Análisis

Análisis de Persona 4 Golden para Vita

Por Mercedes López
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Vita se viste de gala para recibir uno de los juegos de rol mejor valorados de todos los tiempos, un título que combina los elementos del mejor J-RPG con aspectos de simulador social, todo agitado y mezclado con una atractiva ambientación escolar para dejar un título único en su especie.

Muy lejos queda 2009, año en el que PS2 seguía diciendo adios a las grandes sagas y títulos que iban migrando a su sucesora, aunque en ese mismo año pudimos disfrutar de Persona 4, uno de los mejores juegos de rol japoneses, obra de Atlus, y que pertenece al “spin off” de la serie Shin Megami Tensei. Así, con cada nueva entrega, la saga Persona ha ido refinando sus elementos, hasta convertirse en un referente del género.

¿Y que es lo que hace especial a esta saga? Pues muchas cosas. Por un lado, su ambientación estudiantil. La gran mayoría de juegos de rol suele “arrastrarnos” a épicas inspiradas en la fantasía medieval, la ambientación espacial o el holocausto nuclear, por mencionar algunas, mientras que Persona intenta ofrecer algo más “real”, como es la vida en un instituto. En Persona 4, vivimos un año escolar atendiendo a clases, relacionandonos con compañeros, buscando trabajo a tiempo parcial…

Por otro lado, como dijimos en nuestro avance, casi todo el argumento tiene una relación directa con la psicología analítica de Carl Jung, centrada en el comportamiento. Así, las “Personas” que dan título del juego hacen referencia a las diferentes caras que proyectamos a la gente, siendo un elemento MUY importante. Y es que, a la hora de relacionarnos, si tenemos mano derecha, podremos conseguir más de los personajes respondiendo lo que quieren oír en lugar de ser totalmente sinceros…

Bienvenidos a Inaba

Persona 4 Golden, como el original de PS2, transcurre en el ficticio pueblecito japonés de Inaba, un aburrido lugar donde, supuestamente, nunca pasa nada. Y allí vamos a parar nosotros en el pellejo de un nuevo estudiante, que se aloja en casa de un familiar mientras sus padres se ausentan por un largo viaje laboral. Así pues, somos el “nuevo” en un instituto donde no conocemos a nadie.

Nuestra vida escolar se divide en días y estos a su vez en diversas fases que diferencian entre la mañana, el mediodía, la tarde y la noche. En algunas de estas fases tendremos algo obligatorio para hacer y en los ratos de descanso, libertad para elegir. Así, en la franja de mañana tendremos que ir a clase, responder a las preguntas de los profesores, “soplarles” a los compañeros o incluso superar minijuegos, por ejemplo, en la clase de cocina.

En las aulas y pasillos también nos esperan desafíos (como estudiantes que nos plantearán adivinanzas), clubes de teatro, música o deporte y personajes con los que relacionarnos. Y todo esto es importante, porque permite que nuestro personaje evolucione en la dirección que nosotros queramos. Si respondemos bien a los “profes”, mejorará la inteligencia del protagonista, si hacemos deporte, su fortaleza, etc.

Estudiante de día, héroe en los ratos libres

Incluso tendremos que cuidar las relaciones sociales, quedar con los compañeros fuera de horario para estrechar lazos o incluso embarcarnos en una relación con alguna chica. Incluso hay eventos según la estación del año, como ir a la piscina en verano o hacer snow en invierno. Añade actividades como trabajo a tiempo parcial, el estudio, la lectura y tendrás la sensación de que los días son aún más cortos que en la realidad…

Además, la tranquilidad de Inaba pronto se ve interrumpida por misteriosas despariciones y asesinatos, en los que las víctimas aparecen en extrañas posturas colgadas, por ejemplo, de una antena de televisión. Y no menos “pronto” (ponemos entre comillas porque el prólogo del juego son unas 5-6 horas) el “prota” descubre que tiene un don: entrar en Midnight Channel los días de lluvia.

Esta dimensión está íntimamente ligada con las desapariciones y la climatología, y de hecho, tendremos que adentrarnos a menudo para salvar a los desaparecidos y así evitar que sean asesinados. Eso sí: tenemos que estar pendientes del canal metereológico, porque los asesinatos están ligados con los niveles de niebla, por lo que tenemos que actúar dentro de unos límites de tiempo para evitar las muertes.

Del mismo modo, nuestra vida social tiene un “reflejo” en este mundo paralelo. Mejorar la fuerza nos permite enfrentarnos a enemigos más fuertes o establecer lazos sociales con amigos nos permiten mejorar nuestras habilidades e incluso aprender nuevas. Y en esta dimensión entran en juego las “Personas” que dan título al juego, unos seres asociados a cartas que podemos usar en combate.

