Análisis

Análisis de Goat Simulator

Por Fernando Mateus
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Versión comentada: PC

Porque ser una cabra nunca ha sido tarea fácil, hoy os traemos el análisis de Goat Simulator, el último 'juego' de Coffee Stain Studios que ha dado la vuelta al mundo por su originalidad y porque, en el fondo, las cabras son unos animales adorables.

on Goat Simulator, la gente de Coffee Stain Studios ha conseguido con relativamente poco esfuerzo lo que cualquier estudio de desarrollo de videojuegos desearía: conseguir la fama de golpe por una suerte de broma que a internet se le ha ido de las manos y, además, ganar dinero por ello. Y es que la historia que se encuentra tras el simulador de cabras definitivo tiene su miga.
Hace unos meses, el estudio sueco estaba haciendo pruebas con Unreal Engine 3 de cara a su próximo desarrollo. Para darle un poco de vidilla a su periodo de experimentación, construyeron un pequeño mundo en el que se controlaba a una cabra que tenía la capacidad de embestir, patear y chupar los diferentes objetos que se encontrara a su alrededor, contando con unas físicas no demasiado elaboradas que le daban un toque cómico al resultado final. 
Debió hacerles gracia, ya que compartieron por las redes sociales un pequeño vídeo de su creación, posiblemente sin esperar que nadie le hiciera demasiado caso. Y ya sabemos cómo funciona el mundo, para bien o para mal, hoy en día. Pese a que desde Coffee Stain Studios se hizo hincapié en que no era más que una demo técnica ‘rota’ hecha en dos semanas y que en absoluto podía considerarse a Goat Simulator como un juego, le presión público les hizo rectificar hasta el pasado 1 de abril, cuando se estrenó en Steam.
Aun así, el propio estudio dejó bastante claro que Goat Simulator no valía la pena, que se había desarrollado en un suspiro, que no iban a arreglar los bugs y problemas varios que surgieran porque no era su objetivo y que más valdría a los compradores potenciales ahorrarse los diez euros que iba a costar para comprarse ‘un hola-hoop, un montón de ladrillos o una cabra de verdad’, en sus propias palabras. Vamos a comprobar si tenían o no razón.
Saca la cabra que llevas dentro
Después de todo el cachondeo surgido tras los diferentes tráiler mostrados, es probable que muchos aún no tengáis demasiado claro en qué consiste Goat Simulator como juego en sí. Pues bien, usando nuestras armas de cabra (chupar, topetar y cocear como si no hubiera un mañana, básicamente, mientras maldecimos su no demasiado preciso sistema de control que combina teclado y ratón) nuestro objetivo no es otro que conseguir la mayor puntuación que podamos interactuando con diferentes objetos de todo tipo y encadenando combos para conseguir aumentar el multiplicador. Y hasta aquí podemos leer, porque en esencia, no se puede hacer absolutamente nada más.
Lo normal en una partida de Goat Simulator será atacar personas, echar por tierras fiestas, dejarse atropellar por coches y vehículos, explotar gasolineras (las bonificaciones relacionadas con explotar cosas se llaman Michael Bay, ahí queda dicho), jugar a fútbol con pelotas de baloncesto, chupar cosas y que estas cosas se queden enganchadas en nuestra lengua, dar saltos en una cama elástica intentado lograr un triple salto mortal, intentar imitar a skaters en unas rampas para hacer saltos haciéndonos el muerto, subir escaleras de mano y perder el cuello por el camino, volar por los aires usando cohetes y jet packs… lo dicho, lo normal.
Todo lo antes citado tiene su relativa gracia durante los primeros compases del juego, pero al existir únicamente un mapa (al menos oficial) y al no tener más objetivos que acumular puntos más allá de cumplir algunos retos y conseguir coleccionables para desbloquear alguna que otra cosilla, al poco tiempo Goat Simulator se vuelve algo repetitivo. Ahora bien, el mundo que Coffee Stain Studios se ha sacado de la chistera contiene muchos secretos (bastantes más de lo que podríamos pensar en un principio) y algún que otro extra que hace que podamos alargar la vida útil del juego algo más.
