Análisis

Análisis de Dead Space 3

Por Borja Abadie
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EA y Visceral Games desmembran su franquicia de terror espacial con novedades como el juego cooperativo o batallas en espacios abiertos, pero ¿merece la pena el chorreo de sangre y tripas? ¿Ha perdido la saga su esencia? Coge tu cortadora de plasma que vamos a descubrirlo.

No hay quien entienda el mundo de los videojuegos. Tras la polémica, levantada por sus propios creadores, acerca del marcado componente de acción que tendría la tercera entrega de Dead Space, por fin lo hemos podido comprobar por nosotros mismos. Antes de ponernos a analizar cada aspecto del juego en detalle, os dejamos un avance: esto es muy, muy parecido a Dead Space 2. Nada de conceptos revolucionarios ni de cambios sustanciales en la saga.

Nuestro protagonista, Isaac Clarke, vive en una colonia humana tratando de olvidar sus traumáticas experiencias pasadas, hasta que recibe la visita del "simpático" capitán Norton (sí, como el antivirus) y del que será nuestro compañero de aventuras, John Carver. Ambos le arrastran de nuevo a la mala vida: esa en la que deambula por naves de mala muerte disparando a horripilantes mutantes y destruyendo efigies.

Los primeros 7 capítulos del juego (de los 19 que lo conforman) transcurren en el espacio, al estilo de las dos primeras entregas, aunque con una novedad muy interesante: contamos con cierta libertad para explorar a nuestro aire. Hay un sistema de transporte que comunica 4 naves que orbitan sobre el planeta Tau Volantis y que nosotros decidimos si explorar a fondo o no.

Y es que se han añadido, por primera vez, misiones opcionales, que recibimos durante las conversaciones con nuestro grupo o al registrar los escenarios en busca de información. Esta misiones tienen una duración más que aceptable, aunque casi siempre se limitan a investigar una zona limpiándola de enemigos para recibir un jugoso cofre repleto de recompensas.

Novedades en el espacio

Uno de los cambios más importantes en la mecánica de juego es la ausencia de distintos tipos de munición, lo que simplifica mucho la gestión de nuestro inventario. Puede que este giro disguste a muchos fans de la saga, pues parece que se pierde algo del estilo "survival" que enamoró a millones de jugones, pero tiene una explicación bastante lógica.

Isaac puede fabricar armas en los bancos de trabajo. El sistema es muy completo, con decenas de combinaciones posibles: ¿te apetece mezclar una cortadora con un lanzallamas? ¿prefieres la "sutilidad" de un lanzacohetes con lanzagranadas incendiarias? Pues hazlo. Además, podemos acloparle todo tipo de accesorios y circuitos que cambian el tipo de munición y los parámetros del arma en cuestión (daño, recarga, velocidad y cargador).

El sistema de progresión es algo lento, ya que cuesta mucho trabajo reunir los materiales que necesitamos, aunque hacia el final de la aventura (y sobre todo en nuestra segunda partida) se convierte en el pan nuestro de cada día. El hecho de que podamos cambiar totalmente de arma en cada banco, y que lo hagamos tan frecuentemente, es lo que provoca que haya un sólo tipo de munición. ¿Quién querría montar un nuevo arma y no tener munición para ella? ¿O juntar balas de un tipo para luego no poder usarla en las nuevas armas? No tendría sentido.

También hay que hablar de los nuevos enemigos. Por un lado tenemos nuevos necromorfos que poseen los cuerpos de los habitantes del planeta y que se parecen demasiado a zombis al uso.

Por otro están los enemigos humanos, armados hasta los dientes. Pueden lanzarnos granadas, cohetes,... aunque su IA no está muy lograda, ya que casi siempre se lanzan como kamikazes a por nosotros, sin darnos mucha opción estratégica. Además, requieren de una agilidad de la que carecen nuestros protagonistas, por lo que no terminan de convencernos. Otra cosa son las batallas contra los jefes finales. Aunque algo repetitivas (luchamos tres veces contra uno de ellos) resultan trepidantes.

El ingeniero explorador

La atmósfera clautrofóbica y el "pasillismo" marca de la casa son la tónica general, con esa sensación de estar atrapado en pequeñas estancias rodeado por necromorfos, pese a que en los capítulos en la superficie del planeta Tau Volantis disfrutamos de escenarios mucho más abiertos, con varias zonas secundarias que explorar.

