Análisis

Análisis de FIFA 14 para PS3, Xbox 360 y PC

Por Rafael Aznar
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Un mes después del comienzo de la temporada, FIFA 14 salta al terreno de juego para que cualquiera pueda ponerse en los zapatos de Leo Messi, Cristiano Ronaldo y el resto de estrellas del universo futbolístico. Sin necesidad de que ningún jeque adquiriera la saga y le inyectara petrodólares en cantidades inagotables, el salto cualitativo de EA Sports en los últimos años ha sido para quitarse el sombrero. Con la presente generación ya en el tiempo de descuento, el Balón de Oro ha añadido nuevos recursos a su repertorio para tocar el cielo balompédico.

Los derbis son muy frecuentes en el mundo de los videojuegos. El género deportivo tiene una serie de sagas icónicas con tantas entregas como años hay en el calendario gregoriano, y no hay ninguna duda de que la mayor rivalidad es la que llevan protagonizando FIFA y Pro Evolution Soccer desde los años 90. De hecho, el otoño no empieza cuando las hojas empiezan a desprenderse de los árboles, sino cuando las sagas de Electronic Arts y Konami tienen a bien dejarse caer por las estanterías de las tiendas.

Si hace unos días os traíamos el análisis de PES 2014, ahora le toca el turno al de FIFA 14, un juego que supone la culminación de un proyecto deportivo y que se pone a la venta el 26 de septiembre. La generación de PlayStation 3 y Xbox 360 ha sido dominada por la saga de EA Sports de cabo a rabo: desde FIFA 08, la marca ha ido en progresión ascendente, mejorando año a año, para dejar atrás los tópicos de si era más o menos arcade o de que sus encuentros se contaban por goleadas escandalosas. Ya con la nueva generación calentando en la banda y la actual pidiendo el cambio debido al exceso de ácido láctico, la saga del estudio canadiense ha dado un paso más en el intento de hacer que el fútbol se juegue con las manos y no con los pies.

Un desarrollo de los partidos más realista y fluido

Es importante partir de una base: la jugabilidad es una evolución directa de la de las anteriores entregas. No hay una revolución como la que supuso el control en 360º de 2010 o el sistema de entradas “manuales” implementado en 2012. ¿Eso es malo? Todo lo contrario. La entrega de 2013 era ya sublime, así que lo que ha hecho EA Sports es realizar pequeños reajustes para que el engranaje ruede mejor que nunca. Cambiar lo que funciona sería un sinsentido.

Ahora bien, los pequeños fichajes jugables contribuyen a un mayor realismo de los partidos. Hay que destacar las modificaciones en la conducción de la pelota. Se pueden hacer quiebros en cualquier dirección (anteriormente, sólo se podía virar 22’5º con cada golpe de joystick) y los desplazamientos en carrera son más creíbles. Ningún jugador, ni siquiera Messi o Cristiano Ronaldo, lleva la pelota cosida a la bota con un hilo invisible. No vale lo de echarse el balón dos metros por delante y, aun así, ser más rápido que el rival y, a la vez, sentirse en total dominio de la pelota. En ese sentido, una de las grandes novedades es la introducción del llamado “control del ritmo”. Con el gatillo izquierdo, se pueden extender los brazos para proteger la pelota de los empellones de los defensas, a costa de ralentizar la marcha. Como consecuencia, los regates y las filigranas se dibujan sólo con el joystick derecho (ya no hay que pulsar al mismo tiempo el gatillo izquierdo, como sucedía antaño). A la hora de jugar, en parado, el “control del ritmo” resulta muy intuitivo, pero, en carrera, es más complicado sacarle beneficio. Por otra parte, también hay mayor variedad de efectos a la hora de chutar a puerta y, por fin, en los saques de puerta, se puede pedir que un defensa se acerque para darle el balón y sacarlo jugado, pues, hasta ahora, moverlo en corto era como jugar a la ruleta rusa.

El ritmo de los partidos resulta algo más lento y trabado, pues esas innovaciones obligan a no actuar como un pollo sin cabeza, que diría John Bejamin Toshack. Dado que el balón va menos “imantado” a los jugadores, también hay más posibilidades de robarlo (y de que nos lo hurten a nosotros). De hecho, otra de las novedades es la conocida como segunda entrada. Antes, al hacer una segada, el jugador se quedaba vendido en el suelo durante varios segundos; sin embargo, ahora, puede rehacerse enseguida y ejecutar varias segadas de forma consecutiva.

