Análisis

Análisis de LittleBigPlanet 3 , el plataformas para PlayStation 4

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Tras convertirse en uno de los mayores iconos de Sony, Sackboy hace su debut en PS4 con LittleBigPlanet 3, aunque sin olvidarse de su antiguo hogar, PS3, al que le debe el cielo de las imágenes. Esta vez, le acompañan tres nuevos héroes (OddSock, Toggle y Swoop) en su cometido de salvar Bunkum, un planeta puesto en jaque por tres titanes titiriteros. ¿Mantendrá la buena forma el adorable muñeco de lana?

ACTUALIZACIÓN (01/02/2017): Con la llegada de LittleBigPlanet 3 a PS Plus, actualizamos el análisis original que hicimos en su momento. Aprovechamos para aclararos que el juego ha recibido numerosas actualizaciones desde que publicamos este análisis, por lo que el rendimiento en aspectos como la carga del Popit ha mejorado significativamente. Por tanto, podéis subir 4 ó 5 puntos a la nota aquí reflejada.

TEXTO ORIGINAL (21/11/2014): De las sagas de largo recorrido nacidas en PS3, hay dos que han brillado con luz propia: Uncharted y LBP. Dado su éxito, era previsible que, más pronto que tarde, se iniciaran los trámites para llevarlas a PS4. La primera aún tardará algún tiempo en llegar, pero la segunda aterrizará el 26 de noviembre con su tercera entrega numerada, un título intergeneracional que llegará tanto a la nueva consola como a su predecesora.

 

La saga del encantador Sackboy se ganó el respeto de crítica y usuarios con sus plataformas en 2D, su cooperativo y, sobre todo, su completísimo editor, pensado para crear niveles y compartirlos con la comunidad. A la espera de las potentes exclusivas que llegarán en febrero (The Order 1886) y marzo (Bloodborne), Sony ha confiado su campaña navideña a los coches de DriveClub y a los muñecos de LittleBigPlanet 3. Este último viene a cubrir un espacio un tanto descuidado entre las grandes compañías: el de los juegos para todos los públicos.

Dado que Media Molecule, el estudio creador de la saga, se encuentra trabajando en Tearaway Unfolded, esta vez el desarrollo ha corrido a cargo de Sumo Digital. Este estudio británico se caracteriza por haber hecho multitud de conversiones y adaptaciones de sagas concebidas por otros, como Virtua Tennis, TOCA, F1, OutRun o Forza Horizon, por citar sólo algunos ejemplos. Por eso, no es de extrañar que Sony les haya subcontratado esta entrega, aunque han contado con la colaboración de XDev, un estudio 'first party' que sí participó en las anteriores entregas. Así, el juego conserva la idiosincrasia de la saga, sin que se note el cambio, pero tiene cosas que le han hecho bajar el pistón.

A salvar Bunkum en comandita

Como siempre, el protagonista es Sackboy, que debe salvar el planeta Bunkum de las garras de Newton, un pobre diablo sobre el que tres titanes están ejerciendo su pérfido influjo. La gran novedad es que hay tres personajes nuevos que le ayudan en dicho cometido: OddSock, Toggle y Swoop.

 

El desarrollo general sigue siendo el de un plataformas en 2D con distintos planos de profundidad, en el que debemos saltar, trepar, empujar cosas, balancearnos, atravesar portales… Uno de los mayores encantos está en la infinidad de cosas que se pueden recoger de los escenarios, que, a posteriori, sirven para personalizar la experiencia y crear cosas en el editor: trajes, materiales, pegatinas… Todo lo que cogemos contribuye a aumentar un medidor de puntos asociado a un multiplicador. En relación con él, no hay una barra de salud como tal, sino que, al recibir daño, se pierden puntos del acumulado, hasta un límite determinado en el que se puede llegar a morir y tener que empezar el nivel de cero, aunque, en general, todo resulta muy facilón.

La aventura se estructura en un prólogo y tres planetas, para un total de 33 niveles. Cada mundo cuenta con un escenario central desde el que activar las misiones y los desafíos, con una disposición más o menos lineal, ya que el organizatrón, un menú de tareas, permite fijar una guía para saber adónde ir. La división del juego por planetas entronca con la búsqueda de los tres nuevos héroes, pues, para desbloquearlos, antes hay que hacerse con una serie de canicas (dos o tres, según el caso).

