Análisis

Análisis de FIFA 14 para PS4 y Xbox One

Por Rafael Aznar
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Electronic Arts es una de las compañías que más fuerte han apostado por la nueva generación, y FIFA 14, la última entrega de una de sus sagas más históricas, no podía perderse el esperado nacimiento de PS4 y Xbox One. Sus jugadores conservan en las botas la misma calidad futbolística de la que hicieron gala en otras plataformas hace dos meses, pero se han tomado el agua milagrosa del Ignite Engine de EA Sports. ¿Cómo habrá afectado a su rendimiento?

Desde la era de los 16 bits, la saga FIFA ha ido labrándose un nombre en el mundo de los videojuegos. Si antaño se la acusaba de ser muy arcade y de permitir goleadas de escándalo, en el último lustro, la marca estrella de EA Sports ha conseguido acallar los silbidos del graderío de los puristas de la simulación. Aprovechando el lanzamiento de PS4 y Xbox One, el estudio que la compañía tiene en Vancouver ha preparado una entrega nueva para dar un primer atisbo de lo que será el fútbol virtual en los próximos años.

En la primera hornada de títulos, ha sido llamativo el enfoque múltiple que las compañías han dado a los títulos multiplataforma que ya habían aparecido en PS3 y 360 previamente. Ha habido hasta tres posicionamientos: el primero, realizar “ports” puros y duros, manteniendo el núcleo del juego y añadiendo detalles gráficos (Assassin’s Creed IV Black Flag, Call of Duty Ghosts); el segundo, a la inversa, hacer títulos más pensados para las nuevas máquinas, pero aprovechando para lanzarlos también en las antiguas a costa de sacrificar elementos (Battlefield 4); el tercero, rehacer los juegos desde cero (NBA 2K14). La pregunta es obvia: ¿En cuál de esos grupos se integra la nueva versión de FIFA 14? La respuesta es que en ninguno, al menos no de forma categórica. Tiene muchas cosas del tercer grupo, pero también otras tantas del primero, como vais a ver.

Un estilo de juego muy definido

El control de esta revisión del juego es calcado al que ya vimos hace dos meses, y eso es una buena noticia. No hay necesidad de cambiar algo que ya funciona y arriesgarse a que deje de hacerlo. Por tanto, nos encontramos con una simulación excelente, con un estilo de juego bastante pausado, ya que resulta muy difícil hacer grandes galopadas por la banda.

Se mantienen todas las innovaciones que había en PS3, 360 y PC. Es decir, se puede proteger el balón con los brazos con el gatillo izquierdo, se pueden realizas múltiples segadas de forma consecutiva, los jugadores no siempre conducen la pelota de forma fluida… Por supuesto, se pueden hacer infinidad de filigranas para superar a los rivales, con sólo trazar movimientos con el joystick derecho.

Lo bueno es que, gracias al motor gráfico Ignite, se ha incrementado el número de animaciones, lo cual repercute de varias formas. Hay una mayor variedad de pases (ojo a los de tacón), la conducción del balón es más estilosa a la hora de hacer quiebros y los cabeceos están mejor reflejados. Lo malo es que el sistema aún no está del todo cuajado, en especial en lo que respecta a las pugnas por el balón. Sí que está conseguido el modo en que los jugadores evitan, por ejemplo, una tarascada levantando los pies, pero algunos choques cuerpo a cuerpo no acaban de estar logrados: a menudo, vemos cómo alguno se cae y acaba derribando al otro de una forma un tanto aparatosa. Del mismo modo, no es extraño ver cómo, para meterse cuerpo mutuamente, en ocasiones los futbolistas acaban deslizando los pies por el suelo, pese a tenerlos clavados en el césped, supuestamente.

