Análisis

Análisis de LittleBigPlanet Karting

Por Rafael Aznar
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LittleBigPlanet Karting coloca en la parrilla de salida de PS3 a Sackboy, el muñeco de trapo más famoso y bonachón del universo Sony, que cambia las plataformas en 2D por el pilotaje de los karts más estrambóticos que quepa imaginar.

De la mano de United Front Games, estudio que ya cuenta con la experiencia de haber desarrollado las tres entregas de ModNation Racers, las posibilidades de personalización se readaptan para que construyamos nuestras propias pistas y las disfrutemos a volantazos, zapatazos y guantazos.

LittleBigPlanet Karting se suma a la boyante moda de las carreras alocadas, que este mes de noviembre van a acaparar los circuitos de todas las consolas, en especial los de PS3, por ser éste un juego exclusivo para la consola de sobremesa de Sony. Sackboy, mascota de facto de SCE de un tiempo a esta parte, se tendrá que ver las caras próximamente con F1 Race Stars y Sonic & All-Stars Racing Transformed, en una titánica lucha de licencias. ¿Estará su cuerpo de trapo preparado para la batalla contra el Gran Circo de la Fórmula 1 y las leyendas de Sega? El juego ya está a la venta, así que ha sido el primero de los tres en lanzarse a la pista.

Es frecuente hacer ‘spin offs’ de este género de velocidad, cuyo paradigma es, sin duda alguna, Mario Kart. Sony también necesita su Mario Kart particular y, de hecho, ya hizo una primera intentona con ModNation Racers, saga de la que PS3, PSP y PS Vita han visto diversas adaptaciones. Sin embargo, la franquicia no acabó de cuajar. Por eso, se ha decidido fichar a Sackboy para que demuestre su pericia al volante y se convierta en su caballo ganador.

Así, la saga ideada por Media Molecule deja a un lado las plataformas para abrazar el volante de la conducción arcade, sin olvidarse de su inmenso macuto de personalización. Para la tarea de ponerles el mono de piloto a los aclamados Sacks, el estudio elegido ha sido, precisamente, United Front Games, que ya contaba con la experiencia acumulada al cargo de ModNation Racers.

Batalla de karts contra los Acaparadores

LittleBigPlanet Karting cuenta con su particular modo Historia. En él, Sackboy debe salvar el Cielo de las Imágenes, haciendo frente, en diversas carreras, a los Acaparadores, unos muñecos motorizados y con aviesas intenciones. Para ello, debe viajar por siete mundos artesanos, cumpliendo los encargos que le hacen personajes tan estrambóticos como una rata rolliza, una tortuga empollona o una planta carnívora.

En total, hay 71 eventos, de modo que, para completar el hilo principal, basta con tres o cuatro horas, una cantidad bastante exigua. No obstante, si queremos completar todos los eventos (algunos de los cuales se repiten, ya que son meras ‘copias’ destinadas al multijugador), puede durar el doble, y está el factor de la considerable rejugabilidad.

La mayoría de las pruebas consisten en llegar entre los tres primeros a meta, pero hay dos factores que hay que considerar. En primer lugar, recibimos una puntuación, según las burbujas que recojamos, la posición de llegada o el tiempo empleado, lo cual genera piques por batir nuestros récords. En segundo lugar, hay diversos premios y chismes dispersos por el asfalto, muchos de ellos bastante ocultos o de difícil acceso, de modo que es necesario recogerlos si queremos desbloquear nuevos objetos para el editor de circuitos y para la personalización de Sacks y karts.

En las carreras, no falta el uso de armas, como misiles teledirigidos, proyectiles de pintura, bombas, minas, rayos de electricidad... Hay alguna bastante curiosa, como un guante de boxeo que se convierte en nuestro kart y nos impulsa hacia delante, pero las armas resultan bastante anodinas y faltas de originalidad.

Conduciendo voy, conduciendo vengo

El modo Historia de LittleBigPlanet Karting permite jugar tanto solo como en compañía (cuatro jugadores a pantalla partida y ocho en el online). La variedad de eventos es considerable, pues no se limita meras carreras al uso. También hay pruebas en solitario en las que hay que pasar por ciertos puntos de control y llegar a meta antes de que el cronómetro llegue a cero. Asimismo, hay niveles de batalla en escenarios cerrados, en los que gana el que más veces derribe a los rivales o el que conquiste un mayor número de zonas.

Otra variante es la de los eventos en que hay que recoger y transportar objetos, como una en la que hay que robarle los huevos a un dinosaurio que escupe enormes bocanadas de fuego. Hay incluso algún jefe final, como un ciempiés al que hay que esquivar y disparar. Lástima que sólo haya un par de ellos, porque aportan un toque diferente.

Tampoco faltan los minijuegos y los eventos especiales, como una prueba en la que hay que pilotar en primera persona, otra en la que manejamos un dragón que debe derribar coches a llamarada limpia, o una en la que el objetivo es esquivar el tráfico que nos sale al paso, con una perspectiva de cámara bastante clásica.

Pero, paradójicamente, lo que más nos ha gustado son los eventos especiales con desarrollo plataformero en 2D, en los que ni siquiera hay que conducir, sino sólo saltar. Por ejemplo, hay una prueba que consiste, simplemente, en esquivar los pasteles que se desplazan sobre una máquina panificadora, para no acabar chamuscados.

