Análisis

Análisis de Lords of the Fallen en PS4 y XO

Por Borja Abadie
-

Versión comentada: PS4

Bandai Namco, Deck 13 Interactive y CI Games se marcan un plagio de los buenos con Lords of the Fallen para PS4, Xbox One y PC. Una aventura de acción y rol que coge todos los elementos del genial Dark Souls y nos los presenta con un nuevo envoltorio. Pero... ¿es una copia barata de bazar chino o una falsificación que podría engañar a los expertos en arte?

Lords of the Fallen es un caso especial en esta industria que tanto amamos. Cuando los desarrolladores japoneses se afanaban en crear juegos y más juegos siguiendo el patrón de Final Fantasy o Dragon Quest, los chiflados de From Software se sacaron de la manga la serie King's Field y los ya míticos Demon's Souls y Dark Souls. Aquello se interpretó como una innovadora manera de adaptar el rol occidental a los gustos japoneses o, si se prefiere, como una manera japonesa de abrirse al estilo de rol occidental más habituado a la acción.

Dark Souls ha sido un gran éxito, y seguro que Bloodborne también lo será. Ya sabíamos que Dark Souls iba a influir en montones de juegos pero no deja de sorprendernos que ahora sean los estudios europeos (en este caso los alemanes y polacos de Deck 13 y CI Games respectivamente) los que se fijen en el desarrollo japonés rolero para crear una nueva IP: Lords of the Fallen.


AVISO: El siguiente vídeo (de contenido +18 digo yo) puede contener spoilers que desvelen cómo es Lords of the Fallen. Cualquier duda, consulte con su farmacéutico.


Es muy habitual leer en las críticas, ya sea musicales, cinéfilas o, por supuesto de videojuegos, todo tipo de comparaciones que nos ayudan a definir un juego pero también a que vosotros mismos os hagáis una idea rápida de cómo es. Que si bebe de Zelda, que si sigue los pasos de series como Grand Theft Auto, que si ofrece un sistema de misiones al estilo de Skyrim, etc...

Más común aún es definir un juego como una mezcla de X,Y y Z elementos extraídos de otros juegos: los combates de un God of War, la libertad de exploración de Red Dead Redemption y hasta con toques roleros a lo Final Fantasy. Es solo un ejemplo figurado (no sé qué clase de engendro saldría con semejante cóctel), pero os hacéis una idea de a qué me refiero. Bueno, pues en este caso, nos lo han puesto realmente fácil: Lords of the Fallen es como Dark Souls, punto. Algunos dirán que en estética también se parece a Darksiders y casi seguro que tienen razón pero, en todo lo demás, es calcadito a la obra de From Software.

Welcome to the plagio

Bastan 5 minutos de juego para que cualquier seguidor de From Software descubra que Lords of the Fallen es muy muy parecido a la serie Souls (ya nos lo temimos en nuestro avance). El sistema de combate es como un "déjà vu" permanente. Incluso las acciones de nuestro héroe están ubicadas en los mismos botones del pad. Con L1 bloqueamos con el escudo, con L2 arremetemos con él, con R1 atacamos, R2 ataque fuerte, etc... Además, las habilidades son muy parecidas: el botón para rodar, el saltito para atrás, la patada,...

Incluso el tempo y el ritmo de los combates se asemeja, obligándonos a estudiar los puntos débiles del rival y aprovechar el momento indicado para golpearle. Hasta los movimientos de algunos enemigos y los de nuestro protagonista parecen sacados de Dark Souls. Como es habitual en este tipo de juegos, los combates contra los jefes finales son los más espectaculares y desafiantes. La importancia del peso que podemos cargar también es fundamental en Lords of the Fallen, haciendo que nuestro héroe se mueva mucho más rápido o lento según el tipo de armadura que llevemos.

El desarrollo también tiene montones de elementos "Darksoulianos", como las hogueras, aquí transformadas en enormes cristales rojos, que nos sirven para guardar partida y gastar la experiencia acumulada para mejorar al personaje. Sí, lo habéis adivinado, también nos rellena las pociones de recuperación de las que disponemos, aunque no resucitan a todos los enemigos de la zona (que lo hacen de un modo automático cada cierto tiempo o cada ciertos eventos completados).

Como no podía ser de otra manera, nuestra experiencia también se queda esperándonos en el lugar en el que hayamos muerto para obligarnos a volver a por ella. Eso sí, aquí se va reduciendo el porcentaje de experiencia que podemos recuperar con el paso del tiempo, para forzarnos a ir a por ella lo más rápido posible, lo que no deja de ser una vuelta de tuerca interesante.

Resulta también muy interesante el añadido que han hecho a la fórmula hogueras. Cada vez que matamos a un enemigo incrementamos el multiplicador de experiencia y aumentamos las probabilidades de encontrar mejores objetos. En el momento en el que nos recuperemos en uno de los cristales rojos, el multiplicador vuelve a 1. De este modo consiguen picarnos para ver cuánto podemos aguantar sin recuperarnos en uno de estos puntos de guardado. Es, sin duda, el elemento distintivo de Lords of the Fallen que más nos ha gustado.