La física del balón sí que está muy bien trabajada. En la versión previa ya lo estaba, pero, aquí, luce más pesada, en especial a la hora de golpear con fuerza el balón, lo que se traduce en auténticos trallazos. Si ya habéis jugado a FIFA 14 en cualquiera de sus otras versiones de sobremesa, el control de estas dos nuevas versiones no os pillará de nuevas, pues resulta muy similar. La IA, además, es muy consistente, a poco que juguemos en los niveles de dificultad medios-altos.

Añadiendo componentes televisivos

Más que en la jugabilidad, donde innova este título es en la ambientación de los partidos. Así, se han añadido numerosos aspectos que antes no estaban presentes o bien no se hacían notar tanto: recogepelotas, suplentes que calientan en la banda, operadores de cámara que se van moviendo para captar las mejores instantáneas… En ese sentido, los vídeos de presentación de los partidos y las repeticiones presentan situaciones más variadas, en la línea de una transmisión televisiva.

Lo que más nos ha gustado es que ese tono televisivo se deja ver incluso en pleno partido, con cambios momentáneos de cámara cuando la acción se detiene. Por ejemplo, cuando se produce un córner, no suele haber los cortes “espacio-temporales” que había antes, sino que, mientras un jugador se desplaza hasta la esquina para sacar, se nos muestra, por ejemplo, lo que está haciendo el portero, sin interrupciones bruscas. Lo mismo sucede en las sustituciones y en los saques de puerta, en los que podemos ver al guardameta esperando que le entreguen el balón o colocándolo, para, luego, aplanar el césped circundante y, así, golpear con eficacia.

Lo anterior no es un tema baladí, pues está relacionado con uno de los mejores aprovechamientos que el juego hace del hardware de PS4 y Xbox One: los tiempos de carga son muy llevaderos. Durante los partidos, son casi inexistentes; en el menú, desde que elegimos todas las opciones y pulsamos para que empiece el partido, no transcurren ni diez segundos. Igualmente, mientras estamos dentro de un modo de juego y simulamos el paso de los días, todo transcurre a un ritmo muy ágil, en contraste con las tediosas esperas de antes.

Otro aspecto importante es el ambiente de los estadios. El público luce en 3D y, aunque hay muchos espectadores que deben de ser gemelos, se siente más vivo que antes. También hay algunos estadios cuya fachada exterior ha sido recreada, para mostrarla antes del comienzo del partido y lograr ese aspecto televisivo que comentábamos. Es el caso del Santiago Bernabéu, el Camp Nou, el Allianz Arena, San Siro o el Etihad Stadium.

Si nos fijamos en los jugadores, lucen muy bien, pero lo cierto es que no se nota un gran salto respecto a la anterior generación. Las caras quizás sean algo más expresivas y estén más detalladas, pero el parecido sigue siendo similar, ya que se han aprovechado los mismos escaneos de caras. En el caso de PS3, 360 y PC, ya dijimos que había habido un gran avance respecto al pasado en cuanto a la recreación de las caras, pero esperábamos que se fuera otro paso más allá. En ese sentido, hay detalles curiosos, como ver a los jugadores exhalar vaho si está nevando, pero el sudor facial brilla por su ausencia, mientras que el del cuerpo va y viene en forma de arrugas en la camiseta que se forman y desaparecen al compás del movimiento del jugador. Está claro que el Ignite Engine aún tiene margen de mejora, pues también hemos visto al cuarto árbitro hacer desaparecer la tablilla de los cambios y al colegiado principal sacándose una tarjeta amarilla de la nada, como si fueran prestidigitadores. Aún le queda mucho camino por andar.

En cuanto al sonido, se mantienen los mismos comentarios de Manolo Lama, Paco González y, esporádicamente, Antoñito Ruiz. Como siempre, el resultado es excelente. La megafonía y los cánticos nos ha parecido que suenan mejor que antes y que, además de meternos más en el partido, son más variados. Eso sí, hemos llegado a oír al Camp Nou corear “Real Madrid halé” con todas sus ganas…

El “déjà vu” de los modos de juego

Uno de los mayores problemas de este FIFA 14 para PS4 y Xbox One es su nómina de modos de juego, que es, exactamente, la misma que en la anterior generación, igual que las numerosas licencias, que repiten presencia, incluidas las de Argentina y Chile. Aquí entra en juego el factor de “port” que comentábamos al principio del análisis. Eso no tendría por qué ser del todo censurable, si no fuera por lo que ha hecho NBA 2K14, el otro gran exponente del género deportivo en este comienzo de generación.

