Análisis

Análisis de Murasaki Baby

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS VITA

Murasaki Baby, uno de los títulos con más personalidad de todo el catálogo de PS Vita, aterriza por fin en la portátil ofreciendo una aventura repleta de puzles en la línea de Escape Plan, que te conquistará gracias a su única propuesta audiovisual.

Actualizado 06-05-2015: ¿Tenéis PS Vita y estáis suscritos a PS Plus? Pues os refrescamos el análisis de Murasaki Baby. ¡Ya no tenéis excusa para no descargar este juego en vuestra portátil!

Durante la Gamescom de 2013 se desvelaron algunos de los títulos independientes que más llamaron la atención de los jugadores, como Rime de Tequila Works o este Murasaki Baby de los italianos Ovosonico Studios en exclusiva para Vita. Un título que se metió en la retina de muchos jugadores por su atípica estética, muy en la línea de las obras “stop motion” de Tim Burton, que presentaba un onírico, oscuro y desasosegante universo. Y en este inquietante entorno, debemos guiar a una niña perdida que busca su madre.

Las mecánicas de juego son bastante simples: tocando la pantalla, realizamos casi todas las acciones básicas. La primera es coger a la niña de la mano, algo imprescindible para hacer que ande y avance por los entornos. Si trazamos una línea recta hacia delante, saltará algunos obstáculos, como cráteres en el suelo, y si es hacia atrás, esquivará algunos peligros. Y, por último, con la pantalla táctil también podemos controlar el globo con forma de corazón y de color violeta (el “Murasaki” del título indica ese color en japonés)  que lleva la niña, que es como si fuera su vida y no se puede pinchar, ni perder… ni nada. Si algo le pasa, volveremos al último punto de control.

Con estas acciones básicas comenzamos nuestro viaje, con los tutoriales justos y sin ni una línea de texto o diálogo que nos de pistas. No es un juego difícil, pero en todo momento busca que sea el jugador el que pruebe, explore y descubra. Así pues, tras nuestros primeros pasos para dominar el control básico del juego, empezaremos a cruzarnos con tentáculos, murciélagos, oscuridad y otras cosas que aterran a la niña, que en algún susto puede soltar el globo (y, como hemos dicho, debemos volver a dárselo).

Pero, en este mundo también nos esperan personajes que pueden ayudarla o que necesitan nuestra ayuda. Cada uno de los cuatro capítulos que ofrece el juego se centra en uno de estos personajes y, en determinadas situaciones o cruces con ellos, portarán un corazón de diferentes colores que, al tocarlos, activan la principal seña de identidad y rasgo distintivo de Murasaki Baby: el cambio de fondo. Trazando líneas rectas a izquierda y derecha en el panel táctil trasero, cambiamos el fondo del escenario, ofreciendo cada uno un efecto o habilidad que afectan de diferentes modos a la niña.

Existen un total de 8 fondos difererentes y cada capítulo ofrece una combinación distinta, aunque en ningún caso llegamos a tenerlos todos a la vez. Cambiar de fondo nos permite realizar acciones como convertir el globo en piedra para que una gran corriente de aire no se lleve a la niña, congelar temporalmente los líquidos que haya en pantalla, revelar caminos invisibles… Cada uno de estos fondos, además, cambia la estética del entorno y, en algunos casos, incluso la actitud de la niña (relajada, etc).

Otros efectos de estos cambios de fondo pasan por convertir a la niña en un ser diminuto que el globo levanta del suelo o incluso nos permiten girar la consola 180 grados para que el suelo sea el techo; otro nos permite conducir electricidad a un punto exacto de la pantalla (para activar mecanismos), otro invoca un enorme ser capaz de destruir algunos obstáculos… No vamos a indicarlos todos para no destripar alguna sorpresilla, pero cada fondo cuenta con su propia mecánica de juego para activar el efecto, como pulsar dos veces el panel trasero, arrastrar el dedo por él…

Como os podéis imaginar, los puzles y desafíos que van saliendo a nuestro paso se van “complicando” a medida que avanzamos, teniendo que alternar algunos fondos y activar sus efectos mientras dirigimos a la niña y evitamos que el globo se pinche. Nunca llega a ser imposible o desesperante, pero sí adolece de los fallos típicos en este tipo de experiencias táctiles: en ocasiones la niña no “nos da la mano” cuando un puzle requiere precisión o rapidez, tocamos el panel táctil sin querer y cambiamos de fondo o al intentar activar el efecto… Algo parecido a lo que le pasó a otro juego similar, Escape Plan.

Del mismo modo, tampoco es un juego excesivamente largo: en unas 3 horas (o incluso algo menos si no te atrancas en ninguna situación) podrás completar los 4 capítulos. Una duración muy justa para los 9,99 euros que cuesta. Además, el código al que hemos tenido acceso está limitado en algunos aspectos (como los trofeos, no disponibles), lo que no nos ha permitido comprobar si es rejugable, aunque a priori, dentro de la propia aventura, más allá de los puzles no parece que haya mucho más por hacer.

Aunque su duración y precio puedan echar para atrás a más de uno, lo cierto es que Murasaki Baby tiene “algo” que atrapa, que engancha poderosamente. Como buen “art game”, deja un mensaje abierto a la interpretación, que variará según cada jugador. Y todos y cada uno de los elementos del juego, desde el globo que lleva la niña a cada uno de los fondos que vamos consiguiendo, lleva implícito un mensaje sobre la vida y las personas con las que nos cruzamos.

Pero no solo eso. Estéticamente es, sin ningún tipo de duda, el juego con más personalidad de PS Vita. Como hemos dicho, remiten al trabajo de Tim Burton, con algunas criaturas y creaciones soberbias, personajes super expresivos y escenarios que, aunque simples en ocasiones, en otras derrochan detalle y lucen algunas técnicas visuales muy logradas. En ocasiones parece un juego hecho y animado a mano, con un bolígrafo, lo que le da un acabado único en su especie.

Y no solo eso: si juegas con cascos, Murasaki Baby te arrastrará a un universo sonoro igual de sólido, convincente y logrado, en el que no faltan algunos temas musicales que tocan y que no olvidarás fácilmente (con tema de Akira Yamaoka incluido, quien dejó su impronta en la serie Silent Hill o Shadows of the Damned), ni un catálogo de efectos igualmente cautivador. Hasta la voz de la niña, que solo abre la boca para chillar y llamar a su madre, es de la que se quedan grabadas.

Por todo esto, Murasaki Baby es una experiencia distinta, única, que solo encontrarás en PS Vita y que, aunque puede no gustar a todo el mundo, si tiene muchas papeletas para enamorar a quienes disfrutaron con otros “art games” del catálogo de Sony, como el inimitable Journey. Quizá le falte algo de duración, pero lo suple con una arrolladora personalidad y un universo único que no encontrarás en otro juego.

Valoración

Una aventura de puzles que derrocha personalidad y un apartado artístico único. Le falta duración y pulir el control para brillar más fuerte.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

La parte artística, el sonido y la mecánica del cambio de fondo.

Lo peor

Es corto y poco rejugable. El control, a veces, no responde.

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