Análisis

Análisis 'Divino' de El Shaddai

Por Ricard Verges
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Ya ha salido a la venta El Shaddai Ascension of the Metatron y nosotros no podíamos faltar a la propuesta de analizar uno de los juegos más extraños e inusuales que el mercado japonés ofrece. La aventura, para empezar está basada en un escrito religioso Copto (así denominan a la comunidad ortodoxa en Egipto, con un gran nombre de seguidores en el Barrio Copto, en El Cairo) llamado El Libro de Enoch, del cual sale el nombre del protagonista. Este libro se considera no canónico por la Iglesia Cristiana pero sí por los Ortodoxos Coptos. Para hablar más claro, sus pasajes forman parte del Antiguo Testamento pero no son recogidos en la Biblia Hebrea.

Pero que nadie se asuste, ni mucho menos. El Shaddai Ascension of the Metatron no tendremos que apretar ningún botón para rezar ni tendremos que expiar nuestros pecados a cada punto de guardado que encontremos no, lo más religioso que tendremos que hacer en el juego es purificar nuestro arma para golpear más duro a nuestros rivales y salvar a la humanidad de la aniquilación total. ¡Qué venga Dios y lo vea!

El título, obra del diseñador de personajes Takeyasu Sawaki entre los que destacan Devil May Cry y Okami, vuelve a la actividad junto a Ignition Entertainment para ofrecernos este título que mezcla acción y plataformas en unos escenarios de ensueño. No perdáis la pista en ningún momento las aventuras que nos depara Enoch, el protagonista de El Shaddai Ascension of the Metatron.

Enoch  es un ser celestial y viste con tejanos

Así es, nuestro angelical protagonista corre a pecho descubierto por los confines del firmamento sí, pero con unos buenos tejanos, flexibles y cómodos para poder hacer frente a todos los obstáculos que se nos presentan por delante. Pero como ir semi-desnudo es provocar desavenencias con el Señor, nuestro compañero de viaje Lucifel (adicto a las nuevas tecnologías y a los chasquidos de dedos) nos vestirá con una extraña pero resistente armadura blanca y además de guardar nuestra partida mientras comenta todos nuestros avances en El Shaddai Ascension to the Metatron con Dios, por teléfono móvil.

Dicha armadura será nuestro medidor de vida durante nuestra aventura ya que El Shaddai Ascension to the Metatron no mostrará ningún tipo de información por pantalla. Esta armadura será resistente a número determinado de enmiendas, hasta que se rompa a pedazos y nos deje pecho descubierto. Entonces sí podremos sufrir los golpes mortales de nuestros enemigos. Aunque no sufráis demasiado por eso pues el juego permite una opción en la que nunca podremos morir. Al apretar una serie de botones, podremos volver a la vida con un pequeño pedazo de esa armadura tan celestial. y seguir impartiendo nuestro poder divino contra los enemigos.

Pero no sólo tenemos unos buenos 'jeans' y una armadura espléndida. Enoch tendrá a su disposición cuatro tipos de armas con las que combatiremos contra todas las amenazas que se nos presentan. La primera de ellas son nuestros propios puños y patadas que, aunque no se consideren un 'arma' como tal, son útiles, tiene movimientos muy bonitos de ver y ejecutar y nos ayudarán a salir airosos en más de una ocasión, os lo aseguro. Además, nuestros puños nos ayudaran a quebrantar el Séptimo Mandamiento, ya que no nos quedará otra opción que robar el arma a nuestro enemigo para posteriormente purificarlo y comenzar a ‘repartir de lo lindo’.

El primer arma que podemos obtener de nuestros enemigos es el Arch, una especie de semi-arco luminoso, rápido y letal pero poco efectivo contra enemigos acorazados. El Arch es letal contra todo tipo de enemigos, pero si encuentras a un errante más protegido de lo normal, evita esta opción. Como habilidad añadida, si tenemos equipado el Arch, nuestros saltos y dobles saltos tendrán un efecto de 'planeo' extra, muy útil para las fases más 'plataformeras' de El Shaddai Ascension to the Metatron.

En segundo lugar, tenemos a Gale, una especie de anillo con muchos proyectiles alrededor, que nos serán muy útiles para atacar a enemigos a largas distancias. En zonas cortas, este arma es completamente inútil pero sus golpes y movimientos especiales, romperán fácilmente cualquier tipo de armadura (desde la distancia, recordemos). Bajo mi punto de vista, esta es un arma de difícil adaptación pero tremendamente necesaria para muchos enemigos. No nos queda otra que familiarizarnos con los proyectiles de Gale.

Finalmente, tenemos el Veil, una especie de escudo que se divide en dos poderosos guantes. Éstos, ejecutan golpes lentos y toscos pero provocan un enorme daño si llegamos a encadenar una serie importante de golpes. El escudo Veil ofrece una protección excepcional contra todo tipo de enemigos, convirtiéndolo en un arma imprescindible (y quizás favorita) durante toda nuestra divina aventura.

Como ya hemos comentado antes, nuestras armas deben ser purificadas antes de comenzar a atacar a nuestros enemigos. ¿Por qué? Muy sencillo, las armas que robamos están manchadas por la oscuridad del Inframundo, por lo tanto, el daño que reciben nuestros enemigos es mínimo. Pero si purificamos nuestro arma, la efectividad se multiplica y nuestros combates se hacen más amenos. Pero ojo, a medida que golpeemos con nuestras armas, la penumbra del Inframundo contaminará poco a poco nuestros Arch, Veil o Gale. Así que tendremos que purificar constantemente nuestras armas para asestar golpes mortales de verdad.

