Spoilers a continuación.

No queda muy claro si viajamos al pasado o no, pero llegaremos a la Torre de Bruma, la antigua morada del Viejo Rey de Hierro antes de que perdiera su forma humana y se transformara en el jefe al que nos enfrentamos en el Torreón de Hierro. La zona es espectacular: una torre enorme gobierna las montañas, conectada con cadenas a otras pequeñas torres a su alrededor e inundada de cenizas.

La presencia de cenizas hasta en la sopa se explica con la llegada a la torre de Nadalia, novia de la ceniza. No queda muy claro qué demonios representa su personaje más allá de la soledad (aunque todo apunta a que es un fragmento de Manus, como Nashandra), pero lo que sí sabemos es que su belleza nos las hará pasar canutas y que su alma fragmentada está esparcida por todo el lugar. Y no nos dejará irnos de rositas, no.

Crown of the Old Iron King toca varios temas: el porqué de la "mudanza" del Viejo Rey de Hierro, el origen del Demonio de Fundición y la importancia de Vendrick en todo ello, que la tiene. Enfrentándoos a sus peligros podréis sacar vuestras propias conclusiones.

Alérgicos al polvo, evitad la Torre de Bruma

Crown of the Old Iron King nos llevará a tres zonas bien distintas entre sí: una de ellas bastante extensa además de obligatoria para conseguir la corona, y otras dos bastante más cortas pero de carácter secundario. Aun así, querréis llegar y conseguir los tesoros que esconden.

La primera de ellas es la Torre de Bruma en sí, la protagonista absoluta de este DLC de Dark Souls 2. Llegaremos a la zona desde la parte superior, y tocará descender a sus infiernos. La localización es espectacular por fuera, y por dentro tampoco se queda corta. El centro de la torre muestra un sistema de ascensores que llega hasta lo más profundo de la construcción, y tendremos que alternar escaramuzas en el interior con paseos por la zona montañosa del exterior bañadas en cenizas para avanzar lentamente en el descenso. Es un lugar genial para llevar a cabo invasiones.

Por el camino encontraremos nuevos enemigos que intentarán pararnos los pies, además de una mecánica nueva que se presenta en todo el nivel: el uso de las cuñas de fundición. Si habéis leído el pequeño avance de la historia del DLC, ya estaréis al tanto de que el alma de Nadalia se ha fragmentado y repartido por toda la zona.

Pues bien, cada fragmento de su alma se esconde en unos ídolos que cumplen ciertas funciones (realizan piromancias, curan al enemigo, maldicen una zona...) y que sólo pueden destruirse con unas cuñas que recibimos en tres puntos diferentes del contenido descargable. Al aniquilar cada ídolo conseguiremos un fragmento del alma de Nadalia, novia de la ceniza, y al conseguirlos todos podremos formar su alma completa. Son una docena de ídolos y una docena de cuñas de fundición, por lo que no tengáis miedo de usarlas, aunque os recomendamos ser prudentes por una sorpresita final.

Volviendo a la Torre de Bruma, no es un nivel demasiado largo, aunque la distancia entre las hogueras iniciales puede desesperar a los que se les atragante la zona. Si en Crown of the Sunken King el veneno era la estrella, en Crown of the Old Iron King cubre su puesto el fuego. Barriles explosivos, las piromancias de los ídolos, enemigos que reaccionan al fuego explotando, lanzallamas móviles... un festival. Aun así, tampoco contiene demasiadas trampas más allá de unos enemigos que tienden a jugar al gato y al ratón con nosotros.

La segunda zona es el Paso de Hierro. Esta especia de mina se encuentra cerca de las profundidades de la Torre de Bruma y cuenta con varios caminos, todos estrechos y colocados de forma estratégica para dejarnos de cara al peligro sin posibilidad de retroceso ni mucho espacio para lidiar contra los enemigos. Todos los caminos, igualmente, llevan al mismo punto, a enfrentarse a un jefe que os sonará de algo si sois un tanto completistas.

La última zona, el Sueño del Viejo Rey de Hierro, sólo será accesible tras haber conseguido la corona. Accederemos a un sueño que nos llevará a lo que parece el Torreón de Hierro en sus buenos tiempos, donde nos enfrentaremos al ejército del Viejo Rey de Hierro y a una pequeña gran sorpresa final de la que os hablamos a continuación.

Los jefes de Dark Souls II Crown of the Old Iron King

La salsa de cualquier juego de la franquicia Souls suelen ser los jefes finales, y Dark Souls II Crown of the Old Iron King no es una excepción. No son los combates más espectaculares del juego, y de hecho dos de ellos son bastante sencillos, pero dejan muy buen sabor de boca. Y aunque digamos que son sencillos, posiblemente os harán sudar la gota gorda si os gusta jugar con compañía: en este DLC, no ir solo a luchar contra un jefe supone automáticamente que el daño que reciba se divida entre dos.

Comencemos con los combates secundarios del DLC: Demonio de Fundición, Sir Alonne y Caballero de Humo. Ya sabéis, spoilers hasta la conclusión.

El primer jefe secundario de Dark Souls II Crown of the Old Iron King es el Demonio de Fundición, habitando en las profundidades del Paso de Hierro. Sí, es el mismo jefe, también secundario, del Torreón de Hierro, pero no es el mismo. Aquí el primo pequeño del Balrog de Moria usa los mismos ataques de la forma original, pero cambia la velocidad y el patrón que utiliza, lo que supone una puñalada trapera para los que tienen ya asimilada la estrategia.