En cuanto a la IA de los futbolistas, también hay mejoras. Los rivales presionan más arriba y los compañeros son más activos a la hora de moverse en ataque, jugando de espaldas a lo Ibrahimovic o aguantando el sprint para no caer en fuera de juego. Hay cinco niveles de dificultad: principiante, aficionado, profesional, clase mundial y leyenda. En los dos últimos, los rivales muerden y es realmente complicado generar ocasiones de gol. En cambio, olvidaos de jugar con los dos primeros, pues, ahí, los rivales están de decoración, siempre prestos a hacernos el pasillito de campeón.

El transcurso de los partidos también ha ganado en fluidez. Cuando el balón sale de banda, la acción no se detiene prácticamente nunca, de modo que, en vez de los típicos “cortes” de cámara, casi siempre vemos al lateral correr como un poseso para coger el balón y ponerlo en juego lo más rápido posible. En la entrega del año pasado ya estaba implementado el sistema, pero, a poco que el balón se alejara del lugar de saque, se producían los famosos “tajos” (ahora, sólo los hay si el balón se va una veintena de metros más allá). La lástima es que no se hayan incluido recogepelotas, que sí estarán en la versión de FIFA 14 para PS4 y Xbox One, como pudimos comprobar en la demo de la Gamescom. Otro aspecto nuevo será la posibilidad de ver cómo nuestros compañeros se lesionan en pleno partido, algo que antes sólo le sucedía al hombre que estuviéramos controlando, si se le agotaba la barra de resistencia. Todo eso contribuye a que los partidos sean más verídicos.

Todos esos detalles dan cuenta de que, aunque no hay una revolución respecto a FIFA 13, sí que se han incluido novedades que hacen que la experiencia sea más redonda y realista. Harina de otro costal es el sempiterno debate de si es conveniente o no que haya entregas anuales de este tipo de sagas, donde el margen de innovación es más limitado que en otros géneros menos encorsetados. Eso lo dejamos para otro día.

En la versión beta a la que hemos jugado, había pequeños errores relativos a los árbitros, como el hecho de que hubiera descuentos de hasta cinco minutos en la primera parte de los partidos, que cortaran los contraataques sin dejar acabar la jugada o que tuvieran la mano un poco suelta con las tarjetas amarillas. En la versión comercial, se supone que estarán subsanados.

Con licencia para jugar

Desde que el mundo es mundo, las licencias han sido el gran caballo de batalla de EA Sports en el fútbol virtual, y FIFA 14 no iba a ser menos. Como siempre, se incluyen todas las grandes ligas de Europa, algunas incluso con su segunda división: España, Inglaterra, Italia, Alemania, Francia, Holanda, Portugal… Hacen su debut los campeonatos nacionales de Chile y Argentina, este último el más importante de Sudamérica. Se agradece, sobre todo después de que el único fichaje del año pasado fuera el de la intrascendente liga de Arabia Saudí. Asimismo, hay un buen puñado de selecciones, que casi seguro que serán el anticipo de algún futuro DLC para acompañar la celebración del Mundial de Brasil.

Hay que destacar el enorme paso adelante que ha dado EA Sports en cuanto a la recreación de las caras de los futbolistas, que era uno de los puntos flacos de la saga. El año pasado, ya se dio un pequeño pasito, pero, esta temporada, se ha ido aún más lejos. El parecido de los jugadores ha mejorado sobremanera, de modo que, prácticamente, todos los de los equipos punteros son reconocibles. En el caso de España, los futbolistas del Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Valencia son calcados a sus homónimos reales. Las únicas excepciones son los fichajes de verano, como Isco o Asier Illarramendi. Esa mejoría se ha debido, en buena medida, al acuerdo alcanzado por EA Sports con esos clubes para lanzar ediciones especiales del juego con sus escudos en la carátula (también ha firmado tratos con Betis y Sevilla, aunque el parecido de los jugadores de esos dos equipos es bastante difuso).

