The Evil Within 2
Análisis

Análisis de The Evil Within 2 para PS4, Xbox One y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

¿El mayor enemigo es tu propia mente? Sebastián Castellanos vuelve a enfrentarse a sus miedos (y a unos señores que hacen mucha pupa) en la secuela de uno de los survival horrors más celebrados de los últimos tiempos.

Hay pocos tipos que sufran tanto a lo largo de sus aventuras como Sebastián Castellanos, el protagonista del primer The Evil Within. Ese survival horror dejó un buen sabor de boca a los amantes del género (entre los que nos incluimos), por lo que estábamos deseando probar la versión final de The Evil Within 2. El juego sale mañana, viernes 13 de octubre (una fecha muy lógica, claro), pero nosotros hemos podido aventurarnos en el título desde hace un par de días. Ahora, después de completarlo, os damos nuestro veredicto.

La historia arranca unos años después del incidente de Beacon. Sebastián ha vivido torturado por los efectos secundarios de STEM (una especie de "realidad virtual" en la que las personas pueden moverse mientras su cuerpo real permanece dormido), pero sobre todo por perder a su mujer y su hija. Ahora, su vieja compañera, la agente Kidman, le dice que su hija no murió en el incendio de su casa, sino que está viva y atrapada dentro de Union, un nuevo entorno creado dentro de STEM. Sebastián no tiene elección y ha de volver a aventurarse en ese mundo de pesadilla para dar con su hija, antes de que ese entorno inestable colapse definitivamente.

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El desarrollo de The Evil Within 2 mantiene la fórmula del juego original: controlando a Sebastián en tercera persona, hemos de superar los mapas, que se encuentran llenos de criaturas deformes, a la par que investigamos el área para hallar items, documentos que aclaren un poco más la historia o personajes secundarios con los que dialogar e incluso iniciar misiones secundarias.

La pesadilla, a tu ritmo

Ahí es donde entra en juego una de las novedades del juego: en ciertos momentos, el desarrollo deja de ser puramente lineal y nos permite explorar un área amplia para buscar nuevas armas o acometer misiones que no son cruciales para el avance de la trama, pero que nos pueden otorgar jugosas recompensas y datos clave sobre el pasado del protagonista. Contamos con un comunicador que es capaz de detectar emisiones de radio cercanas y señalarnos su ubicación aproximada. Con esa herramienta, podremos buscar tanto a esos personajes como a soldados de Mobius (la siniestra organización detrás de STEM) caídos, de los que podemos "rapiñar" munición y otros items.

Sobre el papel, la idea de tener un entorno más abierto resulta interesante y, aunque hay que alabar el relativo equilibrio que han conseguido entre la exploración y mantener una atmósfera tensa, en el fondo uno siente que esas partes son "paja". Si estamos en un survival horror, lo que queremos es un desarrollo intenso que nos tenga contra las cuerdas, no explorar tanto. En cualquier caso, la realidad es que esas zonas abiertas se dan más bien al comienzo del juego, pero en la segunda mitad (son 17 capítulos en total, que a nosotros nos ha llevado 19 horas completar) todo vuelve a orientarse más hacia la experiencia clásica de aventuras de terror como Resident Evil 4... O el propio The Evil Within, claro. Reiteramos, hay ideas interesantes en las zonas abiertas, pero en el fondo se quedan en una sensación de "ni chicha ni limoná" que, por suerte, se diluye a medida que avanzamos más y más en la trama.

A lo largo de la aventura, también encontramos refugios. Son zonas en las que podemos recuperar salud tomando café, mejorar nuestras armas y fabricar munición en un banco de trabajo o acceder a unas terminales que nos llevan a zonas especiales de Union. Sí, también vuelven los espejos del primer juego (con su icónica música de Claro de Luna), los cuales nos transportan a la oficina de Sebastián. En ella, podemos salvar la partida (también en muchos otros puntos del juego), practicar en una galería de tiro, consultar diapositivas sobre el pasado del protagonista o volver a la silla de la ya clásica enfermera Tatiana, desde la que podemos abrir taquillas con items extra o gastar el gel verde que encontremos en mejoras como más resistencia, movimientos especiales de infiltración, más salud...

The Evil Within 2

Como veis, el surrealismo vuelve a tener una presencia primordial en el juego, ya que habrá situaciones en las que todo se ponga patas abajo, estemos ante pasillos eternos o aparezcan puertas de la nada cuando nos damos la vuelta. En ese sentido, y a pesar de que Shinji Mikami ya no es el director del juego (en su lugar, se encarga el responsable de los DLCs del primer The Evil Within), se ha mantenido perfectamente el "toque" psicodélico y enfermizo por momentos de la aventura original. De hecho, la cosa va a más conforme avanzamos, lo que unido al propio desarrollo de la jugabilidad ha provocado que, al menos en nuestro caso, hayamos pasado de una cierta frialdad inicial en los primeros episodios a sentirnos mucho más "atrapados" en la recta final del juego. Buena parte del mérito es de los personajes. Desde un Sebastián torturado pero que mantiene cierto sentido de la ironía hasta unos secundarios como la propia Juli Kidman (¿podemos confiar en ella o es solo un peón más de Mobius?) o villanos del calibre de Stefano, un chalado que se ha obsesionado con la violencia en el arte. La culpa de Sebastián hacia su familia perdida también es crucial.

