Análisis

Análisis de NBA 2K14 para PS3, Xbox 360 y PC

Por Rafael Aznar
-

NBA 2K14 abrirá el pabellón de PlayStation 3, Xbox 360 y PC el 4 de octubre. Para continuar con su inagotable cosecha de anillos, esta vez la franquicia ha decidido hacer el mejor fichaje posible, el del “Rey” de la liga, alias LeBron James, la estrella más mediática desde los tiempos de Michael Jordan. Cuando se juntan el monarca de los simuladores de baloncesto y el monarca de la cancha, sólo cabe esperar un recital de mates y triples.

A final de temporada, el contrato de LeBron James con los Miami Heat expirará y el jugador deberá decidir si continúa en la soleada Florida o si, por el contrario, factura sus maletas con destino a una nueva ciudad. Sin embargo, el cuatro veces MVP y ganador de dos anillos (los de los dos últimos campeonatos) no veía la hora de convertirse en agente libre sin restricciones y ha decidido fichar ya, aunque sólo sea virtualmente, por otro equipo, el de 2K Sports, para ser su gran estandarte en este curso baloncestístico 2013-2014.

La temporada que está a punto de empezar puede marcar un punto de inflexión. Podría ser el final de la era de “King” James en Miami y también podría producirse la retirada de Kobe Bryant, ya que acaba contrato y deberá ver cómo vuelve tras su grave lesión. Para el estudio Visual Concepts, también representa un final, el de la generación de PS3 y Xbox 360. De hecho, los responsables de la saga ya se encuentran trabajando en una versión para las plataformas de nueva generación.

A lo largo de los últimos años, la compañía ha dominado el mercado con mano de hierro, instaurando una dinastía que incluso llevó a EA a sacar la bandera blanca e irse con su música baloncestística a otra parte. Esta temporada, se supone que NBA Live volverá a calzarse las zapatillas, elaboradas con la tecnología del Ignite Engine y pensadas para la nueva generación, pero apenas ha trascendido información sobre el título.

Viajes en el tiempo y en el espacio

NBA 2K14 cuenta con toda la licencia oficial del campeonato. Es decir, están las treinta franquicias actuales, con sus jugadores, sus pabellones, sus equipaciones o sus logos. No faltan, por supuesto, los Pelicans, nueva denominación de los otrora Hornets de Nueva Orleans. También hay 34 equipos clásicos, desde los Boston Celtics 1964-65 a los Philadelphia Sixers 2000-01, pasando por los Detroit Pistons 1988-89, los Chicago Bulls 1997-98 o los Lakers 1997-98. Se puede, por tanto, juntar sobre una misma cancha a los jugadores actuales con leyendas como Michael Jordan, Shaquille O’Neal, Larry Bird o Magic Johnson.

La mayor novedad del título en cuanto a licencias es la inclusión de catorce equipos de la Euroliga, entre los que se cuentan cuatro españoles: Barça, Real Madrid, Laboral Kutxa y Unicaja. Tampoco faltan pesos pesados como Olympiacos, Panathinaikos o Maccabi. Al hacer uso de esos equipos, algunos elementos se ajustan al baloncesto FIBA, como la línea de triples (situada a 6’75 metros), el balón con franjas negras o un parqué decorado con motivos publicitarios de Turkish Airlines, que es el principal patrocinador del gran torneo europeo. Eso sí, con esos equipos, sólo se pueden disputar partidos amistosos. Aún queda lejos esa quimera de que se cree una división europea de la NBA. A cambio, ya no están presentes el Dream Team de 1992 ni el Team USA de 2012, que se introdujeron el año pasado como guiño a la polémica de si era mejor la selección de los Juegos Olímpicos de Barcelona o la de los Juegos Olímpicos de Londres.