Volante de cartón

El control de LittleBigPlanet Karting es tan arcade como sencillo. Podemos hacer drifting para acumular turbos y dar guantazos hacia los lados, para molestar a los rivales, y lo más original es la inclusión del gancho de agarre, que permite salvar precipicios y coger atajos. El sistema de armas está bastante equilibrado, ya que podemos defendernos de los ataques enemigos si lo hacemos bien, lo que elimina la frustración de otros juegos de saber que, si uno va en primera posición, le van a descalabrar en cualquier momento. Si se desea, se puede jugar con el PS Move Racing Wheel.

Pese a ello, el juego adolece de sensación de velocidad. Hacer derrapes para cargar el turbo no da prácticamente ninguna ventaja, y pocas veces nos estamparemos por ir demasiado deprisa. Lo más sangrante es el injusto sistema de recuperación cuando alguien es derribado, que no suele acabar en trompo, sino en reaparición en una zona que puede ser incluso beneficiosa.

Por ejemplo, si nos zumban justo antes de un precipicio, el ‘respawn’ nos lleva al otro lado automáticamente, mientras los rivales tienen que acometer el salto. En cuanto a los escenarios, los hay curiosos, como una mina, una sabana donde se nos cruzan ñus de cartón o un desfiladero donde caen avalanchas de magdalenas, pero se echan en falta más atajos y elementos que les den más enjundia.

Un ropero sin fondo y un garaje sin fin

Como es habitual en la franquicia, la personalización es una de las grandes virtudes de LittleBigPlanet Karting. Hay hasta tres apartados que permiten diseñarse las partidas que se quieran: los personajes, los karts y los circuitos. Para desbloquear nuevas herramientas y opciones de edición, antes hay que avanzar en el modo Historia y recoger las burbujas de premio dispersas por los circuitos, que incluyen todo tipo de materiales y complementos.

En primer lugar, podemos personalizar a Sackboy con la apariencia que queramos, a partir de unos diseños y elementos que vienen dados de antemano. Para ello, podemos elegir diferentes trajes, diferentes materiales y diferentes partes para la cabeza (ojos, gafas, pelo, boca y bigote) y el cuerpo (pies, manos, piernas, cuello, torso y cintura). De esa forma, podemos convertir al Sack en un auténtico ‘gentleman’ o en un adefesio. Se pueden usar incluso los DLC de trajes que ya tengamos descargados para las entregas previas de la saga.

En segundo lugar, podemos personalizar el kart. Los apartados que podemos modificar son la carrocería, las suspensiones, las ruedas, el asiento, el volante y los sonidos. Igual que con el personaje, las piezas vienen dadas por defecto, para que las combinemos como nos plazca. Hay carritos de limpiar, cajas de cerillas, latas de sardinas, carretillas mineras, magdalenas, zepelines, caracolas, máquinas de pinball… Cualquier cosa puede convertirse en un kart y echar a andar. Ahora bien, todo eso sólo afecta a la estética; por desgracia, no incide en el manejo del vehículo.

En tercer lugar, está el editor de niveles, que es la estrella indiscutible de LittleBigPlanet Karting. Aquí sí hay absoluta libertad para crear niveles desde cero o descargarse los que hayan creado otros usuarios. Podemos modificar numerosos aspectos del trazado, como las curvas, la pendiente, el material del suelo o las vallas de protección. Se puede modificar el paisaje de fondo, colocar toda clase de objetos elaborados combinando formas geométricas, pintar, crear nuestro propio interfaz de pantalla, variar la iluminación y los sonidos...

Se pueden incluso personalizar las armas, hasta el punto de cambiar la apariencia de los proyectiles para que, en vez de un misil, el objeto sea un mono, por ejemplo. Este apartado es la piedra angular del juego, en la línea de los juegos plataformeros de la saga.

Desenfado de color sin grandes alardes

El apartado técnico del juego se caracteriza por su aspecto desenfadado y por su enorme colorido. El problema es que, pese a la fluidez, no hay sensación de velocidad ni un alto grado de detalle en los vehículos y los personajes. El encanto depende mucho de jugar online contra las creaciones de otros y en las pistas que hayan hecho otros, pues los rivales del modo Historia y sus karts son bastante clónicos.

Los escenarios tienen su punto, con elementos como las citadas avalanchas de magdalenas o los ñus que salen a incordiarnos, pero se echan en falta más circuitos (al margen de los que podamos crear en el editor).

En cuanto al apartado sonoro, la música cumple bien su labor de acompañamiento. El narrador, que va contando chascarrillos, está en castellano y también raya a un buen nivel. Por el contrario, los personajes del modo Historia y sus balbuceos ininteligibles resultan tremendamente odiosos, hasta el punto de poner de los nervios. Es típico de la saga, pero no estaría de más doblarlos a una lengua comprensible o, si no, amordazarlos.

LittleBigPlanet Karting se postula como un buen juego de karts. El control y las armas no suponen ninguna innovación dentro del género, pero el gigantesco editor de personajes, karts y, sobre todo, circuitos es un serio baluarte. United Front Games ha optado por seguir una línea continuista respecto a ModNation Racers, y el resultado es notable, aunque nada revolucionario.

Valoración

Sackboy cambia las plataformas por las carreras de karts para ponerse a rebufo de ModNation Racers. El editor da mucho juego, aunque el resto de la propuesta es una mera continuación de la anterior saga de United Front, sin nada que la haga especial.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Las opciones de personalización y el editor de pistas. Los eventos especiales de plataformas en 2D.

Lo peor

El modo Historia es muy corto. El rendimiento de todos los karts es exactamente igual.

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