Es en los secretos de Goat Simulator donde nos damos cuenta de que el juego está hecho un pequeño desastre (intencionado) por dentro. En el transcurso de una partida normal nos percataremos de que las físicas no están demasiado logradas, pero por norma general nos costará creer que estamos jugando al desastre que se nos ha intentado vender. Consiguiendo los coleccionables y accediendo a zonas escondidas del mapa, conseguiremos nuevas cabras con nuevos poderes y ahí será cuando la diversión alcance su cota de locura máxima… hasta el punto de que existe un logro que se consigue haciendo que el juego deje de funcionar correctamente, aunque es complicado de conseguir sin buscarlo.
El futuro de Goat Simulator
Hay que reconocer que la jugada de Coffee Stain Studios es bastante inteligente: crear un meme con un juego inacabado y desarrollado en tan sólo un par de semanas y abrir las puertas a que los modders del mundo (principal ventaja del PC ante cualquier consola, algo indiscutible) puedan sacar a pasear su imaginación para que, a la larga, hayan desarrollado gratuitamente una cantidad de contenido considerable sin que el estudio haya tenido que mover un sólo dedo. Como se decía en los buenos tiempos de PES, parece fácil, pero hay que ser muy hábil para hacer eso.
http://www.youtube.com/watch?v=stRlA_NLgGw
Y es que, en efecto, Goat Simulator usa Steam Workshop, por lo que cualquiera con un mínimo de habilidad puede contribuir en la causa, aunque a estas alturas no podemos destacar más que un par de mods decentes (una suerte de campaña, The Lambyrinth, que nos propone rescatar humanos y usar el sigilo para superar un laberinto es el más destacado) entre los sólo 60 disponibles. Como el buen vino, mejorará con el tiempo.
http://steamcommunity.com/workshop/browse?appid=265930&browsesort=trend
En lo que respecta al apoyo oficial, aunque a priori el estudio sueco decidiera lavarse las manos en lo que respecta a los bugs y nuevo contenido de Goat Simulator (lo primero porque le quitaría la gracia y lo segundo porque les daría vergüenza cobrar por DLC), hace unos días anunciaron que el mes que viene sacarían una interesante actualización, que contaría con un nuevo mapa, nuevas cabras y un modo multijugador en local. Además, la versión de Linux y Mac OS (ambas de Steam) también están de camino, por lo que es pronto para decir que se ha llegado al final del camino.
Su lanzamiento también ha propiciado que otros pequeños estudios se suban al carro de los simuladores absurdos (y del plago descarado, en algunos casos) entre los que hasta hace poco reinaba Octodad sin competencia alguna. Cat Simulator y Bear Simulator, por ejemplo, son algunos de ellos, aunque las comparaciones son odiosas en muchos sentidos. 
Conclusión
No vamos a engañar a nadie: Goat Simulator no es un buen juego. Tiene su gracia por la campaña de márketing que le ha dado a luz, porque hacer locuras siempre es divertido, por sus contínuas referencias (puede jugarse a un híbrido entre Flappy Bird y Nyan Cat, por comentar alguna) y porque, a su manera, es original, pero su fórmula no ofrece demasiados alicientes para pasar más de un par de horas en el mundo que ha creado Coffe Stain Studios. 
Eso sí, tampoco sería justo decir que es infame tan a la ligera. Aquellos que se piquen con los típicos juegos de conseguir el máximo posible de puntos en el menor tiempo posible tienen Goat Simulator para rato. Los diez euros que cuesta quizá echan a muchos para atrás (aunque ha sido el juego más vendido en Steam estas últimas semanas, lo que nos invita a pensar que se vende muy poco fuera de temporada de rebajas), pero es carne de rebajas de Steam. 

