Análisis

Análisis de Kinect Star Wars

Por Javier Abad
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Kinect Stars Wars ofrece una propuesta en solitario más consistente de lo habitual en el sensor de movimientos Xbox 360, aunque mantiene esa premisa de juego asequible y básico. ¿Dará resultado? Descubridlo en nuestro análisis.

La tecnología de Kinect es impresionante, eso nadie lo puede negar, pero sus juegos han estado muy enfocados a jugar un rato en compañía. Sin embargo, Microsoft ha diseñado Kinect Star Wars para que podamos disfrutar también en solitario y descubrir sensaciones algo distintas. Su oferta está compuesta por cinco modos de juego: Destino Jedi, Carreras de Vainas, Rancor, Baile Galáctico y Duelos del Destino.

Destino Jedi es en realidad el nombre del modo historia. Nos pone en la piel de unos padawan y su argumento bien podría ser el de un episodio de la serie de animación de Las Guerras Clon, idea reforzada por el look desenfadado del título, el buen doblaje, etc. La ambientación es buena y ayuda a disfrutar de la historia. Dado que encarnamos a un aprendiz de Jedi, los primeros niveles hacen las veces de tutorial. Os aseguramos que cuando extendáis vuestro brazo para atraer por primera vez el sable láser o levantéis una nave espacial mientras tenéis a Yoda al lado, no solo sentiréis la Fuerza, sino también cierta emoción.

Un aprendiz Jedi con varios estilos

Se trata de una aventura más o menos "sobre raíles", aunque el desarrollo mezcla varios estilos: controlamos al personaje en tercera persona, la mayoría del tiempo peleando o superando secciones de obstáculos, pero también hay carreras y disparos. Nuestro personaje se encara con los enemigos y nosotros debemos esquivar, usar la Fuerza -empujones o elevar personajes y objetos- y también el sable láser. Los movimientos responden bastante bien y es imposible encontrar una sensación similar en otro juego. Por ejemplo, resulta impagable estar elevando por el aire con la mano izquierda a un droide mientras con la derecha esquivamos disparos moviendo el sable. También es todo un ejercicio de coordinación psicomotriz, por cierto (tenéis un repaso a las distintas formas de control en este vídeo de Kinect Star Wars).

No es muy complejo ni exigente, pero el jugador sí experimenta una agradable sensación de aprendizaje a medida que va asimilando todas las acciones posibles, esquiva con soltura, coordina sus ataques y comienza a "pelear bonito". De vez en cuando nos encontramos con jefes finales, y en estos momentos el sistema de control es ligeramente diferente al resto de la aventura: nos encaramos con el enemigo y el control consiste en desviar ataques con el sable láser -no esquivamos- para lograr debilitar al enemigo y poder atacar.

Además, estas secciones de peleas y plataformas en tercera persona se van alternando con otras en los que pilotamos speeders o hacemos de artilleros en una nave espacial. Para tomar el control debemos poner los brazos como si sostuviéramos un volante o una ametralladora y moverlos para dirigir el vehículo o apuntar. Los movimientos también están bastante guiados, como ocurre en las peleas, y son menos entretenidos, pero aportan variedad al desarrollo. Lo cierto es que este modo no tiene tantas posibilidades como un Star Wars El Poder de la Fuerza y no es un "simulador de Jedi" que capte a la perfección en tiempo real todos los movimientos, aunque nos ha gustado que logra transmitir que realmente elevamos objetos con nuestras manos o blandimos un sable láser. Eso sí, aunque explota Kinect como pocos juegos, su capacidad de divertir es limitada.

Jugando partidas rápidas

El resto de modos de Kinect Star Wars son aún más limitados e invitan a partidas rápidas. Los enfrentamientos contra los jefes finales en Destino Jedi se ha trasladado al modo Duelos del destino, que resulta algo insulso, la verdad, por mucho que podamos enfrentarnos al Conde Duku, Darth Maul o el mismísimo Darth Vader.

Carreras de vainas nos invita a asumir el papel de un piloto que toma el relevo de Anakin Skywalker al volante de la vaina de Wato, diez años después. Los controles imitan lo que sería la conducción mediante dos palancas de uno de estos vehículos con mucho acierto y podemos jugar carreras rápidas o un modo historia. Al principio resulta algo confuso, pero cuando se llega a dominar el pilotaje de las vainas resulta muy satisfactorio. El problema es que debemos mantener estirados los brazos durante la conducción y cansa mucho. Probad a jugar durante una hora seguida... no querréis volver a levantar los brazos en la vida.

El del Rancor es un modo de juego cuanto menos sorprendente. Es una especie de Rampage World Tour en tercera persona, en el que hay que imitar los pasos de este "bicharraco" para andar y que detecta otros movimientos como golpear, golpes-palmada, agarrar personajes (para luego devorarlos o lanzarlos por los aires), aplastar con las dos manos el suelo o hacer sprints. Hay que ir cumpliendo objetivos (destruir un edificio, comer a un humano, lanzar a un androide 40 metros, etc.) y sumar la mayor cantidad de puntos posibles. Entretenido y más curioso aún.

De farra con Han Solo

La "traca final" del juego, es, precisamente, el modo que más ha dado que hablar: el baile. En sí mismo, parece un Dance Central que da algo de grima... vergüenza ajena incluso. Además, hay tal oferta de este género en Kinect que, desde luego, era prescindible. Pero resulta tan, tan, tan absurdo ver a Han Solo moverse a lo Tony Manero -en la sala de carbonita convertida en discoteca- o a la Princesa Leia versionar a Britney Spears que, por "Fuerza", invita a pensar: no me podía morir sin ver esta aberración. Es de esas cosas que se pasan tanto de rosca que dan la vuelta. Claro que seguro que habrá fans incondicionales que la saga que querrán agarrar bien fuerte a George Lucas de la papada y hacerle mucho daño por permitir esta violación de la dignidad de los personajes.

En cuanto al apartado técnico, un juego basado en La Guerra de las Galaxias podría arruinar totalmente la experiencia sin una buena ambientación. Afortunadamente, esto no ocurre aquí. Modelos y escenarios decentemente detallados, coloridos, con una buena iluminación, consiguen que nos creamos estar en una galaxia muy, muy lejana. Además, el gran doblaje al castellano y por supuesto la excelente banda sonora nos meten de lleno en la historia. Vamos, que Kinect Star Wars no es un derroche técnico, pero sí cumple a la perfección.

¿Qué nos queda entonces? Un compendio un tanto incoherente de propuestas y bastante básico en cuestiones como el desarrollo, lo que limita la diversión. Además, su dificultad es baja. Si fuera un juego controlado con mando no merecería la pena, pero es uno de los mejores que se han hecho para ser controlados mediante Kinect, aunque es cierto que ninguno de sus usos es innovador y tiene fallos en la detección de movimientos. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces habéis podido usar la Fuerza, un sable láser, una vaina de carreras o los brazos de un Rancor con vuestras propias manos? Al margen de la nota numérica de esta review, creemos que resulta recomendable para un jugón echarle unas horitas a este título. Con él sentiréis los midiclorianos, pero no esperéis ser el Jedi más versátil de la Galaxia (eso sí, no nos hacemos responsables de los ataques de pánico provocados por el modo de baile).

Valoración

No es una aventura profunda ni especialmente divertida. Sin embargo, sí es curiosa por su sistema de control y sus variados, aunque incoherentes, modos de juego.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Consigue transmitir que realmente estamos usando la Fuerza con los movimientos de nuestro cuerpo.

Lo peor

Los diferentes modos son bastante simples y Destino Jedi no permite un control "libre".

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