Análisis

Análisis de Metal Gear Rising: Revengeance

Por Alberto Lloret
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Kojima Productions aparca temporalmente el sigilo de la saga Metal Gear para ofrecer junto a Platinum Games, los maestros de la acción, un spin off protagonizado por Raiden que apuesta por el hack’n slash más furioso y vertiginoso.

El desarrollo de Rising: Revengeance ha estado plagado por retrasos y cambios de estudio, lo que en muchas ocasiones suele ser sinónimo de productos irregulares y mal acabados. Pero ese no es el caso: Platinum Games acudió al rescate y ha creado un universo fiel a Metal Gear, en el que no faltan sus piezas clave (conversaciones por códec, enemigos carismáticos…), pero con un desarrollo totalmente distinto, que se centra en la acción pura y dura, con la katana como protagonista.

De hecho, desde el momento en que se presentó el juego, la coletilla “tactical espionage action” típica de la saga dejó su lugar a un nuevo concepto “lightning bolt action”, que era una declaración abierta para llevar la saga a la acción más frenética y vertiginosa, algo en lo que son especialistas en Platinum Games, como han demostrado con Bayonetta o Vanquish… Pero no nos precipitemos.

Acción Ninja en un mundo Cyborg

Rising: Revengeance nos transporta al universo más reciente de la saga Metal Gear Solid, donde milicias privadas y cyborgs se encargan del negocio de la guerra. En este contexto, nos reencontraremos con Raiden, quien trabaja en una de ellas (Maverick Security) protegiendo al presidente de un país emergente africano. Pero pronto todo se tuerce con la llegada del comando “Vientos de Destrucción” de la milicia Desperado, que desestabiliza la zona acabando con el mandatario y mutilando a Raiden.

A partir de ahí, comenzará una historia de venganza en la que no faltan los habituales clichés de las producciones de Hideo Kojima: malos muy malos, abundantes vídeos y charlas por códec, tecnología puntera, humor… pero en un contexto muy distinto, con la acción y las armas blancas como protagonistas. Y es que el eje central de la acción es la katana, con la que combatimos cuerpo a cuerpo contra todo tipo de cyborgs y robots a un ritmo verdaderamente frenético.

La acción transcurre en entornos lineales, más o menos abiertos, ambientados en lugares como Denver, Mexico o Pakistán, donde aparte de enemigos nos esperan un montón de objetos que podemos desguazar con la katana, desde puentes y árboles a coches y sandias… si bien es cierto que en ocasiones, algunos entornos pecan de vacíos (como Denver, en la que no vemos ni un solo peatón y parece estar en pleno toque de queda).

En todos estos sitios el sigilo es solo una opción: podemos pillar desprevenidos a los enemigos por la espalda y acabar con ellos con un único ataque. De hecho, Rising no busca fomentar eso: desde el comienzo del juego contamos con dos botones de ataque que podemos combinar para realizar diferentes combos (no hay una cantidad enorme, pero todos son muy vistosos) y un botón para esprintar y recorrer los escenarios a la velocidad del rayo sorteando automáticamente los obstáculos. ¿Quién dijo sigilo?

Una katana para cortarlos a todos

Pero lo que hace especial a Rising, su mayor aportación al género de la acción es la inclusión de un nuevo elemento, el Zan-Datsu, que literalmente viene a traducirse como “cortar y coger”. Gracias a esta técnica podemos realizar cortes precisos, y “lonchear” a los enemigos en pedacitos de forma tan sencilla como espectacular. Y adictiva. Eso sí, para poder utilizar esta técnica debemos tener cargado el indicador de batería, y las baterías se cargan simplemente combatiendo.

El funcionamiento del Zan-Datsu es muy sencillo: con pulsar L1/LB la cámara cambia al hombro de Raiden, la acción se ralentiza y con el stick izquierdo apuntamos al lugar que queremos cortar, mientras que con el stick derecho definimos la trayectoria del tajo (cuantas más veces golpeemos el stick, más cortes realizaremos). Si, además, el enemigo tiene una marca roja rectangular, significa que si cortamos por ahí podremos coger sus vísceras y recuperar vida y batería rápidamente al estrujarlas.

