Análisis

Análisis Natural Doctrine para PS4

Por Juan Lara
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Versión comentada: PS4

La estrategia por turnos siempre ha sido mucho más popular en Japón que Occidente. Por eso Kodokawa Games (creadores de Natural Doctrine) tenían ante sí una excelente oportunidad de saciar las ansias de los aficionados más sesudos, algo que sólo han conseguido a medias.

Natural Doctrine empieza como cabe esperar. Ante nosotros se desplegará la manida historia de unos reinos medievales (de corte fantástico, claro) que, una vez más, luchan entre ellos por nada originales motivos: riquezas en forma de mineral. Todo de la mano de una serie de personajes que responden a otros tantos clichés y que desarrollan una trama que parece sobretodo una excusa para desplegar las distintas misiones y que no pasará a la Historia por interesante ni sorprendente.



Por suerte, su sistema de juego sí presenta alguna novedad respecto a lo visto en otros títulos. Siempre a base de turnos, nuestros personajes podrán moverse libremente por porciones más o menos amplias de escenario, sin el encorsetamiento de cuadriculas de ningún tipo. Una posición que resultará muy importante por las consecuencias que ello conlleva, no sólo por lo cerca o lejos que estés de tu objetivo y los obstáculos que haya entre medias, sino por la posibilidad de realizar combos con otros personajes cercanos. Y es que si sabemos atacar y aprovechar las “sinergias” entre compañeros de nuestro bando, veremos como nuestro ataque se ve acompañado por los de los demás, causando un enorme daño en nuestro enemigo, aunque por el contrario también puede ser usado por el bando enemigo. Además de todo esto, tendremos que “jugar” con los distintos tipos de unidades a nuestro servicio, así como con el árbol de habilidades de las mismas si queremos tener alguna oportunidad frente a nuestros enemigos.
Un sistema que encantará a los estrategas por intrincado y complejo ya que ofrece una enorme profundidad y muchas posibilidades.
Y es una lástima que un corazón jugable tan bien pensado haya sido ejecutado de forma tan mediocre. Muchos os habréis percatado al primer vistazo a las pantallas que el juego viene en perfecto inglés (texto y voces) y eso es algo que, en un juego tan intensivo en textos, explicaciones y estadísticas puede ser un serio obstáculo para muchos. Y creednos, leer vais a leer mucho. La pantalla se ve casi siempre absolutamente inundada por un tsunami de datos de todo tipo que sólo crean confusión y no aclaran casi nada, haciendo que moverse por menús y opciones resulte un auténtico “follón”. Los tutoriales por su parte tampoco ayudan demasiado porque no explican la lógica de ninguna acción limitándose a explicar las nociones básicas, y al haber decenas de ellas uno llega a perderse al poco tiempo. Pasarán muchas horas hasta que aprendamos realmente las triquiñuelas y mientras nuestro enemigo nos aplastará una y otra vez. Y es que incluso en el nivel más fácil, la dificultad llega a ser exasperante. A base de prueba y error tendremos que ir averiguando como colocar a nuestras unidades y cuales usar, pues cualquier otra combinación posible estará abocada al fracaso y a la consecuente frustración. Lo normal en un juego de estrategia es que a base de ingenio, inteligencia y lógica logremos vencer. Aquí no. El puzzle que resulta ser cada batalla sólo tiene una solución, la pensada por el desarrollador. Y eso es, simplemente, injusto.
Las batallas son largas y tediosas, no sólo por la cantidad de enemigos y amplitud del escenario a conquistar, sino porque cuando le toca el turno a la IA, tendremos que tragarnos las animaciones completas de todas y cada una de sus unidades, lo que hace que el ritmo caiga aún más de lo normal.
Y si por lo menos diese gusto verlo o escucharlo...pero tampoco. El apartado técnico es digno de PS2, salvo por la resolución. Los modelados son toscos e inexpresivos y los escenarios están bastante desangelados. Es cierto que en este estilo de juegos no suele haber un despliegue técnico apabullante, pero al menos hay que exigir un mínimo. Las voces en inglés aguantan el tipo y las melodías, aunque abusan del guitarreo en ocasiones, no molestan y se dejan escuchar, pero sin brillos. Es interesante señalar que el título, al salir en las demás consolas de Sony (PS3 y PS Vita), permite el uso de cross save, pero no cross-play ni, lástima, cross-buy.
En resumen, este Natural Doctrine gustará a los muy fan de los juegos de estrategia. Aquellos que no les importa un ritmo de juego muy pausado y que una interfaz áspera como una lija a cambio de un sistema jugable profundo y con muchas posibilidades. Una lástima que para el resto sus defectos técnicos y la enorme barrera que supone la dificultad para aprender y ganar una batallas siempre injustas nos impida disfrutar de un título que prometía.

Conviértete en Napoleón

Por suerte, su sistema de juego sí presenta alguna novedad respecto a lo visto en otros títulos. Por ejemplo, a la hora de movernos, aunque lo haremos siempre a base de turnos, nuestros personajes podrán desplazarse libremente por porciones más o menos amplias del escenario, sin el encorsetamiento de cuadrículas de ningún tipo y tan habituales en el género. Una posición de las mismas que resultará muy importante por las consecuencias que ello conlleva, no sólo por lo cerca o lejos que estés de tu objetivo y los obstáculos que haya entre medias, sino por la posibilidad de realizar combos con otros personajes cercanos. Y es que si sabemos atacar y aprovechar las “sinergias” entre compañeros de nuestro bando, veremos como nuestro ataque se ve acompañado por los de los demás, causando un enorme daño en nuestro enemigo, aunque por el contrario también puede ser usado por el bando enemigo.

