Análisis

Análisis de The Evil Within: The Executioner

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Ahora, sí que sí. The Evil Within llega a su final con la llegada de The Executioner, el último DLC incluído en el pase de temporada. Y esta vez, nos toca ser el monstruo...

Tras el buen sabor de boca dejado por The Assignment y The Consequence, llega el turno de The Executioner, el último DLC para The Evil Within. Esta vez, la cosa cambia bastante: no hay ni rastro de Sebastián o de Kidman y el protagonismo es todo para el Guardián, ese monstruoso carnicero con una caja de caudales como cabeza.

Resulta que en el fondo no es tan malo, sino que es un sujeto más del sistema STEM que está recorriendo los entresijos de la mansión de Ruvik para rescatar a su hija perdida. ¡Qué tienno! Nuestra misión es, por tanto, seguir los pasos de la muchacha y eliminar a todos los afligidos que encontremos por el camino, para que no perviertan los recuerdos de la niña.

¿Esconderme, yo?

La mecánica de juego cambia radicalmente en The Executioner. Olvidad cualquier atisbo de infiltración. Aquí somos una mole andante que revienta todo lo que pilla con su enorme mazo. Por tanto, solo encontraremos acción pura y dura y, además, siempre jugamos en perspectiva subjetiva, lo que dota de un nuevo "look" a los ya familiares entornos de la mansión Victoriano.

Nuestro chavalote tiene una barra de salud que podemos regenerar con botiquines. Además de ese item, hay uno nuevo: las monedas, que aparecen al romper ciertos objetos o eliminar enemigos. Cuando tengamos suficientes, podremos acudir a las cajas fuertes para comprar algunas mejoras: desde una mayor salud o resistencia hasta armas como una sierra mecánica, cócteles molotov o hasta un lanzacohetes. Eso sí, la munición de esas armas complementarias es bastante cara. Al final, lo que más renta es mejorar la fuerza de nuestro mazo y subir de nivel nuestra barra de salud.

Esto último es necesario para enfrentarnos a los jefes finales del juego. Todos ellos están "reciclados" de la aventura original así que, con todo lo que nos hicieron sufrir, da cierto gustirrinín aplastarles la cabeza con nuestra contundencia. Sorprendentemente, falta la "chica araña" que tanto asustaba al pobre Sebastián. A medida que eliminamos a estos jefes, se van abriendo nuevas rutas en la mansión. No hay mucho que descubrir, más allá de encontrar alguna moneda extra y acceder a algunas misiones cortísimas de oleadas de enemigos. También hay brevísimas cartas escritas por la hija del Guardián, que narran cómo va perdiendo la memoria poco a poco. ¿Podremos salvarla?

Tranquilos, no tardaréis mucho en averiguarlo: The Executioner se puede fulminar en una hora y media, más o menos. A poco que mejoréis vuestro rendimiento, podréis acabar con los jefes finales sin problema. Quizá, ahí está el principal lastre de este DLC: como era de esperar, somos demasiado poderosos. Solo el enfrentamiento final (el cual, por cierto, es más previsible que un estribillo de King África) genera alguna injusta y desproporcionada dificultad, pero aún así no tardaréis en quitároslo de enmedio.

De esa forma termina una aventura que parece prometedora al principio (sobre todo, cuando vemos las brutales ejecuciones de los enemigos que lleva a cabo el Guardián), pero que se desinfla rápido. Por suerte o por desgracia, es tan corto que no da tiempo a aburrirse. Al menos, el DLC no es excesivamente caro: su precio es de 4,5 euros.

Todo es subjetivo

En el lado positivo, resulta interesante explorar parte de los entornos de The Evil Within desde la perspectiva subjetiva. Es cierto que así lucen bastante más, pero no esperéis encontrar ningún entorno novedoso, como sí proponían los otros DLCs.

Por nuestra parte, preferimos quedarnos con el recuerdo de la aventura principal y los 2 primeros DLCs que con esta última entrega, a la que se le notan la desgana y las prisas. Vamos, que este carnicero nos ha vendido mortadela para rellenar cuando esperábamos jabalí del bueno.

Valoración

Si hubiera sido un modo extra, habría estado bien. Pero pagar por un contenido ten corto y mal equilibrado nos parece un error.

Hobby

48

Malo

Lo mejor

Hacer el bestia con los pobres afligidos. La vista subjetiva.

Lo peor

Es tremendamente corto y limitado en su jugabilidad.

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