Análisis

Análisis de DriveClub Bikes para PS4

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Cogemos velocidad para traer el análisis de DriveClub Bikes, la expansión independiente con que Evolution Studios ha ampliado, de la noche a la mañana, su juego de PS4. Doce motos de gran cilindrada son el principal atractivo de un título que aprovecha los circuitos, el brutal apartado técnico y las posibilidades sociales del original. Los entusiastas del motociclismo ya tienen con qué saciar la espera de la carrera del siglo que se disputará en Cheste dentro de una semana.

El análisis de DriveClub Bikes no podría llegar en mejor momento. Casi como si lo hubiera hecho aposta, sabiendo que el motociclismo está en boca de todos por la polémica entre Valentino Rossi y Marc Márquez, el pasado martes, durante su conferencia de la Paris Games Week, Sony anunció la puesta en marcha instantánea de esta ampliación para su famoso juego de velocidad social. Aunque sólo se ha lanzado en formato digital, al tratarse de una expansión independiente, se puede adquirir de dos formas: como un DLC del juego original (a un precio de 14,99 euros) o como un juego separado (a un precio de 19,99 euros). Es importante tener esto en cuenta, pues, de cara a la percepción del producto, seguramente los usuarios del segundo caso lo encuentren más provechoso que los del primero.

Antes de entrar en materia, conviene hacer un poco de memoria. El título original debía ser uno de los buques insignia del lanzamiento de PlayStation 4, allá por noviembre de 2013, tanto por su prometedor apartado gráfico como por sus posibilidades sociales, que debían potenciarse con la concesión de una versión gratuita a los usuarios de PS Plus. Sin embargo, las dificultades para ajustar toda la estructura social hicieron que se retrasara casi un año, hasta octubre de 2014. Por desgracia, pese a que técnica y jugablemente era un diamante en bruto, los retrasos no sirvieron de nada y toda esa estructura social se derrumbó el mismo día de lanzamiento del juego, de modo que los servidores estuvieron dando problemas durante semanas y hubo que posponer largamente la edición para PS Plus. Por suerte, con el paso del tiempo, se fueron solucionando los problemas y se añadieron nuevos contenidos, como efectos climatológicos, vehículos, pistas y eventos adicionales. Pues bien, un año después, llega una expansión que deja a un lado los coches para apostar por las motos, con un resultado más que competente.

La otra cara de la misma moneda

DriveClub Bikes emplea, exactamente, la misma fórmula que el original: carreras con doce pilotos (por equipos, en el caso de jugar online), enfrentamientos dinámicos durante los eventos, posibilidad de lanzar desafíos a la comunidad, tablas de líderes, cumplimiento de ciertos objetivos para obtener estrellas… También se mantiene la apuesta por un control bastante arcade, pero, evidentemente, una moto no es un coche, y lo cierto es que Evolution Studios, que ya tenía experiencia con la disciplina tras haberla trabajado en su saga MotorStorm, ha hecho un trabajo muy notable. Es una delicia meter la moto en las curvas, con ayuda del freno delantero y el trasero, a lo que hay que añadir la facilidad para hacer caballitos, tanto normales como invertidos. Eso sí, las físicas son bastante laxas, por lo que no hay grandes derrapadas ni salidas por orejas. Salvo que choquemos a gran velocidad, es muy difícil caerse, y la lluvia tampoco afecta al manejo. Se mantienen las penalizaciones en forma de ralentización si atajamos o chocamos deliberadamente contra otro piloto.

A medida que se superan eventos y se obtienen puntos de fama, se pueden desbloquear doce motos, pertenecientes a ocho grandes fabricantes: Honda, Yamaha, Ducati, Kawasaki, BMW, KTM, Bimota y MV Agusta. Todas tienen en torno a 1000cc y se conducen de forma similar, ya que tienen parámetros parejos de aceleración, velocidad máxima y maniobrabilidad. Se habría agradecido que hubiera más modelos y que se cubrieran más tipologías, tal y como se hizo con los coches del original, que iban desde utilitarios hasta superdeportivos.

En esta ocasión, el modo Tour cuenta con 42 eventos, que se pueden completar en unas tres horas, aunque son bastante rejugables, ya que no sólo se premia quedar en primera posición, sino también cumplir objetivos paralelos, como marcar una vuelta limpia por debajo de un tiempo determinado, mantener un caballito durante 350 metros o superar enfrentamientos dinámicos (de alcanzar una velocidad o de mantener una trazada ideal, por ejemplo). Además de las típicas carreras y contrarrelojes, hay eventos de habilidad, que sustituyen a los eventos de derrape que había para los coches y en los que, por lo general, hay que hacer dos caballitos (uno normal y otro invertido) y superar un tope de velocidad en un punto concreto. Al final, recibimos una puntuación según la pericia en esas acciones y según el tiempo que nos haya sobrado. Fuera del modo Tour, podemos participar en eventos sueltos, planteando los condicionantes que queramos (moto, circuito, climatología, hora), y, luego, enviárselos como desafío a otros miembros de la comunidad.

