Análisis

Análisis de Monochroma para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Monochroma nos hace recapacitar sobre la evidente época dorada que vieven los juegos indies. Entre los miles de títulos que aparecen al año hay decenas de auténticos clásicos instantáneos y pequeñas joyas. Pero a pesar de ello, siempre hay cierto escepticismo a la hora de decantarse por un juego indie.

Monochroma evidencia cómo se entremezcla el género indie con las decenas de juegos para dispositivos móviles, que aparecen cada mes en las distintas plataformas de Apple y Google, donde el porcentaje de este tipo de títulos puede llegar a ser del 80% frente al juego hardcore más propia de consolas de sobremesa.

Es en ese punto, donde convergen ciertos tópicos alrededor de los juegos indie, y más en este caso cuando hablamos de un juego para PC. Hoy en día, a los juegos indies se les mira por encima del hombro, por parte de una gran parte de la comunidad de jugadores que prefieren mucho 3D y especificaciones gráficas imposibles antes que hincarle el diente a juegos simples, pero muy bien elaborados.

El juego indie, el bueno, guarda la esencia de los estándares que han definido el mundo del videojuego desde hace 30 años, y representan la revisión muchas veces, de géneros que nunca debieron marcharse y que desde luego no deben sentirse inferiores a los monstruos de la industria que cada año intentan engancharnos con copias y clones de sus entregas anteriores.

Pues bien, tras este alegato a favor del juego indie, vamos a centrarnos en el juego que nos ocupa hoy, y del que hemos tenido la ocasión de echarnos unas partidas. Se llama Monochroma y lo ha desarrollado un estudio, que se ha basado en las protestas “Gezi” del pasado año, para vertebrar el mensaje, que quieren enviar con este juego a los jugadores de todo el mundo.

Una atmósfera lúgubre

Como el nombre del propio juego indica, Monochroma se desarrolla en un entorno oscuro, monocromático, donde el único color que complementa a los tonos de grises es el color rojo, como en aquella mítica escena de la oscarizada La Lista de Schindler, donde una niña destacaba en el ghetto monocromático gracias a su abrigo rojo.

Por lo que envuelto en unos orígenes reivindicativos de los que en este análisis no vamos a entrar a valorar, sí vamos a hacerlo de lo que nos ofrece este más que interesante juego indie. Sin duda esta atmósfera decadente y lúgubre es el centro de toda la trama, el sello de identidad de este juego plagado de puzzles.

El juego se desarrolla en un estado distópico, o lo que es lo mismo, el lugar donde no nos gustaría vivir a nadie, consecuencia de los excesos del ser humano, sobre todo los que tienen que ver con la nula protección del medio ambiente y la salvaje industrialización de muchos lugares del planeta.

Eso es lo que nos transmiten los escenarios de Monochroma, donde nuestros personajes tendrán que sortear numerosos obstáculos en busca de un mundo mejor y más sostenible, bla, bla, bla… pasemos a lo que realmente nos interesa, que es la mecánica de juego y sus adictivos niveles.

Repartidos en cuatro capítulos, descubriremos enormes guetos y miles de casas llegan a las nubes, un laberinto de túneles por el alcantarillado , fábricas bramando humo industrial y una ciudad del tamaño de un zeppelin suspendida en el cielo.

Familiarizándonos con nuestro protagonista

Monochroma, como buen juego indie, se vuelca inmediatamente en la jugabilidad, por encima de espectaculares intros e interminables textos que nos pongan en la piel de nuestro protagonistas. Y es que nada mas ejecutar el juego, nos encontraremos inmersos en un sencillo pero útil tutorial.

En él descubriremos lo diferentes movimientos que puede realizar nuestro personaje, así como las interacciones que puede realizar con numerosos objetos del escenario, y que serán claves para poder superar los niveles que iremos descubriendo junto con nuestro desvalido hermano.

Sí, porque hay un hermano al que tendremos que llevar literalmente “a cuestas” o “subido a la chepa” como queráis describirlo. Este personaje condicionará todos nuestros movimientos en cada nivel, por lo que proteger su vida será una de las verdaderas razones por las que tendremos que ser ingeniosos en cada uno de sus niveles.

Volviendo al tutorial y a los movimientos de nuestro protagonista, hay que decir que Monochroma nos ha sorprendido gratamente con su mecánica de juego, mezclando clásicos del PC de hace un par de décadas. Ya desde el principio, al controlar a nuestro protagonista, no podemos dejar de acordarnos del genial Prince of Persia de Broderbound.

Con unos movimientos calcados del juego de plataformas, que supuso un antes y un después, nos sentimos más que cómodos en los primeros compases del juego, moviéndonos de manera instintiva por los diferentes obstáculos que nos encontramos en sus lúgubres escenarios.

Puzzles, física y nuestro hermanito

Los puzles son el principal reclamo de Monochroma y su razón de ser. Cuando dejamos atrás el tutorial, comenzamos a descubrir la principal virtud de este juego, que son los desafíos tan originales que nos propone, teniendo en cuenta factores como la física o la luz que inunda los escenarios.

Los escenarios en que nos movemos, nos obligarán a caminar por tejados, sortear cajas en almacenes, volar sobre los troncos a punto de desintegrarse en la serrería, esquivar camiones dispuestos para atropellarnos, subirnos a pequeñas embarcaciones o meternos de lleno en los muelles de una enorme mina de carbón.

