Análisis

Análisis del Gran Circo de F1 Race Stars

Por Rafael Aznar
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F1 Race Stars llega a tiempo para conmemorar el emocionante final del Mundial de Fórmula 1 de 2012, en el que Fernando Alonso y Sebastian Vettel se están jugando a brazo partido su tercer entorchado. Con una apuesta inspirada en títulos de velocidad arcade tan alocados como Mario Kart, el Gran Circo de Codemasters planta su carpa en PS3, Xbox 360 y PC con la intención de ofrecer una hilarante función de volantazos y triquiñuelas. ¿A quién preferís convertir en tricampeón del mundo? ¿Al piloto de Ferrari o al de Red Bull? Que este análisis os ayude a decantaros.

F1 Race Stars es el segundo título del año auspiciado por la licencia estrella de la que disfruta Codemasters, que no es otra que la de la Fórmula 1, la competición de velocidad más glamurosa y adrenalínica del planeta. Precisamente, el de 2012 ha sido uno de los mundiales más emocionantes de la historia, gracias al rompecabezas del reglamento: a la trilogía DRS-Pirelli-Kers, la FIA decidió añadir esta temporada la prohibición de los famosos difusores soplados con que la escudería Red Bull había dominado a su antojo en 2011.

El resultado ha sido un campeonato muy competido, en el que hasta ocho pilotos, de seis escuderías diferentes, han logrado ganar algún Gran Premio. Ahora, a falta de dos carreras, en Estados Unidos y Brasil, Fernando Alonso y Sebastian Vettel se juegan el Mundial, con el añadido de que quien se lleve el gato al agua será el primero de los dos en convertirse en tricampeón del mundo.

En esa tesitura, el 17 de noviembre llega un título de Fórmula 1 muy desenfadado que hará más literales que nunca las estampidas que protagonizan el caballo rampante de Alonso y el toro rojo de Vettel cada domingo. El juego llega de la mano de Codemasters, expertos en juegos de coches, como han dejado patente en joyas de tantos quilates como Dirt 3, F1 2012 o GRID. Tras lanzar en septiembre el correspondiente simulador anual, ahora la compañía británica se aventura con las carreras de karts, un género donde estas Navidades tendrá que competir con dos pesos pesados como Sonic & All-Stars Racing Transformed y Little Big Planet Karting. ¿Será la licencia del Gran Circo suficiente para rebasar la bandera a cuadros en primera posición?

Velocidad arcade con licencia para ganar

F1 Race Stars sigue el rebufo de Mario Kart, con una mezcla de velocidad y batalla donde el objetivo de llegar en cabeza a la meta no depende sólo de la pericia con el acelerador, el freno y el volante, sino también de todas las fullerías imaginables. Para ello, se ha echado mano de la Fórmula 1, adaptándola a una versión ‘cartoon’ muy enfocada al público más imberbe, que no tiene nada que ver con la simulación de F1 2012.

La licencia del Gran Circo se refleja en la presencia de los 24 pilotos y las 12 escuderías del campeonato, a los que se han añadido otros cuatro pilotos ficticios, pertenecientes a dos equipos igualmente ‘inventados’. Así, no faltan los monoplazas de Ferrari, Red Bull, McLaren, Lotus y compañía, ni la presencia de ídolos mediáticos como Alonso, Vettel, Hamilton, Schumacher o el incombustible De la Rosa.

En cuanto a los circuitos, se han incluido once. No esperéis encontrar recreaciones fidedignas de los reales, pues se ha optado por hacer adaptaciones fantasiosas. Los Grandes Premios elegidos han sido los de Australia, Mónaco, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Italia, Singapur, Japón, Abu Dabi, Estados Unidos y Brasil.

Junto a eso, hay que destacar la presencia de los pluses, que son los poderes especiales esparcidos por la pista con los que fastidiar a los rivales. Hay una quincena. Buena parte de ellos son ‘pompas’, que son objetos arrojadizos con diferentes efectos y que recuerdan enormemente a los caparazones de Mario Kart. Tampoco faltan clásicos como el turbo. Asimismo, hay teletransporte o un cohete que nos impulsa con fuerza hacia la cabeza de la carrera.

