Ghost Recon Wildlands
Análisis

Análisis de Ghost Recon Wildlands para PS4, Xbox One y PC

Por David Alonso Hernández
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Versión comentada: PS4

El escuadrón Ghost viaja hasta Bolivia para enfrentarse a la misión más ambiciosa de toda su historia: cambiar las tornas en un enorme mundo abierto totalmente tomado por una peligrosa organización de narcotraficantes. ¿Podrán 4 hombres herir de muerte al hasta ahora intocable cártel del Santa Blanca?

Antes de empezar de lleno este análisis de Ghost Recon Wildlands es necesario que nos pongamos un poco en antecedentes con la historia de estos curtidos veteranos, con los que llevamos combatiendo en consolas y ordenadores más de 15 años. El primer juego de la saga, Tom Clancy´s Ghost Recon, llegó primero a PC en 2001 y posteriormente a PS2, Xbox, Gamecube y N-Gage, el híbrido móvil y consola que lanzó Nokia en 2003.

Ambientado en el universo de Tom Clancy, aunque con una fidelidad mucho menor a las novelas que la serie Rainbow Six, el primer juego de la saga fue muy bien acogido por los usuarios y crítica, llegando a ser considerado como "GOTY" (juego de año) en 2001 por distintos medios internacionales.

A partir de ese momento la saga alcanzó gran popularidad y, en estos más de 15 años, ha recibido más de una decena de juegos para prácticamente todas las plataformas que han ido existiendo en el mercado, y en las que los estos soldados de élite siempre han demostrado una gran capacidad de adaptación a las nuevas posibilidades que, progresivamente, iban ofreciendo estas máquinas.

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Ahora, en una época en la que la tendencia ha hecho que multitud de de sagas se hayan pasado al "sandbox", los Ghosts vuelven a demostrar que no se arrugan ante nada y, por primera vez en su historia, se lanzan a desplegar sus inmensas habilidades militares en un enorme juego de mundo abierto. Soldados, preparad vuestro equipo que ponemos rumbo a Bolivia (una localización que, por cierto, no estuvo exenta de polémica)

Un Narcos a la boliviana

La historia de Ghost Recon Wildlands gira en torno al siempre apasionante mundo del narcotráfico, presentándonos a una de las organizaciones narcoterroristas más peligrosas de su mundo ficticio: el cártel de Santa Blanca. Con El Sueño a la cabeza, un megalómano narco que dirige con mano firme y desde las sombras el complejo entramado del cártel, en los últimos años Santa Blanca ha ido adquiriendo cada vez más poder en Bolivia gracias a una conjunción de varios factores, de entre los que destacan la fuerte demanda de cocaína por parte de Sudamérica, Estados Unidos y Canadá, una impecable organización criminal en la que distintos "capos" menores controlan la producción, distribución, contrabando y seguridad de su imperio, una gran infraestructura y un nutrido ejército compuesto, por un lado de traficantes de poca monta y, por el otro, por la Unidad, un cuerpo policial corrupto y bien preparado dispuesto a cualquier cosa con tal de cumplir los delirios de grandeza de El Sueño, cuya mayor ambición va más allá de la riqueza económica y anhela convertirse en el principal dirigente de Bolivia.

Esta inestable situación política en el país sudamericano, que incluso ha forzado a su presidente a firmar un acuerdo de impunidad con el cártel a cambio de que no se produzcan más muertes de inocentes, estaba siendo seguida muy de cerca por la DEA norteamericana, que llevaba mucho tiempo observando en las sombras sin actuar. Pero todo eso cambia de repente cuando un agente infiltrado de la agencia antidroga estadounidense es descubierto y brutalmente asesinado por miembros de Santa Blanca.

Ghost Recon Wildlands

Es en ese momento cuando el gobierno norteamericano decide intervenir y, con el fin de evitar un conflicto internacional, pone en marcha la Operación Matarreyes, que es encomendada a sus 4 mejores agentes especiales, o Ghosts, y que tiene unos objetivos muy claros: infiltrarse en el corazón de Bolivia, ponerse en contacto con los Rebeldes, la única resistencia local contra Santa Blanca, y colaborar junto a ellos para, uno a uno, acabar con la vida de los miembros principales del cártel hasta llegar al objetivo final: eliminar a El Sueño.