Por cada uno de ellos, y con nuestro hermano a cuestas (se acaba de romper una pierna y no puede andar), tendremos que despejar el camino de obstáculos, para que ambos podamos retomarlo y así conseguir lo antes posible que este mundo distópico deje por fín de serlo.

Para que os hagáis una idea, nuestro hermano, para renunciar a ir sobre nosotros, sólo aceptará dejarle en el suelo en zonas bien iluminadas, lo que será clave para superar los niveles. Porque sin nuestro hermano a cuestas, podremos saltar, colgarnos de cuerdas, y hacer todo tipo de movimientos con mucha más soltura que con él encima.

Por poner un ejemplo, uno de los niveles nos propone llegar a lo más alto de un almacén, para poder salir podemos subir una escalera, colgarnos de una cuerda y saltar a la plataforma que nos lleva a la salida, pero claro, con nuestro hermano a cuestas esto esto imposible.

Para poder salir airosos tendremos que dejar a nuestro hermano en un lugar con luz, pero si lo dejamos en el primero que veamos, lo terminaremos aplastando con una de las cajas que debemos lanzar desde lo alto de la plataforma.

Para evitarlo, al colgarnos de una de las cuerdas, abriremos otro tragaluz, que iluminará una nueva zona libre de peligros donde poder dejar a nuestro hermano, desde esta nueva posición ya tendremos vía libre para poder lanzar la caja que nos permita (ahora sí) recoger a nuestro hermano y transitar por los lugares que su peso nos permita, subiéndonos a un par de cajas y llegando rápidamente a la salida.

Y así transcurren los niveles de Monochroma, a cada cual más sorprendente, jugando sobre todo con la física, el peso de los cuerpos de nuestros protagonistas, nos es lo mismo flotar sobre un barril sólo con nuestro protagonista que con el peso añadido de nuestro hermano, que nos hundirá en el agua.

Iremos activando determinadas pasarelas, máquinas industriales, grúas, o embarcaciones que nos ayudarán a llegar al siguiente nivel. Como es lógico, siempre será más fácil superar el nivel sin nuestro hermano, por lo que cuando lo hagamos, la cámara lateral se alejará hasta localizarle a este y nos recordará que no podemos superarlo sin él.

Los puzzles de Monochroma son de lo más adictivo, y tienen una dificultad progresiva que nos permitirá familiarizarnos con sus mecanismos para resolverlos, pudiendo ir asumiendo nuevos retos cada vez más interesantes para nuestro ingenio. Por último, en determinados niveles, descubriendo secretos, en la forma de una flor roja.

Apartado técnico

Monochroma no es uno de esos juegos con los que realizar el Benchmark a nuestra tarjeta gráfica y presumir de él con nuestros colegas. Para nada. Seguramente podrá ser portado sin problemas a cualquier dispositivo móvil, tableta o teléfono, y no tendrá la más mínima diferencia con la versión de PC.

Pero ello no quiere decir que no tenga un aspecto gráfico cuidado, partiendo de su sello monocromático, que nos mete de lleno en una atmósfera de lo más decadente. Su scroll lateral nos muestra unos escenarios modelados en un suave y fluido 3D, que representa de manera extraordinaria entornos donde los luces y las sombras son las protagonistas absolutas.

Todo ello genera un conjunto visual que se puede describir como notable, si incluimos en esta nota su destacado motor físico, que es el auténtico epicentro del juego. Quizás el punto más flojo son las animaciones de los personajes, que no se integran bien en el entorno y nos transmiten la típica sensación de “calzados” en el entorno.

En cuanto al sonido, este tiene un papel discreto, que no desentona con el conjunto, en el que predomina el sonido de la lluvia, maquinaria de todo tipo y nuestras pisadas sobre las superficies mojadas.

Sobre los controles, se hace más sencillo jugar con un Gamepad, opción que soporta perfectamente, ya que siempre es más cómodo pulsar varios botones a la vez en un mando que varias teclas distantes entre sí en un teclado.

Conclusión

Monochroma es un buen juego, no hacen falta prestaciones espectaculares para crear un título que enganche, que es de lo que se trata, una vez que superas el primer puzle, ya no puedes parar, lo que dice mucho de su gran jugabilidad y el reto que suponen los diferentes nivels, sobre todo teniendo en cuenta la física, luz y el gran elemento diferenciador de este título, como es el personaje de nuestro hermano.

Este elemento condiciona todos nuestros movimientos con el entorno, lo que dota a Monochroma de un aspecto que lo diferencia de otros juegos similares, y que ha sido utilizado de forma maestra por los chicos de Nowhere.

No podemos calificarlo de obra maestra, ni de un juegazo, pero es un juego divertido y accesible para todos, quizás, su peor cara la muestren las animaciones de los personajes, pero este aspecto queda en un segundo plano cuando hablamos de que tiene una jugabilidad notable.

Gran exponente de lo que el juego indie puede ofrecernos, sencillez, mucha jugabilidad y sobre todo, adicción por superar el siguiente nivel, términos que protagonizaban los análisis de los juegos que poblaban las primeras Micro Hobby, allá por los 80. Porque a eso se reduce un juego, a que sea adictivo.

Valoración

Es un buen juego puzles y física, adictivo y realmente ingenioso, sobre todo por el papel que desempeña el hermano del protagonista, auténtico elemento diferenciador

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Llevar a nuestro hermano a cuestas nos obliga a pensar más de la cuenta, ingeniosos puzles

Lo peor

Las animaciones son bastante malas, no encajan con la calidad del entorno

Lecturas recomendadas