ADVERTENCIA: SI NO QUIERES DESTRIPARTE ALGUNOS ASPECTOS DEL JUEGO, NO VEAS EL VÍDEO

Lo mejor de todo es que podemos realizar el Zan-Datsu en cualquier momento, incluso mientras nos estamos deslizando por el suelo, lo que deja situaciones y combates realmente espectaculares. Y, además, esta técnica es imprescindible para conseguir uno de los coleccionables del juego, las manos izquierdas de determinados cyborgs, por lo que te tendrás que aprender a dominarla si quieres todos los trofeos…

Solo este detalle, y su magnífica puesta en escena, supone un aire fresco para el género, aunque Platinum ha añadido más elementos para enriquecer la experiencia, como poder asignar a uno de los botones de ataque una de las 3 armas secundarias disponibles (con la que modificamos los combos al estilo Bayonetta), usar armas de fuego como bazookas o los clásicos gadgets de MGS, como las famosas cajas de cartón para ocultarnos...

Y como en DmC Devil May Cry, tras cada combate, el juego evalúa nuestra actuación, atendiendo al tiempo que hemos tardado, las veces que hemos usado el Zan-Datsu, etc. Dependiendo de la nota (D la más baja, S la más alta), obtenemos créditos, con los que podemos comprar mejoras para Raiden, desde cuerpos mejorados a más baterías, nuevas técnicas para las armas, mayor fuerza o resistencia, etc.

Tan explosivo como espectacular

Aunque los combates son el eje central del juego, lo cierto es que el prólogo y los 7 capítulos siempre intentan ofrecer la acción más variada y espectacular, ir un poco más allá con situaciones cada vez más explosivas y exageradas, que van desde correr por la fachada de un edificio evitando cohetes o explosivos a huir por el hueco de un ascensor montado sobre un robot volador y otras muchas cosas más.

ADVERTENCIA: SI NO QUIERES DESTRIPARTE ALGUNOS ASPECTOS DEL JUEGO, NO VEAS EL VÍDEO

Durante los 7 capítulos también tenemos un montón de objetivos que cumplir y que dan variedad al desarrollo, como manejar a un Dwarf Gekko o robot con tres brazos, movernos por una zona sin luz usando nuestro dispositivo de realidad aumentada o destruir generadores para cortar la luz. Algunos son opcionales, como acabar con unos refuerzos enviados a un área. Pero todos estos objetivos tienen su razón de ser en la trama, que es una de las más coherentes y de más fácil comprensión de toda la saga.

Eso sí, tampoco faltan las situaciones “chorra” típicas en la saga. Por ejemplo, en un capítulo Raiden tiene que salvar a un grupo de niños que está siendo gaseado, pero un científico amenaza con cargarse a uno que tiene como rehen y que Raiden conoce. En lugar de solucionar la “papeleta” rápidamente, no falta el intercambio dialéctico, el postureo y otros detalles que, en el mundo “real”, se traduciría en que no quedaría ni un niño vivo… Es un ejemplo, pero hay algunos más.

Cuestión de carisma

Aún así, la trama engancha y presenta a una serie de personajes muy bien definidos y, en algunos casos, realmente atractivos. En casi todos los casos son los jefes a los que nos enfrentamos, como los miembros del comando “Vientos de Destrucción”, formado por Mistral, Monsoon, Sundowner y Sam Jetstream, aunque también hay Metal Gears de tamaño descomunal, otros robots no menos bestias y una sorpresa final.

ADVERTENCIA: SI NO QUIERES DESTRIPARTE ALGUNOS ASPECTOS DEL JUEGO, NO VEAS EL VÍDEO

Los duelos contra estos enemigos son, sin duda lo mejorcito del juego, tanto por planteamiento, como por ritmo y por lo diferentes que son. Todos, además, cuentan con quick time events, cambios de cámara y cuentan con sus propias mecánicas, aunque eso sí, vencerlos casi siempre se apoya demasiado en un elemento del juego: el bloqueo. Bloquear los ataques es algo que aprenderás casi desde el primer minuto de juego, y dominando esta técnica, no tendrás problemas para derrotarlos.

A esto se suma otro pequeño “pero”: la dificultad. El nivel de la versión europea se ha rebajado respecto al japonés, y en el nivel normal, completar la aventura es casi un paseo, salvo en uno o dos momentos muy, muy puntuales. Por suerte, existe un nivel difícil y un nivel extra “Revengeance” aún más complicado, que sí supondrán un reto para aquellos que busquen algo más en la línea del Ninja Gaiden original.