Durante nuestra aventura en El Shaddai Ascension to the Metatron, no estaremos sólo con la compañía de Lucifel. Cuatro Arcángeles más nos ofrecerán ayuda traducida en información acerca de los objetos que encontramos durante el juego. Uno de ellos en concreto, Uriel, nos otorgará un poder especial que nos será muy útil contra enemigos de gran envergadura, pero esto os dejo que lo descubráis vosotros mismos.

¿Nuestro objetivo? La Salvación total...

Así es, ya conocemos a Enoch y a sus compañeros de viaje, las armas que utilizará pero desconocemos completamente el objetivo del juego y a que 'demonios' nos enfrentamos. Pues bien, nuestro objetivo es devolver al firmamento a siete Ángeles Caídos, también llamados Vigilantes, que han descendido a la Tierra para procrear con las mujeres humanas. Fruto de esta unión carnal, nacen los Nephilim unos seres terroríficamente deformes que entrañan cierta dulzura, pero que serán una pieza muy importante de la aventura en El Shaddai Ascension to the Metatron.

Enoch acepta la misión del Consejo Celestrial de devolver a los siete Vigilantes al Reino de los Cielos para purificar sus almas. De no haber sido por Enoch, el Consejo hubiese vertido sobre la Tierra una Gran Inundación que liquidaría de un plumazo a seres humanos y Ángeles Caídos. Gracias a su acto heroico, la humanidad hubiese sucumbido a tal catástrofe, aunque quizás estos tendrían un final mucho peor al lado de los Ángeles Caídos.

Estos Vigilantes residen en la Torre de los Ángeles Caídos, una especie de monumento conmemorativo de su presencia terrenal aunque, siendo francos, de torre tiene bastante poco, pues los escenarios donde se desarrolla toda la aventura no parece, para nada a una torre. Paisajes pintorescos, sin paredes, sin suelo ni techo, sin escaleras ni antorchas, sólo psicodélia, luces y colores contrastados entre sí que cambian de forma constantemente. El estilo gráfico de El Shaddai Ascension to the Metatron, es simplemente, ejemplar para muchos juegos de esta generación.

Durante nuestro ascenso por la Torre de los Ángeles Caidos, Enoch encontrará a diferentes espíritus que ofrecerán todo tipo de información sobre nuestra misión, los arcángeles o simplemente, curiosidades. Pero no sólo eso, Enoch también encontrará fases de 'bonus' donde encontraremos trozos de huesos de Ishtar (Buscad en Wikipedia y sorprenderos de su dogma) o niveles de plataformas que nos pueden hasta recordar a  alguna fase de Super Mario World (no es broma).

¿Te has tomado la pastilla esta noche?

Pues sinceramente, hasta el día de hoy no necesitaba tomarme nada para dormir mejor, pues no había conocido El Shaddai Ascension to Metatron de manera tan profunda. Al probar la 'demo' japonesa hace ya unos meses, sabía a lo que me enfrentaba además de todo el seguimiento personal que hice de este título que tanto esperaba, pero nada comparado al producto final que me he encontrado.

Bromas aparte, a los pocos minutos de empezar el título, éste ya superó todas mis expectativas al caer de buenas a primeras en un combate contra uno de los Vigilantes llamado Azazel, uno de los Arcángeles que tenemos que 'repatriotar'. Tras un par de escenas confusas, pronto comencé a ver lo que significaba El Shaddai Ascension of the Metatron al ver interacciones entre aventura en tres dimensiones y escenarios de ‘scroll’ lateral en dos dimensiones con muchas plataformas, infinidad de contrastes, luces, sombras y enemigos extraños.

El Shaddai Ascension of the Metatron es una mezcla de juego de acción tipo Hack’n Slash pero sin llegar a tal extremo, pues lo máximo que nos podemos enfrentar es a tres o cuatro enemigos simultáneos en zonas perfectamente identificables (por ser circulares). Quizás este sea el punto más flojo del juego pues no requiere demasiada destreza terminar con nuestros enemigos pero sí tendremos que tener en cuenta algún que otro consejo a la hora de ejecutar nuestros ataques, como romper la guardia de nuestros enemigos o purificar nuestro arma para asestar más daño a nuestros enemigos, como ya hemos comentado antes.

Otro aspecto que mejora y empeora el título al mismo tiempo es su tasa de 'frames'. El Shaddai Ascension of the Metatron funciona en muchos momentos a 60 muestras por segundo, que embellece aún más la experiencia del juego pero, en muchos momentos, el juego baja su tasa de manera irregular y rompe un poco esa suavidad y harmoniza que caracteriza al título. Una pena no ver el juego correr a 60 'fps' estables.

No puedo decir que sea mejor o peor de lo que mi larga vida videojueguil haya podido ver, pero si que es, de calle, el juego más diferente al que he jugado en toda mi vida. Sólo por este aspecto, el juego está consagrado en mi retina y en mi cerebro y va a guardar un hueco en mi estanteria junto a los gloriosos Demon's Souls y NieR y en ese huequecito, no entra cualquier juego.

(Análisis realizado con la versión de El Shaddai Ascension of the Metatron para PS3).

Valoración

Ignition nos ofrece la apuesta más arriesgada del año, con un género y un estilo que sólo llama la atención a los amantes del juego japonés por excelencia. El Shaddai Ascension of the Metatron gusta o no gusta.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

La frescura y originalidad del título en todo su ‘atrezzo’. Experiencia muy recomendable

Lo peor

Los cambios constantes de 'FPS' molestan bastante. Poca variedad de enemigos, golpes y armas.

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