Análisis

Análisis de PES 2014 en PS3, 360 y PC

Por Rafael Aznar
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El estadio de PES 2014 abre sus puertas en PS3, Xbox 360 y PC. Tras el análisis concienzudo de los errores de las anteriores entregas, sus arquitectos han reformado su estructura para adaptarlo a los tiempos modernos, como si de Maracaná se tratara. ¿Serán lo suficientemente consistentes sus nuevos cimientos futbolísticos?

Para Florentino Pérez, Sandro Rosell, Enrique Cerezo y compañía, el mercado futbolístico se cerró hace dos semanas. Sin embargo, para los directivos virtuales de PlayStation 3, Xbox 360 y PC, el mercado de fichajes se abre esta semana, con el aterrizaje de Pro Evolution Soccer 2014, que se adelanta una semana a su gran competidor, FIFA 14.

La saga de Konami fue la gran dominadora del panorama balompédico en la pasada generación, la de PlayStation 2 y Xbox. El éxito fue tal que se emborrachó de él, hasta el punto de creer que, con la actual generación, valdría reciclar ideas. El resultado fue un preocupante estancamiento, enmarcado en el ostracismo generalizado de los estudios de desarrollo japoneses. El fútbol con denominación de origen nipón, ése que también vio nacer a Óliver y Benji, se olvidó de su propia magia. Desde PES 6, la última gran entrega, la saga fue cuesta abajo y sin frenos.

Sabedor de que se hacía preciso un cambio de rumbo, esta temporada, el PES Team ha decidido dar un golpe de timón a su navío deportivo. Para ello, ha contratado a una nueva estrella, con la intención de convertirla en el eje de su once titular para los años venideros. El susodicho fichaje atiende al nombre de Fox Engine, y fue anunciado a bombo y platillo como el galáctico que la saga necesitaba. ¿Será la estrella tan largamente aguardada o un falso mesías, a imagen y semejanza de Kaká?

Una simulación tan exigente como siempre

PES 2014 cumple el estándar de la saga de ofrecer partidos con un ritmo pausado y marcadores ajustados. Hay cierta evolución, construida a base de mirarse en el espejo de FIFA. Así, la lucha por la posesión es más real, con forcejeos que se pueden gestionar a base de mover los brazos con el joystick derecho. También el sistema de entradas es más manual, con un mismo botón que sirve para presionar o para hacer entradas “simples”, según se pulse una vez o dos. El funcionamiento del braceo es un poco errático, igual que algunas colisiones, pero el de las entradas sí responde bien.

En la línea de realismo de la saga, es difícil regatearse a medio equipo contrario. Se puede pisar el balón manteniendo apretado el gatillo, pero el sistema de filigranas no es demasiado profundo. Por el contrario, las opciones tácticas sí dan mucho juego. Podemos pedir desmarques de los compañeros de forma rápida (ya no está el sistema engorroso de tener que manejar a la vez a dos jugadores, uno con cada joystick, para trazar esos movimientos de ruptura). También se pueden activar ciertas jugadas establecidas por defecto, siempre que aparezca en pantalla cierto icono. Asimismo, se puede cambiar entre tres formaciones con sólo un toque de la cruceta, sin necesidad de pausar la partida para hacer ajustes.

La física del balón está bastante conseguida. En especial, destacan los remates de cabeza, gracias a unos saltos que lucen muy reales. Por el contrario, en ocasiones, los tiros resultan un tanto robóticos. Los futbolistas tardan una eternidad en armar la pierna y, para cuando lo hacen, a veces utilizan la pierna mala, aunque los hayamos perfilado hacia su extremidad buena. En ese sentido, la tosquedad de los últimos años no se ha acabado de pulir. Por su parte, los lanzamientos de falta resultan muy intuitivos, gracias a una línea imaginaria de puntos, que permite definir tanto la dirección como el efecto de los disparos, para lograr siempre la parábola más conveniente.

En cuanto a la IA de los rivales, hay seis niveles (alevín, cadete, juvenil, profesional, estrella y leyenda). Por lo general, su comportamiento es bueno, aunque, de vez en cuando, a los jugadores les dan “espasmos”. Por ejemplo, se apartan en algunos centros o se quedan parados durante un segundo en algunos balones divididos, lo que puede ser determinante para que una jugada acabe como no tenía que haber acabado.