Si habéis leído la crítica del simulador de baloncesto, sabréis que Visual Concepts, además de desarrollar un nuevo motor gráfico, ha introducido modos de juego totalmente renovados respecto a los que ofreció en la anterior generación, en especial uno en que podemos vivir la carrera de un jugador con numerosas escenas de vídeo perfectamente intercaladas. Por el contrario, EA Sports, moviéndose en los mismos plazos, ha trasladado uno por uno los mismos modos de juego, sin ninguna adición que aporte atractivo. Todo es, exactamente igual, incluso el interfaz y los menús.

Entre las modalidades de juego offline, destaca el modo Carrera, que podemos disputar como mánager o como jugador. Se disfruta más siendo mánager, ya que podemos gestionar una red de ojeadores, realizar traspasos, atender a algunas peticiones de los miembros de la plantilla e incluso llegar a seleccionadores nacionales. En cambio, siendo jugador, la gestión de la plantilla y el resto de elementos se establecen de forma semiautomática. Al margen de eso, están los adictivos Juegos de Habilidad, que nos proponen hasta 52 retos en los que el objetivo es obtener la mayor puntuación posible.

En cuanto a los modos online, hay tres variantes. En primer lugar, está el modo Temporadas, donde competimos a lo largo de sucesivas divisiones, con un sistema de ascensos y descensos, para que juguemos siempre con gente de nuestro mismo nivel. Hay una variante cooperativa, que permite hacer lo mismo, pero formando tándem junto a otro amigo que esté jugando en otra consola. En segundo lugar, está el modo Clubes Pro, también basado en ascensos y descensos, pero con la peculiaridad de que hemos de crearnos un jugador y hacer un equipo junto a nuestros amigos para disputar partidos de hasta once contra once (se puede manejar incluso al portero). En tercer lugar, nos encontramos con Ultimate Team, donde el objetivo es ir creándose el mejor equipo poco a poco, a base de adquirir sobres de cromos. En ese modo radica, precisamente, la única diferencia entre la versión de Xbox One y la de PS4, ya que la de la consola de Microsoft permite conseguir a algunas leyendas de la historia del fútbol. Podéis consultar todo lo relativo a esos modos de juego en el análisis de la versión de PS3, 360 y PC, ya que, son exactamente, los mismos. Aun así, son variados y dan para decenas y decenas de horas de diversión.

Fútbol de calidad, tanteando el césped

FIFA 14 es un simulador deportivo excelente. Es más redondo que la versión para la anterior generación, aunque, si ya se tiene ésta, quizás no merezca la pena el desembolso, ya que la jugabilidad es muy similar y los modos de juego están calcados, de pe a pa. El motor gráfico Ignite aún no aprovecha bien del todo el potencial de PS4 y Xbox One, pero, con sus múltiples elementos televisivos, da ya las primeras puntadas de lo que puede llegar a ofrecer en el futuro, cuando se haga una entrega pensada totalmente desde cero para ellas, tanto visualmente como en opciones disponibles. No se ha arriesgado a buscar la escuadra, pero el primer chut de EA Sports ha ido entre los tres palos.

Valoración

FIFA 14 firma un notable debut en la nueva generación. No acaba de ser un título totalmente nuevo, en especial por su cómoda oferta de modos, pero el motor Ignite ya va calentando para el futuro.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La continuidad visual de los partidos. La enorme reducción de los tiempos de carga. El control.

Lo peor

Hay animaciones a las que se les ven las costuras. No hay ni un solo modo de juego inédito.

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