 

El protagonista indiscutible es Sackboy, al que manejamos durante casi toda la aventura. En cada mundo, el simpático muñeco de trapo obtiene una nueva herramienta, lo que hace que el conjunto gane en variedad jugable. En primer lugar, está el bombeador, una especie de secador que permite proyectar aire o succionar para activar diferentes mecanismos. Segundamente, se encuentra la bola chas, que permite a Sackboy 'autodispararse' contra ciertos portales para teletransportarse. En tercer lugar, aparece el gorro gancho, que sirve para transitar por ciertos raíles y cuerdas. Están también las botas turbo, que permiten impulsarse lateral o verticalmente, e incluso encadenar varios saltos de forma consecutiva. Finalmente, aunque es un objeto secundario que ni siquiera hace falta para acabarse la aventura, está el iluminador, que permite alumbrar sitios oscuros.

El uso de todas esas habilidades responde muy bien, aunque, por desgracia, no se han integrado como un todo. Es decir, por lo general, el bombeador se usa sólo en el prólogo; la bola chas, en el primer planeta… Aun así, hay partes muy variadas en los niveles, como tener que esconderse de unos focos con elementos móviles (como cartas o fichas de póker), algunos jefes bastante inspirados (aunque escasos) o incluso controlar a un yeti desde una perspectiva cenital.

 

La grand novedad del título es la inclusión de tres nuevos personajes, como decíamos. El primero es OddSock, un perro que puede correr por las paredes y rebotar. En segundo lugar, está Swoop, un pájaro que puede aletear, bajar en picado y coger cosas con las patas. Finalmente, nos encontramos con Toggle, un muñeco ambivalente que puede cambiar de tamaño instantáneamente, con sólo pulsar un botón. Así, cuando es grande, puede empujar objetos pesados o pisar plataformas para hundirlas, mientras que, cuando es pequeño, puede colarse por recovecos, caminar por encima del agua o dejarse llevar por corrientes de aire. Sin duda, es el personaje que más juego da, ya que hay algunas plataformas que obligan a cambiar de tamaño en el momento exacto. Sin embargo, lo cierto es que esos tres personajes están tremendamente infrautilizados, pues sólo los manejamos en niveles muy concretos (los inmediatamente posteriores al momento de rescatarlos de su confinamiento, básicamente).

El mayor problema de la aventura es que se puede completar en unas seis o siete horas, lo cual es poquísimo, aunque es cierto que resulta rejugable si se quieren recolectar todos los objetos de los escenarios. Eso sí, el cooperativo para cuatro, tanto local como online, le da empaque. De hecho, en muchos niveles hay ciertos puzles pensados expresamente para él, de modo que, si jugamos solos, no podremos pasar por algunas zonas. Así, puede que haya que tirar de dos muelles a la vez, mover una palanca en el momento justo mientras la otra persona está sobre una plataforma…

 

La integración del online es bastante práctica: al seleccionar un nivel, el sistema nos dice si hay otras personas jugando ese mismo nivel y nos invita a unirnos, si lo deseamos. Si decimos que sí, el líder de esa partida aún deberá dar su beneplácito, lo cual está bien, para ahorrarse posibles molestias. Nosotros hemos podido jugar varias partidas y, aunque funcionaba, sufrimos algunos tirones y algún que otro movimiento brusco. Por otra parte, el online se completa con las típicas tablas de líderes.

Un editor enorme… y con un problemón

Una de las bases de la saga, al margen del contenido que incluye de serie, es su gigantesco editor. LittleBigPlanet 3 mantiene esa seña de identidad y la amplía, con posibilidades como la de poder hacer niveles con hasta dieciséis capas de profundidad (cuando, en LBP 2, sólo eran tres). Para aprender a utilizarlo, hay un modo específico, llamado Academia del Popit, que permite familiarizarse poco a poco con todas sus opciones, mediante diversos puzles.

 

A poco que se sea un manitas y se tenga imaginación, se pueden hacer auténticas obras de arte, con un interfaz que resulta bastante accesible: podemos dibujar cosas mediante distintos objetos, estampar materiales, poner trampas, colocar plataformas, disponer interruptores… Por supuesto, también hay que determinar los personajes, el tipo de juego, las condiciones… Y no hace falta que sean niveles plataformeros, como demuestran muchos de los contenidos creados por la comunidad, como recreaciones de los combates de Street Fighter, partidos de mini-golf o duelos de Star Wars.

