Análisis

Análisis de Forza Horizon 2 para Xbox One

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: Xbox One

Forza Horizon 2 se destapa como uno de los mejores juegos de 2014 y uno de los primeros imprescindibles de la nueva generación de consolas. Tras sorprender en Colorado, Playground Games se ha mudado con su música a otra parte, al Mediterráneo, concretamente, para ofrecer el mejor juego de conducción en mundo abierto que se haya visto jamás. Xbox One empieza a demostrar la potencia que se espera de su motor.

ACTUALIZADO (07/04/2015): Ya está disponible el paquete de coches Fast & Furious 7 de Forza Horizon 2 que añade 8 nuevos coches sacados directamente de la última película de la saga A Todo Gas.

ACTUALIZADO (27/03/2015): Ya está disponible la expansión independiente Fast & Furious de Forza Horizon 2. Podéis conseguirla gratis hasta el 10 de abril.

ACTUALIZADO (03/02/2015): Ya está disponible el Top Gear Car Pack para Forza Horizon 2 que añade seis nuevos vehículos al título de conducción en Xbox One.

ACTUALIZADO (06/01/2015): Ya está disponible el G-Shock Car Pack que añade otros seis vehículos más (uno de ellos gratuito para todos los usuarios) a Forza Horizon 2 por un precio de 4,99 €.

ACTUALIZADO (16/12/2014): Ya está disponible la expansión Storm Island de Forza Horizon 2 que añade al título de conducción un total de seis nuevos vehículos para conducir en los 80 eventos nuevos que se abren en la nueva zona silvestre de pilotaje. Además, esta nueva zona cuenta con efectos de climatología extrema que hacen que la conducción sea aún más emocionante.

ACTUALIZADO (02/12/2014): Ya esta disponible el NAPA Chassis Car Pack que añade a Forza Horizon 2 en Xbox One seis nuevos vehículos (uno de ellos gratuito para todos los usuarios). Podéis descargar este nuevo paquete de coches desde el bazar de Xbox One a un precio de 4,99 €.

TEXTO ORIGINAL: Sería fácil hacerse pasar por taxista en este análisis y dar un gigantesco rodeo a lo largo y ancho del sur de Francia y el norte de Italia, pero vamos a ser claros desde la arrancada: Forza Horizon 2 es el mejor juego de conducción en mundo abierto que hemos visto hasta la fecha. Desde que sagas como Test Drive Unlimited, Midnight Club o Burnout pusieran de moda este subgénero, han sido muchas las que se han sentido atraídas por su aura de libertad.

Fue el caso de Need for Speed o, más sorprendentemente, Forza Motorsport, que, en 2012, recibió un ‘spin off’ en el que la simulación en circuitos tradicionales dejaba paso a una fórmula más arcade y desenfrenada, por las carreteras de Colorado y con una ambientación festivalera. Dos años después, llega una secuela que es espectacular en todos los aspectos y que se revela como la exclusiva más destacada de la nueva generación (además de en Xbox One, también sale en 360, pero con una versión recortada que ni siquiera ha corrido a cargo del mismo estudio).

Para entender de dónde dimana la calidad del juego, es importante referirse a los orígenes de sus creadores, Playground Games. Este estudio británico fue fundado en 2009, pero esa juventud contrasta con la veteranía de muchos de sus miembros, procedentes de estudios muy consagrados en el género de la conducción, como Bizarre Creations (responsables de Metropolis Street Racer, Project Gotham Racing o Blur), Codemasters (TOCA Touring Car, Dirt, GRID), Slightly Mad Studios (Need for Speed Shift, Project CARS), Criterion (Burnout, Need for Speed) o Black Rock Studios (Pure, Split Second Velocity). Precisamente, tras el cierre de Bizarre, que se había encargado de una exclusiva tan potente como la de Project Gotham Racing (hubo dos entregas en la primera Xbox y otras dos en 360), Microsoft decidió confiar en ese nuevo estudio para llenar el vacío que dejaba Turn 10 Studios entre cada una de sus entregas de Forza Motorsport, saga bienal.

Eso sí, el nuevo estudio ha estado en contacto permanente con los artífices de la saga original, que también han contribuido a hacer las dos entregas paralelas de la saga. Así, Playground se privilegió de la tecnología desarrollada por Turn 10, recuperó el espíritu de los ‘kudos’ de Project Gotham Racing y apostó por una fórmula de mundo abierto. Casi por definición, el cóctel apuntaba a ganador. La primera entrega lo corroboró y la segunda ha seguido corriendo hacia el horizonte, con exitoso resultado. El juego llega el 3 de octubre para convertirse en un baluarte de Xbox One.