Así, los primeros compases del juego nos ubican en una reunión clandestina entre los Ghosts y el líder de los Rebeldes, quien nos informa de los escasos recursos con los que cuentan y, además, nos deja muy claro que no se fía un pelo de nosotros. Es hora de ganarnos su confianza.

Preparando una guerra sin cuartel

Después de dedicar unos minutos a personalizar la apariencia de nuestro Ghost a través de un completo editor, pronto descubrimos uno de los mayores atractivos de Ghost Recon Wildlands: la posibilidad, desde el minuto uno, de subir a bordo de un vehículo y viajar sin limitaciones a cualquier punto de las más de 20 zonas en las que está dividido su extenso mapeado. Eso sí, cada una de estas "provincias" tiene un nivel de dificultad diferente, por lo que, al principio, debemos evitar a toda costa acercarnos a las más duras y centrarnos en mejorar nuestros recursos en las más asequibles.

Nuestro objetivo principal en todas ellas es localizar a los narcos que controlan el cotarro allí, pero por desgracia siempre sabemos muy poco sobre ellos. Nos toca investigar a fondo para descubrir todo lo que podamos sobre ellos para, en última instancia, conseguir acercarnos lo suficiente para eliminarlos.

Ghost Recon Wildlands

Según recorremos las carreteras, poblados y zonas verdes de un área concreta, esa parte del mapa se va completando y, en él, van apareciendo diferentes iconos que nos marcan las zonas en las que podemos conseguir información, por ejemplo robando documentos o interrogando a un narco de bajo rango. Realizando este tipo de tareas obtenemos nuevos iconos que nos señalizan las misiones principales de la historia y las secundarias, que nos permiten, en su mayoría, obtener nuevas armas, accesorios y habilidades, que gestionamos a través de un sencillo sistema de menús, y conseguir más recursos para los Rebeldes, algo que, además, nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con ellos. 

Centrarnos en realizar estas tareas secundarias es importante porque algunas armas y habilidades desbloqueables para los Ghosts, como las mejoras para rifle francotirador o la visión térmica, nos facilitan mucho las cosas y también porque mejorar los recursos de los rebeldes hace que su presencia crezca, y que incluso podamos solicitar su apoyo en cualquier momento, pidiendo, por ejemplo, que efectúen disparos de mortero de cobertura. 

Cuestión de táctica

De esta forma, y casi sin darnos cuenta, Ghost Recon Wildlands nos introduce de forma muy natural en su mecánica de tareas secundarias y misiones principales, que nos proponen retos como eliminar o interrogar a un objetivo concreto, destruir infraestructuras claves del cártel, colocar micrófonos en la mansión de un narco para realizar escuchas, etc.

Ghost Recon Wildlands

Los objetivos son variados, pero su esquema, sobre todo tras unas cuantas horas de juego, se vuelve repetitivo al seguir casi siempre el mismo patrón: obtenemos información relevante que nos señala una ubicación en el mapa, nos acercamos a la zona a bordo de cualquier vehículo, observamos la zona desde lejos para marcar a los enemigos con los prismáticos o el dron, y decidimos el mejor plan para alcanzar nuestro objetivo.

Uno que nunca, o casi nunca, funciona es irrumpir directamente y por la fuerza en una de estas "zonas calientes", ya que, sobre todo en los niveles de dificultad más elevados, ir "a lo Rambo" se traduce instantáneamente en muerte segura. En su lugar, el juego nos insta a buscar siempre el sigilo, apoyándose en el componente táctico que nos permiten armas silenciadas de larga distancia, objetos que actúan como señuelos y, por supuesto, el apoyo de nuestro equipo.

Ghost Recon Wildlands

En este sentido, y cuando jugamos en solitario, es posible dar órdenes básicas a los 3 Ghosts que siempre nos acompañan (esperar, disparar, ir a un lugar concreto o reagruparse), lo que nos permite poner en marcha algunas estrategias muy básicas, aunque efectivas, y otras realmente útiles, como el disparo sincronizado, con el que cada miembro del equipo marca a un enemigo distinto y, a nuestra señal, disparan simultáneamente para silenciar para siempre a un grupo de incautos narcos.

