Análisis

Análisis de Hohokum para PS4 y Vita

Por Juan Lara
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Versión comentada: PS4

Si estáis hartos de tanto tiro, salto y coche y buscáis una experiencia innovadora y refrescante, dejaos atrapar por el surrealista mundo de Hohokum para PS4. Una creación única e inimitable.

Actualizado 06-05-2015: con motivo de su llegada a PS Plus en mayo, rescatamos el análisis de Hohokum, el original juego de puzles de Honeyslug Sony Santa Monica.

Cada día, por suerte, pasa más. Encontrarnos con juegos que se escapan de los géneros establecidos y que realmente nos ponen las cosas difíciles a la hora de explicar de qué van. Experimentos jugables impensables hace unos años, sólo posibles ahora gracias a la libertad que ofrece la distribución digital y que nos han dado joyas como Flower o Journey y que ahora tiene un nuevo y artístico representante: Hohokum.

Abstracción en movimiento

Intentar explicar de qué va y qué hay qué hay que hacer en la creación de Honeyslug y Sony Santa Monica tiene su “aquel”, veréis. Tomaremos el control de una especie de serpiente multicolor que se desplaza sin parar por escenarios 2D de aspecto y color imposible mientras resolvemos “puzzles”. ¿Y para qué?, pues para liberar a congéneres atrapados en alguno de los escenarios a los que accedemos a través de unos portales circulares. Hasta aquí nada raro.


Lo peculiar de Hohokum es que dichos puzzles nunca son evidentes. No hay indicaciones, guía, objetivos ni pistas. Sólo a base de probar, observar y explorar veremos si realmente estamos delante de uno o simplemente es un artificio colorido más del escenario. A veces nos encontraremos en parque acuático con pequeños personajes que tendremos que transportar hasta lo alto de los toboganes. O deberemos ayudar a servir vino en una onírica boda ayudando a los camareros. También hay una “sirena” intimidada por un pulpo y a la que deberemos ayudar para que conozca al pescador al que tiene enamorado. Y un elefante al que derrotaremos liberando monos…

Un sin fin de variopintos objetivos que tendremos que descubrir mientras pasamos por encima de objetos y personajes con nuestra serpiente, la única interacción posible en Hohokum. El contacto de nuestra protagonista con todo lo que le rodea dará siempre como resultado alguna explosión de color, que un personaje se suba a nuestra chepa u oír un sonido especial. Pero nunca sabremos de primeras si eso significa algo o no. Una libertad y “laissez faire” que presupone del jugador cierta paciencia y capacidad para observar e intuir. Y ahí, precisamente, radica su mejor baza y su principal problema. En un mercado plagado de juegos que creen que los jugadores no saben pensar y que necesitan siempre de orientación y tutoriales, se agradece un título que nos deje descubrir las cosas por nosotros mismos a base de exploración. Pero también puede provocar, como es el caso, que nos perdamos y atasquemos a menudo sin saber muy bien que hacer. Sin ver cuál es el rompecabezas ni cuáles son sus piezas, lo que puede dar lugar a cierta frustración momentánea y peligrosa.

Obra de arte

Pero eso tampoco es tan malo porque perderse en Hohokum resulta ser toda una experiencia. No sólo el control de nuestro “bicho” es una delicia sino que el mundo que nos rodea invita a flotar durante horas mientras admiramos unos escenarios un despliegue artístico apabullante. Su universo parece sacado de un cuadro de arte moderno y los extraños personajes que lo habitan rezuman estilo. La mano del diseñador Richard Hogg se nota en cada rincón, en cada objeto que explota a nuestro paso en un arco iris de color. Los escenarios orgánicos (y algunos muy…grotescos) se mezclan con otros más arquitectónicos, pero todos cortados por el mismo patrón surrealista y abstracto.


Y ahí no se queda la cosa. El envoltorio sonoro, formado por melodías ambientales electrónicas de grupos indie como Tycho y Shigeto no pueden ser más acertadas. La música cambia a medida que lo hace el escenario y el altavoz del Dual Shock reproduce sonidos que, en conjunto, resultan hipnotizantes. Un conjunto grafico-sonoro redondo que os encantará y que estaréis deseosos de disfrutar en su totalidad.

Y eso que sólo nos llevará unas 5 horas verlo todo, aunque siempre podremos intentar completar el único objetivo secundario disponible (encontrar 146 ojos escondidos en el escenario) para alargarlo un poco. Por suerte, por lo pocos euros que cuesta podremos disfrutarlo en las 3 consolas de Sony (PS4, PS3 y PS Vita) gracias al cross-buy. Y para colmo nuestros avances subidos a la “nube” nos permitirán continuar la partida en el autobús para retomarla en casa en el salón gracias al milagro del cross-save. Las diferencias entre versiones se limitan a la resolución gráfica (1080p en PS4 y 720p en PS3), manteniendo todas sus virtudes incluso en PS Vita.


 

Hohokum nos ofrece algo inaudito: perdernos en un mundo psicodélico sin prisas, sin ayudas y sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Los puzzles que esconde (y mucho) y la mecánica que propone es sólo apta para pacientes y observadores. Y ese es su principal handicap. Llamará la atención de muchos jugadores pero no todos tendrán el tesón para sumergirse en él. Eso sí, si eres abierto de mente y te gustan las ideas nuevas, verás como las horas pasan sin darte cuenta mientras flotas, y flotas, y flotas…

Valoración

Uno de esos juegos difíciles de describir en el que perderse y dejarse llevar es toda una delicia: original, con estilo y sin explosiones. Se paciente y observador y disfruta.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

El estilo artístico gráfico y sonoro. Una experiencia relajante.

Lo peor

A veces quedamos atascados sin saber qué hacer ni donde ir. Sistema de portales un pelín confuso.

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