La habilidad para despertar la sonrisa inconsciente

Para darse cuenta de la grandeza de Forza Horizon 2, basta con ejecutar el disco y ver (y oír) la secuencia de introducción. Diversas imágenes de coches reales se combinan con una voz en off que lleva a cabo una cuenta del uno al diez al son de las diferentes sensaciones que uno puede llegar a experimentar al ponerse al volante de un coche. El tono trascendental, de los que erizan el vello, nos pone sobre aviso de que lo que sigue no es un juego más del montón, sino uno de ésos que generan una sonrisa inconsciente según uno se adentra en él. El anuncio de BMW y su pregunta retórica de si al televidente le gusta conducir es de aficionados en comparación con lo que logra esa genial carta de presentación.

El juego nos pone en la piel de un conductor genérico recién llegado en ferry a la costa mediterránea, para participar en las carreras de coches que se organizan en torno a un famoso festival de música. Hay algunos personajes con los que entablamos relación en ciertos vídeos y a través de la radio, como Ben y Ashley, relaciones públicas y mecánico, respectivamente, aunque es un argumento intrascendente que, simplemente, sirve como hilo conductor de las cosas que vamos haciendo.

Nada más desembarcar, debemos pilotar un Lamborghini Huracán hasta la sede central del festival, donde nos dan a elegir entre una terna de vehículos: un BMW Z4, un Chevrolet Camaro y un Toyota Supra. A partir de ese momento, somos libres para conducir por placer o competir en los centenares de eventos que hay disgregados por el mundo del juego, inspirado en el sur de Francia y el norte de Italia. Concretamente, hay seis ciudades (Niza, Sisteron, Saint-Martin, Castelletto, Montellino y San Giovanni) y numerosas vías de enlace entre ellas (carreteras sinuosas, autovías, bosques, viñedos, plantaciones de maíz, campos de golf, un aeródromo). La recreación que se ha hecho de esa área mediterránea es fantástica.

Simbiosis perfecta entre arcade y simulación

Cuando se habla de juegos de carreras, es muy frecuente la clasificación dicotómica entre arcades y simuladores, con la opción recurrente de decir que muchos títulos combinan lo uno y lo otro. En el caso de Forza Horizon 2, esto último es totalmente cierto, pues hay elementos desenfrenados y otros que harán las delicias de los más puristas.

Por un lado, el control se puede configurar ampliamente, activando o desactivando ayudas relativas a los frenos, la dirección, el control de tracción, el control de estabilidad, el cambio de marchas, la trazada óptima, el rebobinado o los daños. Asimismo, se pueden mejorar muchos aspectos de los coches, como el motor, el tren de transmisión, los neumáticos, las llantas o la aerodinámica. Si alguien no es muy ducho en la materia, puede recurrir a las mejoras automáticas, que hacen los cambios más convenientes. No acaba ahí la cosa.

También es posible tunear varios aspectos de los coches, como la presión y el alineamiento de los neumáticos, la relación de marchas, las barras estabilizadoras, la amortiguación, el diferencial… Si se juega sin ayudas y con el sistema de daños activado, la cosa se puede llegar a complicar, obligando a contravolantear o regular el acelerador en las marchas más bajas. La mano de Turn 10 Studios se nota bastante en detalles como la telemetría, pues, desde el menú, se pueden consultar datos como las fuerzas G, la temperatura de los neumáticos o el recorrido de cada suspensión, que varían según nuestro estilo de conducción.

Por otro lado, el componente arcade es muy notorio, con algunos elementos heredados directamente de Project Gotham Racing. Así, además de ir rápido para ganar carreras, es vital el estilo a la hora de conducir, de modo que hay un multiplicador de puntos que se dispara cuantas más maniobras encadenamos: derrapes, esquives milimétricos del tráfico, saltos, arrasamiento del mobiliario urbano, atajos campo a través, limpieza en los adelantamientos, rebufos… Esos puntos de experiencia nos permiten subir de nivel y obtener diversas muñequeras de colores del festival.

Como novedad respecto a la primera entrega, se ha incluido una especie de árbol de mejoras, que podemos adquirir con puntos. Son mejoras que permiten concatenar puntos con mayor facilidad, obtener descuentos en el taller, ganar más créditos… Además, cada vez que subimos un nivel, tenemos derecho a usar una ruleta que otorga créditos o vehículos (en contraste con Forza Motorsport 5, al que se le criticó mucho que obligara a comprar todos los coches uno a uno, con la dañina idea de fomentar los micropagos).

