Análisis

Análisis de NBA Live 14 para PS4 y Xbox One

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

El comienzo de la temporada 2013-14 de la mejor liga de baloncesto del mundo ha venido acompañado del regreso de dos hijos pródigos, Derrick Rose y NBA Live, que llevaban algún tiempo en el dique seco y necesitaban recuperar la confianza en su juego. Si hace unos días era el jugador franquicia de los Chicago Bulls el que caía lesionado otra vez, ahora le toca el turno al simulador de EA Sports, al que, por desgracia, tampoco le ha servido de nada su período sabático.

NBA Live 14 ha inaugurado ya el modernísimo pabellón de PS4 y Xbox One, en lo que supone la reaparición pública de una de las sagas deportivas con más solera en la historia de los videojuegos. La franquicia baloncestística de EA Sports lo ganó todo en los años 90, como si fuera un álter ego virtual de los Chicago Bulls de Michael Jordan, pero, con la llegada de la nueva centuria, se fue durmiendo en los laureles, mientras les hacía arrumacos a sus anillos de campeón y les susurraba que eran su tesoro, tal y como hacía Gollum con “el Único”. Al mismo tiempo, Visual Concepts levantaba su particular dinastía con la saga 2K, que, a la postre, acabaría convenciendo a Electronic Arts de la necesidad de darse un respiro y volver a soñar la forma de triunfar en el lugar donde sucede lo increíble.

La de la temporada 2009-10 fue la última edición que vio la luz. La siguiente, rebautizada como NBA Elite 11, estuvo a punto de salir del túnel de vestuarios, pero, en el último momento, EA Sports decidió que era mejor retirarse a tiempo y pensar en cómo volver a lograr un equipo competitivo. La generación de PS3 y 360 estaba perdida, así que pasaron dos años sin que se volviera a saber nada. La idea para resucitar a la saga fue devolverla a la palestra coincidiendo con el anuncio de PS4 y Xbox One, las consolas de Sony y Microsoft para la nueva generación. Sin embargo, desde que se anunció la nueva entrega, que renunciaba directamente a las antiguas consolas, apenas se aventaron datos sobre ella. El parqué olía a chamusquina, como si ni siquiera en Electronic Arts confiaran demasiado en el título. No era humo, como algunos se temían, pero casi.

El retorno escueto de una licencia

NBA Live 14 cuenta con la licencia de la actual temporada de la National Basketball Asociation. Es decir, están presentes las treinta franquicias actuales, con sus jugadores, sus equipaciones, sus pabellones o sus entrenadores. Si se tiene la consola conectada a Internet, mediante la característica CourtQ, tras cada partido real se actualizan hasta setenta parámetros de cada baloncestista, lo cual hace que el juego plasme la realidad de una forma bastante fidedigna. Ahora bien, no hay ni equipos clásicos ni de la Euroliga, a diferencia de NBA 2K14, un título con el que hay que comparar obligatoriamente al simulador de EA Sports.

El control sigue los estándares clásicos, con diversos comandos simples y un botón para los tiros que hay que mantener apretado hasta que el jugador se encuentra en el punto álgido del salto. Uno de los puntos que más se han querido potenciar es el dribbling, que está condensado en el joystick derecho, aunque no hay un tutorial que ayude a conocer de antemano todos los fundamentos. Más o menos, el manejo cumple, pero resulta un tanto tosco y, sobre todo, muy básico, no por las acciones que se puedan hacer o dejar de hacer, sino por el comportamiento de los jugadores, demasiado homogéneo. Nos explicamos: da igual que manejemos a un base o a un pívot para tareas como la de llevar el balón de costa a costa. Así, podemos coger la pelota con un manazas como Dwight Howard y conducirla hasta la canasta contraria sin miedo a que se le escurra de los dedos. También la mecánica de tiro es bastante estándar para todos los jugadores. No pasa con todos, pero, durante un partido, logramos hacer un dos de dos en triples con un “Gepetto Brother” como Kendrick Perkins, de los Oklahoma City Thunder… Los saltos para coger un rebote son también un suplicio.