 En los equipos menos mediáticos, aunque aún hay trabajo que hacer, también hay rostros muy conseguidos, como los de Carlos Vela (de la Real Sociedad) o Aritz Aduriz (del Athletic de Bilbao). Si nos trasladamos a otros países, los jugadores de equipos como Manchester City, Manchester United, Chelsea, Milan, Juventus, Nápoles, Bayern o PSG también son clavados en su inmensa mayoría. Dada la enorme cantidad de futbolistas que hay en el juego, es de agradecer la progresión en el modelado de los más importantes. Eso sí, la expresividad de las caras es un poco limitada.

En los menús, también se incluyen las fotografías de casi todos los jugadores, con unas estadísticas más o menos acordes a su rendimiento en la realidad. Para adecuarlas aún más, semanalmente se irán actualizando, en función del estado de forma en el que se encuentren. Al jugar en el modo Carrera, en muchos casos, se incluyen datos como los años que lleva un futbolista en un club o su estatus dentro de él.

Para complementar la licencia, está el Centro de Creación, que permite hacerse equipos, jugadores y torneos propios. El sistema se gestiona a través de una página web y, luego, sólo hay que descargar los contenidos en el juego.

También hay que destacar la presencia de 62 estadios, de los cuales 32 son reales: Wembley, Santiago Bernabéu, Camp Nou, Vicente Calderón, Etihad Stadium, Emirates Stadium, Anfield, Gerland… Todos son perfectamente reconocibles.

Campeonatos para toda la temporada

La variedad de modos de juego es una de las grandes virtudes de FIFA 14. Los hay tanto offline como online, para disfrutar durante meses y meses. Al margen de los amistosos o los diferentes torneos nacionales, hay un buen puñado de modos, a cada cual más profundo.

En el ámbito offline, destaca el modo Carrera, del que se puede disfrutar como jugador o como mánager. En el primer caso, debemos crearnos un futbolista y vivir su trayectoria, desde juvenil hasta mito del fútbol.  Si elegimos un club muy puntero, probablemente nos veamos obligados a salir cedidos o pedir un traspaso, pero, a base de cumplir hazañas, pronto destacaremos, hasta el punto de ser llamados por la Selección. En el segundo caso, además de jugar partidos, hay que gestionar todo lo relativo a un club.

Como mánager, se disfruta mucho más del modo Carrera, ya que hay que negociar traspasos, relacionarse con los jugadores, consultar las noticias para ver qué se cuece en el mundo del fútbol… Todo está muy vivo, pues los demás clubes se mueven y hacen numerosos fichajes, tentando incluso a jugadores de nuestro equipo, lo que nos obliga a tomar decisiones constantemente. De forma continua, los jugadores se dirigen a nosotros, para pedirnos que les demos minutos, para decirnos que están hartos de chupar banquillo y se quieren marchar o para desmentir rumores aparecidos en la prensa. Así, podemos declararlos intransferibles, cederlos, darles la carta de libertad…

El mercado de fichajes es muy realista, en la línea del de años anteriores. Primero, hay que negociar con el otro club y esperar una respuesta de su mánager (muchos de los nombres son reales, como los de André Villas-Boas o Arsene Wenger, que son quienes se dirigen a nosotros si, por ejemplo, les hacemos ofertas al Tottenham o al Arsenal). Luego, si el otro equipo acepta la oferta (en la que se pueden incluir tanto dinero como jugadores), toca negociar con el futbolista el sueldo y las posibles primas. No es fácil, pues, si vamos a por los mejores jugadores, nos harán contraofertas inaceptables, a priori.

Para que el conjunto sea más realista, se ha mejorado el sistema de ojeadores. Así, podemos enviar a diversos trabajadores a lugares de todo el planeta para que busquen jóvenes promesas, en base a parámetros como su posición, su edad o sus características técnicas. Periódicamente, el ojeador nos envía informes, cada vez más completos, del potencial del jugador, aunque, si nos lo pensamos demasiado, puede que otro club se adelante y nos quedemos con las ganas de ficharlo.

Las lesiones condicionan sobremanera el modo Carrera. ¿Os suena la famosa rotura del ligamento cruzado? A veces, los futbolistas de la plantilla se lesionan de gravedad, lo que puede dejarlos hasta seis meses en el dique seco. Ese potencial contratiempo añade un componente estratégico adicional.

La inabarcable ciudad deportiva online

FIFA 14 despliega toda su artillería en forma de modos de juego online, empezando por la característica “Apoya a tu club”, que, atendiendo al equipo que cada usuario marca como su favorito, determina qué club real tiene los aficionados más duchos en el juego, mediante clasificaciones.