Precisamente, es posible descargarse los nueve millones de niveles creados para los anteriores juegos, además de los que vayan apareciendo para éste. Hay un buscador y una distribución por categorías, que ofrece los niveles más recientes, los más ocupados, los más adorados, los mejor valorados o los más jugados. Seguramente, en los meses venideros, veamos niveles de una gran calidad, pues las herramientas son ingentes.

 

Ahora bien, el editor tiene un problema de dimensiones gigantescas: abrir el Popit (que es como se llama el interfaz) supone un tiempo de carga de entre quince y veinte segundos. Y no sólo al abrirlo: al cerrar una pestaña grande para volver a la anterior, salta otra carga de una duración similar. Haced cuentas e id pensando en ocupaciones con las que matar el tiempo de espera… ¿No se suponía que la nueva generación iba a acabar con los tiempos de carga? Lo más curioso es que no tendría ni por qué haber un tiempo de carga para abrir un simple menú. Aunque parezca una tontería, no lo es. Resulta desesperante e incluso quita las ganas de seguir jugando. Esto sucede también durante la aventura, a poco que se quieran personalizar cosas, como el traje de Sackboy, aunque ahí tiene menos importancia. Pulsar el botón 'cuadrado' es comprar un pasaporte al enervamiento y la indignación, os lo aseguramos. Por si os lo preguntáis, hemos jugado con la actualización del primer día ya instalada… Es lamentable que no se haya refinado un elemento tan importante. Está totalmente 'roto'.

El encanto del colorido y la simpatía

Al ser un juego que también sale en PS3, el apartado técnico de LittleBigPlanet 3 no es ningún portento, pero se defiende con el encanto habitual. Tanto los personajes como los escenarios son geniales, con todo tipo de guiños: al cine clásico (ojo a Marlon Random), el ballet ruso, las máquinas de pinball, el póker… Es cierto que el nivel de detalle podría haber dado más de sí, pero la dirección artística es fantástica y permite una gran libertad de personalización, sobre todo a la hora de definir el aspecto de los personajes. Además, es posible cambiar la expresión de los rostros y hacer que muevan el esqueleto, algo que da cuenta de que es un título para todos los públicos.

 

El apartado sonoro también rebosa simpatía. Los protagonistas no articulan palabra, pero los personajes secundarios sí hablan, en español y con voces más que notables. Sin embargo, lo mejor es la banda sonora, con desenfadadas melodías, música rusa o canciones cantadas, como Mr. Sandman.

LBP 3 no se libra de los 'bugs', algo que parece haberse convertido en el pan nuestro de cada día desde que, en la pasada generación, se generalizaran los parches y la posibilidad de arreglar cosas una vez lanzados los juegos. Quizás no llega a límites como los de Assassin's Creed Unity, pero hemos visto un puñado de fallos más que anecdóticos, es decir, de los que afectan a la experiencia. Por ejemplo, hicimos la última misión de un planeta y el siguiente mundo no apareció en el menú, lo que nos obligó a repetir la misión y, ya entonces, saltó. Igualmente, hemos visto desafíos que no se activaban a la primera e incluso uno secundario que no hemos podido superar, por no poder hacer nada útil dentro de él (no había tampoco ningún indicador que ayudara a desentrañar la forma de superar el objetivo). También hemos sufrido caídas infinitas al vacío y muertes sin reaparición, con el consiguiente reseteo.

 

Un buen juego, pero sin rematar

LittleBigPlanet 3 es un juego de plataformas notable. Pese al cambio de estudio, mantiene la filosofía de las entregas previas, con un sistema de saltos y habilidades que responde de maravilla, aunque la aventura principal dura poco y habría sido de agradecer que se aprovechara más a OddSock, Toggle y Swoop. El apartado técnico, aunque no saca un gran partido a PS4, se defiende con una gran dirección artística y una música cautivadora. Si sólo se quiere disfrutar del modo Historia, es muy recomendable. Ahora bien, estamos ante un juego sin pulir, pues el editor, que es una parte fundamental de la experiencia, tiene un rendimiento horroroso que logra empañar todas sus bondades con unos tiempos de carga kilométricos (cuando ni siquiera deberían existir). Sackboy sigue siendo un artista, pero su lana se la han ajado.

Valoración

Un plataformas que combina buenas mecánicas con una dirección artística y un editor llenos de encanto, pero los fallos de rendimiento pueden llegar a desesperar hasta al más paciente.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

El control responde muy bien. La amplitud del editor. La música. Tiene mucho carisma.

Lo peor

Historia corta. Personajes desaprovechados. Tiempos de carga demenciales. Tiene 'bugs'.

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