Y esto nos lleva, al otro gran problema de Rising: Revengeance, su duración. Completar la aventura en nivel normal te llevará menos de 6 horas de juego, escenas de vídeo y códecs aparte. Sus creadores aseguran que ese contador de tiempo no refleja las veces que morimos y repetimos algunas zonas, solo el tiempo mínimo que tardamos en superar los capítulos. Otra cosa es querer conseguir rango S en todos los capítulos… pero lo cierto es que en dos buenas sentadas completarás la historia.

Extras y coleccionables

Después te quedarán los extras, coleccionables y descubrir todas las “pijadas” que tiene el juego, que no son pocas. Trofeos que nos invitan a escuchar la mayor parte de los diálogos por códec o realizar acciones específicas como cortar una parte específica de un Metal Gear, a coleccionables como destruir a 5 cyborgs escondidos en cajas de cartón, seccionar las manos izquierdas de determinados cyborgs

Tampoco faltan curiosidades escondidas por los escenarios, como un gato invencible que evitará todos nuestros ataques, pósters de modelos ligeras de ropa, gekkos humanoides que debemos destruir, que se mezclan con coleccionables más “corrientes”, como archivos que desbloquean imágenes de una galería de diseños.

Fuera del modo Historia, te esperan 20 misiones RV, más 5 tutoriales para aprender a dominar lo básico del sistema de juego. Estas 20 misiones suelen retos de velocidad (llegar a la meta antes de X tiempo), de sigilo, de uso de armas, de combate… Puede que sean pocas, pero batir el récord de tiempo en algunas puede llevarte bastante. Eso sí, Konami ya ha anunciado que prepara un pack con misiones extra que llegarán vía DLC a un precio aún sin determinar. Ya podian haberlas incluido en el disco...

ADVERTENCIA: SI NO QUIERES DESTRIPARTE ALGUNOS ASPECTOS DEL JUEGO, NO VEAS EL VÍDEO

¿Fiel a la tradición?

Otro de los puntos grises del juego es su traducción. Los textos tienen abundantes errores y frases que incluso vienen a decir lo opuesto, lo que afea el resultado final. Por su parte, el doblaje en inglés es correcto, con algunas voces muy buenas (la del propio Raiden o Sam) y otras que no tanto. Espectaculares efectos y una muy buena banda sonora, que alterna el estilo habitual de la saga con temas más rockeros para los jefes finales, cierran un apartado sonoro cuando menos notable…

En cuanto a su parcela técnica, una vez más destacan por méritos propios el diseño de personajes, en especial de los protagonistas, “villanos” y sus armaduras, que lucen un nivel de detalle realmente enfermizo, por no hablar de los efectos visuales. No podemos decir lo mismo de los entornos, que son irregulares y en ocasiones excesivamente vacíos y, en ocasiones, con pocos elementos que podemos destruir.

Así, con todos estos elementos sobre la mesa, Metal Gear Rising: Revengeance se destapa como uno de los mejores juegos de acción de esta generación. Mecánicas, ritmo de los combates, argumento, enemigos, variedad, control, gráficos… lo tiene todo para enganchar de principio a fin. En cuanto cojas el mando por banda no podrás dejarlo hasta terminarlo… y eso es algo de lo que no pueden presumir todos los juegos.

Pero no es menos cierto que lo breve de la campaña, la ausencia de modos multijugador y lo “escaso” de sus modos de juego y opciones hacen que sea un juego breve, mucho más de a lo que nos tiene acostumbrados la saga Metal Gear. Una experiencia realmente intensa sí, pero mucho más efímera de lo que nos hubiera gustado... pero si prefieres la calidad a la cantidad, no deberías dejar de jugarlo.

NOTA: este análisis ha sido realizado con la versión de PS3.

Valoración

Metal Gear Rising lleva la acción un poco más allá con sus nuevas mecánicas de corte, su desmesurada y exagerada acción y un elenco de villanos inolvidable. Lástima que la experiencia sea tan intensa como efímera.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El Zan-Datsu, el ritmo de los combates, los enemigos finales, la banda sonora,

Lo peor

La duración de la campaña. La traducción al castellano. Pocas misiones VR.

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