Uno de los modos más apasionantes es Temporadas, donde competimos a lo largo de diez divisiones, con ascensos y descensos, según nuestra pericia, para que juguemos siempre con gente de nuestro nivel. Este año, se ha introducido la novedad de poder jugar en cooperativo online, de modo que podemos formar diferentes tándems, junto a distintos amigos, para disfrutar de los ascensos en compañía. También se ha incluido un modo llamado FIFA Interactive World Cup, que sigue un modelo muy similar, sólo que con cinco divisiones y agrupando a los usuarios según su país y la confederación a la que éste correspondería en el sistema internacional.

Clubes Pro también sigue una dinámica de ascensos y descensos como la de Temporadas, pero puede ser incluso más atractivo, si nos juntamos con un par de amigos. Así, podemos formar un club y disputar partidos de hasta once contra once, en los que cada usuario controla a un solo futbolista de los que hay sobre el campo (incluido el portero). A base de jugar y jugar partidos, nuestro álter ego virtual y el equipo se vuelven cada vez mejores. Es fútbol en estado puro.

Otro modo que repite respecto a años anteriores, y de nuevo abierto a todo el mundo, es Ultimate Team. En él, hay que construir un equipo desde cero, a base de acumular cromos (sí, como en el patio del colegio). La dinámica no es, simplemente, juntar a los mejores jugadores, sino que hay que atender a la química que hay entre ellos, algo que depende de que los pongamos en su posición ideal y, sobre todo, de que compartan vínculos de nacionalidad, liga y club con sus compañeros. A medida que ganamos partidos y acumulamos dinero, podemos adquirir sobres de bronce, de plata, de oro y especiales, que son los que contienen las mejores cartas.

Inicialmente, todos los jugadores empiezan con un estilo de química básico, pero podemos modificarlos usando objetos consumibles. En función de ello, varían seis atributos clave: ritmo, tiro, pase, regate, defensa y cabezazo. El año pasado, había sólo cinco divisiones para ascender (o descender), pero, este año, el número se ha ampliado a diez.

En la beta a la que hemos tenido acceso, estaban habilitadas ya todas esas funciones online, pero funcionaban con los servidores internos que EA tiene habilitados para su personal, no con los servidores oficiales, y no había gente con la que jugar, así que desconocemos si habrá problemas de conectividad como los del año pasado con los servidores oficiales.

Se juega como se entrena

Los Juegos de Habilidad son otro modo de juego en sí mismos. Se trata de ejercicios inspirados, en su gran mayoría, en los que se realizan en los entrenamientos de los equipos reales. El objetivo es obtener la mayor puntuación posible y picarnos por ascender en las clasificaciones online, lo cual es un auténtico vicio. De paso, también sirven para amenizar los tiempos de carga antes de los partidos.

En total, hay trece grupos de ejercicios, cada uno con cuatro variantes (bronce, plata, oro y desafío de habilidad), lo cual se traduce en la friolera de 52 retos. Entre los de pase, hay desafíos como meter balones en miniporterías, hacer rondos al primer toque o hacer paredes a través de conos. Entre los de tiros, hay pruebas de golpear dianas colocadas en las cuatro escuadras de una portería, de esquivar cajas con vaselinas o de tirar penaltis a lo Panenka. Entre los de regatear, hay ejercicios de esquivar picas, completar circuitos o ganar carreras. Entre los de centrar, hay que meter el balón en papeleras, derribar botellas o golpear el larguero de manera continuada. Entre los de defensa, hay que practicar los diversos tipos de entrada o enfrentarse a situaciones de inferioridad numérica. Finalmente, también hay retos con el portero, como hacer frente a una hilera de delanteros o tirar cajas haciendo saques en largo. La variedad es inmensa, igual que el grado de diversión.

Réflex para que el cuerpo no renquee

El motor gráfico de FIFA 14, en su versión para PS3, Xbox 360 y PC, es el mismo que en temporadas previas. Para ver la tecnología de Ignite en acción, habrá que esperar a la versión de PS4 y Xbox One. Sin embargo, el rendimiento gráfico del juego es excelente.