Lo cierto es que las posibilidades tácticas son relativamente altas, aunque también es verdad que la reducida IA de los enemigos nos pone a veces las cosas más fáciles de lo normal, una situación a la que, por ejemplo, podemos sacar ventaja para evitar las defensas antiaéreas y realizar un ataque desde un helicóptero de combate... si conseguimos acertar, claro.

Ghost Recon Wildlands

Y es que otro de los puntos débiles de Ghost Recon Wildlands es el "duro" sistema de control de algunos de sus vehículos, sobre todo los aéreos, que resultan bastante complicados de pilotar y, aún mucho más, cuando decidimos realizar con ellos alguna maniobra que requiera de cierta precisión. Por su parte, los vehículos marinos, como lanchas, y los terrestres, como jeeps, turismos o motocicletas, presentan un manejo más llevadero, si bien es cierto que no es perfecto y, en el caso de estos últimos, las físicas no son demasiado convincentes en ciertas situaciones.

Mucho mejor en compañía

Hasta aquí, hemos comprobado que Ghost Recon Wildlands es un "sandbox" disfrutable, pese a sus fallos, en solitario. Pero donde el juego de Ubisoft muestra su verdadero potencial es cuando accedemos al modo cooperativo de hasta 4 jugadores, sobre todo si lo hacemos en compañía de 3 amigos.

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Y es que, aunque el juego tiene un buen sistema de búsqueda de partidas igualadas que nos permite completarlo en su totalidad junto a otros jugadores "desconocidos", lo verdaderamente divertido viene cuando montamos nuestro propio escuadrón con colegas. Es en ese momento, en especial si seleccionamos un nivel de dificultad alto y nos lo tomamos en serio, cuando podemos sentirnos como auténticos Ghosts.

Ghost Recon Wildlands

En este escenario las posibilidades tácticas crecen exponencialmente y podemos organizar auténticos asaltos que se originan desde distintos puntos, crear acciones de distracción y cobertura... desde luego, Ghost Recon Wildlands parece pensado para que esta sea la forma en la que disfrutemos de su historia.

Bolivia, una tierra de contrastes

Respecto al apartado técnico, se nota la amplia experiencia de Ubisoft a la hora de crear ricos entornos de mundo abierto. La extensión y recreación de esta Bolivia alternativa es muy buena, y destacan la amplia diversidad paisajística, repleta de contrastes, la fluidez con la que se mueve el entorno y la enorme distancia de dibujado. Nosotros hemos utilizado PS4 Pro para realizar este análisis y, a nivel de entornos, el juego es un auténtico espectáculo para los sentidos

Ghost Recon Wildlands

Menos convincentes son el diseño de los personajes secundarios y enemigos, que se repiten en exceso, y algunas animaciones de nuestro Ghost, con el que, además, hemos sufrido algún pequeño "bug" puntual que, por ejemplo, nos ha hecho quedarnos literalmente atascados en una zona rocosa, obligándonos a resetear la partida para regresar a un punto anterior. Esto, unido a un sistema de físicas que, sobre todo a bordo de los vehículos, a veces sorprende por sus extrañas reacciones, hacen que el resultado final desmerezca un tanto, pero que, en general, mantenga un nivel más que correcto.

Con todo, Ghost Recon Wildlands no es el mejor juego de mundo abierto que podéis encontrar hoy en día, pero sí que es capaz de brindarnos una experiencia muy satisfactoria, en especial si tenemos pensado disfrutarlo en su modo cooperativo para 4 jugadores, que ofrece momentos realmente inolvidables. 

Valoración

Los Ghosts demuestran que son capaces de desenvolverse muy bien en este mundo abierto, que sorprende por la gran extensión de su mapeado y por las opciones multijugador, pero que acusa cierta reiteración en sus mecánicas y algunos errores, en especial en lo relativo al control de los vehículos aéreos y a la IA enemiga.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

La recreación de Bolivia es muy convincente, así como su extensión. Las amplias posibilidades tácticas y de acción que brinda el modo cooperativo.

Lo peor

El esquema de misiones es repetitivo, el control de los vehículos, en especial los aéreos, es irregular, y presenta fallos técnicos y en la IA.

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