Análisis

Análisis de Daylight para PS4 y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Daylight, lo nuevo de Atlus y Zombie Studios se suma a una nueva moda: ¡le de revitalizar el género del terror! Eso nos gusta. Lo que no nos gusta tanto, es la falta de puntería a la hora de intentarlo...

No seremos nosotros los que nos quejemos del resurgir del género del terror. Dentro de poco llegará el esperado The Evil Within y ayer mismo os analizábamos el digno Outlast: Whistleblower. Daylight tiene un planteamiento bastante parecido al de este último: quiere ser un survival horror en su grado más extremo, pues no podemos usar armas y nuestra única alternativa frente a los enemigos es huir. Esto promete, ¿no? Bueno, pues será mejor que no os flipéis mucho, porque el asunto tiene su "gatillazo"...

¡Gracias, Sarah!

Esta vez, la protagonista es una chica, de nombre Sarah. No sabemos por qué, pero arrancamos su aventura en la entrada de un antiguo hospital, que se convirtió en prisión y finalmente fue abandonado. Las únicas pistas iniciales vienen dadas por una voz que nos habla a través de nuestro teléfono móvil. Este último sirve para dos propósitos: iluminar un poco las estancias y mostrar un minimapa, que se va completando a medida que avanzamos. ¡Menudo pulso tiene la amiga, que lo aguanta levantado durante toda la partida!

También podemos encontrar barras fosforescentes que resultan más útiles de lo que parecen. No solo iluminan mejor, también muestran nuestras últimas pisadas para que sepamos por donde hemos pasado y destacan con runas brillantes los objetos interactivos: armarios, cajas, etc. Además, se pueden usar como arma, por así decirlo: al encenderlas, los espíritus (llamados Sombras) se quedan paralizados. Solo podemos llevar cuatro de estas barras a la vez, pero son bastante fáciles de encontrar.

Hablando de encontrar, la mecánica básica de Daylight consiste en buscar notas dejadas por los antiguos residentes del edificio. Ya sabéis: cartas de arrepentimiento, pistas sobre doctores locos, mensajes "rutinarios" que hablan de anomalías en una habitación... Lo típico de estos juegos. Una vez encontremos seis de estas notas, se desatará un pequeño poltergeist en una habitación del mapeado marcada con runas. Allí podremos coger un objeto, que tendremos que llevar a otra runa distante para abrir un nuevo camino. Así, una y otra vez hasta llegar al final del juego.

A medida que vamos cogiendo notas, comienzan a suceder cosas extrañas: nuestro móvil muestra interferencias en su pantalla hasta que, tarde o temprano, aparece una de esas Sombras. Bueno, en realidad, sólo existe un tipo: la de una mujer demoniaca a la que le brilla el rostro como si se hubiera tragado un gusiluz. Cuando eso suceda, tenemos que alejaros todo lo posible y no mirarla a la cara. De lo contrario, la pantalla comenzará a llenarse de runas rojas y moriremos.

La muerte solo es otro comienzo

¿Y qué pasa si la "diñamos"? Pues que volveremos a despertar en el comienzo de cada área. Habremos perdido todas las notas que hubiéramos encontrado y nos tocará empezar desde cero. Vamos, un fastidio de campeonato. Nada más incorporarnos, se muestra el mensaje "no lo recuerdas, pero te resulta familiar". Se refiere al escenario, sí. Y es que, efectivamente, este habrá cambiado respecto a nuestra última partida. Esto se debe a que el juego diseña aleatoriamente nuestra partida. Nos movemos en escenarios "procedurally generated" (generados procedimentalmente), de tal forma que en cada nueva partida varía la distribución de los pasillos, de los objetos e incluso el contenido de las notas que encontramos.

Sin duda se trata de una idea divertida, pues nunca habrá dos partidas iguales. Lamentablemente, se han puesto muy pocas variables para barajar, lo que provoca que todas las habitaciones sean horrorosamente parecidas entre sí. Las diferentes áreas de juego sí tienen diferencias (pasamos por un bosque o una prisión, por ejemplo), pero los "bloques" que componen cada una de ellas apenas tienen elementos distintivos. Esto provoca que nos perdamos con mucha facilidad mientras exploramos pero, sobre todo, que nos aburramos rápidamente ante lo repetitivo del entorno.

Hay otro elemento que nos saca de la tensión: los sonidos aleatorios. De vez en cuando se oyen gritos de ultratumba justo a nuestro lado, pero resulta que no hay nada. ¿A qué viene eso? A la vez, Sarah lanza de vez en cuando mensajes del tipo "sé que estás ahí" o "no veo nada" (las voces están en inglés, con subtítulso en castellano). Podría molar si se dieran en momentos clave, pero como son al azar, pueden darse situaciones ridículas como que la prota diga que no ve nada cuando estamos iluminando con el móvil y la barra a la vez.

Esa forma tan impredecible de ofrecernos estímulos podría haber resultado en una experiencia única, pero la realidad es que nos da la sensación de estar en medio de una aventura mal hecha e inconsistente.

La interfaz tampoco ayuda. En primer lugar, porque el minimapa del móvil es tan "mini" que muchas veces no queda claro en qué dirección vamos. En segundo, porque contamos con un medidor de "presencia espiritual" abajo a la derecha, que es tan pequeño como inútil. Se supone que se va volviendo negro a medida que se acerca un espíritu, pero puede que esté a medio completar y de repente aparezca un fantasma ante nuestras narices. ¡Gracias por nada, medidor!

Si Unreal Engine 4 es así, nos quedamos con el 3

Pasemos a la parte técnica de Daylight. Este juego tiene el honor de ser el primero en usar el motor Unreal Engine 4, pero... ¡Quién lo diría! Sí, las texturas son bastante detalladas, pero ahí acaba todo. La iluminación es bastante rígida, los escenarios son genéricos y vacíos y, sobre todo, el frame rate tiene la consistencia de un plato de gelatina. En el primer minuto de partida estamos seguros de que no alcanza los 15 frames por segundo. Luego, llega a los 30, pero con constantes bajones. ¿De verdad que no podían optimizar mejor el resultado?

Un añadido divertido consiste en la compatibilidad con Twitch. Así, si decidimos transmitir la partida con nuestra PS4 a través de esa plataforma, otros jugadores que la estén viendo pueden generar "efectos paranormales" al teclear comandos desde su consola de Twitch. Así, si escriben "footsteps", oiremos unos pasos repentinos en nuestra partida. Por supuesto, deja de tener gracia a los cinco minutos, pero es una utilidad original que puede dar más de sí en el futuro.

A pesar de ideas tan curiosas como esta última o la del contenido aleatorio, Daylight supone una experiencia decepcionante, que consigue dar algún susto puntual (¡a ver quién no pega un brinco si de repente aparece un espectro gritándote a dos palmos de distancia!), pero que resulta irregular en su narrativa, en su nivel técnico y en la simpleza de sus puzles. Para colmo, se puede superar en menos de 3 horas. Al final, los que vamos a acabar en un sanatorio somos nosotros...

Valoración

Es una pena que lo más brillante del juego esté en la teoría y no en la práctica. A pesar de todo, si lo que queréis son sustos, os llevaréis alguno.

Hobby

48

Malo

Lo mejor

Tiene buenas ideas, como los niveles aleatorios y el uso de Twitch.

Lo peor

El rendimiento gráfico es nefasto. El desarrollo se vuelve repetitivo enseguida.

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