Su cambio de color, ahora luciendo llamas azules en vez de rojas, no es decorativo: su daño será mágico y no de fuego, y buscar una defensa perfecta tanto mágica como física es, probablemente, imposible, así que asimilad que saldréis perjudicados sí o sí sus golpes (también por estar cerca suyo recibiremos daño) a no ser que los esquivéis.

El segundo jefe secundario es Sir Alonne. Nos hemos cansado de leer ese nombre en el juego y ahora tenemos la oportunidad de conocer al hombre que se oculta tras él, el general del ejército del Viejo Rey de Hierro, en persona. Estamos ante un samurái que lleva una katana quilométrica con efecto de hemorragia que nos obligará a aprender esquivar sus ataques si es que no hemos aprendido aún.

Su patrón de ataque cambiará entre combos de dos o tres golpes, rápidas embestidas desde la distancia, ataques con salto, lanzamiento de ondas de oscuridad, absorción de vida (capaz de mejorar su espada temporalmente por ello)... una ricura de enemigo que protagoniza un combate épico por la exigencia, por su probable larga duración y por la sala en la que se produce, sin olvidar la banda sonora. No os olvidaréis de él.

Dejamos para el final el único enemigo que se interpone entre nosotros y la Corona del Viejo Rey de Hierro. Su auténtico nombre es Raime, aunque se enfrentará a nosotros bajo el título de Caballero de Humo. Supuestamente, era la mano izquierda del rey  Vendrick, pero llegó un día que discutió con Velstadt y terminó saliendo de Drangleic por la puerta de atrás con la etiqueta de traidor sobre la cabeza. Sin destino al que ir, decidió seguir a Nadalia y abrazar junto a ella la locura en la Torre de Bruma, donde podemos encontrarle en lo más profundo de ella.

Antes de hablar de él, hay que comentar un detalle muy obvio que, sorprendentemente, muchos jugadores pasan por alto. La caverna en la que se desarrolla el combate contra el Caballero de Humo está rodeada de cuatro de los antes citados ídolos de Nadalia, que podemos destruir desde fuera. Si no lo hacemos, si nuestro enemigo se acerca a uno de ellos se curará, y os adelanto que tiene mucha, mucha vida como para que vaya regenerándola sin más.

Dicho esto, el combate se divide en dos fases. Durante la primera le veremos portar dos armas: un espadón gigante y un estilete, con los que combinará ataques rápidos con uno y golpes demoledores con otro. No tiene mucho misterio, pero cuando le hayamos una cantidad indeterminada de vida, empezará el auténtico combate. Se deshará de la espada pequeña, imbuirá de fuego y oscuridad la grande y añadirá nuevos ataques a su repertorio.

El combate contra el Caballero de Humo requiere haber dominado la técnica de rodar y esquivar a la perfección. Una agilidad elevada es la diferencia entre sobrevivir o morir de dos golpes, ya que sus ataques son imparables. No existe defensa en Dark Souls II que sea capaz de proteger en condiciones de fuego, oscuridad y golpes físicos a la vez, por lo que la única opción es evitarlos. Por suerte, es bastante previsible y una vez entendido qué hay que hacer, podremos acercarnos poco a poco a la victoria.

Como pequeño detalle de los que enamoran, por temas de lore, si lleváis alguna pieza de la armadura de Velstadt en el combate, el jefe saltará de la primera fase a la segunda de golpe. Un apunte la mar de curioso que nos demuestra el mimo que pone From Software en esconder el trasfondo argumental de la saga Souls.

Conclusión

Quizá la Torre de Bruma no es la zona más difícil de Dark Souls 2. Quizá sus jefes no son los más desafiantes de todos los que hemos derrotado en nuestra aventura en Drangleic, aunque esto no signifique que sean sencillos, ni mucho menos. Quizá podíamos haber pedido más a Crown of the Old Iron King, pero el resultado final no deja insatisfecho para nada. Es más Dark Souls II, y eso siempre es bueno.

El recorrido de la segunda parte de The Lost Crowns tiene un poco de todo, además de destapar una parte del lore de Dark Souls 2 muy interesante. El combate contra Sir Alonne es épico, las tres zonas que componen el DLC son imponentes y, pasar por ellas, vale la pena. Aun así, podríamos decir que está algo por debajo del listón marcado por Crown of the Sunken King en todos los sentidos.  

Crown of the Ivory King llegará el 24 de agosto (un día más tarde en PS3) para cerrar la trilogía de cotenidos descargables que nos está brindando tan grandes momentos. Que esté a la altura será otro asunto, pero si From Software sigue trabajando como siempre, podemos estar seguros de que nos enamorará.

Análisis de Dark Souls 2

Análisis de Dark Souls 2 Crown of the Sunken King

Valoración

Crown of the Old Iron King es más Dark Souls II. El recorrido es espectacular y los jefes (especialmente Sir Alonne) tienen su miga, aunque no es muy largo y queda por debajo del elevado listón del anterior DLC. Aun así, vale la pena pasar por caja.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El lore que desvela. El combate contra el Caballero de Humo. La zona es genial para invasiones.

Lo peor

La IA es un desastre. Abuso del fuego. Más fácil y corto, en general, que el otro DLC.

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