Análisis

Análisis de Freedom Wars

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Versión comentada: PS VITA

Acción con ramalazos de RPG para Freedom Wars, un título cortado a medida de los fans de Monster Hunter, en el que encarnarás a un preso dispuesto a todo para acortar una condena de un millón de años. Y para tu desgracia no habrá nadie que te pase una lima oculta dentro de un mendrugo de pan.

ACTUALIZADO 01/12/2015: Los juegos de la colección al instante de PS Plus en diciembre nos traen un fantástico título de acción y tintes de RPG para PS Vita. ¿Listos para recordar nuestro análisis de Freedom Wars?

Los usuarios de PS Vita siguen huérfanos de ese Monster Hunter que tan buenos momentos les dió en PSP. Nintendo agarró bien fuerte a la franquicia de Capcom, y la alternativa se hizo carne en forma de discípulos tan solventes como God Eater o Soul Sacrifice. Freedom Wars podría considerarse un alumno más de esta escuela (convertida en todo un fenómeno entre los japoneses, locos por machacar monstruos gigantes en compañía de otros jugadores), pero esta producción del Japan Studio de SCE, Shift y Dimps ofrece mucho más que cacerías de criaturas XXL.

La historia de Freedom Wars nos presenta un futuro nada halagüeño. Estamos en el año 102014, y la Tierra es un erial incapaz de sustentar a la población. La humanidad sobrevive apiñada en gigantescas urbes, llamadas panopticones, enfrentadas entre sí. Cuando los recursos escasean, la desesperación no tarda en dejar paso a la guerra, y para proteger a sus habitantes, estas ciudades estado no han dudado en convertir a sus presos en carne de cañón.

En Freedom Wars encarnaremos a uno de esos reos, más concretamente a uno sobre el que pesa una condena delirante (un millón de años, nada menos) por el mero delito de haber perdido la memoria durante el prólogo del juego. El panopticón (podremos elegir entre un montón de ciudades reales, incluída Madrid) está regido con mano de hierro, y no tardaremos en levantar la ceja al descubrir cómo nuestra condena aumenta por acciones tan nimias como dar varios pasos seguidos dentro de la celda, o tumbarnos sobre el camastro sin habernos ganado antes el permiso necesario para hacerlo...

Mañana seré libre...quizás

Uno acaba tomándose con bastante humor las ferreas leyes que rigen la prisión, entre cuyos muros interactuaremos con otros presidiarios, y donde se nos dará la oportunidad de restar años a nuestra condena, en mayor o menos medida, dependiendo de nuestra habilidad al finiquitar las misiones que se nos irán planteando, y nuestra generosidad hacia nuestros "compatriotas".

Ya sea en la cárcel como en los distintos campo de batalla podremos ir recogiendo objetos y materiales que podremos donar a nuestro panapticón (lo que se traducirá en una rebaja en la condena), aunque también existe la posibilidad de quedarnos la mayor parte del botín para mejorar nuestro equipamiento, tras comerciar en el mercado negro de la prisión. El complejo penitenciario es prácticamente una microciudad en sí misma, que podremos recorrer bajo el estrecho marcaje de nuestro "accesorio", una suerte de IA con forma humana que además de mantenernos a raya (ojo con alejarte demasiado de ella, mientras recorres la prisión, o sumarás unos cuantos años más a tu condena) nos echará un cable durante los combates.

Tanto nuestro personaje como su "accesorio" son totalmente customizables, tanto en fisonomía como en vestimenta. Incluso es posible cambiar el sexo del personaje en mitad de la partida, todas las veces que se nos antoje, a través de un completo editor en el que se puede seleccionar desde el tamaño de la mano de nuestro reo hasta su color de pelo (mechas incluídas), su altura o el grosor de sus muslos. Todo está pensado para que nuestro personaje sea único, y jamás coincida en apariencia (a menos de que seamos unos vagos) con los avatares de otros jugadores cuando llegue el momento de combatir junto a ellos, tanto en las misiones cooperativas que plantea el juego como en el modo competitivo, que alcanza los ocho usuarios simultáneos.

Caza mayor con látigo

En el campo de batalla nos veremos las caras con los reos de Panapticones rivales, amén de unos cuantos ingenios mecánicos, que van desde pequeños robots a los colosales Abductores. Estos brutos mecánicos están diseñados para secuestrar a nuestros ciudadanos, y nuestro objetivo es zurrarles a base de bien, liberar a su víctima y trasladarla a lugar seguro mientras nuestros compañeros (que pueden estar controlados por la IA, o por otros jugadores humanos, ya sea en cooperativo ad-hoc como a través del online) siguen castigando sin compasión al Abductor de marras.

Aunque en Freedom Wars podremos alternar entre una suerte de espada (Murasame) y  distintas clases de armas de fuego (desde ametralladoras a rifles de francotirador), la estrella de nuestro arsenal será sin duda "la espina". Este látigo nos permitirá escalar paredes y tras ser lanzado contra el abductor de turno, usar su fuerza para embestir al coloso mecánico en sus puntos más débiles o bien agarrarnos a él para seguir disparándole sobre su chepa, a lo Starship Troopers.

Existen tres clases de "espina": De Agarre (ataque), Protectora y Sanadora. La elección de una u otra confiere a los jugadores de Freedom Wars un cierto grado de especialización (como las clases de un FPS), y aunque el juego siempre se encargará de asignarnos compañeros (gestionados por la IA) con distintas clases de "espina", en caso de jugar jutno a otros humanos es recomendable repartirse los roles antes de entrar en liza, o descubriremos como un comando compuesto íntegramente por cuatro fulanos con espinas de agarre son capaces de morder en polvo en minutos.

Más acción y menos cháchara

Aunque es evidente que Freedom Wars fue diseñado para zurrar abductores en compañía (a lo Monster Hunter), sus creadores han cuidado hasta el extremo el juego en solitario. Además de las enormes posibilidades de personalización y el fuerte componente RPG (gestionar nuestro botín, entre el egoismo y la generosidad con el Panapticón casi parece un juego de gestión por si mismo), la aventura despliega una buena historia y nos obligará a patearnos la prisión de un punto a otro en busca de un ítem o un personaje determinado.

En ocasiones hasta llegaremos a cansarnos de tanta cháchara presidiaria y tanto paseo, cuando en realidad lo que nos pide el cuerpo es acción y más acción. Pero para acceder a nuevas misiones tendremos que pasar por el aro e ir socializando con el resto reos, ya sea resolviendo sus encargos como superando alguna que otra fase de sigilo, en la que tendremos que evitar ser detectados por los guardias.

Los gráficos de Freedom Wars son bastante sólidos, destacando sobre todo por el diseño de los abductores, que ganan en exotismo a medida que van avanzando las horas de juego. Quizás lo más flojo son los escenarios que, aprovechando su ruinosa ambientación, pecan de ser algo repetitivos.

PS Vita es una gran máquina cuyo catálogo no acaba de explotar como debería todo su potencial. Siempre nos quejamos de la ausencia de lanzamientos importantes para ella, asi que un título como Freedom Wars no puede ser más bienvenido. Especialmente entre todos aquellos que disfrutaron de los Monster Hunter de PSP. Aquí no hay dragones, sino robots, pero el espíritu de la franquicia de Capcom impregna un título bastante más profundo de lo que parece a simple vista.

Valoración

Una buena alternativa para los que siguen soñando con ver Monster Hunter en sus PS Vita. Aunque nos habría encantado ver menos burocracia carcelaría y más combates.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Se nota que sus creadores han querido cuidar al máximo el juego en solitario.

Lo peor

Demasiada cháchara entre presidiarios al principio del juego.

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