La inmensa mayoría de jugadores que aparecen en el juego son perfectamente reconocibles, incluso los de la Euroliga. Con los entrenadores de Estados Unidos, sucede lo mismo, pero no así con los de Europa, que son modelos genéricos. Por ejemplo, Pablo Laso y Xavi Pascual, técnicos de Madrid y Barça, respectivamente, están representados como si fueran afroamericanos. Pese al parecido de los jugadores, hay que destacar que, en ocasiones, los gestos faciales y la expresividad resultan un tanto extraños.

La licencia también se extiende a otros ámbitos de la liga. Así, el comisionado David Stern preside el Draft de novatos, Bill Russell entrega el premio de MVP de las finales y Barack Obama recibe en la Casa Blanca al equipo que haya ganado el campeonato. En la mayoría de modos, hay muchas noticias que contribuyen a ahondar en el mundillo, informando de que, por ejemplo, Stern se retira el próximo mes de febrero, tras treinta años en su cargo.

La rugosidad del balón, en tus manos

NBA 2K14 es un simulador continuista, que bebe directamente de sus predecesores. Eso significa que, como siempre, es tan profundo y variado como puede llegar a serlo un partido real. Prácticamente, se puede hacer de todo. Los tiros a canasta se pueden gestionar con uno de los botones clásicos o con el joystick derecho, de modo que la mecánica consiste en soltarlo en el momento álgido del salto. Hay suspensiones, bombas, bandejas a aro pasado, mates estratosféricos… Los tiros libres resultan más difíciles de meter que el año pasado, ya que hay que calcular muy bien los tiempos y soltar el botón justo en el momento en que el balón se separa de la mano del lanzador.

Los gestos técnicos con el balón se realizan con el joystick derecho. Trazando movimientos en círculos o hacia los lados, se pueden hacer reversos, cambiarse el balón de mano, pasárselo por debajo de las piernas… El sistema funciona bastante bien, aunque hay que tener cuidado de no hacer lanzamientos a canasta sin querer. Por otra parte, resulta muy sencillo ordenar todo tipo de jugadas, como aclarados, defensas zonales o bloqueos.

El control se siente muy similar al del año pasado, pero cuenta con dos innovaciones bastante evidentes. Por un lado, el sistema de tapones es mucho más natural, de modo que los “pinchos de merluza”, que diría Andrés Montés, resultan más variados y frecuentes. Aunque un jugador esté a punto de reventar el aro, se le puede meter la mano y que el balón salga despedido con fuerza. Por otro lado, el balón va menos imantado a las manos de los jugadores, por lo que resulta más fácil que se nos escurra, tanto botándolo frente a una defensa férrea como pasándolo. También hay animaciones nuevas, por ejemplo para intentar salvar un saque de banda. El sistema de animaciones funciona muy bien, aunque, de cuando en cuando, hay algunos rectificados donde se ve que sufre para plasmarlo todo. Si echamos mano de las repeticiones, también se observa algo de "clipping" en los contactos físicos, así como unas manos que no acaban de estar adosadas al balón.

El desarrollo de los partidos es muy fluido, ya se juegue en el perímetro o con contacto físico en la pintura. Por lo general, la IA, que tiene cinco niveles de dificultad, responde muy bien y es dura de batir. Si pierde de tres puntos a falta de pocos segundos, sólo tira triples, y hace faltas para que el cronómetro no corra, pero, si ve que el partido está perdido, deja de hacerlo. De vez en cuando, a los rivales les dan algunos lapsus, como hacer campo atrás o enviar un saque directamente fuera, sin que les estemos siquiera presionando.

El futuro de la gran estrella

Entre los modos de juego, la gran novedad es LeBron: Camino a la grandeza. El jugador de los Miami Heat es la imagen del juego y, por eso, se ha creado un modo construido en torno a su figura, aprovechando lo significativo que puede ser su futuro próximo. En la vida real, el jugador ya lleva dos anillos, así que el objetivo aquí es hacerle ganar otros cinco, para convertirlo en un mito. Así, el modo se bifurca en dos: por un lado, está la vertiente Dinastía de los Heat, que enfoca la carrera de LeBron como si renovara con la franquicia de Miami; por otro lado, está la vertiente Viaje Fantástico, en la que la estrella decide marcharse a los Knicks de Nueva York.

