Análisis

Análisis de Pac-Man y las aventuras fantasmales

Por Laura Gómez
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Versión comentada: 3DS

Este Pac-Man no es el que recordamos de otros tiempos. Esta vez, el icono tiene mayores propósitos además de comerse todo lo que encuentre, aunque sigue siendo su mayor baza. A Pac se le ha encomendado una misión: tiene que salvar a su hogar del malvado Betrayus, y le acompañan sus amigos Cilindra y Espiral.  

Namco Bandai intenta con este título llevar el clásico arcade a nuevas generaciones aprovechando la licencia de la serie de televisión que se emite en Disney XD. Como pieza de los dibujos animados, este Pac-Man tiene un argumento más novedoso y nuestro héroe amarillo cuenta con una personalidad más marcada. Su único afán es acabar la aventura para poder comerse una hamburguesa en su restaurante favorito, y es bastante agradable verle comiendo fantasmas en templos oscuros o ciudades de hielo, escenarios que difieren mucho de los neones a los que estamos acostumbrados.

Sin embargo, resulta bastante obvio que el juego se ha creado a partir de los recursos de la serie de televisión, y eso actúa en contra del título. Los retos contienen sus energías ante la idea de que su target demográfico puede no estar interesado en un juego difícil. Hay bastantes ideas interesantes que podrían haberse explotado, pero el peso de la licencia aplasta algunos aspectos. Plataformas móviles, pulsar un botón para mantener unos segundos más el salto, coleccionables, enemigos fantasmales que flotan continuamente sobre los escenarios… Los ingredientes de plataformas los tiene, pero…¿funcionan?

Nuevo, pero familiar

Si algo hay que concederle al título es que los controles de Pac funcionan con precisión. Machacando “A” en 3DS podemos comernos hasta diez fantasmas gracias a la generosa detección de enemigos, y a partir del quinto utilizamos un ataque especial que deja atontados a nuestros némesis. Su sistema de combate se centra en las luchas breves y en los saltos que recuerdan a la habilidad de Yoshi's Island, así que la sensación que nos queda es la de estar ante un juego fresco y a la vez familiar. Por ejemplo, y al contrario que en los Mega Man, las habilidades especiales de Pac duran un tiempo determinado y solo pueden activarse un número de veces por nivel. En las áreas donde los poderes son más necesarios podemos obtener algunos adicionales si encontramos los coleccionables adecuados.

Las cinemáticas son numerosas, y la constante interrupción de la acción con entre dos y cinco vídeos por nivel en un plataformas pasa factura. Las batallas contra los jefes finales incluyen pasos bastante repetitivos y cíclicos como tener que evitar una línea de fantasmas dos veces antes de poder golpear al monstruo. Es extremadamente fácil recordar los patrones y, por lo tanto, muy complicado disfrutar plenamente de una lucha contra una gran criatura como cabría esperar. La pantalla táctil solo la usaremos para elegir bayas y tener en cuenta nuestra puntuación y recorrido.

Las bayas de poder

Cada escenario cuenta con áreas ocultas y caminos alternativos que solo pueden alcanzarse con determinados poderes. ¿Y cuáles son estos poderes? Se llaman bayas y cada una de ellas modifica el estilo de juego en cada nivel. Estas transformaciones al estilo Kirby son el mayor aliciente para continuar la aventura. En el universo helado tenemos acceso a una baya de fuego que derrite a los fantasmas y despeja los caminos de bloques de hielo; la baya de metal nos hace mucho más resistentes; la baya-camaleón nos da una lengua gigantesca con la que podemos alcanzar enemigos desde muy lejos o colgarnos de ciertos dispositivos o plataformas; y en el universo celestial contamos con un poder que nos convierte en una peonza que gira a toda velocidad.

En algunos escenarios podemos combinar varios poderes, siempre teniendo en cuenta que son esenciales para completar los niveles, que son seis en total. El guiño más entrañable del juego llega en la última fase (nada de spoilers aquí: en el menú inicial aparecen todas desbloqueadas y podemos elegir los mundos a nuestro antojo) con un característico fondo negro y laberintos de neones al estilo arcade. A este homenaje se le une la presencia de Blinky, Inky, Pinky y Clyde, los fantasmas del Pac-Man clásico, comprometidos en ayudar a Pac en estas invasiones, y también algunas referencias a los Cazafantasmas.

 

Para unos más que otros

Desafortunadamente, toda la dinámica sólida que lograban construir las bayas de poder se viene ligeramente abajo con los molestos tiempos de carga y con el mayor problema del juego independientemente de cuestiones técnicas: su corta duración. En términos de valores de producción, este Pac-Man parece muy cómodo en una burbuja prudente. El juego puede completarse en unas cuatro o cinco horas sin mayores esfuerzos, y sí, el tiempo forma parte de la ecuación cuando el precio del juego es tan elevado. Tampoco ayuda que el scroll lateral de la versión de 3DS signifique menor variedad de escenarios o menor libertad de movimiento para explorar.

 

Pac-Man y las aventuras fantasmales no es un mal juego, ni mucho menos, pero algunas de sus características llegan a desquiciar. Su guión es entretenido, con una historia fácil de seguir y algunas bromas que los más adultos apreciarán (todos los habitantes del Pacworld tienen nombres inspirados en superficies redondas como Sir Cunferencia, la pantalla de resultados de cada nivel es una animación con Pac comiéndose todos los puntos que ha ganado…). Se aprecia su esfuerzo por llegar a más, pero acaba cayendo en saco roto, sobre todo para los menos involucrados en la serie de televisión. A pesar de ello, las bayas de poder son un detalle que merece la pena probar.

Valoración

Un plataformas con controles muy sólidos que introduce novedades en la historia de Pac, como las bayas de poder que lo transforman. No le hace justicia a su legado, pero gustará a fans de la serie de TV.

Hobby

63

Aceptable

Lo mejor

Las transformaciones. El nivel-homenaje al Pac-Man clásico. El diseño de niveles colorido.

Lo peor

Su duración y tiempos de carga. Los ataques a enemigos siguen siempre los mismos patrones cíclicos.

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