Obviamente, el control no es tan exigente como el de Forza Motorsport 5, pero nosotros lo hemos podido probar tanto con mando como con volante y es una auténtica delicia. Se notan enormemente las diferencias entre los distintos coches, según su potencia o su tracción, por ejemplo. Por si os lo preguntáis, para evitar las ‘trampas’ en forma de atajos y el despiporre general, en la mayoría de eventos existen puntos de control por los que hay que pasar obligatoriamente.

De lo poco que se puede decir en contra del control es que los gatillos de vibración del mando de Xbox One están menos aprovechados que en la entrega canónica del año pasado. Si jugasteis a aquélla, recordaréis que el tacto era sensacional, hasta el punto de hacernos sentir en las yemas de los dedos las clavadas de frenos o la potencia del motor al acelerar, lo que ayudaba a conocer los límites del coche. El efecto se ha mantenido, pero de forma mucho más tímida, quizás para dulcificar un poco el control.

Decenas de horas al volante

Forza Horizon 2 cuenta con numerosos tipos de carreras que sacan un gran partido al mapa. Conviene destacar que se ha remozado un poco la distribución de los eventos respecto a la primera entrega. Ya no están accesibles por todo el mapa a medida que se desbloquean, sino que están vinculados a las seis grandes ciudades que hay en el juego, de modo que, cuando completamos el campeonato de una ciudad, obligatoriamente tenemos que ir al de otra zona.

En total, hay 168 campeonatos diferentes, es decir, 28 por cada una de las seis ciudades. A su vez, esos veintiocho, aunque repiten escenarios, se tienen que llevar a cabo con las diferentes categorías de vehículos (supercoches, deportivos, todoterrenos, muscle cars, turismos, rallies, clásicos, etcétera). Si se tiene en cuenta que cada campeonato consta de cuatro pruebas (basadas en dar vueltas a un circuito predeterminado o en ir desde un punto hasta otro), salen 672 eventos, a los que habría que sumar los 28 viajes por carretera para enlazar con ellos, es decir, 700 eventos en total, lo que da para decenas y decenas de horas. Eso sí, para llegar a ver los créditos del juego, basta con superar treinta de esos campeonatos, lo que puede llevar unas veinte horas. No os perdáis la espectacular carrera final, de unos quince minutos de duración, por gran parte del mapa del juego.

Junto a las carreras propiamente dichas, hay numerosos eventos especiales. En primer lugar, hay cinco pruebas de exhibición, en las que no competimos contra otros coches, sino contra un escuadrón de aviones que van dibujando la bandera de Italia, un tren, una avioneta fumigadora, un avión de carga o varios globos aerostáticos. Es algo que ya funcionó en la primera entrega y que se ha recuperado para la ocasión. En segundo lugar, están las llamadas experiencias vitales, que son 30 pruebas especiales asociadas a diversos vehículos que hay aparcados por todo el mapa y que debemos encontrar para activar.

En ellas, por ejemplo, hay que realizar derrapes en medio de un campo de golf, saltar por encima de los contenedores que hay en un puerto, cruzar un bosque de noche o correr más que una puesta de sol. La mitad de esos eventos se realizan en cooperativo, en el modo online. Ralph Fulton, director creativo del juego, ha dicho que, sucesivamente, se irán lanzando nuevas experiencias vitales de manera totalmente gratuita.

Otro elemento que repite respecto a la primera entrega son los diez coches abandonados. De vez en cuando, uno de los personajes del juego nos avisa del rumor de que hay un vehículo antiguo en una zona determinada del mapa, de modo que debemos ir hasta allí e investigar hasta dar con el granero dónde se encuentra. Algún tiempo después, Ashley nos dará ese coche totalmente arreglado para que podamos fardar. Se trata de coches franceses e italianos a los que, en cierto modo, se les ha dado algo de trasfondo histórico, relacionándolos, por ejemplo, con el hecho de que Francia e Italia fueran países azotados por la Segunda Guerra Mundial.