Todo esto se combina con algunos momentos de puzzle... Muy pocos, la verdad, nos hemos quedado con ganas de más en ese sentido. Hay algunas puertas que hackear (emparejando ondas de un osciloscopio o activando interruptores en un orden preciso), pero no tendréis que devanaros casi nada los sesos.

The Evil Within 2

En cuanto a la acción, aquí es donde el juego luce más. Contamos con las armas de siempre: pistola, escopeta, rifle de francotirador... Y, cómo no, la icónica ballesta, con la que podemos usar virotes normales, eléctricos, de hielo... La munición no es abundante, pero tampoco es excesivamente escasa (depende del nivel de dificultad que escojáis, pero en el intermedio ese es el "feeling"), por lo que al final todo depende de que hagáis un uso inteligente de los recursos y no disparéis a lo loco. Contamos con otras ventajas, como atacar a los enemigos por la espalda o fabricar munición sobre la marcha si tenemos los ingredientes adecuados. Con todo ello, hemos de enfrentarnos a "perdidos" normales o a verdaderas moles que os pondrán contra las cuerdas. Y sí, también habrá jefes finales tan dantescos como duros de pelar.

The Evil Within 2

Una vez se supera el juego, podemos acceder tanto a un modo Nueva partida+ (en la que conservamos algunas de las ventajas acumuladas, además de conseguir un nuevo arma y vestuario) como el modo Pesadilla en el que la dificultad solo es apta para titanes de la aventura.

La faceta de infiltración es crucial para que Sebastián salga adelante. Podemos parapetarnos en las esquinas o usar el follaje para escondernos de unos enemigos que nos pueden detectar tanto por el ruido que hagamos como por la vista. Por suerte para el héroe y por desgracia para la experiencia de juego, la mayoría de los enemigos son realmente bobos y no reaccionan si disparamos de lejos a un compañero suyo, dejan de perseguirnos en cuanto los despistamos un poco y tanto su campo de visión como el de la audición es el propio de un topo viejo. Sí, también hay rivales verdaderamente duros, pero la "infantería" de STEM es bastante pánfila. Eso no significa que vencerlos sea un paeo por el campo, ya que la poca munición hace que tengamos que medir muy bien nuestros movimientos.

The Evil Within 2

¿Esto es real?

El apartado técnico ha mejorado notablemente respecto a lo que vimos en el primer The Evil Within (que, recordemos, fue un título intergeneracional) y, apoyado en el motor STEM Engine, presenta efectos de iluminación y modelos de personajes bastante más sólidos y convincentes, junto a llamaradas, goteos constantes de sangre, distorsiones de sonido... De nuevo, lo que más brilla son los momentos más surrealistas, en los que aparecen caminos imposibles o cambiamos de escenario de golpe, sin tiempos de carga, lo que nos hace sentir esa inquietud tan propia de la saga: ¿qué nueva locura nos espera tras la siguiente puerta? Nosotros lo hemos jugado en una PS4 Pro y, aun con ciertos defectillos de "popping" y tiempos de carga algo largos cuando llegamos a zonas nuevas, todo tiene un aspecto notablemente convincente.

Hay que destacar las secuencias de corte movidas por el motor del juego, en las que unos personajes más detallados protagonizan momentos adrenalínicos y muy cinematográficos.

El apartado sonoro también es digno de mención, con música llena de efectos espeluznantes y trucos auditivos que transmiten a la perfección la sensación de estar hundirnos en una espiral de locura. Las voces mantienen el estupendo doblaje al castellano que ya disfrutamos en el pasado, con mención especial para el propio Sebastián y el misterioso jefe de Mobius.

The Evil Within 2

En definitiva, The Evil Within 2 es una aventura de terror notable, que mejora en algunos aspectos a su predecesor (el tramo final de la historia es realmente emotivo) y que patina un poco cuando intenta innovar demasiado. Es en los tramos en los que se ciñe más a la fórmula clásica del género cuando resulta más interesante. Además, si disfrutasteis del primer juego (no es necesario para entender los acontecimientos de este, pero ayuda), notaréis enseguida que esta secuela es muy deudora de él y presenta muchos homenajes.

TEW 2 no llegará a daros verdadero miedo en ningún momento, pero si os mantendrá pegados al pad. No podéis permitir que el pobre Sebastián caiga víctima de sus remordimientos y se quede atrapado en STEM para siempre. No con ese nombre y ese apellido tan chulos.

Valoración

Una notable aventura en la que destacan la atmósfera, una historia plagada de misterios y un buen sistema de combate. Eso sí, no esperéis que os de mucho miedo.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

La atmósfera y, sobre todo, el diseño de los escenarios y situaciones más surrealistas. Mantiene un buen equilibrio entre acción y sigilo.

Lo peor

Los enemigos son más tontos que un ladrillo. Las zonas de "juego abierto" no son muy atractivas ni completas. Por suerte, son escasas.

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