Análisis

Análisis de Inazuma Eleven Strikers

Por Roberto J. R. Anderson
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Inazuma Eleven se estrena en sobremesa con este título de Wii, que aspira a continuar la gran senda de éxito de las entregas principales de DS con una manera diferente de interpretar la esencia Inazuma.

Una de las sagas más populares del momento aterriza en Wii con un planteamiento bien diferente, aunque respetando al 100% el espíritu Inazuma. El juego que nos ocupa deja de lado los elementos de RPG, exploración y narración que hemos visto en DS para centrarse totalmente en un fútbol más ágil, directo y accesible, a la vez que mantiene recursos estratégicos habituales de la saga como el sistema de afinidades y la fase de furor.

Por supuesto, también siguen presentes las supertécnicas, esos tiros alucinantes, regates y bloqueos de locura y paradas increíbles, como por ejemplo invocar un demonio gigante que nos ayuda a detener el disparo o realizar imaginativos disparos con animaciones de todo tipo. Estas jugadas son lo que mejor define la personalidad de Inazuma Eleven, y en Strikers podréis apreciarlas mejor que nunca gracias a sus estupendas animaciones, que son como escenas de la serie de televisión.

Las de regate y bloqueo se activan agitando el wiimote (o pulsando un botón en el mando clásico) cuando el jugador tiene la barra llena. Entonces, un círculo aparece alrededor del jugador, y si toca al rival se activa la técnica. Para lanzar un trallazo con supertécnica, basta con dejar pulsado el botón de tiro el tiempo necesario (más o menos dependiendo del nivel de la técnica). Y si es vuestro portero el que recibe el “regalito”, tendréis unos segundos para seleccionar el nivel de supertécnica de parada.

¡Y los jugadores recitan todas ellas en español mientras las ejecutan! No sólo eso, sino que durante los partidos les oiréis decir en nuestro idioma todo tipo de cosas, y también escucharéis hablar constantemente al comentarista Chester Horse Jr., todo un plus aunque estos comentarios a veces se repiten demasiado.

Formando un equipo

El corazón del juego es el modo Club, en el que podréis desafiar al resto de equipos, desbloquearlos, fichar a sus jugadores, entrenarlos y comprar objetos y uniformes en tienda. Los duelos son el mayor desafío, ya que el objetivo es obtener medallas (oro, plata o bronce) contra todos los equipos. Tendréis que echar muchísimas horas, formar un equipazo y perfeccionar vuestra habilidad si queréis alcanzar el mayor reto de reunir todas las medallas de oro. Para ello, es fundamental que saquéis provecho del poder de la amistad. Y es que, aunque Strikers no tiene un sistema de niveles al más puro estilo rolero (a diferencia de los Inazuma de DS), sí podemos mejorar sus atributos si aumentamos el nivel de amistad entre ellos.

Cuanto más jueguen juntos, mejores se volverán, ya que cada partido en el que coincidan aumentará la amistad entre ellos. También podéis elevar el nivel de amistad entre dos jugadores concretos mediante los cinco minijuegos de los que dispone el juego, unos curiosos y sencillos entrenamientos en los que además aumentaréis sus puntos de técnica, necesarios para realizar las supertécnicas.

Además, aumentar la amistad entre vuestros jugadores también es muy importante para que aprendan las supertécnicas combinadas, las más espectaculares y potentes de Inazuma Eleven Strikers. Se realizan uniendo las habilidades de más de un jugador al mismo tiempo, y para desbloquearlas tenéis que subir la amistad entre los jugadores que puedan aprender juntos alguna de estas técnicas (seguro que a los fans de Inazuma se os ocurren unas cuentas combinaciones).

Las mayores estrellas de la saga

De hecho, los fans reconoceréis fácilmente a los personajes más importantes de la saga en sus convincentes diseños cel shading. El título cuenta con una selección de 13 equipos y alrededor de 200 jugadores de los más importantes de todas las entregas de DS, incluyendo el próximo Inazuma Eleven 3 y cinco personajes secretos del venidero Inazuma Eleven Go (3DS). Ciertamente, el número de jugadores es muy inferior al de los juegos de DS y además hay muchos repetidos (por poner ejemplo: el Shawn del Raimon y el del Inazuma Japón), aunque hay que entender que es un juego con intenciones distintas y además un repaso general de toda la saga.

Por su parte, el control permite elegir entre jugar sólo con wiimote, conectar el nunchako o usar el mando clásico. Las tres opciones son sencillas de jugar, accesibles para todo el mundo y divertidas, y a nosotros nos ha gustado especialmente la combinación de wiimote y nunchako. Lo único que no nos convence de la jugabilidad son algunos aspectos como los centros y los pases al hueco, que no están tan conseguidos, y también es cierto que la profundidad de juego podría ser mayor y no depender tanto de las supertécnicas.

Eso sí, el multijugador para hasta 4 jugadores simultáneos es pura diversión, sobre todo gracias a la opción de disputar torneos de 4 u 8 equipos controlados por humanos y/o CPU, aunque echamos mucho en falta la posibilidad de online.

Valoración

Su enfoque arcade lo distingue del rol de DS, pero sigue ofreciendo sus señas de identidad. No se le puede exigir lo mismo que a las superiores entregas portátiles, pero es un juego muy interesante y que recomendamos probar, sobre todo si eres fan.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El modo Club está muy bien para las sesiones en solitario, y el multijugador es muy divertido.

Lo peor

Ciertos aspectos del control podrían ser más sólidos y profundos. No tiene online.

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