Tampoco faltan los elementos coleccionables, como los 50 carteles de viaje rápido (si los conseguimos todos, podemos saltar directamente a cualquier parte del mapa sin tener que apoquinar créditos) y los 100 carteles de puntos de experiencia. Asimismo, podemos sacar fotos a los 210 coches del juego cuando los veamos circulando y, así, obtener un dinerillo extra. Ahora bien, los mejores coleccionables son, sin duda, los radares y las zonas de velocidad, que miden nuestra velocidad de paso por un punto determinado o por un tramo amplio de carretera, respectivamente. Casi todos esos coleccionables, sobre todo los radares, están asociados a clasificaciones online que invitan a picarse por establecer el mejor récord posible.

Online hasta estando offline

Forza Horizon 2 tiene una de sus mayores fortalezas en su conectividad entre el modo individual y el multijugador. Uno de los mayores aciertos de Forza Motorsport 5 fue el aprovechamiento de la Nube para inventar la figura de los ‘drivatares’, es decir, rivales con comportamiento humano. Así, cuando estamos jugando offline, los coches que maneja la CPU (ya sea en carreras contra nosotros o, simplemente, explorando el mapa) son, en realidad, modelos basados en el estilo de pilotaje de otros usuarios. Del mismo modo, nuestro propio ‘drivatar’ aparece en las partidas de otros y gana puntos de experiencia para nuestro uso y disfrute.

También podemos retar a un cara a cara a cualquier conductor con el que nos topemos (suelen frecuentar los sitios por los que más conduce su ‘dueño’). Ese multijugador ‘contextual’ se hace extensivo también a todos los eventos en que participemos, de modo que, al acabarlos, se nos invita a repetirlos y batir el tiempo que haya marcado algún otro usuario.

La pericia de esos rivales se puede establecer entre cinco niveles de dificultad, de modo que, en los más bajos, resulta bastante fácil ganar, mientras que, en los más altos, los rivales son duros de roer, ya que, en realidad, vienen a ser los mejores usuarios de todo el mundo. Al contrario que en otros juegos de mundo abierto, los rivales no hacen la goma para equilibrar falsamente las competiciones, lo cual se agradece. Ahora bien, hay que decir que el sistema quizás no luce tanto como en FM5, ya que el tipo de carreras se presta más a la improvisación, en contraste con las pruebas en circuito del juego del año pasado, donde era más fácil calcular las distancias de frenado o el radio de giro a la hora de coger las curvas, para crear un patrón de conducción uniforme.

En todo caso, cuando jugamos para hacer el análisis, la mayoría de ‘drivatares’ eran de otros periodistas y de gente de Playground y Turn 10, por lo que es de esperar que lo mejor esté por llegar. Eso sí, también llegamos a ver los ‘drivatares’ de personas que sólo habían jugado a Forza Motorsport 5, por lo que se mantienen los progresos que ya se hicieran en esa entrega.

El modo online propiamente dicho, que admite hasta doce usuarios, es casi una continuación del modo para un jugador, de modo que, con sólo pulsar un botón en el menú de pausa, podemos conectarnos a una sesión, sin tener que padecer salas de espera. Conviene decir que Horizon Online, que es como se llama, no está disponible desde el primer momento, sino que se desbloquea tras llegar a la ciudad de Niza, a las pocas horas de juego. Además de participar en viajes por carretera, carreras o pruebas de Infectado y Rey, podemos ir a concentraciones en las que contemplar los coches de otros usuarios e incluso comprarlos. Es posible crear un club o unirse a uno ya existente, con la friolera de hasta 1.000 miembros, lo que da cuenta del enorme tono social que tiene el título.

En el paraíso mediterráneo

Como cantaba Joan Manuel Serrat en una de sus canciones más famosas, Playground Games tenía muy claro que esta secuela debía ambientarse en el Mediterráneo, y eso que la mayoría de sus miembros seguro que no nacieron allí. Si hay una cosa que hace especial a Forza Horizon 2, por encima de todo, son sus bestiales paisajes, aderezados con un ciclo día-noche y una climatología variable que son una auténtica joya visual, una de las primeras en dar rienda suelta al potencial que Xbox One alberga en sus rocosas entrañas, en las que pocos han sabido picar hasta el momento. En ese sentido, el título corre a 1080p y 30 fps.

El mapa consta de 315 carreteras que descubrir. Algunas son caminos colindantes, lo que puede llevar a engaño, pero hay que tener en cuenta que casi todo el terreno es transitable, en contraste con lo que sucedía en la primera entrega, que se limitaba, casi exclusivamente, a zonas asfaltadas. Esta vez, podemos circular por carreteras, viñedos, arboledas, bancales, el cauce seco de un río… El resultado es que el mapa es tres veces mayor que el de la primera entrega. Apenas hay barreras invisibles, salvo en algún punto muy concreto, como las medianas de las autovías, los acantilados o las zonas peatonales de las ciudades.