Uno de los grandes problemas del juego es que la tecnología de Ignite Engine, a diferencia de FIFA 14, no se ha logrado implementar bien. El aspecto visual dista mucho de ser de nueva generación, pero, más allá de su mayor o menor belleza, lo grave es que las taras en el sistema de animaciones repercuten enormemente en el desarrollo de los partidos. Lo más sangrante de todo es que el balón va imantado a las manos de los jugadores. Por ejemplo, puede suceder que, mientras llevamos el balón en carrera, choquemos con un rival y el balón haga ademán de escapársenos y, en el último momento, retroceda contra natura a nuestra mano, desafiando a todas las leyes de la cinética. Hasta hemos visto una pelota golpear en una zapatilla y que los árbitros no se dignaran señalar falta de pie…

La IA tampoco se escapa de la quema. Por lo general, es frecuente ver cómo los defensores rehúsan encimarnos en defensa, quedándose a medio metro mientras barruntamos un triple, por ejemplo. Del mismo modo, hemos llegado a ver cómo, tras un tiro errado, un jugador se desentendía totalmente del rebote y pasaba caminando al lado del balón sin siquiera mirarlo. También hemos visto a los rivales perder balones por recibir un pase teniendo los pies fuera de la cancha sin que ni siquiera les estuviéramos presionando. Y aún hay más: de vez en cuando, a nuestros compañeros les da por meterse en medio de la trayectoria de un pase, cortarlo sin querer y montar un barullo alrededor.

Gráficamente, NBA Live 14 no parece un título de nueva generación. Por destacar algo, se puede decir que la iluminación del parque y la actividad que hay alrededor de éste dan algo de vidilla, igual que la forma de agitarse la ropa. Sin embargo, sólo hay cuatro cámaras y el público, aunque se mueve en 3D, es bastante pobre. Los jugadores se parecen bastante a sus homónimos reales, pero la expresividad de las caras es escasa y el grado de detalle de las facciones podría ser, perfectamente, de PS3 y Xbox 360. Para rematar, en este tipo de juegos, las repeticiones suelen ser un algodón que no engaña, así que, si acudimos a ellas, vemos cómo el “clipping” campa a sus anchas en las colisiones, con brazos que son capaces de atravesar cuerpos enteros. Incluso hay algún tirón.

Modos de juego de cal y arena

La nómina de modos de juego tiene algunos altibajos. En primer lugar, contamos con Salto inicial, que es el típico partido rápido, y Cara a cara, para disputar partidos online. Más allá de esos modos básicos, hay cuatro que destacan: Dynasty, Estrella emergente, Ultimate Team y Temporada Live.

En Dynasty, nos convertimos en el general manager de una franquicia. Así, hay que gestionar traspasos (atendiendo a factores como el límite salarial), contratar a agentes libres, entrenar a los jugadores (con el condicionante de las lesiones) y mejorar los atributos de los empleados (médico, preparador físico, entrenador y ojeadores). Al principio de la temporada, se nos pide cumplir una serie de objetivos para ganar más o menos experiencia, como obtener el premio al mejor entrenador del año, llegar a los playoffs, tener jugadores en el All-Star, tener representantes en los mejores quintetos de la liga, ganar veinticinco partidos consecutivos… El conjunto no resulta demasiado profundo.

En Estrella emergente, toca crearse un jugador y conducirlo hasta lo más alto, mejorando sus habilidades progresivamente. Al empezar, podemos elegir la posición, el estilo de juego, la altura y el peso, aunque la personalización de la apariencia es bastante exigua (hay veinte tipos de cabeza con un par de peinados para cada una, tatuajes, zapatillas y calcetines). El sistema de puntuación se establece en función de nuestras acciones, pero es muy ingrato: un pase cualquiera puede sumar puntos, pero, en cambio, todos los tiros fallados restan, aunque la selección haya sido buena. A lo mejor es que Kevin Durant, LeBron James y otros artilleros de la liga firman porcentajes del 100% de acierto cada noche… Aparte, no hay objetivos dinámicos en función de cómo vayan los partidos. Igual que en Dynasty, el conjunto es muy escueto y desprende dejadez, y más si se compara con la especie de modo Campaña que incluye NBA 2K14. No hay vídeos, la ceremonia del Draft se realiza de forma automática, sin que ni siquiera se vea al comisionado David Stern para darnos la bienvenida, y, para más inri, somos titulares desde el primer partido, aunque no salgamos elegidos en los primeros puestos. A eso se le llama llegar y besar el santo.

Por otro lado, está el modo online Ultimate Team, en el que hay que armarse un equipo a base ganar partidos y adquirir sobres de cromos. A eso, hay que añadir el modo Temporada Live, que permite disputar desafíos basados en partidos reales, que se van actualizando. Ambos modos están trasladados directamente desde la saga FIFA y son un acierto.

El componente de espectáculo del All-Star no está presente. Sólo está el partido de las estrellas, pero no así los concursos de mates y triples. Tampoco hay pachangas callejeras de las típicas que se juegan en una sola canasta y con equipos reducidos. De nuevo, la comparativa con la franquicia de 2K vuelve a ser odiosa.

Un cuerpo maltrecho por las heridas

Por si todo lo dicho no fuera suficiente, NBA Live 14 cuenta con algún que otro fallo esporádico, al menos en la versión de PS4, que es la que hemos utilizado para hacer este análisis. En varias ocasiones, el juego se nos ha quedado colgado, tanto en los menús como en pleno partido, con el hecho de que la consola seguía operativa e incluso, de fondo, se oían los chirridos de las zapatillas sobre el parqué, como si el encuentro siguiera su curso.

