Análisis

Análisis de NEW Super Mario Bros 2

Por Gustavo Acero
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El auténtico verano dorado empieza con Mario y no en Marina D'Or. Pero... ¿será oro todo lo que reluce en New Super Mario Bros 2 de 3DS?

Como dicen los campeones, “no hay dos sin 3DS”. Mario y Luigi (los del Reino Champiñón, no los de la Azzurra) revivieron su época dorada con New Super Mario Bros hace seis años, trasladando las clásicas plataformas 2D de los ochenta a la modernidad portátil de DS.

Aquel cartucho redefinió la esencia clásica de la saga “Bros” con nuevos aires estéticos y jugables que, tres años después, se consolidaron en New Super Mario Bros Wii, el cual aportó a la saga el multijugador cooperativo para cuatro.

Lejos de ser revolucionarios, ambos títulos introdujeron ciertos elementos innovadores a la fórmula tradicional, ¿pero cuál es la aportación de esta tercera entrega? Básicamente, la misma de un feligrés ante el cepillo: monetaria, pero mucho más generosa. Teniendo en cuenta que el prefijo “New” ya empieza a perder su lustre, a Nintendo se le ha ocurrido la brillante idea de satisfacer nuestras inquietudes más actuales: ahorrar en tiempos revueltos.

Cuando el dinero da la felicidad

Hablando en plata (o en oro), aquí todo está forrado de monedas, y el componente arcade está más acentuado que nunca, a través de un modo hábilmente titulado ‘Fiebre del oro’ ('Coin Rush', para los angloparlantes). Con este homenaje al fenómeno migratorio del siglo XIX, Mario tendrá que explorar nuevas áreas en busca de tan preciado metal y reunir monedas a cascoporro.

De esta manera, y como ya ocurriera con el modo 'Caza de monedas' de NSMB Wii, se ha sustituido el manido Contrarreloj (del que muchos ya estamos hasta el bigote), por este frenesí materialista, tan simple y adictivo como recorrer sets de tres niveles aleatorios, sacados de los mundos que hayamos completado. Pero también podremos descargar nuevos niveles previo pago desde la eShop, lo que supone el primer servicio DLC de la historia de Nintendo (esperemos que al menos no nos pidan muchas monedas reales, que esas van al pan).

El objetivo es recolectar todas las monedas que podamos antes de completar las tres fases del tirón; de hecho, la meta platónica es conseguir un millón de monedas, algo que, según nos comentó el productor del juego, puede llevarnos meses, aunque alguno hay por internet que ya ha pulverizado dicho récord. Si morimos con Mario pequeño, volveremos a empezar la tanda desde cero aunque vayamos por la tercera fase. Esto, unido al ajustado límite de tiempo (aumentado en los checkpoints), hace a las partidas frenéticas y desafiantes. Además de jugar como Mario con su viejo peto de trabajo, podemos escoger al nuevo Mario Mapache blanco, más invulnerable que el original.

Por otra parte, existe la opción Récords de StreetPass, donde iremos viendo las puntuaciones de otros jugadores con los que nos crucemos para intentar batirlas. Se trata de sumar todas las monedas a un marcador global, lo que fomenta la participación activa de los jugadores (vuestros Mii y nombres también se intercambiarán). A pesar de lo entretenido que resulta este modo, echamos de menos aquel maravilloso popurrí de minijuegos táctiles que incluyó la versión de DS y el remake portátil de Mario 64.

Saltamos a la aventura principal y encontramos algunas novedades en la receta "New": la más significativa es el mítico traje Tanooki, que vuelve a la palestra tras sus apariciones en Mario 3D Land y Mario Kart 7. Sin embargo, hasta ahora no habíamos sentido tan cerca la influencia de Super Mario Bros 3: como en los viejos tiempos, hay que coger carrerilla, despegar… y volar para alcanzar monedas y fases secretas en las alturas, aunque el vuelo no es tan prolongado ni liviano como en el juego de NES.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

El siguiente ítem del que vamos a hablaros sí es completamente nuevo: la flor dorada, cuyas enormes bolas de fuego convierten en monedas todos los bloques (una gozada). Otra incorporación son los anillos dorados: todos los enemigos se hacen de oro, de forma que, por ejemplo, Lakitu lanza monedas en lugar de enemigos, los Hermanos Martillo cambian sus martillos por dinero y los caparazones de los Koopas dejan un reguero de monedas mientras se llevan por delante a todo Goomba viviente. Por otra parte, el bloque dorado no es exactamente una novedad, sino una revisión del bloque-cabeza que ya vimos en Mario 3D Land (comprobadlo en el Mundo 8-1). Para que os hagáis una idea de la cantidad de dinero que maneja en este Reino Champiñón, el marcador de monedas se ha elevado hasta 999, respecto a los 99 de toda la vida.

           

En total, hay más de 80 niveles en 8 mundos ambientados en los típicos entornos: pradera, desierto, nieve, acantilado, lava… Vamos, los mismos de siempre, que ya empiezan a resultar demasiado repetitivos, a pesar de las más innovadoras Casas de Boo. Desconocemos el motivo por el que los Marios 2D parecen prohibir la entrada a nuevos ambientes y mecánicas, como sí se ha hecho con sus entregas en 3D. Otra cosa que nos ha llamado la atención es que todos los subjefes son los rinocerontes de Super Mario World, cuando se podría haber optado por incluir a enemigos más variados. Eso sí, el diseño de los niveles esconde innumerables atajos y las monedas doradas están mejor escondidas que de costumbre.

           

Algo menos brillante es el modo cooperativo. Es tan divertido como cabría esperar, pero hay varios elementos que nos parecen mejorables: para empezar, no se contabilizan las monedas que consigue cada uno al final de la fase, lo que se carga buena parte del factor competitivo, y el diseño de niveles no favorece la compenetración cooperativa.

En segundo lugar, la cámara sólo sigue al jugador principal, y la ausencia total de zoom hace que uno de los dos jugadores tenga que seguir al otro, ya que en cuanto se sale de la pantalla, vuelve convertido en la molesta burbuja, lo que limita mucho la libertad de movimiento. En tercer lugar, es sólo para dos jugadores y sigue sin online, algo que empieza a tornarse incomprensible. Por cierto, también es el primer juego de Nintendo que saldrá a la venta tanto en formato físico como digital (eShop), aunque ambos costarán lo mismo.

El Retorno del Rey... de Oros

Pese a ser la continuación oficial de New Super Mario Bros de DS, realmente estamos ante la continuación de la versión de Wii, tanto por las mecánicas jugables como por el diseño de los niveles, el aspecto estético e incluso la banda sonora, que es prácticamente un calco de la de Wii con algunas reinterpretaciones instrumentales.

Con todo, Nintendo parece haber encontrado la solución a la dichosa crisis; repartir más monedas que Eurovegas para rescatar a Peach y no a los bancos. ¡Aprende de Mario, Mariano!

Valoración

Es muy difícil que un plataformas de Mario decepcione, pero también que evolucione según lo visto desde Mario Galaxy. Aun así, su planteamiento arcade no puede ser más adictivo.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La dificultad de los mundos extra y la distribución de ciertas monedas estrella.

Lo peor

Faltan sorpresas y niveles más inspirados: da una sensación general de "déjà Wii".

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