La variedad paisajística embelesa, realmente, pero la palma se la llevan, sin duda, las ciudades, cada una con una idiosincrasia muy marcada. Playground viajó a Italia y Francia para sacar miles de fotografías y grabar multitud de horas de vídeos por esas áreas, que luego, con ayuda de datos por satélite, ha tomado como inspiración para plantear unos escenarios que son perfectos para ponerse al volante de un coche y conducir por puro placer. La importancia de las ciudades, que en el primer Horizon eran casi anecdóticas, retrotrae, inevitablemente, a los tiempos de Project Gotham Racing, que hizo de los entornos urbanos su particular seña de identidad. No es descabellado decir que Forza Horizon es su sucesor espiritual incluso en eso.

Nada tiene que ver, por ejemplo, el pueblecito costero de Castelletto con la más glamurosa Niza o con la muralla medieval que rodea San Giovanni. Por otra parte, muchos de los elementos de los escenarios son totalmente dinámicos, de modo que podemos arrasar farolas, vallas y señales de tráfico o meternos por un sembrado y cargarnos viñas o árboles para, a continuación, contemplar el desaguisado que hemos perpetrado. La distancia de dibujado es enorme, aunque hay que destacar la tardanza de algunas texturas en cargar (no se puede decir que haya ‘popping’ propiamente dicho), la ausencia de viandantes (sólo hay peatones en las zonas inaccesibles de las ciudades), el hecho de que los conductores de todos los coches sean idénticos y algún tirón muy esporádico, fundamentalmente tras regresar de alguna pausa.

Como guinda a los paisajes, están el ciclo día-noche y la climatología dinámica. Cuando estamos en el modo libre, conduciendo por puro placer, vemos cómo el día transcurre en tiempo real, con unos anocheceres y unos amaneceres que son una auténtica maravilla (ojo a los contrastes de luz anaranjados en las montañas). Si a eso, añadimos la luz de la luna y las estrellas, los numerosos fuegos artificiales, la iluminación de los faros de los coches o el perfil brillante de las ciudades en la lejanía, sólo falta declararles amor eterno a los diseñadores de Playground. Igualmente, la lluvia, que hace su debut en la saga Forza, está genialmente recreada, con diversos grados de incidencia y cobertura del cielo.

Ver cómo las gotas caen sobre la luna delantera y el parabrisas las aparta con su movimiento semicircular es genial. Aparte, se ha cuidado todo hasta el más mínimo detalle, algo observable en los truenos que anticipan la llegada de la lluvia, en el repiqueteo de las gotas sobre el techo del coche o en el simple hecho de que si, de repente, nos metemos en un túnel mientras llueve, el limpiaparabrisas se detiene momentáneamente, al no ser necesario. Turn 10 Studios debería tomar buena nota, pues el ciclo día-noche y la lluvia fueron las mayores ausencias de Forza Motorsport 5 y no se entendería que no estuvieran implementadas en la siguiente entrega, ya con la nueva generación más que interiorizada.

Coches que entran por los ojos

Junto al paisaje, como es lógico, la recreación de los coches es otro de los puntos fuertes del juego. Se han incluido 210 modelos en total, de numerosos fabricantes, como Lamborghini, Ferrari, Maserati, McLaren, Koenigsegg, Ford, Nissan, Lancia, BMW, Mercedes, Pagani… Se ha usado el mismo motor gráfico que se empleó en Forza Motorsport 5, con la recuperación de muchos coches de entonces, pero ha habido que hacer desde cero todos los detalles de la iluminación de los faros y el salpicadero, con un gran resultado.

Se puede jugar con cinco cámaras diferentes: dos exteriores, la del volante, la del capó y la típica que sólo muestra lo que hay delante del coche. Un servidor no suele jugar con la del habitáculo porque, por lo general, obstruye bastante la visión, pero, en este juego, es, sin duda, la mejor de todas y con la que más se disfruta. Ver el volante mientras se está conduciendo por esas carreteras de ensueño no tiene parangón, con detalles como todas las luces del volante (con datos como la temperatura ambiente), los elementos del salpicadero, el reflejo de las manos en la luna delantera o la limpieza de los retrovisores, que muestran con total nitidez lo que hay a nuestras espaldas, sin apenas ‘popping’.