Además de todo esto, tendremos que “jugar” con los distintos tipos de unidades a nuestro servicio a escoger de entre un buen y variado grupo y con capacidades muy diferenciadas. El árbol de habilidades de las mismas también está bien estructurado y nos permitirá moldear nuestro ejercito a nuestro sistema de juego, incluso reiniciando las estadísticas de los personajes desde cero si la cosa vemos que no funciona. Algo que deberemos pensar bien si queremos tener alguna oportunidad frente a nuestros enemigos. Un combinado de opciones que encantará a los estrategas por intrincado y complejo ya que ofrece una enorme profundidad y muchas posibilidades.

Estrategia cruda

Y es una lástima que un corazón jugable tan bien pensado haya sido ejecutado de forma tan mediocre. Muchos os habréis percatado al primer vistazo a las pantallas que el juego viene en perfecto inglés (texto y voces) y eso es algo que, en un juego tan intensivo en textos, explicaciones y estadísticas puede ser un serio obstáculo para muchos. Y creednos, leer vais a leer mucho. La pantalla se ve casi siempre absolutamente inundada por un tsunami de datos de todo tipo que sólo crean confusión y no aclaran casi nada, haciendo que moverse por menús y opciones resulte un auténtico “follón”. Entre tanto seremos asaltado, sobretodo al principio, por los mesanjes que hacen de tutorial y que tampoco ayudan demasiado porque no explican la lógica de ninguna acción. Se limitan a explicar las nociones básicas, y al haber decenas de ellas uno llega a perderse al poco tiempo.

Pasarán muchas horas hasta que aprendamos realmente las triquiñuelas de la guerra y mientras nuestro enemigo nos aplastará una y otra vez. Y es que incluso en el nivel más fácil, la dificultad llega a ser exasperante. A base de prueba y error tendremos que ir averiguando como colocar a nuestras unidades y cuales usar, pues cualquier otra combinación posible estará abocada al fracaso y a la consecuente frustración. Lo normal en un juego de estrategia es que a base de ingenio, inteligencia y lógica logremos vencer. Aquí no. El puzzle que resulta ser cada batalla sólo tiene una solución, la pensada por el desarrollador. Y eso es, simplemente, injusto.

Los combates son quizás demasiado largos para un sistema que no permite salvar en mitad de uno de ellos y donde la distacia entre checkpoints es habitualmente inhumana. Los RPG tácticos como este Natural Doctrine siempre han sido juegos tranquilos y donde la paciencia debe venir de serie, pero aquí la cosa a veces es sporífera. Tener que ver, sin excepción, todas y cada una de las animaciones y movimientos de nuestras numerosas unidades y las de la IA hace que el ritmo decaiga en exceso.
Y si por lo menos diese gusto verlo o escucharlo...pero tampoco.

Viaje al pasado

El apartado técnico es casi más digno de PS2 que de cualquier generación posterior si obviamos el tema de la resolución. Los modelados son toscos e inexpresivos y las animaciones os harán levantar una ceja "a lo Anccelotti". Los escenarios están bastante desangelados en general y faltos de detalle, aunque tienen una extensión más que notable. Es cierto que en este estilo de juegos no suele haber un despliegue técnico apabullante, pero al menos hay que exigir un mínimo, sobretodo en PS4. Las voces en inglés aguantan el tipo por interpertación y calidad y las melodías, aunque abusan del guitarreo en ocasiones, no molestan y se dejan escuchar la mayor parte del tiempo. Un conjunto bastante mediocre que si bien en PS Vita y su pequeña pantalla chirria un poco menos, se hace algo indigerible en las consolas de sobremesa. Es interesante señalar que el título, al salir en las 3 consolas de Sony (PS4, PS3 y PS Vita), permite el uso de cross-save, pero no cross-play ni, lástima, cross-buy.

El modo multijugador de Natural Doctrine es bastante variopinto. Además de algunas misiones que podremos jugar en cooperativo online de una manera bastante tradicional, existe un modo competititivo basado en... cartas. Sí, nada de luchas contra tus amigos por ver quién es el más listo en el campo de batalla, sino que echaréis una manita de cartas al más puro estilo Magic The Gathering (mucho más simple claro). Decepción para unos y grata sorpresa para otros, seguramente.

En resumen, este Natural Doctrine gustará a los muy fan de los juegos de estrategia. Aquellos que no les importe un ritmo de juego muy pausado y una interfaz áspera como una lija a cambio de un sistema jugable profundo y con muchas posibilidades. Una lástima que para el resto sus defectos técnicos y la enorme barrera que supone la dificultad para aprender y ganar una batallas casi siempre injustas nos impida disfrutar de un título que parecía muy prometedor. 

Valoración

Estrategia sin cocinar, cruda. Sólo para los muy iniciados sabrán tener la paciencia para sacarle el jugo a su profundo sistema táctico-jugable. Los novatos mejor abstenerse.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Enormes posibilidades estratégicas. Gran variedad de unidades y arbol de habilidades bien planteado.

Lo peor

Apartado técnico del jurásico. Difícil de aprender y de dominar. Frustrante a veces.

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