Análisis

Análisis de Dark Souls II para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Con el exitazo para consolas aún caliente, nuestros amados ordenadores reciben uno de los juegos de rol más aclamados de los últimos tiempos. Aunque algún detractor que otro le achaque que es un juego chungo, no, lo siguiente, no deja indiferente a nadie.

Tal y como relataba nuestro compañero Borja Abadie en su descriptivo y genial análisis de Dark Souls II para consolas, la dificultad de este juego está por encima de guiños a la jugabilidad del aficionado común y mortal de videojuegos. Va camino de convertirse en uno de los juegos más chungos que existen.

Al igual que los amantes de los coches clásicos prefieren la carburación a la inyección electrónica, la manivela al elevalunas eléctrico, y unos parcos asientos de rígidas esponjas en lugar de otros con unas preciosas pieles de Alcántara, los seguidores de la saga de From Software son también unos puristas de esto del vicio rolero.

Al experimentado reconforta y al novel intimida

Sin duda este juego no es para jugarlo a la ligera, pensando que con unos cuantos combos a lo Dynasty Warriors vamos a acabar con todo lo que se mueva en nuestra pantalla. Craso error, porque Dark Souls II es uno de los máximos exponentes de juego hardcore para el jugador medio, incluso de rol.

Partiendo de la base de que el protagonista y personaje al que controlamos es de los más vulnerables que hemos podido jugar, el comportamiento suicida y kamikaze de nuestros enemigos viene a cerrar el círculo de una dificultad que a más de uno le tentará dejar de jugarlo a las primeras de cambio.

Pero este juego tiene ese algo especial que nos invita a superarnos y descubrir nuevas estancias y lugares misteriosos. Es precisamente la buena labor realizada con los diferentes escenarios y localizaciones la que nos empuja a imbuirnos cada vez más en el espectacular mundo creado por los chicos de From Software.

Puede que no tenga la calidad gráfica suficiente, algo de lo que hablaremos más adelante, pero lo que sí es seguro es que la proporcionalidad de los escenarios, la naturalidad con la que aparecen ante nosotros sus construcciones, ruinas, túneles y todo tipo de lugares con un especial encanto, es adictiva y nos empuja a seguir descubriendo más y más.

Dark Souls II es en sí mismo todo un género, sabemos perfectamente que es rol, pero un rol sin adornos, frio, crudo, sin ningún guiño a la épica y sí a la decadencia y la penumbra de nuestro personaje en un entorno desolado por la muerte y el recuerdo de lo que en otros tiempos fue una bonita vida.

Muchas expectativas respecto a su versión PC

Un juego con tanto potencial siempre crea muchas expectativas respecto al salto de las consolas a los PCs. Como pudisteis comprobar en el análisis, el aspecto gráfico y técnico de la versión para consolas no dejó del todo contento a nuestro compañero.


Este análisis se va a centrar básicamente en los aspectos que puedan diferenciarlo de las versiones para consola, y que podrían decantar la compra para el usuario que posea las dos plataformas, y más en el caso de que su PC esté bien dotado tanto de gráfica como procesador.

Aspecto técnico y gráfico resultón

Lo primero que hay que dejar claro, y que dejará bastante planchados a los amantes del PC y de las texturas y filtros por doquier, es que Dark Souls II es básicamente un port de la versión para consolas. Sin duda esta afirmación nos deja muy poco margen para el resto del análisis, pero vamos a ver por qué es así.

Gráficamente tiene dos vertientes, por un lado, la calidad de las texturas y detalle de los personajes deja bastante que desear, partiendo de la pantalla de creación de nuestro personaje, donde este parece sacado de una portátil de Nintendo por lo simple de su apariencia, las texturas como la vegetación, paredes, madera o cualquiera otra son bastante cutres.

Pero por otro lado, hay que decir que se mueve con total y absoluta fluidez, si no fuera así con semejantes calidades de textura sería para matar a alguien, diría que incluso una suavidad excesiva, que puede llegar a marearnos si no tenemos cogido el tranquillo a la sensibilidad del ratón, que por otro lado, se puede modificar.

Además de esta fluidez, lo mejor son sus acertados efectos de luz, especialmente notables cuando al comienzo del juego dejamos atrás las oscuras cuevas para descubrir las ruinas de Majula, que nos reciben con un precioso atardecer que empapa todo de un color anaranjado, y que a su vez proyecta nuestra sombra, incluso dentro de las cuevas donde se cuelan los rayos del sol.

El efecto de las olas chocando en la costa, si bien tienen bastante poca definición, tienen un aspecto resultón, que unido al perfecto modelado de las distintas ruinas, dan la sensación de que con una calidad gráfica justita, han conseguido un conjunto realmente atractivo, que sobretodo nos mete de lleno en la lúgubre atmósfera de los huecos.