Sumando ambas bifurcaciones, que se pueden disfrutar de forma conjunta, hay una treintena de eventos. Antes de cada uno de ellos, se oye la voz en off del propio LeBron (en inglés y sin subtítulos en castellano), mientras cuenta sus impresiones de lo que está a punto de suceder. En cada evento, recibimos una puntuación de cero a tres estrellas, según el margen de puntos, las estadísticas del protagonista o ciertos objetivos. Los partidos duran veinticuatro minutos y controlamos a todo el equipo (no sólo a “King” James), con tesituras como que el protagonista tenga que hacer de base debido a las lesiones o remontar un partido en el último cuarto después de sufrir una lesión.

A los enamorados de la NBA les encantarán algunos de los guiños que se incluyen, ya que el modo de juego, aunque está centrado en LeBron, hace referencia a muchos otros mitos. Así, podemos vivir el último partido de la carrera de Kobe Bryant antes de su retirada o la sorprendente vuelta a las canchas de Allen Iverson. Otro ejemplo es el de batir el famoso récord de 72 victorias en temporada regular de los Chicago Bulls de Michael Jordan. Para conseguirlo, hay que ganar el último partido de la temporada frente a los Charlotte Bobcats, entrenados, precisamente, por su “Aérea Majestad”.

Un núcleo de modos musculoso

El resto de modos de juego repite respecto al año pasado. En Mi Carrera, debemos crear un jugador y vivir su carrera hasta llevarlo al Salón de la Fama. Empezamos participando en una exhibición de novatos para llamar la atención de cara al Draft. Según cómo lo hagamos, se interesarán por nosotros tres franquicias diferentes, cuyos managers nos entrevistarán para tantear el terreno. Al principio, empezamos como suplentes, pero, poco a poco, a base de obtener buenas valoraciones en los partidos (anotando, dando buenos pases, no perdiendo las marcas defensivas…), entramos en la rotación. Con los puntos de habilidad obtenidos, se pueden mejorar, progresivamente, los atributos del jugador, así como comprar habilidades personales o animaciones. Si las cosas no acaban de ir bien, podemos reunirnos con el general manager para pedirle que nos traspase o para hacerle sugerencias de traspasos (para eso, hace falta tener ya unos mínimos galones en la franquicia).

Otro de los modos es Asociación, que permite gestionar todo lo relativo a una franquicia, a lo largo de varias temporadas. Así, hay que preocuparse de asignar roles a los jugadores, revisar sus contratos, acometer fichajes… También hay que contratar, o despedir, entrenadores, asistentes, ojeadores e instructores. Lo mejor es que también se puede jugar online y unirse a otros jugadores.

Mi Equipo es otro de los modos más destacados. En la línea del Ultimate Team de la saga FIFA, hay que construir un equipo poco a poco, a base de jugar partidos y torneos para obtener dinero y, así, poder adquirir paquetes de oro, plata y bronce. Dentro de ellos, puede haber jugadores, pabellones, uniformes, logos, habilidades personales o mejoras de atributo, fundamentales para personalizar el equipo y que sea cada vez más competitivo.

El espectáculo nunca cesa

NBA 2K14 cuenta también con el ya habitual modo Blacktop, que permite disputar pachangas en una cancha callejera, con una sola canasta. Pueden ser de uno contra uno, de dos contra dos, de tres contra tres, de cuatro contra cuatro o de cinco contra cinco. La única regla es que, para poder atacar el aro, al recuperar la pelota, se hace necesario salir de la bombilla. Del mismo modo, también hay algunos ejercicios de entrenamiento.