Puede no gustar a los más puristas y quizás se parece demasiado a lo que vimos en Lost Planet, pero en esos capítulos también hay un buen número de edificios y subterráneos que explorar, por lo que no se pierde la esencia y sí que aportan variedad al desarrollo. La recolección de ítems siempre ha sido la base de la exploración en la saga, potenciado en esta ocasión por la necesidad de encontrar piezas y materiales para la fabricación de armas, todo un vicio.

La variedad en el desarrollo es otro de los puntos fuertes de esta entrega. Aunque la columna vertebral la sigue componiendo la "trinidad" combates-gravedad cero-exploración, también vivimos escenas en las que debemos pilotar y disparar con nuestra nave, manejamos torretas con las que aniquilar decenas de necromorfos, partes de escalada realmente divertidas,...

El miedo es menos con amigos

La novedad principal, sin embargo, es el modo cooperativo, que sustituye a las descafeinadas batallas competitivas de la segunda entrega. Los primeros capítulos hay que jugarlos solos, pero desde que Carver se une al grupo podemos disfrutar la aventura con un amigo.

Nos habían contado que sería una experiencia revolucionaria que le daría una vuelta de tuerca a la colaboración entre jugadores gracias a las alucinaciones de Carver. Bueno... pues... la verdad es que no. Más del 80% de la aventura transcurre con total normalidad, con dos jugadores disparando a diestro y siniestro (ya que lógicamente hay más enemigos) y con algunos puzles que cambian respecto a la aventura en solitario para exigirnos colaborar.

El tema de las alucinaciones se limita a unas pocas misiones opcionales (sólo jugables en el modo cooperativo) en las que Carver empieza a ver cosas raras: familiares, enemigos,... Resulta gracioso ver cómo tu compañero se lía a tiros dentro de un ascensor en el que no hay nada o ver cómo no dispara a los verdaderos enemigos (más divertido aún si jugamos como Carver), pero está muy explotado y desarrollado.

Todo esto no quita para que resulte un añadido muy interesante que cualquier jugón con un amigo disfrutará. La parte mala es que se pierde un poco la tensión al ir acompañado, con bromas a través del micro para aliviar los nervios. 

Espectáculo garantizado

El apartado técnico vuelve a ser espectacular. Gráficamente luce de maravilla, en especial la iluminación o las bellísimas escenas en gravedad cero, pero todo tiene un detalle brutal: escenarios, personajes, enemigos,... Las animaciones siguen siendo mejorables, pero están a buen nivel. Los tiempos de carga, disfrazados tras puertas que no se abren o ascensores que parece que vayan a llegar al centro de la Tierra, se vuelven algo pesados, aunque el festín visual que nos espere al llegar sea apabullante.

En cuanto a lo sonoro, vuelve a ser un ejemplo de cómo debe ser una gran producción. La banda sonora acompaña a la perfección, realzando los sustos y momentos de terror, pero la palma se la llevan los efectos de sonido, sencillamente sobresalientes. No hay nada como escuchar sonidos raros de enemigos que no acaban de aparecer para tenernos con los nervios rotos.

Una entrega nada revolucionaria

Como os comentábamos, y pese a lo que dijeron sus creadores hace tiempo, el juego resulta bastante continuista. Aunque se introducen novedades como el juego cooperativo, munición única o creación de armas, por ejemplo, ninguna supone un cambio significativo en el desarrollo del juego, aunque nos han gustado mucho.

Técnicamente es espectacular, resulta tan divertido o más que las entregas anteriores y el acabado general es muy bueno, pero la falta de novedades sustanciales nos han dejado una sensación algo insípida. Dead Space 3 es un gran juego, una aventura muy completa, pero ya no sorprende como antaño.

Valoración

EA ha hecho un gran trabajo convirtiendo a esta entrega en la más completa de toda la saga, pero la falta de nuevas propuestas hace que no esté entre las mejores aventuras.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Jugar con un amigo. Apartado técnico excepcional. El argumento.

Lo peor

Falta de originalidad y nuevos elementos jugables en la saga.

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