Con el simulador de cabras llamado Goat Simulator, la gente de Coffee Stain Studios ha conseguido con relativamente poco esfuerzo lo que cualquier estudio de desarrollo de videojuegos desearía: conseguir la fama de golpe por una suerte de broma que a internet se le ha ido de las manos y, además, ganar dinero por ello. Y es que la historia que se encuentra tras el simulador de cabras definitivo, tal y como se hace conocer el título que hoy nos ocupa, tiene su miga.

Hace unos meses, el estudio sueco, conocido por ser los responsables de la saga Sanctum, estaba haciendo pruebas con Unreal Engine 3 mientras participaba en una GameJam de 48 horas. Para darle un poco de vidilla al asunto, construyeron de la nada un pequeño mundo en el que se controlaba a una cabra que tenía la capacidad de embestir, patear y chupar los diferentes objetos que se encontrara a su alrededor, contando con unas físicas no demasiado elaboradas que le daban un toque cómico al resultado final. 

Debió hacerles gracia, ya que compartieron por las redes sociales un pequeño vídeo de su creación, posiblemente sin esperar que nadie le hiciera demasiado caso. Y ya sabemos cómo funciona el mundo, para bien o para mal, hoy en día. Pese a que desde Coffee Stain Studios se hizo hincapié en que no era más que una demo técnica ‘rota’ hecha en dos semanas y que en absoluto podía considerarse a Goat Simulator como un juego, la presión público les hizo rectificar hasta el punto de que el pasado 1 de abril se estrenó en Steam.

Aun así, el propio estudio dejó bastante claro que Goat Simulator no valía la pena, que se había desarrollado en un suspiro, que no iban a arreglar los bugs y problemas varios que surgieran porque no era su objetivo y que más valdría a los compradores potenciales ahorrarse los diez euros que iba a costar para comprarse "un hola-hoop, un montón de ladrillos o una cabra de verdad", en sus propias palabras. Vamos a comprobar si tenían o no razón, aunque ya os podéis hacer una idea de cuál es la respuesta.

Saca la cabra que llevas dentro

Después de todo el cachondeo surgido tras los diferentes tráilers mostrados, es probable que muchos aún no tengáis demasiado claro en qué consiste Goat Simulator como juego en sí. Pues bien, usando nuestras armas de cabra (chupar, topetar y cocear como si no hubiera un mañana, básicamente, mientras maldecimos su no demasiado preciso sistema de control que combina teclado y ratón) nuestro objetivo no es otro que conseguir la mayor puntuación que podamos interactuando con diferentes objetos de todo tipo y encadenando combos para conseguir aumentar el multiplicador. Y hasta aquí podemos leer, porque en esencia, no se puede hacer absolutamente nada más.

Lo normal en una partida de Goat Simulator será atacar personas, echar por tierras fiestas, dejarse atropellar por coches y vehículos, explotar gasolineras (las bonificaciones relacionadas con explotar cosas se llaman Michael Bay, ahí queda dicho), jugar a fútbol con pelotas de baloncesto, chupar cosas y que estas cosas se queden enganchadas en nuestra lengua, dar saltos en una cama elástica intentado lograr un triple salto mortal, intentar imitar a skaters en unas rampas para hacer saltos haciéndonos pasar por un ragdoll, subir escaleras de mano y perder el cuello por el camino, volar por los aires usando cohetes y jet packs… lo dicho, lo normal.

Todo lo antes citado tiene su relativa gracia durante los primeros compases del juego, pero al existir únicamente un mapa (al menos oficial) y al no tener más objetivos que acumular puntos, cumplir algunos retos y conseguir coleccionables para desbloquear alguna que otra cosilla, al poco tiempo Goat Simulator se vuelve algo repetitivo. Ahora bien, el mundo que Coffee Stain Studios se ha sacado de la chistera contiene muchos secretos (bastantes más de lo que podríamos pensar en un principio) y algún que otro extra que hace que podamos alargar la vida útil del juego algo más.

Es en los secretos de Goat Simulator donde nos damos cuenta de que el juego está hecho un pequeño desastre (intencionado) por dentro. En el transcurso de una partida nos percataremos de que las físicas no están demasiado logradas, pero por norma general nos costará creer que estamos jugando al desastre que se nos ha intentado vender como tal. Consiguiendo los coleccionables y accediendo a zonas escondidas del mapa, conseguiremos nuevas cabras con nuevos poderes y ahí será cuando la diversión alcance su cota de locura máxima… hasta el punto de que existe un logro que se consigue haciendo que el juego deje de funcionar correctamente, aunque es complicado de conseguir sin buscarlo.

