Análisis

Análisis de Fable: The Journey para Kinect

Por Borja Abadie
-

Lionhead Studios y Microsoft nos traen Fable: The Journey, el juego destinado a convencer a todo tipo de jugadores de que Kinect vale la pena, pero… ¿está a la altura de una saga con tanto renombre? 

Nadie ha apoyado tanto Kinect desde sus inicios como Lionhead Studios. Microsoft les encargó aquella famosa demo del E3 de 2009, en la que Milo, el chaval protagonista, hacía cosas verdaderamente sorprendentes (que podéis ver en este vídeo), como contestar a las frases del jugador, reaccionar a su tono de voz o escanear objetos en segundos y pasarlos al propio juego, por ejemplo.

Kinect no ha mostrado, hasta ahora, nada parecido en ningún juego. Todo lo contrario, solo se han llevado a cabo proyectos simplones como juegos de baile, minijuegos deportivos y algún fiasco como Steel Battalion: Heavy Armor, que, aunque ambicioso, no ofrecía una experiencia precisa en la detección de movimientos.


Fable The Journey llega para redimir al periférico de Microsoft con la promesa de una detección muy mejorada y de ofrecer una experiencia completa, más allá de minijuegos y títulos similares. La apuesta es más arriesgada ya que, además, utilizan una de las sagas más rentables y atractivas del catálogo exclusivo de Xbox 360: Fable. La experiencia de juego, ya os lo adelantamos, no tiene nada que ver a la de los otros tres juegos de la saga, pero no sería justo comparar a este "spin-off" con la saga principal.

Un paréntesis en la saga

El argumento nos pone en la piel de Gabriel, un muchacho encargado de llevar un carromato que se queda dormido separándose del resto de su caravana. Al poco de emprender un nuevo rumbo, en mitad del bosque, Theresa hace su aparición escapando de un extraño ser. el Devorador, que hiere a nuestra yegua, Seren. Theresa, "desinteresadamente" nos dice que para sanarla necesitamos unos guanteletes, que también nos ofrecen la posibilidad de detener el mal que amenaza Albión, así que ya os imagináis lo que nos toca.

Los guanteletes no solo tienen poderes curativos, sino que también nos sirven para lanzar hechizos de varios tipos, que vamos obteniendo a lo largo de la aventura. La relación entre Gabriel y Theresa es muy distinta a la de otros Fable, ya que nos acompaña durante todo nuestro viaje, contándonos cómo se convirtió en lo que es, los motivos de su "avanzada" edad o su misión en Albión, por ejemplo, como nos contaba en esta entrevista su director, Garry Car.

Un Fable sobre raíles

El desarrollo de la aventura siempre es sobre raíles, es decir, que no podemos mover al personaje libremente, sino que éste avanza sin que podamos cambiar el sentido de la marcha, girarnos ni nada parecido. Mientras controlamos el carromato tenemos que mover las riendas para girar a izquierda o derecha (siempre en estrechos mapeados pasillescos), acelerar o frenar.

El escenario está lleno de orbes que debemos recoger para sumar experiencia: azules yendo al trote, rojos esprintando o verdes, que recogemos a cualquier paso. También hay elementos que debemos esquivar, como rocas, pinchos o incluso bombas plantadas en el camino. Además, de vez en cuando podemos elegir  el camino a seguir entre dos rutas (izquierda y derecha) casi siempre para escoger entre parar en uno de los campamentos donde podemos recuperar la energía de nuestra yegua, pequeñas mazmorras o seguir adelante.

Los momentos a pie se centran en los combates, en los que luchamos contra hobbes, huecos, balverinos y demás fauna típica de la saga. Llevando nuestra mano izquierda al pecho para luego lanzarla contra la pantalla realizamos un hechizo que nos permite agarrar a los enemigos y otros objetos del entorno para lanzarlos en la dirección que deseemos o aturdirles. Con la derecha controlamos el resto de hechizos (rayos, bolas de fuego y una especie de lanza) para atacar a los enemigos. Una vez que lanzamos una de estas magias podemos darle efecto en el aire para esquivar los parapetos sobre los que se ocultan algunos enemigos.

Incluso podemos combinar ambas manos para, por ejemplo, agarrar a un hueco (esqueleto) por el escudo, quitárselo y luego atacarle. Estos momentos también son sobre raíles, permitiéndonos esquivar a izquierda o derecha en algunos momentos inclinando nuestro cuerpo en la dirección deseada. Este desarrollo guiado es lo que permite a Lionhead Studios contar una historia desde una perspectiva mucho más cinematográfica que en otras entregas.

Jugando a Kinect sentados en el sofá

La principal mejora en la detección de los movimientos es la posibilidad de jugar sentados en nuestro sofá. Durante la mayor parte del tiempo Kinect funciona bastante bien, con precisión a la hora de lanzar los hechizos o controlar las riendas de nuestra carreta, pero de vez en cuando, y sin motivo aparente, resulta imposible apuntar o movernos con precisión, lo que arruina la experiencia de juego.

También realizamos otras acciones, como curar y limpiar a nuestra yegua en una especie de "NintenHorse", darle de comer una manzana, accionar manivelas, abrir cofres o resolver algún que otro puzle. La detección funciona de igual manera, es decir, bien a ratos. Aún así, hay que alabar la notable mejoría que supone respecto a otros juegos de Kinect en los que resulta prácticamente imposible disfrutar de un control aceptable, más aún cuando la rapidez y la complejidad de los movimientos en Fable: The Journey resulta mucho mayor. Eso sí, aún queda mucho camino por recorrer para que Kinect se convierta en lo que se dijo que sería: una manera igual de precisa para jugar que un mando tradicional. Podéis comprobarlo por vosotros mismos descargando la demo del bazar de Xbox Live. 

Fable más allá de Kinect

Al margen de las bondades y defectos del funcionamiento de Kinect, ¿qué tal es The Journey como juego?. Pues la verdad es que, además de ir continuamente guiados y sin libertad de movimientos, la variedad brilla por su ausencia. O estamos conduciendo la carreta o estamos lanzando hechizos a los enemigos, y muy de vez en cuando tenemos que enfrentarnos a puzzles muy simples.

Esto es lo que hace que Fable: The Journey se convierta en una experiencia repetitiva y que nunca llega a conformar un todo. En su lugar, parece que vayamos saltando de un minijuego a otro (carreta-combates) con algunas escenas de vídeo intercaladas. Técnicamente está bastante bien, sin grandes alardes pero sin fallos notables. El excelente doblaje al castellano es, sin duda, su mayor virtud técnica. Fable: The Journey se convierte en un digno intento de darle a los usuarios de Kinect una experiencia más completa, aunque los fallos en la detección de movimientos y su desarrollo sobre raíles y repetitivo hacen que no consiga convencernos.

El público infantil, sin embargo, seguro que lo disfruta sin tantos miramientos, pero nosotros, en algunos casos (como el propio Gabriel) casi nos quedamos dormidos jugándolo.

Valoración

Lionhead y Microsoft han hecho un gran esfuerzo por darle a Kinect algo más que minijuegos y bailes, pero aunque la detección funciona bien la mayoría del tiempo, la experiencia resulta sosa y repetitiva.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

La detección de movimientos, cuando funciona. Los combates contra los jefes finales.

Lo peor

La detección de movimientos, cuando falla. Es repetitivo y sobre raíles.

Lecturas recomendadas