Cuestión de personalidad

Una vez dentro de Midnight Channel, nos esperan laberintos aleatorios de diferente ambientación según el personaje desaparecido (como un castillo). Y son aleatorios porque, aunque cada uno de estos laberintos tiene número definido de niveles, y cada vez que entremos, estas plantas no serán iguales, ni los enemigos, tesoros y puertas estarán en los mismos sitios.  Pero tranquilos, que cada vez que salgamos, podremos retomar su exploración desde la planta donde lo dejamos…

En todas estas plantas nos esperan sombras, enemigos a los que vemos por los pasillos y podemos evitar o atacar por la espalda para gozar de ventaja en los combates que, como en el original, son por turnos y con un equipo de hasta 4 personajes. Son dinámicos, con un interfaz limpio y tienen opciones curiosas, como ejecutar ataques conjuntos con los 4 miembros. Incluso tienen un minijuego al terminar el combate bajo unas condiciones determinadas, que nos permite obtener cartas de tarot.

Estas cartas nos permiten conseguir más Personas, cartas de habilidad, habilidades temporales como evitar a los enemigos de la planta o recuperar energía. Pero, sin duda, las Personas son las que aquí juegan un papel importante. En combate, nos permiten realizar ataques elementales, proteger al equipo o recuperar la vitalidad perdida, aunque usarlos tiene un coste en puntos de la barra de energía destinada a tal efecto…

De hecho, las Personas también suben de nivel y aprenden habilidades, e incluso podemos combinarlas, enseñarlas nuevas habilidades con las mencionadas cartas de tarot y mucho más. Hasta en este proceso de fusión juega un papel importante nuestro nivel de relación con determinados personajes. Así obtenemos bonificaciones de diverso tipo, sin olvidar que cada día del año puede tener también una bonificación extra, lo que nos permite crear Personas aún más poderosas.

J-RPG en estado puro

Así, esta mezcla de combates y simulador social, junto con una historia que engancha de principio a fin, da como resultado un juego simplemente colosal y muy diferente a cualquier otro J-RPG que hayas probado. De verdad, muy a menudo tendrás tantas opciones para elegir qué hacer, que te costará decidirte. Vale que muchas nos llevan hasta una pequeña escena o diálogo sin apenas nada jugable, pero es esa sensación de “enormidad”, de libertad, una de las claves que hacen especial a P4G.

Y por supuesto, tampoco faltan las clásicas tiendas de los juegos de rol (podemos comprar y equipar armas, protecciones, vestuario…), recolección de materias primas que permiten a un artesano crear mejores piezas, cerca de 60 misiones secundarias que prolongan aún más la vida del juego… Completarlo una vez te llevará más de 60 horas, o incluso más si quieres ver los distintos finales que tiene el juego.

Tampoco podíamos dejar de mencionar otros aspectos que hacen de P4G un juego muy diferente dentro del género. El guión es realmente sublime y la construcción de los personajes magistral. En poco tiempo te encariñarás con Yosuke, Chie, Yukiko, Rise, Hanao y el resto de personajes que forman el elenco principal. Cada uno, además, refleja un miedo o parte oscura que nosotros mismos podemos tener, como la envidia o el miedo de reconocer nuestra inclinación sexual.

No menos contundente es la banda sonora que “peca” de ser simplemente genial: ofrece variedad de estilos, alternando desde lúgubres piezas de piano para ilustrar los momentos de misterio y asesinato con temas que flirtean con la electrónica para amenizar los momentos más sociales y distendidos. Y eso por no hablar de sus trabajadas escenas de anime para ilustrar ciertos pasajes, algunas de ellas nuevas de P4G.

Edición ampliada y mejorada

Esta edición Golden es el juego de PS2 tal cual (no como Persona 3 Portable de PSP, que sufrió recortes) adaptado a Vita y con un montón de mejoras, como gráficos a mayor resolución, un nuevo personaje con el establecer lazos sociales, nuevas Personas (cerca de 150 en total), una nueva zona a la que podemos llegar en moto y que tiene nuevas tiendas, nuevos vídeos y música y una nueva función “online” al estilo Dark Souls, que nos permite dejar mensajes de socorro para que otros jugadores nos curen y ayuden.

Todo esto hace de P4G un juego de rol tan enorme y único como inolvidable, un título único en su especie que te atrapará a lo bestia si le das una oportunidad. Eso sí, solo tiene un gran “pero”: tanto voces como textos nos llegan de nuevo en inglés, lo que es una verdadera pena. Si no dominas el idioma, las pasarás canutas para seguir la trama y los diálogos, porque el nivel que requiere no es precisamente bajo.

Pero si el idioma no es problema y, además, se te escapó Persona 4 de PS2 en su día, estás de suerte: es difícil encontrar en la portátil un juego de rol tan excepcional como este. A poco que te atraiga el género y la cultura japonesa, te enganchará de lo lindo y durante mucho tiempo…

Valoración

Un clásico del rol de PS2 que revive gracias a Vita y una cuidada edición con un montón de añadidos y mejoras. Si no lo jugaste en PS2 y el idioma no es problema, tienes ante ti una cita obligada con el mejor rol.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Ambientación, ágiles combates, duración infinidad de opciones, rejugable...

Lo peor

Una y mil veces, que nos llega en inglés. Las mazmorras aleatorioas llegan a cansar.

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