Al igual que los efectos de luz que generan las imprescindibles antorchas, que en muchos lugares cambiarán totalmente nuestra forma de ver el interior de pasajes subterráneos, cuevas o viejas celdas y fosas. 

En cuanto al juego online se comporta exactamente igual que en su versión para consola, y como en la tónica general del resto de esta versión para PC, no aporta nada nuevo respecto de la versión consolera.

Interfaz sin alma

Sin duda el peor aspecto de Dark Souls II es la nula adaptación de su interfaz a la de un PC. No es de recibo a estas alturas que un juego supuestamente desarrollado para PC tenga este tipo de interfaces que bien podrían ser de un juego de los años 90. Vale, sabemos que este tipo de juegos tienen su identidad propia con determinado tipo de menús, pero hasta cierto punto.

Lo peor de todo es que tan siquiera se han molestado en modificar los controles y botones de consola en todos los menús de pantalla. De hecho, en todos los menús aparecen como botones de ayuda, para indicarnos las diferentes funciones del menú, los de Xbox 360. No me digáis que no es el colmo.

Lo peor no es esto, es que además, los botones que aparecen en pantalla, por supuesto no tienen nada que ver con los controles de nuestro teclado, por lo que lo mejor es ignorarlos y pensar que simplemente es una broma de mal gusto, en lugar de que a alguien no le apetecía cambiar unos simples gráficos por las teclas de un PC.

Parece que la única concesión de la interfaz para hacernos pensar que estamos en un PC es el icono de los controles, y por supuesto de los detalles gráficos, por lo demás podría pasar por el menú de un juego de PS2, por la poca definición gráfica de sus diferentes apartados y por lo espartano de estos.

Sin duda es en este aspecto es donde más aguas hace el port que han realizado los chicos de FromSoftware, deprisa y corriendo para sacar la versión de PC cuanto antes. Sin duda alguna un juego como Dark Souls II no se merece este tipo de detalles, que al fin y al cabo terminan pasando desapercibidos por su adictiva acción.

En cuanto a los controles propiamente dichos, son los más comunes para un juego de este tipo, aunque hay algún aspecto al que nos costará hacernos. Con las teclas WASD controlaremos el movimiento de nuestro personaje, y con los botones del ratón realizaremos los distintos ataques de nuestro héroe.

Con los cursores seleccionaremos los diferentes objetos que portemos en ese momento, y en los que se refiere a la interfaz del inventario, todo se maneja como si tuviéramos en la mano el mando de una consola, en lugar de un ratón, por lo que no existe el gesto de arrastrar objetos ni nada por el estilo.

En lo que se refiere a la jugabilidad, el talón de Aquiles de Dark Souls II en su versión para PC es sin duda el combate, que se hace bastante difícil de controlar con las teclas y el ratón. Porque además de por sí ser un método de control algo peculiar, cuando atacamos a nuestros enemigos, debemos hacerlo de frente.

Si no conseguimos dominar el movimiento de cámara con el ratón, no será muy difícil acabar con enemigos múltiples y nuestro héroe comenzará a dar espadazos (o lo que armemos en ese momento) como un pollo sin cabeza.

Conclusión

Dark Souls II para nuestros PC´s conserva toda la dificultad y diversión que ha hecho legendaria a esta saga con sólo dos entregas, vamos, que es un juegaco, podríamos decir que no hay diferencias notables entre los títulos de PS3 y XBOX 360 respecto de PC. Pero esa es el arma de doble filo con el que han jugado los chicos de From Software.

Porque es de agradecer que se conserve todo lo que hace de Dark Souls II un juegazo para consolas, pero se echa en falta algo de dedicación y cariño por parte de los desarrolladores a la hora de trasladar el juego a los ordenadores de sobremesa.

Se trata de un port puro y duro al ordenador, con el agravante de que tan siquiera se han molestado en retirar los botones de la 360 de la interfaz de menús. Además de mantener estos las mismas resoluciones pobres de su versión nativa. Desde luego, si sois poseedores de una 360 o PS3 y también de un PC, nunca compraría esta versión de sobremesa, simple y llanamente porque no aprovecha nada la potencia de un PC y ninguna de sus virtudes.

Hemos lastrado un poco la nota respecto de la versión consola precisamente por eso, porque no se aprovechan en absoluto todas las posibilidades de un PC. Seguramente los chicos de From han optado por la inmediatez de un lanzamiento a la sombra de las buenas críticas cosechadas para las consolas en lugar de currarse una versión de PC en condiciones. En fin, otra vez será.

Valoración

El mismo juegazo que triunfa en consolas, no aprovechar para nada la potencia de los PC´s, denota el poco cariño que From Software ha puesto en esta conversión

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La jugabilidad, dificultad extremadamente adictiva, atmósfera decadente

Lo peor

La interfaz es mediocre, técnicamente muy desaprovechado

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