Por suerte, no todos los pluses de F1 Race Stars se limitan a ser un calco de otros juegos. La licencia de la Fórmula 1 se traduce, en primer lugar, en la presencia, del Kers, el DRS y el coche de seguridad. El Kers no es un objeto utilizable en sí, sino que, en ciertas zonas de la pista, hay una especie de alfombras que recargan un turbo si pasamos por ellas dando acelerones. Por su parte, el DRS genera un doble efecto: aumenta la velocidad y, al mismo tiempo, permite chocar contra los rivales y desestabilizarlos. En cuanto al coche de seguridad, ralentiza el ritmo de los pilotos que van en cabeza, para que así el beneficiado pueda remontar mientras los rivales viajan ‘en trenecito’.

Otra influencia del Gran Circo es la de la meteorología. Así, uno de los objetos es una tormenta que provoca que empiece a llover, y otro, una nube, que se sitúa sobre un único piloto y frena su avance a base de chubascos. Por si fuera poco, también hay boxes, en los que podemos reparar automáticamente los daños que haya sufrido nuestro kart. Finalmente, el sistema de puntuación es el consabido de 25 puntos para el ganador, 18 para el segundo, 15 para el tercero y así sucesivamente. En todo eso, la licencia de la Fórmula 1 está perfectamente aprovechada.

Modificando el régimen de revoluciones del motor

F1 Race Stars cuenta con 30 copas diferentes, que hay que ir desbloqueando a base de triunfos en carreras de doce pilotos. Dentro de esas copas, hay ocho tipos de eventos, que le dan al juego una gran variedad, algo muy de agradecer. En primer lugar, está la carrera al uso, en la que, simplemente, hay que correr más que nadie para ser el primero en cruzar la meta. Luego, nos encontramos con ‘Eliminatoria’, una modalidad en la que el piloto más rezagado es eliminado cada 15-20 segundos, hasta que sólo queda un superviviente en pista.

En tercer lugar, está ‘Pole’, donde toca mantenerse en los primeros cuatro puestos de la carrera para sumar puntos (lógicamente, cuanto mejor es la posición, más rápido se mueve el multiplicador). En ‘Tomatramos’, el objetivo es marcar el récord de tiempo en cada sector. También disponemos de ‘Repostaje’, una variedad de carrera muy estratégica, en la que contamos con un depósito que hay que ir rellenando con la gasolina que encontramos en la pista: la gracia está en que, al ir más descargado, se va más rápido, pero también se corre el riesgo de quedarse sin combustible.

‘Eslalon’ es otra modalidad de juego, consistente en atravesar puertas de tres colores (amarillo, rojo y azul) para sumar puntos, teniendo en cuenta que el multiplicador aumenta si pasamos siempre por aberturas de la misma tonalidad. En séptimo lugar, está ‘Cazatrofeos’, un tipo de carrera en el que hay que recoger copas de la pista, así como robárselas a los demás a base de trompazos. Finalmente, contamos con ‘Exhibición’, donde el objetivo es puntuar consiguiendo insignias e hitos.

Además, hay un modo contrarreloj en el que picarse por batir tiempos de oro, plata y bronce, con la única ayuda de algunos turbos dispersos por el asfalto. Por supuesto, también hay carreras online para doce usuarios, en las que se puede competir individualmente, por parejas o en equipos de seis integrantes, con la posibilidad de compartir objetos con nuestros compañeros. En cuanto al multijugador en una misma consola, pueden participar cuatro pilotos, que, a su vez, tienen la posibilidad de unirse a las partidas online.

Una jugabilidad a la bajura de HRT

Si sois seguidores habituales de la Fórmula 1, sabréis que, desde mediados de 2009 hasta la actualidad, el Red Bull se ha convertido en el mejor bólido de la parrilla, de la mano del genial ingeniero Adrian Newey. La otra cara de la moneda, en este tiempo, ha sido HRT, una escudería modesta cuyos pilotos, Pedro de la Rosa y Narain Karthikeyan, luchan a menudo contra el volante de su 'carraca' por mantenerse en pista. Pues bien, si hubiera que comparar el control de F1 Race Stars con la finura del Red Bull o la brusquedad del HRT, estaría más bien cerca de este último.

Pese a la variedad de modalidades de partida, el juego carga con un serio lastre: se ha apostado por un manejo carente de drifting. Es decir, no podemos derrapar, sino, simplemente, frenar y acelerar, lo que lo hace bastante tosco. Todos los juegos de karting suelen apostar por el arte del derrape como piedra angular de su jugabilidad, porque es un seguro de vida de diversión, pero, en este proyecto, se ha optado por desdeñarlo, y la incidencia repercute negativamente.

