Análisis

Análisis de Dropchord para Android e iOS

Por Sergio Gracia
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Double Fine lanza su primer juego musical, Dropchord, tras haber tocado una gran cantidad de géneros desde que el carismático Tim Schafer fundó el estudio, pero, ¿habrán sabido manejar la situación?

Nadie puede negar que la carrera de Tim Schafer es digna de ser enmarcada en un cuadro con un marco extremadamente cargado de decoraciones, casi obsceno, lleno de colores y formas extrañas que casi le quita protagonismo a la obra que rodea. Ese marco representaría todos sus aciertos y errores, sus éxitos y fracasos, sus temeridades y locuras y su peso, de nuevo creciente, en la industria de los videojuegos.

Desde que Tim Schafer dejó la ya tristemente extinta LucasArts y fundó Double Fine en el año 2005 ha desarrollado la friolera de 12 juegos y uno más que se encuentra en camino y que lo devolverá a sus raíces de aventuras gráficas, pero durante todos estos años el popular y carismático diseñador americano no sólo se ha sacado de la chistera títulos de aventura y plataformas, de hecho ha explorado varios géneros con un éxito más que moderado, y con Dropchord ha vuelto a demostrar que no se encuentra para nada anclado en el pasado.

Música bajo la batuta de Tim Schafer

Como decimos, el creador de Monkey Island, Full Throttle y Grim Fandango entre muchos otros, ha probado suerte con géneros tan dispares como la estrategia, los RPG e incluso títulos familiares enfocados para los más pequeños de la casa. Sí, aún le quedan muchos estilos por tocar, pero el que ya ha tachado de la lista es el musical, y lo ha conseguido con la ayuda de su equipo de Double Fine y los chicos de Dracogen.

Dropchord es uno de esos títulos que, de por sí, con sólo ver un simple vídeo o una imagen estática, consiguen llamar poderosamente la atención, aunque luego depende del usuario dar el siguiente paso para descubrir qué es exactamente y qué puede ofrecerle. Desde luego Dropchord no es el primer juego musical ni tampoco pretende convertirse en lo que no es, no va pavoneándose por ahí, sacando pecho y gritando a los cuatro vientos lo genial que es, aunque en cierta medida podría hacerlo sin caer en el egocentrismo inmerecido.

Adicción a la sencillez

La mecánica de juego de Dropchord es bien sencilla, y ahí es donde reside parte de su encanto. Aunque se trate de un juego musical, realmente nuestras acciones no se debe guiar por el ritmo del tema que suena y acompaña a la acción, sin embargo éste es un componente tremendamente importante, probablemente el más destacable. Entonces, ¿de qué va exactamente? Pues, simplemente, de controlar nuestros reflejos y habilidad con los dedos y conseguir los máximos puntos posibles mientras completamos un tema tras otro.

Para jugar a Dropchord únicamente necesitaremos dos dedos con los que controlaremos una línea recta para alcanzar los puntos que aparecen en pantalla, sin embargo y aunque en un principio pueda parecer sencillo, a medida que avancemos en los niveles se presentaran más y más retos, teniendo que esquivar otros elementos que se desplazan y siguiendo con el rayo algún punto en movimiento. Un buen ejemplo de juego similar (salvando las distancias) en cuanto a simpleza y adicción podría ser Super Hexagon, con la salvedad de la diferencia en la mecánica de juego y el festival visual y sonoro en que llega a convertirse Dropchord en algunos momentos. A medida que vayamos consiguiendo multiplicadores y 'combos' la pantalla se volverá más loca, llegando a su culmen en los niveles de bonus. Todo un regalo para los sentidos.

Aunque la forma de jugar a Dropchord es tremendamente sencilla, en ocasiones y dependiendo del terminal que estemos empleando nos será complicado realizar ciertos movimientos si, por ejemplo, estamos agarrando el tablet con las dos manos. Una buena forma de sacarle el máximo partido es depositando el terminal sobre una mesa, pero claro, no siempre tendremos esa oportunidad. Original y muy funcional es, también, la forma en que pausamos el juego, dejando de tocar la pantalla con los dos dedos. Simple y efectivo.

En general, Dropchord es un título tremendamente original. Desde luego hay títulos similares mucho mejores, pero éste cuenta con un carisma muy particular que nos engancha desde el primer momento y nos pide más y más, Por otra parte es posible que su precio sea algo excesivo para lo que realmente es el juego, pero si consigue atraparte estamos seguros de que conseguirás amortizar más que de sobra los 2,29€ que cuesta en Android o los 2,99€ que cuesta en iOS.

Si queréis ver qué otros lanzamientos merecn la pena, consultad esta lista con los mejores juegos Android.

Valoración

Música electrónica a ritmos trepidantes y un control original pero no del todo bien adaptado. Tal vez un precio demasiado elevado.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Simple pero tremendamente adictivo.

Lo peor

El control podría ser algo mejor.

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