Tú sigue con la copl(i)a

Lords of the Fallen no es un mundo abierto que podamos recorrer a nuestro aire en busca de aventuras. Es mucho más pasillero, aunque los escenarios guardan secretos, son bastante amplios y tienen rutas secundarias. Pese a que nos explican un poco más el argumento que en Dark Souls, con más escenas de vídeo y diálogos con otros personajes, el modo de avanzar es muy similar. Nadie nos dice claramente dónde ir ni qué hacer. Claro que, como decíamos, al ser más pasillero no nos deja la sensación de descubrir un secreto de un modo tan satisfactorio como en la obra de From Software

Los enemigos, aunque su diseño también nos recuerde a Darksiders, tampoco escapan a las comparaciones. Muchos de ellos se comportan de un modo muy similar a sus colegas de DS, desde los simplones que golpean a diestro y siniestro como pollos sin cabeza, pasando por los equipados con ballestas, los que tiran bombas de fuego o los de espadón en ristre que corren a por nosotros como locos. No quiero explayarme con los ejemplos pero créedme cuando digo que sabréis cómo esquivar y cómo acabar con muchos enemigos al ver que sus rutinas de ataque son demasiado parecidas a las de DS.

El sonido, aunque ya os suene a coña, también se parece sspechosamente al de Dark Souls, desde las susurrante voces con eco (en perfecto inglés) de la gente con la que nos encontramos hasta el sonido al descubrir un nuevo lugar. Una vez más, os sentiréis como en casa. La banda sonora, eso sí, resulta mucho más contundente y hasta convincente con piezas que nos recuerdan, y mucho, a las melodías épicas de las películas del Señor de los Anillos (también hay mucho diseño de personajes "Sauronescos", dicho sea de paso). Visto lo visto igual merece un puesto de honor en "Tu plagio me suena" del Club Chistendo.

Más allá de Dark Souls

Entonces, ¿estamos ante un juego sin personalidad propia? Sí, sin ninguna duda, aunque no todo es exacto a las desdichadas aventuras de los huecos. Y es que la dificultad de Lords of the Fallen nada tiene que ver con la de Dark Souls. Es cierto que, en algunos momentos, nos vemos envueltos en muertes (hasta en eso se parece) muy similares, como las volteretas hacia un abismo, los cabreos espontáneos de un enemigo que hasta ahora no había mostrado esos malos humos, etc... Pero, la mayor parte del tiempo, nos sentiremos mucho más tranquilos, poderosos y, por lo tanto, más bravucones que en la obra de From Software. Un tramo de juego que en DS puede suponer 100 muertes aquí son 10, como mucho.

En parte, puede que se deba a la importancia que tiene la magia en Lords of the Fallen. Al inicio del juego, además de elegir entre las tres típicas clases (mago, rufián, guerrero) también podemos elegir entre tres tipos de magia. Cada una cuenta con 4 habilidades distintas. Resulta más importante que la clase ya que ésta solo sirve para definir los atributos de fuerza, fe, resistencia, etc... que tenemos al principio (luego vamos moldeando al personaje a nuestro aire asignango nuevos puntos). De hecho, la magia suele ser la mejor opción ante un rival poderoso y facilita demasiado los combates. Lo mismo sucede con nuestro poderoso guantelete, un artilugio que nos permite lanzar tres tipos de proyectiles a nuestros enemigos desde la seguridad de la distancia.

Técnicamente también parece emular a Dark Souls ya que no es ningún prodigio técnico. Aunque cuenta con algunos efectos de partículas que dan el pego, se nota que es un juego que se empezó a crear en los estándares de la pasada generación. Incluso en los fallos más clamorosos del juego tenemos que citar de nuevo a Dark Souls. Hasta en eso parece copiarle. Clipping, enemigos que realizan movimientos extraños, bugs que provocan espadas flotantes, un sistema de colisiones que falla lo suyo provocando delicias como que un rival se pose en nuestra cabeza cual pájaro, etc...

Pero, sin duda, la palma se la lleva la cámara. Si en DS a veces nos dejaba vendidos enfocando donde no debería, aquí ya es directamente la fiesta de la cámara loca. Nuestro personaje desaparece para tratar de evitarlo pero el remedio resulta peor que la enfermedad. Lo peor viene con el control, que no resulta tan preciso como en Dark Souls ni como debiera en un juego que plantea el mismo sistema de combates. En especial, el sistema de fijación de la cámara en los enemigos falla todo lo que quiere y más, lo que resulta engorroso durante algunos combates.

Lords of the Fallen resulta entretenido, a veces espectacular y adictivo pero no tiene la misma sensación de libertad, la sensación de satisfacción tras superar un nuevo reto ni la magia que hace que adentrarte en una nueva zona sea algo que dé miedo y alegría al mismo tiempo. Teniendo en cuenta todos estos defectos y las pequeñas diferencias que tiene Lords of the Fallen respecto a Dark Souls os podéis hacer a la idea de que el juego de Deck 13 y CI Games no está al nivel maestro de su juego "inspiración" aunque todo el que haya disfrutado de Dark Souls sabrá que eso también significa un buen número de cosas interesantes y positivas que también debemos tener en cuenta: un sistema de combates muy profundo, con armas que se diferencian mucho entre sí. Lo malo es que ya las hemos visto todas, y mejor hechas, en el juego del estudio japonés.

Además, nos deja la sensación de ser un plagio descarado que no termina de aportar las suficientes diferencias ni mejoras como para que pasemos por alto la falta de innovación. Decía el rechonchete director Alfred Hitchcock que el auto-plagio es estilo y eso es lo que lleva haciendo From Software desde hace muchos años, repetir una fórmula una y otra vez mejorándola con cada entrega. Eso vale si tú has tenido la idea original como dice el "gordinflas" chupa-cámaras, pero cuando lo único que haces es copiar las buenas ideas de otros, mal asunto.

Valoración

Una copia de Dark Souls que tiene sus mismos defectos y solo algunas de sus virtudes. Su falta de originalidad, innovación y personalidad propia terminan por dejarnos con un sabor de boca algo soso.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Tiene algunas de las virtudes de Dark Souls. Adictivo y divertido.

Lo peor

Fallos en la cámara y el control. No tiene personalidad. 0 original.

Lecturas recomendadas