El multijugador online también mantiene la fórmula del original, con eventos que empiezan cada cierto tiempo, para que nos unamos a la sala de espera del que prefiramos. Pueden participar hasta doce usuarios, que se dividen en dos equipos, rojo y azul, de modo que gana el que más puntos acumule al final de la carrera. Como decíamos al principio del análisis, hoy en día los problemas de servidores ya están solucionados, así que es muy fácil encontrar carreras y, sobre todo, disfrutar de ellas.

Tu cara me suena

DriveClub Bikes permite correr en seis países: Escocia, Chile, Noruega, Canadá, India y Japón. A su vez, cada país cuenta con cinco pistas por carreteras abiertas (todas ellas con versión invertida) y un circuito con tres variantes. Eso nos deja un total de 78 trazados, que es una cantidad muy generosa. No obstante, hay que precisar que todos esos circuitos ya estaban en el original, que, de primeras, tuvo 55 trazados que, luego, se ampliaron gratuitamente, con la adición del conjunto de Japón y la posterior suma de una carretera por país.

Esto entronca con lo que decíamos al principio de que la percepción de esta expansión puede ser muy diferente según se considere como un DLC o como un juego suelto. Quienes ya disfrutaran del original no encontrarán ningún circuito nuevo, pese a pagar 14,99 euros; quienes lleguen de nuevas se sorprenderán, por ‘sólo’ 19,99 euros, con unas pistas tan desafiantes en sus recorridos como bellas en lo paisajístico. Aquí, más que nunca, es fundamental eso del cristal con el que se mire. Lo que para unos puede ser caro, para otros puede ser una gran oferta.

Pasando al apartado técnico, lo que nos encontramos, lógicamente, es una continuación de lo que ya había, que no es moco de pavo: una de las mayores preciosidades que hay, por ahora, en el catálogo de PS4. La recreación de las motos es muy buena, y podemos usar cinco cámaras, dos de ellas subjetivas, que, aunque no son muy prácticas, sí resultan muy espectaculares. Sin embargo, lo que más brillo irradia son los paisajes y las condiciones atmosféricas. Es una maravilla correr por entornos naturales que respiran vida, pero es aún mejor el hecho de poder hacerlo a cualquier hora, merced al ciclo día-noche dinámico. En ese sentido, los efectos de iluminación son sensacionales: el sol contorneando el perfil de una montaña, las llamaradas de los escapes, los faros rasgando la oscuridad, los rayos de una tormenta encendiendo el cielo en plena noche… Precisamente, los efectos climatológicos, que llegaron en una actualización posterior al lanzamiento del juego original, son para quitarse el sombrero. La lluvia y la nieve pueden perjudicar seriamente la visibilidad, y los charcos que se forman sobre el pavimento son un espectáculo visual. Finalmente, el apartado técnico se completa con un sonido de motores que está muy conseguido.

Las motos, como elemento de expansión

Es curioso, pero, en menos de un mes, vamos a ver cómo dos de los juegos de velocidad más importantes del año pasado se revitalizan a base de motos, pues no hay que olvidar que, dentro de unas semanas, será The Crew quien amplíe horizontes con ayuda de estos monstruos de dos ruedas, merced a la expansión Wild Run. Hasta ahora, no se habían prodigado mucho en PS4, más allá de los trabajos de Milestone Studios (con los notables MotoGP y el decepcionante Ride) y de la propuesta de Kylotonn Games que fue Motorcycle Club, pero parece que vuelven a estar de moda, y no sólo por la polémica entre Marc Márquez y Valentino Rossi.

DriveClub Bikes ha sido una propuesta inesperada por parte de Evolution, pero lo cierto es que el estudio británico ha hecho un trabajo notable. Eso sí, aunque está claro que ha habido que crear el comportamiento de las motos desde cero, doce modelos son muy pocos, y más cuando no se ha añadido no ya ningún país nuevo en el que correr, sino ninguna pista, lo que hace que, como DLC, sea un poco escueto. Sin embargo, para quien sea un título nuevo y le pirren las motos, es una propuesta realmente apetecible.

Valoración

Evolution Studios amplía la fórmula de DriveClub con una propuesta que admite dos lecturas: como DLC, los poseedores del original tal vez lo encuentren escueto, pero, como juego independiente para neófitos, tiene mucha gasolina.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Gráficamente, es bestial. El precio para los novatos es aceptable. El control es muy consistente.

Lo peor

Sólo ofrece doce motos. No hay ni una sola pista nueva. El modo Tour es bastante corto.

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