Análisis

Análisis de Octodad Dadliest Catch en PS4

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS4

Este 2014 parece estar siendo el año de los simuladores con protagonistas “raros”, desde una cabra, a un oso o, como en Octodad Dadliest Catch, un pulpo. Prepárate para una hilarante historia familiar en la que te moverás como “molúsco fuera del agua”… es decir, mal y a incontrolables trompicones.

Los estudios independientes siguen demostrando que, a la hora de ofrecer propuestas tan originales como diferentes, son únicos. Así lo ha demostrado Young Horses con su primer juego, Octodad Dadliest Catch… un título que tanto por historia como por control es distinto a todo lo que hayas visto y probado antes. ¿O acaso alguna vez has sido un cefalópodo padre de familia “humana”, cuyos miembros desconocen nuestro marino origen? Pues este surrealista planteamiento es solo el principio…

Octodad nos cuenta la historia del pulpo protagonista a lo largo de 11 niveles, en los que viviremos algunos momentos importantes de su vida, como el día de su boda, o incluso realizando labores rutinarias, desde preparar café a cortar el cesped. Pero tranquilos,  que no es tan aburrido como suena: fuera del agua, el pulpo tiene serios problemas para manejar sus extremidades con control… por lo que andar o incluso coger un objeto se convierte en un ejercicio de habilidad.

¿Y cómo se controla un pulpo?

Así, con los dos sticks controlamos el movimiento del brazo derecho del protagonista en las 3 dimensiones, mientras que con R1 o X utilizamos las ventosas para agarrar objetos. Con L2 y R2 en combinación con el stick izquierdo controlamos otras dos brazos para andar. Suena fácil ¿verdad? Pues lo cierto es que no lo es. Fuera del agua, los 8 brazos siguen un movimiento algo errático, por lo que atinar en el punto exacto al que queremos ir o el objeto que queremos agarrar se complica de sobremanera.

Tampoco es que resulte imposible o den ganas de tirar el mando a la cabeza… simplemente que acostumbrados a los controles “perfectos” de otros juegos, al principio cuesta acostumbrarse a este “descontrol”, que todo sea dicho, forma parte de la gracia del juego. Porque, al final, andar por una habitación o preparar la comida, supone tirar cosas de forma torpe y destrozar el mobiliario que nos rodea, provocando más de una carcajada. Y no solo en casa: en el supermercado, en la cubierta de un barco…

Como hemos dicho, la historia –que tiene momentos bastante graciosos y un mensaje familiar que puede tocar la fibra- se desarrolla a lo largo de 11 capítulos, en los que debemos llevar una vida normal mientras intentamos que nuestra familia no descubra nuestro origen (sí, por increíble que parezca no sospechan que somos un pulpo) al tiempo que evitamos que un chef, bastante insistente, nos de caza.

Variedad y opciones para todos

Cada uno de estos niveles cuenta con una ambientación y elementos jugables ligeramente distintos (hay desde sigilo a un nivel repleto de minijuegos distintos, por citar un par de ejemplos), pero todos con un esquema similar: el juego va proponiendo grupos de objetivos y, una vez cumplidos todos, desbloqueamos los siguientes. Sirva por ejemplo el supermercado: debemos encontrar una serie de alimentos y, hasta que no lo hagamos, no podemos avanzar en la historia desbloqueando los siguientes.

Eso no quita que, aparte de ceñirnos a la historia e ir cumpliendo los objetivos, probemos y experimentemos con todo lo que nos rodea, que esa es también parte de la gracia. Por seguir con el ejemplo del supermercado…podemos recorrerlo a pie o montados en un Segway Personal Transporter (el vehículo monoplaza de dos ruedas con giroscopio), resbarlarnos y caer patéticamente en una zona fregada, subirnos en una máquina infantil que es una nave espacial, tontear con un piano instalado en el suelo…

Incluso podemos perder tiempo explorando los entornos en busca del único coleccionable del juego, corbatas de distintos colores (en casi todos los niveles hay 3). O incluso buscando “huevos” de pascua, como referencias a otros juegos y estudios indie, que van desde Minecraft a juegos de palabras que tontean con los nombres de estudios como ThatGameCompany.  Incluso hay un nivel oculto que no es necesario para completar la historia…

Todo está regado por unos graciosetes diálogos (los gruñidos y la expresividad del pulpo te arrancarán alguna sonrisa), aunque repletos de fallos, como frases sin traducir, letras con acentos que desaparecen… pero al menos llega subtitulado al castellano.

Y para añadir una capa de locura aún mayor, Octodad Dadliest Catch también ofrece modo multijugador, en el que hasta cuatro jugadores pueden cooperar manejando cada uno un tentáculo del pulpo… obligando a los jugadores a coordinarse, lo que eleva la locura hasta nuevas cotas. No es que añada más diversión, pero si juegas con alguien al lado, es una original manera de que también participe.

El estilo visual de Octodad tan simple como agradable y colorista, que en cierto modo recuerda a las series de dibujos animados, aunque en ningún caso aprovecha el músculo de PS4 (ojo, que tampoco lo necesita). Eso no quita que el motor mueva con soltura y sin ralentizaciones los cientos de objetos que podemos desparramar y destrozar, aunque eso sí, la física tampoco es realista (de hecho son “radgoll physics” o de “muñeca de trapo”)… pero tampoco aspira a ser un “simulador realista”.

No es pulpo todo lo que brilla

Un desarrollo divertido, con momentos hilarantes… pero aún así, mermado por algunos problemas. En primer lugar, el juego es corto, muy corto. En menos de 3 horas lo habrás terminado una vez, salvo que te atranques en un par de puntos donde la dificultad se dispara (al final del juego, por ejemplo) o que no sepas cómo cumplir un objetivo. Es rejugable, sí, para encontrar las corbatas… pero aún así, no es un juego demasiado corto para los 14 euros que cuesta.

Pero, además, tiene multitud de cosas aquí y allá que le impiden ser un juego sobresaliente. Para empezar, en muchas ocasiones da la sensación de no estar bien pulido. Desde el propio final del juego, donde a menudo no podemos agarrar con las ventosas un objeto imprescindible, pasando por un frecuente clipping a quedarnos enganchados en algunos objetos, se nota que no lo han depurado todo lo que debían.

Tampoco faltan otros fallos “menores”, como unos tiempos de carga que pueden llegar a ser molestos en determinados momentos, tanto o más que las propias rutinas de detección de los objetos que podemos agarrar (el ítem en cuestión brilla en tonos verdes) y que, en ocasiones, se vuelven “locas” por la cantidad de ítems que hay en una misma zona, entorpeciendo así innecesariamente el ritmo del juego. El control, no lo vamos a negar, tampoco ayuda en algunas situaciones, como subir por una estrecha escalera o subir a lo alto de una atracción.

Pero, aún con todo, Octodad Dadliest Catch es un juego divertido, único y que merece ser jugado… sobre todo por aquellos que disfrutan con las cosas “raras” y únicas y que huyen de los juegos convencionales. Si es tu caso, y le perdonas lo arriba indicado (duración, fallos…), seguro que vas a pasar un buen rato.

Valoración

Un juego diferente, que tiene en su planteamiento y su alocado control sus mejores aliados... aunque es corto y tiene fallos importantes.

Hobby

74

Bueno

Lo mejor

SU original y simpática propuesta. Variedad de situaciones.

Lo peor

Es bastante corto y presenta problemas serios como el clipping. El precio.

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