Análisis

Análisis de Metro Redux

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Llega otro de esos polémicos títulos que nos ofrece lo mismo que la anterior generación, pero con un lavado de cara. Pero no despreciéis Metro Redux, las aventuras que ofrece la Rusia subterránea merecen una oportunidad.

En el mar de shooters que ha inundado la generación PS3-360, es normal que algunas franquicias hayan quedado eclipsadas por la competencia. La saga Metro, aunque ha tenido cierta popularidad, nunca ha conseguido convertirse en un referente para el público jugón general. Y es una pena, porque valores no han faltado a Metro 2033 y Metro Last Light: su historia, inspirada en las novelas de Dmitri Glujovski, está muy bien contada y su desarollo (una mezcla de shooter clásico, infiltración y survival horror) ofrecía bastante personalidad respecto a la media del género.

Este Metro Redux nos ofrece los dos juegos, incluídos sus DLCs (unas 10 horas de juego extra), en un solo pack (también se podrán comprar por separado, en versión descargable), mejorados para la ocasión en varios aspectos. El cambio más evidente está en los gráficos, que con el nuevo motor 4a se mueven a 1080p y 60 fps, con texturas mejoradas y efectos de iluminación y atmosféricos mucho más convincentes.

Por otro lado, la interfaz de Metro 2033 se ha retocado para que se asemeje más a la de Last Light y se han añadido algunas opciones extra. Así, en cada uno de los juegos podemos optar por jugar en modo Supervivencia (más parecido al desarrollo de Metro 2033, con menos munición y más énfasis en la infiltración) o en modo Espartano (al estilo Last Light, con más munición y énfasis en la acción). Además, los modos de dificultad incluyen los niveles Comando y Comando difícil, en los que los enemigos son más duros que un ruso congelado y no se nos da ninguna indicación en pantalla.

Para terminar, también se ha mejorado la I.A. de los enemigos, algo muy de agradecer si tenemos en cuenta lo relevantes que son las zonas de infiltración en ambos juegos.

La des-madre Rusia

Por si no conocéis los juegos originales, su historia nos sitúa dos décadas en el futuro, cuando un cataclismo nuclear ha arrasado la humanidad. En Rusia, los únicos supervivientes son los que se refugiaron en los túneles del metro. El invierno nuclear hace casi imposible salir al exterior y los mutantes suponen una amenaza constante para los humanos.

En ambos juegos encarnamos a Artyom, uno de los supervivientes que, poco a poco, va descubriendo las motivaciones de varias de las facciones humanas enfrentadas (entre ellas, un Cuarto Reich alemán) y que, quizá, algunos de los mutantes escondan secretos que merezca la pena descubrir. Junto a él tendremos que emprender alguna salida al exterior (con máscara antigás y los filtros necesarios para que funcione), movernos entre los túneles, organizar ataques a gran escala...

Como decíamos antes, los momentos de "hacer el ninja" son más relevantes que los tiroteos a lo loco, por lo que hemos de vigilar muy bien dónde hay sombras que nos oculten (hasta podemos desenroscar bombillas para dejar una zona a oscuras), agacharnos para atacar sigilosamente y por la espalda, evitar hacer ruidos bruscos... Aunque nuestro arsenal incluye ametralladoras o escopetas (con diferentes tipos de munición), también contamos con cuchillos arrojadizos o pistolas con silenciador, que vienen de perlas para pasar desapercibidos. Por cierto, la propia munición es una moneda de cambio para hacer trueques en ciertos momentos. Una idea muy original, que nos anima a no disparar como locos para tener así algo de "suelto". Otras variantes curiosas de la jugabilidad consisten en usar una brújula para orientarnos o usar nuestro fiel mechero para iluminarnos en algunas zonas o prender mechas.

En muchas ocasiones, otros personajes secundarios nos acompañarán en nuestras misiones y nos cuentan su vida, lo que ayuda mucho a aportar variedad al desarrollo.

Y es que la historia es uno de los puntos fuertes de ambos juegos, que poco a poco nos atrapan en una espiral de traiciones y locuras donde, paradójicamente, los mutantes parecen ser el menor de nuestros problemas. Por otro lado, la propia ambientación también es crucial. Muchas veces, la acción derivará hacia el terror, cuando nos veamos emboscados por enemigos que atacan desde las sombras y nuestros compañeros comiencen a morir. Claro, unos sombríos y putrefactos túneles de metro ayudan mucho a conseguir ese efecto, como podréis suponer.

Next gen, pero no mucho

Lo curioso de este Metro Redux es que, en realidad, lo más meritorio es lo que ya tenían los juegos originales: su atmósfera y desarrollo. Los cambios gráficos se agradecen, pero no sirven para presentar un despliegue visual a la altura de lo que nuestros corazoncitos, ávidos de next gen, siguen esperando. Sí, todo se ve mejor, pero las modelados y animaciones faciales de muchos personajes son decepcionantemente simples (¡madre mía, no pestañean ni aunque les hagas un Bucket Challenge!) y detectaréis muchos fallos de clipping (personajes que nos atraviesan) o de transiciones bastas entre animaciones.

La parte de Metro Last Light luce bastante mejor, la verdad, en parte porque la base ya era mejor. Los personajes son bastante más expresivos. Otro defecto está en la inteligencia articial. Esto tiene delito porque, como os decíamos antes, se supone que la han mejorado... Aún así, los vigilantes muchas veces parecen tontos de capirote y repiten las mismas trayectorias una y otra vez como patos de feria. Es verdad que reaccionan de forma muy realista cuando oyen un ruido o ven una luz extraña, pero cuando les toca disparar son muy bobos.

Hay algún añadido extra que tiene su gracia. Por ejemplo, si jugamos en PS4, la luz del Dual Shock 4 cambia bruscamente a azul para avisarnos de que somos visibles para los enemigos (emulando al propio reloj que lleva el protagonista), algo que nos ha parecido bastante práctico. Hubiéramos preferido que se añadieran también voces a través del altavoz interno del mando (para esos momentos de comunicación por radio, como pasa con otros shooters), pero no se puede tener todo.

En definitiva, este título se vuelve en una opción muy interesante si no pudisteis disfrutar de los originales en su momento. Así, de paso, tendréis una versión algo más trabajada que aquéllas, con decenas de horas de juego. Aunque el desarrollo y la parcela técnica tienen sus fallos, su historia y su ambientación merecen mucho la pena. Sale a un precio de 39,99 euros.

Ahora bien, si ya los superasteis en su momento, no creemos que merezca la pena volver a ocultarse en los túneles moscovitas. Será mejor esperar a futuras entregas, más pensadas para la nueva generación, mientras nos tomamos un vasito de vodka de hongos radiactivos...

Valoración

Una oportunidad estupenda para disfrutar de dos juegos con muy buenos desarrollo e historia, aunque solo lo recomendamos para los que no lo hayan superado antes.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Su atmósfera y su narrativa. Algunas mejoras visuales.

Lo peor

No hay bastantes cambios como para comprarlo de nuevo.

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