Por otro lado, todos los karts son exactamente iguales. No hay diferencias de velocidad, aceleración, manejo o robustez. No habría estado de más hacer que cada coche fuera mínimamente fidedigno con los modelos reales: por ejemplo, que un Marussia fuera más lento que un McLaren, pero, a cambio, le ganara en resistencia a los golpes. En vez de eso, se ha optado por una opción más cómoda, si bien es cierto que cada coche saca mejor partido de algunas armas concretas.

Otro apartado negativo del juego son las idas y venidas de la IA. A veces, pasamos del primer puesto al duodécimo sin comerlo ni beberlo, de forma muy frustrante; otras, por el contrario, especialmente si jugamos en las categorías de 2.000 y 3.000cc, podemos escaparnos tranquilamente y sacar 30 segundos de ventaja al inmediato perseguidor, quién sabe si como homenaje al dominio aplastante de Red Bull en 2011…

Chasis de ‘cartoon’ aerodinámico

El apartado técnico es una de las fortalezas de F1 Race Stars. Gracias al recurrente motor gráfico EGO, que siempre brilla en los títulos de Codemasters, se ha logrado un aspecto de dibujos animados muy colorido, dirigido al público más joven. Los pilotos y los monoplazas, convertidos en karts, cuentan con una apariencia notable, con caras, cascos o pegatinas de publicidad muy fidedignos. Lo mismo sucede con el efecto de la lluvia sobre el asfalto, que está muy conseguido. Además, los elementos se mueven con fluidez en la pantalla, a 60 fps.

Los circuitos son reinvenciones fantasiosas, inspirados en elementos por los que son famosas las pistas o los países donde se disputan en la realidad. Por ejemplo, el circuito de Bélgica incluye un río inspirado en la curva Eau Rouge de Spa-Francorchamps; el de Abu Dabi, una montaña rusa a imagen y semejanza de la del Ferrari World que preside el Yas Marina; el de Gran Bretaña, aviones, como guiño al hecho de que Silverstone fuera una pista de aterrizaje en la Segunda Guerra Mundial…

Todas esas fuentes de inspiración para los circuitos son muy de agradecer. Ahora bien, los once circuitos (dejando el de Valencia al margen, que es un DLC para los que reserven el juego), a pesar de ser bastante largos, se antojan pocos. ¿Dónde están los otros ocho que conforman el calendario del Mundial? De los Grandes Premios de Malasia, España o Canadá no hay ni rastro, lo que supone otro síntoma de dejadez. Asimismo, hay pocos atajos en los circuitos, lo que deja la sensación de que se les podría haber sacado más jugo.

En cuanto al apartado sonoro, los efectos de los motores están bien, mientras que las melodías pasan desapercibidas. Por otra parte, hay interjecciones de los pilotos, algunas incluso en su lengua materna, que quedan bastante simpáticas.

La joven promesa, a cumplir un ‘drive through’

F1 Race Stars es un arcade de velocidad que se queda a medias en casi todo. Parte de la buena idea de aprovechar la licencia de la Fórmula 1 de una forma inédita, pero no lo acaba de conseguir. Es entretenido y saca rédito de ideas acertadas, como demuestran los pluses inspirados en el DRS, el coche de seguridad o la lluvia, pero es incomprensible que el control haya renunciado a los derrapes, que son inherentes a este tipo de títulos. Del mismo modo, hay un serio poso de dejadez con la ausencia de la mitad de los Grandes Premios del Mundial y con las casi nulas diferencias entre unas escuderías y otras. Si de Charlie Whiting, el mítico comisario de las carreras del Gran Circo dependiera, seguro que esas infracciones serían motivo de ‘drive through’.

Como mezcla de carreras y batallas, el juego puede estar bien para los más jóvenes, aunque la sombra de sus rivales de parrilla puede ser muy alargada, especialmente si se le compara con el legado de los Mario Kart aparecidos hasta la fecha. Ni Alonso es fontanero ni Vettel es una princesa encerrada en un castillo, al menos de momento.

Valoración

Sus carreras son entretenidas y saca buenas ideas de la licencia de la Fórmula 1, pero transmite una preocupante sensación de dejadez: pocos circuitos, vehículos clónicos, una IA inconstante y, sobre todo, un control demasiado brusco.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El apartado visual es bueno. Los pluses inspirados en la F1, como el coche de seguridad y la lluvia.

Lo peor

La ausencia de derrapes en el control y que se nos escamotee la mitad de circuitos del Gran Circo.

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