Análisis

Análisis de Masacre en 360 y PS3

Por Borja Abadie
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Masacre, Deadpool para los guiris, estrena videojuego gracias a High Moon Studios y Activision. ¿Y cómo es? Pues todo un festín de humor adolescente, referencias al mundo de los videojuegos y amor por todo lo que explota o se desmembra.

Cada vez que algún estudio compra la licencia de una película, un libro o un personaje de cómics, me echo a temblar. Ya sé que ha habido de todo y que, en la presente generación, la calidad de algunos de estos juegos ha aumentado, pero yo, de primeras, me pongo en lo peor. Masacre, el mutante de la Marvel, es la última licencia que recibe adaptación al videojuego.

Lo primero que debe mantener un juego de este tipo es la fidelidad con la obra original y, en eso, la aventura cumple con creces. High Moon Studios han reflejado a la perfección todas las tontunas, chistes y chascarrillos del mercenario bocazas, su devoción hacia las chavalas, su estilo de lucha, su debilidad por las armas de fuego y hasta su triple personalidad, como podéis ver en este tráiler

Como pasaba en los cómics originales, la ruptura de la cuarta pared es constante. Deadpool se dirige en decenas de ocasiones al jugador, generalmente para hacer algún chiste verde, politicamente incorrecto (se supone) o relacionado con el mundo de los videojuegos. La verdad es que la mayoría resultan flojos y demasiado púberes, incluso para los que aún están pasando por esa 'bonita' etapa de acné, bigote de leche y una voz que pasa de leñador hombretón a falsete de cantante 'heavy' en centésimas.

 

Videojuego dentro del videojuego

La trama, por llamarla de alguna manera, sigue las aventuras de Deadpool en su obsesión por tener su propio videojuego, en el que tiene que enfrentarse a Mr. Siniestro y sus secuaces para impedir que se hagan con el ADN de los mutantes de la Patrulla X, o algo así. Lo cierto es que no tiene ninguna importancia o interés, ni parece que a sus creadores les importe tampoco, o eso quiero pensar.

Las referencias a los videojuegos son constantes. Además de vivir determinadas fases que imitan un plataformas en 2D o el típico Gaunlet de perspectiva aérea, también se mofa de los tutoriales absurdos, la toma de decisiones ridículas o los quick time event, por ejemplo. Tampoco se libran las referencias a películas como Regreso al Futuro o a los propios frikis de los cómics, que también se llevan un par de pullas.

Obviamente, también nos cruzamos en nuestro camino con algunos de los clásicos personajes del cómic, como Cable, Mr. Siniestro, Vértigo o Arco Voltáico e incluso con algunas caras muy conocidas de los X Men, como Lobezno (al que podemos propinarle una soberana paliza) o Pícara.

 

¿Qué se esconde bajo la máscara del héroe?

No, no me refiero a Wilson Wade, la verdadera identidad detrás del superhéroe, ni a si debajo del uniforme lo tiene todo triple (algo que sólo puede saber Salva Espín, su dibujante) sino a qué encontramos bajo la superficie satírica, qué constituye el núcleo jugable de la aventura. Pues Masacre es, durante el 90% del tiempo, un beat'em up en toda regla. Los combates son los verdaderos protagonistas, combinando el cuerpo a cuerpo con las armas de fuego que tanto adora Deadpool.

Para defendernos contamos con las espadas Beauroyre, sin duda el arma cuerpo a cuerpo más equilibrada y casi seguro la única que usaréis. También tenemos unos sais (una especie de dagas) muy rápidas o unos potentes martillos, pero los inconvenientes de estas dos últimas superan sus ventajas, ya que la primera hace muy poco daño y la segunda es muy lenta.

El arsenal de fuego de Deadpool es realmente variado. Contamos con armas principales: unas pistolas, unas escopetas, unas ametralladoras y unos rifles de impulso futuristas. Tampoco faltan los explosivos marca de la casa, como granadas cegadoras, minas terrestres, granadas de fragmentación o unos útiles cepos para inmovilizar a nuestros rivales.

 

Póngame el combo gigante con mutantes fritas

Lo más interesante de los combates es, sin duda, el sistema de combos. El acierto no es que el control sea exquisito, que no lo es, o que la cámara esté siempre colocada en el lugar indicado, que tampoco, sino el hecho de que necesitamos hacer combos largos si queremos ganar experiencia. Así, si conseguimos que no interrumpan nuestro combo esquivando los ataques rivales y alargamos más la secuencia, obtenemos mayor recompensa para mejorar las habilidades de Masacre, como aumentar la salud, la munición de nuestras armas o absorber el daño de los golpes, por ejemplo.

Encadenar largos combos resulta así en imprescindible. Pero hay un par de problemas. El primero es la unión de un mal control y una pésima cámara, lo que nos deja vendidos y sin poder evitar que nos interrumpan el combo en mucha socasiones, como ya auguramos en nuestro avance. El otro fallo es que para esquivar y contraatacar tenemos que usar el teletransporte, un poder especial del mercenario bocazas que, inexplicablemente, no sirve para atravesar obstáculos del escenario, por lo que siempre tenemos que tener espacio libre alrededor para poder hacerlo.

 

Y póngame también un refrito de otros juegos

Otro de los problemas de Masacre es quizás más subjetivo. En esta generación hemos podido disfrutar de un buen número de juegos que parodian el mundo de los videojuegos y se autoreferencian constantemente, como Far Cry 3 Blood Dragon, Duke Nukem Forever, Eat Lead o The Simpsons Game, por ejemplo, y ya empezamos a estar algo saturados. ¿Hasta cuándo nos pueden hacer gracia los chistes sobre tutoriales y los 'estúpidos' juegos de rol japoneses? Eso depende de cada uno, por supuesto.

Lo mismo sucede con el sentido del humor. Es cierto que consigue arrancarnos alguna sonrisa (más que Dead Space, desde luego) pero no hay ninguna broma realmente brillante y en la mayoría de las ocasiones peca de ser excesivamente pueril. Sí que hay que alabar la variedad de situaciones que vivimos para intercalar cada una de las 8 fases del juego, como manejar torretas, momentos de plataformas 2D, etc... aunque no llegan a ser suficientes, ni por cantidad ni por profundidad en su diseño.

 

Y de postre, veredicto deconstruido

Técnicamente, Masacre parece sacado de los albores de esta generación de consolas. Los escenarios son simples, vacíos y con un diseño muy pobre, la cámara (como comentábamos antes) funciona de pena y los modelos y animaciones de los personajes están muy anticuados. Las voces, en inglés, están bastante bien, aunque a veces resulta incómodo leer los subtítulos en mitad de una batalla.  

Además, recuerda demasiado a Duke Nukem Forever, incluso en la estructura del propio juego (apartamento del prota, interactuar con chorradas, visita a un lugar con señoritas con poca ropa,...), pero lo peor de todo, y pese a su sentido del humor, aciertos en el sistema de combos y carisma del personaje, es que nos deja con la sensación de no haber vivido ni un sólo minuto de juego realmente original. Además, no pasa de las 4-5 horas de juego, todo un crimen para el precio que tienen los juegos.

Valoración

Una vez esbozadas las dos o tres sonrisillas de rigor con los chistes del protagonista, sólo queda un beat'em up mediocre, corto y falto de ritmo.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El personaje es graciosete y el sistema de combos tiene su punto.

Lo peor

Es muy corto, repetitivo y no aporta absolutamente nada al género.

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