En lo que respecta al control, es tan sencillo como impreciso: con el ratón controlaremos la cámara (y la dirección en la que se moverá la cabra), los golpes y las piruetas en el aire, mientras que con el teclado se llevará a cabo el movimiento, el uso de los poderes especiales, los saltos y los lametazos. También podremos balar (menudos pulmones que se gastan las cabras) y poner cámara lenta para disfrutar con todo detalle de lo que ocurra en pantalla. Aunque el juego está totalmente en inglés, no es necesario en ningún momento leer nada para entender la esencia del juego.

El futuro de Goat Simulator

Hay que reconocer que la jugada de Coffee Stain Studios es bastante inteligente: crear un meme con un juego inacabado y desarrollado en tan sólo un par de semanas para abrir las puertas a que los modders del mundo (principal ventaja del PC ante cualquier consola, algo indiscutible) puedan sacar a pasear su imaginación para que, a la larga, hayan desarrollado gratuitamente una cantidad de contenido considerable sin que el estudio haya tenido que mover un sólo dedo. Como se decía en los buenos tiempos de PES, "parece fácil, pero hay que ser muy hábil para hacer eso".

Y es que, en efecto, Goat Simulator usa Steam Workshop, por lo que cualquiera con un mínimo de habilidad puede contribuir a la causa, aunque a estas alturas no podemos destacar más que un par de mods decentes (una suerte de campaña, The Lambyrinth, que nos propone rescatar humanos y usar el sigilo para superar un laberinto es el más logrado de todos) entre los sólo 58 disponibles. Como el buen vino, es de suponer que la situación mejorará con el tiempo.

En lo que respecta a apoyo oficial, aunque a priori el estudio sueco decidiera lavarse las manos en lo que respecta a los bugs y nuevo contenido de Goat Simulator (lo primero porque le quitaría la gracia y lo segundo porque les daría vergüenza cobrar por DLC), hace unos días anunciaron que el mes que viene sacarían una interesante actualización, que contaría con un nuevo mapa, nuevas cabras y un modo multijugador local. Además, la versión de Linux y Mac OS (ambas de Steam) también están en el horno, por lo que es pronto para decir que se ha llegado al final del camino.

Su lanzamiento también ha propiciado que otros pequeños estudios se suban al carro de los simuladores absurdos (y del plago descarado, en algunos casos) entre los que hasta hace poco reinaba Octodad sin competencia alguna. Cat Simulator y Bear Simulator, por ejemplo, son algunos de ellos, aunque las comparaciones son odiosas en muchos sentidos. 

Conclusión

No vamos a engañar a nadie: Goat Simulator no es un buen juego. Tiene su gracia por la campaña de márketing que le ha dado a luz, porque hacer locuras siempre es divertido, por sus contínuas referencias (puede jugarse a un híbrido entre Flappy Bird y Nyan Cat, por comentar alguna) y porque, a su manera, es original, pero su fórmula no ofrece demasiados alicientes para pasar más de un par de horas en el mundo que ha creado Coffe Stain Studios. 

Eso sí, tampoco sería justo decir que es infame tan a la ligera. Aquellos que se piquen con los típicos juegos de conseguir el máximo posible de puntos en el menor tiempo posible tienen Goat Simulator para rato. Los diez euros que cuesta quizá echan a muchos para atrás (aunque ha sido el juego más vendido en Steam estas últimas semanas, lo que nos invita a pensar que se vende muy poco fuera de temporada de rebajas), pero es carne de rebajas de las locas rebajas del gigante digital de Valve.

Si tenéis dudas sobre sus requisitos mínimos y recomendados, os recomendamos (valga la redundancia) echar un vistazo a su página oficial de Steam, en la que Coffee Stain Studios intentará disuadiros una vez más de comprar Goat Simulator. Así da gusto.

Valoración

Goat Simulator no pasará a los anales de la historia por ser el juego más completo y divertido (se encuentra muy lejos de ambas cosas), pero sí por no tomarse en serio ni a sí mismo, por el apoyo de la comunidad y por la historia que le hizo nacer.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Ser una cabra y todo lo que ello conlleva. Las referencias. El futuro de los mods. Es divertido...

Lo peor

... aunque cansa rápidamente. No deja de ser una demo técnica. El control deja mucho que desear.

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