El desarrollo de los partidos es muy fluido, con animaciones nuevas que mitigan los típicos “rectificados” inverosímiles a la hora de colocar el pie de apoyo en los tiros a puerta. La lucha por la posesión también es más real, gracias al uso de los brazos, lo que también incluye la posibilidad de quedarse parado y ponerse de espaldas al defensor en cualquier circunstancia. Como único defecto, se puede reseñar el ligero “clipping” que hay en algunas colisiones, si bien sólo se aprecia si se mira la repetición.

La recreación de los estadios, por su parte, también es muy notable. La arquitectura de templos como el Camp Nou o el Bernabéu es perfectamente reconocible. Además, los partidos se pueden disputar en un largo intervalo de horas, desde las 12.00 hasta las 22.00, lo que repercute directamente en el tipo de luz que incide sobre el estadio: la del sol, con las consiguientes sombras que provocan los graderíos (que varían según el momento del día), o la artificial de los focos. En cuanto a la recreación del público, ha mejorado, aunque sigue sin estar particularmente detallada.

Por otra parte, hay que destacar las mejoras en la accesibilidad de los menús. La pantalla general está ahora mucho más concentrada, lo que permite elegir entre los diferentes modos de juego de forma más ágil. Dentro de los partidos, también se ha mejorado la típica pantalla de opciones que aparece al pausar la partida. Así, directamente, se pueden ver los parámetros de los jugadores, para saber si conviene hacer sustituciones. Del mismo modo, se puede cambiar entre varios esquemas tácticos sin necesidad de acceder a la pestaña y tener que andar haciendo ajustes. Lástima que no se pueda hacer sobre la marcha, sin tener siquiera que pausar la partida.

Sonido radiofónico y ambiental

Como viene siendo habitual desde tiempos inmemoriales, los comentarios de Manolo Lama y Paco González son la seña de identidad del apartado sonoro. Las dos voces estrella de Tiempo de Juego, y antiguamente de Carrusel Deportivo, narran los partidos con su característico estilo, en el que no faltan guiños a sí mismos, como el de llamar “Bicho” a Cristiano Ronaldo. Por lo general, comentan los partidos con bastante tino y cuentan diversas anécdotas, relativas a los equipos o los estadios. Hay bastante material recuperado de años anteriores, pero el nivel es excelente.

También repite presencia, a pie de campo, Antoñito Ruiz. El año pasado, que fue cuando debutó, sólo decía vaguedades a cuenta de las lesiones, que, casi siempre, se resumían en que había sido “un gesto de rodilla feo”. Este año, también hace alusiones a las sustituciones y participa más a menudo, pero, a veces, lo hace de manera muy forzada.

El sonido ambiente, por su parte, contribuye a que nos sumerjamos en la atmósfera del estadio. Destacan, sobre todo, los cánticos, que varían según qué equipos estén jugando, con tonadillas estrella como el “A por ellos”. También se escuchan, muy de fondo, los mensajes de la megafonía en distintos idiomas, dependiendo del estadio. Asimismo, al principio de los partidos de selecciones, se oye brevemente uno de los himnos nacionales. Sí, sólo se suele escuchar uno de ellos, incomprensiblemente.

En cuanto a la banda sonora, raya a un nivel excelente. No son temas demasiado comerciales, pero encajan de maravilla como acompañamiento musical para los menús y los Juegos de Habilidad. Os recomendamos escuchar temas como Dreaming, del grupo indie Smallpools.

Con FIFA 14, EA Sports ha vuelto a tocar techo. Si ya se jugó a la anterior entrega, quizás no suponga una revolución, pero es un nuevo colofón a la genial fórmula que se empezó a construir con FIFA 08, gracias a los pequeños cambios en multitud de apartados. Antes de centrarse en la versión de nueva generación, el estudio canadiense ha logrado sacar aún más brillo a la joya de su corona, para plasmar el fútbol virtual más realista que quepa imaginar. Su redondez es la propia de un balón de fútbol.

Valoración

FIFA 14 es la sublimación de la saga. EA Sports ha culminado su proyecto balompédico para la presente generación con un juego redondo en todos sus aspectos, a base de pequeños fichajes en todas las líneas del campo.

Hobby

94

Excelente

Lo mejor

El realismo de los partidos. La variedad de modos. El conjunto es completísimo.

Lo peor

En los niveles bajos, a la IA sólo le falta aplaudir. Si se tiene FIFA 13, es continuista.