Sin duda, uno de los mejores momentos del año es el fin de semana del All-Star, con su partido de las estrellas, su partido de novatos, su concurso de triples y su concurso de mates. El año pasado, estos dos últimos certámenes eran un DLC de pago, pero, por suerte, esta temporada se han incluido de serie. En el caso del concurso de triples, hay que coger balones de un carrito con el gatillo izquierdo y, a continuación, detener una barra de potencia en el momento preciso. Es una lástima, pero el sistema es ortopédico a más no poder. Como contraposición, el concurso de mates es un auténtico gustazo. A base de QTE, con combinaciones de botones que caen a lo largo de una ristra vertical, al estilo de Guitar Hero, se pueden ejecutar hasta 137 mates diferentes: girando 360º, tocando el tablero, colaborando con un compañero, saltando por encima de un coche a lo Blake Griffin…

Un deporte convertido en un show despreocupado

Los partidos de la liga estadounidense son un show en sí mismos, y eso se refleja en el juego, cuyas gradas cuentan con una gran ambientación. La muchedumbre tiene muchos miembros clónicos, pero transmite una gran sensación de movimiento, sobre todo en el tramo final de los partidos, si el marcador está muy igualado, lo que se traduce también en vítores y gritos que piden actitud defensiva. Para darle más verosimilitud a la grada, hay hasta vendedores de perritos calientes. En términos visuales, lo único malo es que, en ciertos vídeos “automáticos” de los descansos y los tiempos muertos, algunos detalles se ven borrosos. También hay algún pequeño tirón, pero sin demasiada importancia.

Otro aspecto clave de la ambientación es el sonido, que raya a un nivel excelente. Al margen de los gritos enfervorecidos del personal, la megafonía adereza el partido con sonidos de pianola, melodías como la del Séptimo de Caballería o bocinas burlonas si ha habido algún error de bulto en el parqué. Para rematar la faena, la banda sonora, elegida personalmente por LeBron James, cuenta con veinte temas excelentes, que suenan tanto en los menús como en los tiempos muertos de los partidos. Entre los artistas, están Coldplay, The Black Keys, Phil Collins, Eminem, Jay-Z, Daft Punk, Gorillaz o Kanye West (junto a Rihanna). En 2013, la selección la hizo Jay-Z, que fue productor del juego, y ya era estupenda, pero la de este año es aún mejor.

Como colofón del apartado sonoro, los comentarios vuelven a estar en español, a cargo de Antoni Daimiel, Sixto Miguel Serrano y Jorge Quiroga, tres de los periodistas más importantes de España en cuanto a información sobre baloncesto. En la beta con la que hemos hecho el análisis, aún no estaban disponibles, pero, según 2K, la base será la del año pasado con hasta 125 horas de grabación adicional. Como punto negativo, se repetirá la historia del año pasado: las voces en castellano no vendrán instaladas de serie en el disco, sino que, para poder activarlas, habrá que descargarlas con ayuda de un código de un solo uso que se incluirá en la caja del juego. La versión de PC sólo cuenta con las voces en inglés.

La dinastía dura y dura

NBA 2K14 sigue la dinámica ganadora de sus predecesores. Desde que naciera en Dreamcast, la saga de baloncesto del estudio Visual Concepts se ha convertido en un referente de la simulación deportiva. La que, a priori, puede ser la última entrega pensada para la generación de PS3 y Xbox 360, logra mantener el nivel. Como sucede en este género, que se va mejorando año a año, en términos jugables no supone una revolución respecto al título del año pasado, pero la inclusión de equipos de la Euroliga, el modo Camino a la grandeza y el All-Star de serie le dan un importante plus. De la manaza de LeBron James, el baloncesto virtual de 2K Sports sigue a 3’05 metros sobre el suelo.

Valoración

NBA 2K14 confirma a la saga de Visual Concepts, por enésima vez, como una de las mejores del género deportivo. No es una revolución respecto a la anterior entrega, pero pule fundamentos y añade un nuevo anillo a su joyero particular.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

El modo LeBron: Camino a la grandeza, largo y lleno de guiños. La Euroliga. El concurso de mates.

Lo peor

Los comentarios en español se activan con un código. El concurso de triples y algunas animaciones.

Lecturas recomendadas