Pocos juegos de coches pueden decir esto último (que se lo digan a GRID Autosport y sus retrovisores opacos, por ejemplo). Podemos girar la vista hacia los lados para ver los dos retrovisores ‘en diagonal’, aunque echamos en falta poder mirar hacia abajo para ver los pies gestionando los pedales. Es una menudencia, pero en títulos como DriveClub o Project CARS, que llegarán próximamente, sí que parece que se ha incluido.

Las cámaras exteriores también tienen su punto, pues permiten apreciar, en todo su esplendor, los reflejos del entorno sobre la carrocería, los desperfectos, la luz de los faros rasgando la noche, la suciedad acumulada si hemos circulado campo a través, los derrapes sobre el asfalto, los frenos de carbono ardiendo al rojo vivo, las luces del salpicadero a través de la luna posterior… Además, cuando nos metemos por bosques o plantaciones, permite ver mucho mejor que la cámara interior, que casi pasa a ser ‘ciega’. La lástima es que no se ha incluido el modo Autovista de Forza Motorsport 5 para poder contemplar los coches en detalle y conocer todos sus intríngulis técnicos.

Como es habitual en la saga, vuelve el editor de diseños, de modo que podemos decorar nuestros coches a nuestro antojo o bien descargarnos los diseños creados por la comunidad del juego, casi con cualquier temática que se nos ocurra. Ninguna otra saga de velocidad cuenta con una herramienta de personalización tan potente.

En cuanto al sonido de los coches, da la talla con creces, con un ruido claramente diferenciado para cada motor. Eso sí, quizás se podría haber incidido más en la distinción de jugar con las cámaras interiores o con las exteriores, ya que apenas se nota el cambio.

Un festival de buena música

Forza Horizon 2, como su predecesor, concede una gran importancia a la banda sonora. No en vano, el juego está ambientado en torno a un festival de música que es el que da pie a las carreras. No hay ningún lugar del escenario al que podamos asistir a conciertos en directo ni nada por el estilo, pero sí varias emisoras de radio que combinan grandes canciones con informaciones en español relativas a lo que va sucediendo en el mundo del juego. La única voz que está en inglés es la de la intro del juego, que casi agradecemos que hayan dejado tal cual, porque es inigualable.

Nada más empezar, hay sólo tres emisoras disponibles, pero, conforme vamos ganando campeonatos y visitando nuevas ciudades, se desbloquean otras cuatro, para un total de siete (hay que recordar que, en la primera entrega, había sólo tres emisoras). A grandes rasgos, las emisoras son las siguientes: Horizon Pulse (pop con toques de electrónica), Horizon Bass Arena (house y techno), Horizon XS (rock clásico e indie), Hospital Records Radio (drum & bass), Innovative Leisure (indie), Ninja Tune Radio (indie) y Radio Levante (música clásica). En general, los grupos no son particularmente mediáticos, salvo alguna excepción, como The Clash, pero hay grandes temas a puñados. Depende mucho de gustos personales, pero Horizon Pulse, nuestra favorita, está cargada de ellos, con grupos como Chvrches (The Mother We Share), Saint Raymond (Brighter Days) o Digitalism con Youngblood Hawkes (Wolves).

Uno de los grandes de 2014

Volviendo al primer párrafo del análisis, Forza Horizon 2 es, sin duda, el mejor juego de conducción en mundo abierto que haya habido nunca. No sólo eso: es uno de los mejores títulos de 2014, este año timorato en el que casi todas las compañías se han dedicado a hacer refritos de sus glorias recientes o a firmar títulos intergeneracionales, desdeñando las posibilidades de la nueva generación. Por suerte, Playground Games y Turn 10 Studios se han desmarcado de esa pereza y han firmado un juego que combina un grandísimo control con un apartado técnico maravilloso. A poco que os gusten los juegos de coches, os tiraréis horas y horas en las carreteras del sur de Francia y el norte de Italia, ya sea de día, de noche o bajo un aguacero, por el simple placer de conducir, una de las artes que mejor han sabido recrear los videojuegos a lo largo de su historia. No es verdad que no se pueda alcanzar el horizonte.

Valoración

El mejor juego de conducción en mundo abierto de la historia. Recupera ideas de Project Gotham, las mezcla con la tecnología de Forza Motorsport 5 y las traslada al Mediterráneo. Es una joya.

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

La ambientación, el ciclo día-noche, la lluvia, los ‘drivatares’, la variedad, la música… Casi todo.

Lo peor

Alguna carga de texturas tardía. No aprovecha al máximo los gatillos del mando. Sin Autovista.

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