Análisis

Análisis de Juego de Tronos para PS3 y 360

Por Borja Abadie
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La canción de hielo y fuego llega finalmente a PS3 y XBOX 360 con poco fuego, y nos ha dejado más helados que si hubiésemos dormido al raso en Poniente en pleno invierno. En este Juego de Tronos, el sillón se ha quedado vacío.

Juego de Tronos, uno de los fenómenos televisivos y editoriales de los últimos años, da el salto a las consolas con un juego de rol que pretende captar el espíritu de la saga y atraer a sus millones de seguidores. La historia estará basada en el universo creado por George R.R. Martin, pero antes de que os hagáis ilusiones, no os penséis que vamos a poder sentarnos en una taberna a escuchar los simpáticos"discursitos" de Tyrion Lannister, por ejemplo, ya que el argumento y los protagonistas se han creado expresamente para la ocasión y en prácticamente ningún caso nos cruzaremos por el camino con alguno de los personajes de la serie de HBO o de los libros.

Nuestros protagonistas son Mors Westford, Guardia de la Noche en el Muro, y Alester Sarwyck, un sacerdote rojo que pretende recuperar el gobierno de Aguas Fuentes, su ciudad natal. Pese a todo, la historia no está mal, y aunque hay super abundacia de diálogos irrelevantes y escenas cansinas (bastante responsables de que el juego llegue a alcanzar las 30 horas de duración), tiene algunos momentos interesantes.

Una historia nueva para un viejo universo

De los dos protagonistas, Mors resulta mucho más interesante que Alester. El sacerdote rojo vuelve a su ciudad 15 años después de la muerte de su padre y ve como está a punto de caer en las manos equivocadas. Se trata de un héroe al uso, sin pretensiones y sin carisma. Mors, en cambio, resulta mucho más atractivo. Pese a su inquebrantable honor y fidelidad a la Guardia de la Noche, tiene muchos más matices en su personalidad, sin resultar claramente bueno o malo.

Además, durante las conversaciones podemos ir tomando decisiones que afectan al final de la aventura que veremos, pero que rara vez ofrecen un resultado diferente para esa situación concreta. El estilo narrativo, al igual que en los libros de "Canción de Hielo y Fuego", va saltando de personaje protagonista en cada capítulo, lo que aporta cierto dinamismo e interés por volver a saber más de Mors o de Alester (aquí tenéis un vídeo que os aclarará el estilo del juego). Eso sí, el universo de Poniente está muy poco explotado, más aún teniendo en cuenta la riqueza y variedad tanto de la serie como de los libros.

El desarrollo más frío

Explorar los escenarios en Juego de Tronos no es muy motivador. Algunas zonas (ciudades, bosques, etc.) tienen un tamaño aceptable, aunque menor que la media, pero lo peor es que apenas hay nada que investigar. El diseño para la obtención de tesoros o nuevo equipo es de lo más extraño que hemos visto nunca, ya que la mayoría de recompensas no se encuentran al final de una mazmorra o tras superar un reto especialmente complicado, por ejemplo, sino que pueden encontrarse en el armario de una habitación sin nada especial, en el cadáver de uno de los enemigos más flojos con los que te encuentres... extrañísimo. Por otro lado, la ausencia de detalle, florituras técnicas o incluso mobiliario no invita a explorar por explorar.

El diseño de los niveles es muy lineal, con mayoría de pasillos (incluso en las zonas al aire libre), lo que provoca que tengamos que volver una y mil veces por los mismo tramos de mapa. Las misiones secundarias no aportan absolutamente nada al desarrollo, ni en cuanto a la trama ni en cuanto a nuevas posibilidades jugables en forma de minijuegos o tareas distintas a las de la historia principal. Tan solo sirven para aumentar la duración del juego sin mucha justificación. Más aún si tenemos en cuenta los futuros DLC´s que saldrán para descargar.

Luchando por el control de Westeros

Los combates son al estilo de Dragon Age, es decir, que elegimos nuestras acciones y el personaje las ejecuta por sí mismo, mezclando las batallas en tiempo real con las elecciones propias de las peleas por turnos. Si el espectáculo que se ve ante nuestros ojos no es tal cosa, y la mayor parte del tiempo nuestros golpes van al aire o son muy poco contundentes cuando consiguen impactar, el resultado es aburrido y repetitivo. Si pensáis que exageramos, echádle un ojo a éste vídeo.

En el lado positivo, apuntad que disponemos de bastantes habilidades (que escogemos al ir subiendo de nivel) o que cada tipo de arma es buena para una clase de armadura (las armas contundentes son perfectas para las armaduras pesadas, por ejemplo), lo que resulta un acierto que sustituye a la perfección la clásica equivalencia de magias en los juegos de rol (agua-fuego, viento-tierra...), aunque el resultado general no es acertado. Le perjudican las toscas animaciones o que algunas habilidades sean mucho mejores que otras, con lo que al final, pese a la variedad, solo usamos dos o tres para resolver los sosos enfrentamientos.

Una de las cosas que también nos han parecido interesantes es la inclusión de los poderes o habilidades especiales de cada personaje. Así, Alester puede prender fuego a su espada para quemar a sus rivales, un poco soso en la práctica. Mors, una vez más, le gana la partida, ya que su fiel amigo canino es capaz de mucho más: controlándolo nosotros en primera persona podemos eliminar a los enemigos si les pillamos por sorpresa o rastrear con su olfato en busca de tesoros, y durante los combates podemos ordenarle que muerda a nuestro rival en la pierna, que le quite el escudo... una joya, vamos.

Sumidos en el invierno tecnológico

Por si todo lo que os hemos comentado de Juego de Tronos fuese poco, ahora nos toca hablar de su apartado técnico. Gráficamente los modelos son feos, sus animaciones son robóticas, los escenarios están muy vacíos y los efectos son pocos y malos. Eso sin contar con el bajísimo "frame rate", las constantes ralentizaciones, el "popping" o unas texturas muy planas, que terminan de estropear por completo la experiencia. Desde luego, resulta increíble ver el trabajo que distintos estudios hacen y el partido que cada uno de ellos logra sacar al mismo motor gráfico, en este caso el Unreal Engine 3, y si no, echádle un vistazo a Batman, uno de mucho ejemplos posibles.

El apartado sonoro tampoco se queda corto. Las melodías de la serie aparecen muy poco, pero lo que nos ha dejado alucinados son las voces. La entonación y el volumen de muchas de ellas no tiene ningún sentido (con personajes a metros de distancia a los que oímos como si estuviesen a nuestro lado) y la actuación de algunos de los locutores (premio especial una vez más para Alester) es sencillamente ridícula. Los que sean muy fans de la saga y puedan pasar por alto todos estos defectos conseguirán disfrutar de una historia más o menos interesante, pero para nosotros, Cyanide Studios ha cometido uno de los errores más viejos de la industria: desaprovechar una licencia muy jugosa. Ahora no podemos evitar pensar en qué hubiera sido de este título si hubiese caído en manos de los creadores de Skyrim, como se rumoreó tiempo atrás.

Valoración

El estudio checo Cyanide sin duda ha desaprovechado una oportunidad única de labrarse un nombre en esta industria. La licencia es increíblemente jugosa, con millones de fans en todo el mundo, pero el resultado es pobre.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

La ambientación, aunque desaprovechada, es uno de sus puntos fuertes. El uso del perro.

Lo peor

Los combates son insulsos y siempre parece que pegamos al aire. El apartado técnico es muy flojo.

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