Análisis

Análisis de LEGO: El Hobbit

Por Borja Abadie
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Versión comentada: Xbox One

Traveller's Tales y Warner Bros. repiten la fórmula del éxito con LEGO: El Hobbit, la enésima entrega de la saga y, nos da la sensación, de que sus creadores parece que se han quedado algo bloque-ados.

LEGO: El Hobbit está entre nosotros. Traveller's Tales no ha desaprovechado la ocasión para adaptar, otra vez, uno de los universos más sugerentes de la historia de la fantasía. La saga LEGO es una de las más prolíficas del mundo de los videojuegos estos últimos años. Y decimos saga porque, aunque cada sub-saga está ambientada en un universo distinto, todos los juegos comparten un mismo patrón, un mismo desarrollo. En esta ocasión, Traveller’s Tales nos ofrece un completo repaso a las dos primeras películas de “El Hobbit”, “Un Viaje Inesperado” y “La Desolación de Smaug”. La tercera puede que llegue en forma de DLC, como apuntan algunos rumores, aunque llegue como llegue, nos resulta “extraño” que no hayan esperado a hacer un único juego con la trilogía.

El argumento, como sabe cualquier "freak" que se precie de serlo, nos lleva a formar una compañía muy peculiar (como siempre le ha gustado a Tolkien). 13 enanos, un mago (Gandalf, claro) y un hobbit (Bilbo) emprenden un viaje para recuperar el hogar de los enanos, Erebor, que ha sido tomado por un infame dragón, Smaug.

¿Un viaje inesperado?

La mecánica de juego es la de siempre, una mezcla de plataformas, puzles y combates que les ha dado muy buenos resultados en el pasado al estudio. Todos los acontecimientos de las dos películas están representado al dedillo, con el habitual sentido del humor de la saga. Así, podemos revivir momentos inolvidables de la obra de Tolkien, como el encuentro con los tres trols, el cómo Bilbo consigue el anillo o la visita a la casa de Beorn, por ejemplo.

Pero lo mejor es que el juego ofrece mucho más que los acontecimientos de las películas, con decenas de misiones secundarias, personajes que desbloquear y las montañas de secretos a las que estamos acostumbrados en un juego LEGO. El inmenso mapeado, que podemos patear con libertad en busca de nuevas tareas, reúne todas las localizaciones imaginables, desde la Ciudad del Lago o las Montañas Nubladas hasta el propio Hobbiton. Una verdadera delicia para los amantes de la saga.

El problema es que el esquema de juego está muy visto. Solo hay dos novedades: el trabajo en equipo entre enanos y la recolección de materiales. La colaboración entre enanos es una novedad encubierta. Los enanos, además de tener habilidades propias, pueden unirse para golpear más fuerte a determinados enemigos (indispensable en los combates contra jefes finales).

También pueden apilarse para formar ecaleras enanas que nos permitan acceder a nuevos caminos. Es una novedad encubierta porque no deja de ser un recurso muy utilizado en la saga, la colaboración entre personajes, con la salvedad de que, en esta ocasión, se unen físicamente para colaborar.

La otra novedad, como buen enfermo del saqueo que soy, no puede ser más atractiva. Destruyendo objetos y eliminando enemigos no solo recibimos las clásicas monedas de LEGO, sino que también obtenemos materiales, como madera, todo tipo de minerales (no nos olvidemos que los enanos son geniales mineros) y hasta pescado, por ejemplo.

La propuesta no puede resultar más engañosa ya que, cuando piensas que estás recolectando materiales como en un juego de rol para luego crear lo que se te antoje, descubres que la creación de objetos siempre está ligada al guión. Solo podemos crear objetos en los momentos en los que nos obligan a hacerlo para seguir avanzando. Así, de libertad nada, por lo que la recolección pierde interés con el paso de las horas.

Un cóctel infalible

La mezcla de géneros sigue siendo el punto fuerte de cualquier LEGO. Las plataformas han perdido algo de peso en comparación con anteriores entregas. Los combates son bastante numerosos (en parte "gracias" a las licencias creativas que se permitió el propio Jackson al incluir orcos en las películas). Los puzles cierran el triplete jugable de LEGO: El Hobbit. Los escenarios están repletos de pequeños rompecabezas que debemos resolver para seguir avanzando.

La colaboración del modo para dos jugadores vuelve a ser uno de sus puntos fuertes y la aventura ofrece una gran cantidad de contenido, pero quizás ha llegado el momento de ofrecer un cambio sustancial o mejorar alguna de sus mecánicas porque, reconozcámoslo, ni los combates, ni las plataformas ni los puzles destacan por sí mismos.

Eso sí, la recreación de la Tierra Media resulta demoledora para cualquier fan y, pese a todos sus defectos, resulta irremediablemente entretenido jugarlo (especialmente con un colega). Los 16 niveles principales de la historia son lineales hasta decir basta, pero para acceder a cada uno de ellos tenemos que pasear por gran parte de la Tierra Media, en niveles mucho más abiertos y en donde encontramos las numerosas tareas secundarias, como completar minijuegos, carreras o encontrar bloques de platino.

Los más de 100 personajes que podemos desbloquear, como Frodo, Sam, Radagast o el propio Gollum son uno de los grandes incentivos para exprimir el juego al máximo. Y es qe podemos completar la aventura principal en unas 15 horas, pero nos esperan muchísimas más si queremos completarlo al 100%.

Técnicamente es cumplidor,  con una definición muy notable pero con unos modelados bastante simplones (cosa lógica por otra parte). Un acabado muy pulido pero que en ningún momento llega a ser excepcional. Esta nueva aventura es completa, ofrece muchas horas de juego y los fans de las películas la disfrutarán a lo grande, pero su desarrollo excesivamente guionizado y falto de novedades no nos ha sorprendido.

Valoración

La fórmula LEGO sigue siendo atractiva, pero echamos en falta más novedades.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La cantidad de cosas por hacer. Tierra Media muy bien recreada.

Lo peor

Mecánicas de juego manidas. Técnicamente regular.

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