La cámara también tiene algún que otro fallo. Valgan dos ejemplos. Mientras estábamos jugando en el modo Estrella emergente, una vez se nos quedó bloqueada la perspectiva en un punto fijo, de modo que sólo podíamos ver la canasta en la que nos tocaba defender (por tanto, no sabíamos qué sucedía en la opuesta). El error no se solucionó hasta el final del cuarto (cambiar el tipo de cámara no funcionó). Asimismo, en el citado modo de juego, también sufrimos otra situación estrambótica: tras ingresar en el campo desde el banquillo, nuestro equipo sacaba de fondo bajo la canasta rival, pero nuestro jugador apareció en el otro extremo de la cancha, el sacador nos dio un pase “en largo”… y campo atrás al canto. Ver para creer.

No acaban ahí los lastres del juego. El online sólo admite partidos de dos jugadores, así que olvidaos de juntaros con otras nueve personas. Asimismo, los tiempos de carga son bastante considerables. En contraste, por ejemplo, FIFA 14, también a cargo de EA Sports, admite hasta veintidós jugadores y sus tiempos de carga son una brevísima delicia. Está claro que los dos juegos, pese a ser hermanos de sangre, no los ha hecho el mismo estudio (el de fútbol lo han hecho los canadienses de EA Vancouver, mientras que el de baloncesto ha corrido a cargo de los estadounidenses EA Tiburon).

Los comentarios corren a cargo del periodista Mike Breen, el entrenador Jeff Van Gundy y el exjugador Jalen Rose, alias el “Electricista” en la jerga de Andrés Montes, porque enchufaba triples como quien lava. Lógicamente, esos tres nombres denotan que las voces están en inglés y, aunque no están mal, os cansaréis de oír el calificativo “from downtown” (“desde su casa”, en la traducción no literal al español) a poco que haya tiros desde más allá de cuatro metros. Nuevamente, el duelo con NBA 2K14 está claramente decantado, ya que el simulador de 2K Sports cuenta con un terceto español de lujo, conformado por Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga. En cuanto al sonido, hay gritos de fondo y aplausos, así como las típicas musiquillas de zafarrancho, pero el conjunto es muy tímido.

Crónica de una lesión anunciada

El regreso de NBA Live al panorama de los videojuegos es una buena noticia, ya que siempre es bueno que haya más de una saga dentro de cada género, y más si se tiene en cuenta el pasado glorioso que tuvo ésta. En particular, el que firma estas líneas disfrutó sobremanera con las entregas 97 y 2004, en Megadrive y PlayStation 2, respectivamente. Ahora bien, esta vuelta del hijo pródigo a las canchas no ha sido lo satisfactoria que debería haber sido. Lo que no está claro es por qué se ha llevado a cabo, pues la propia Electronic Arts sabía que la franquicia aún no estaba lista para reaparecer: lo dijo tras las primeras críticas al juego y lo dejó entrever ya a lo largo de los últimos seis meses, en forma de mutismo mediático, sólo roto por alguna imagen suelta en la que poco se revelaba. Teniendo ya Battlefield 4, FIFA 14 y Need for Speed Rivals para desembarcar en la nueva generación, no se entiende muy bien la historia de este juego, y menos cuando es el único de los cuatro que ha sido desarrollado pensando única y exclusivamente en PS4 y Xbox One. Querer correr más que el tiempo, seguramente, ha sido el factor determinante.

NBA Live 14 ha cometido pasos, dobles, flagrante y todos los tipos de falta que quepa imaginar. La falta de calidad se acentúa aún más por el hecho de que su gran rival, 2K14, ha resultado ser uno de los máximos referentes de lo que cabía esperar de la nueva generación. EA Sports debería tomar buena nota de su némesis y hacer propósito de enmienda, como hizo con FIFA desde la entrega 2007-08, que marcó un punto de inflexión en el género futbolístico. Tras esta intentona fallida, habrá que ver si la próxima lotería del Draft premia a EA Tiburon con alguna estrella que le permita aspirar de verdad al anillo en las temporadas sucesivas.

Valoración

Que la mítica saga de baloncesto regrese a la cancha es una buena noticia. Hay algunas ideas acertadas, pero el conjunto está muy lastrado por los fallos en múltiples apartados, que ponen en duda que el juego sea de nueva generación.

Hobby

56

Regular

Lo mejor

Los modos Ultimate Team y Temporada Live. Que la saga no haya caído en el olvido.

Lo peor

Las animaciones, toscas e irreales. La parquedad de modos como Estrella emergente. Los bugs.

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