La sempiterna problemática de las licencias

Además de por su componente de simulación, la saga Pro Evolution Soccer ha sido siempre famosa por rebautizar a equipos y jugadores de los cuales no poseía la licencia. ¿Quién no recuerda al mítico Roberto Larcos? Era casi tan conocido como su álter ego Roberto Carlos. Aunque está más mitigado, PES 2014 arrastra también el problema.

Las ligas que están completas (tanto los nombres de los equipos como de los jugadores) son las de España, Italia, Francia, Holanda, Argentina, Chile y Brasil. En los casos de Inglaterra y Portugal, los únicos equipos licenciados son Manchester United, Oporto, Benfica, Sporting de Braga y Paços Ferreira. Eso sí, por lo general, aunque los equipos no tengan el nombre real, sí lo suelen tener los jugadores. Por ejemplo, aunque en Inglaterra el Arsenal sea el North London, sí que tiene en sus filas a Cazorla, Özil o Giroud. En el caso de las selecciones, las principales cuentan con los nombres verdaderos, pero no así algunas secundarias. Si tenéis mucho tiempo libre, podéis editarlo todo, incluidos los escudos y las equipaciones, gracias a un sistema que permite importar imágenes o, incluso, pintarlas.

Sin duda, las licencias estrella del juego son la Champions League, la Copa Libertadores, la UEFA Europa League y la AFC (la Champions de Asia). Por eso, hay equipos sueltos de ligas como Alemania, tales como el Bayern de Múnich. Asimismo, hay varias ligas inventadas, que son puro relleno y cuya mayor utilidad es la de completar las fases iniciales de torneos como las copas nacionales, haciendo pasar a sus equipos por escuadras de Segunda División.

En el apartado de los estadios, el juego ha sufrido un recorte brutal. Si el año pasado estaban todos y cada uno de los campos de la Liga BBVA, esta vez no hay ni uno. Sólo hay diecisiete estadios. De ellos, sólo doce son reales: Old Trafford, Wembley, Allianz Arena, Giuseppe Meazza, Juventus Stadium, A Luz, Stade de France, El Monumental, Morumbi, Urbano Caldeira, Saitama y King Fahd International. Los otros cinco son ficticios, como el Konami Stadium, y sirven como feudo de los clubes que no tienen su estadio real, como todos los de la liga española.

Los modos de juego de siempre

El repertorio de modos de PES 2014 es bastante conservador. Están todas las ligas y copas de los países anteriormente citados. Junto a ellos, destacan la Liga Master y Ser una Leyenda.

En la Liga Master, nos convertimos en el mánager de un equipo. Podemos cambiar de club e incluso ser seleccionadores nacionales, al mismo tiempo. Se puede elegir entre un club con jugadores reales o con los típicos iconos de la saga, ligeramente rebautizados, como Castolis, Minandinho o Rustwyth. Hay un sistema de negociaciones para hacer fichajes y podemos ofrecer contratos a jugadores del filial. El problema es que a todo el conjunto le falta vida: las negociaciones son muy básicas, a nosotros no nos llegan ofertas por nuestros jugadores, no hay sistema de ojeadores…

En Ser una Leyenda, controlamos a un solo jugador, con el objetivo de llevarlo a la gloria, viviendo su carrera hasta el momento de su retirada. Podemos elegir a un futbolista real o crearnos uno propio, con ayuda de un completo editor. Si optamos por esta última vía, se nos obliga a empezar en un equipo pequeño, de modo que, inicialmente, ni siquiera entramos en las convocatorias. Se puede jugar también como portero, pero resulta frustrante no poder pedir siquiera el balón y que el entrenador, a veces, nos coloque en la posición que le venga en gana.

Por otro lado, está el modo Entrenamiento, una especie de tutorial que consta de veinticuatro pruebas efímeras con las que aprender los conceptos básicos del juego. Su interés es más bien escaso. Del mismo modo, se pueden disputar partidillos de entrenamiento, con la posibilidad de elegir el número de jugadores de uno y otro bando.

En cuanto a los modos online, están la Liga Master online, los partidos por ranking, los torneos, los partidos amistosos y los partidos cooperativos con otros jugadores. No os podemos decir qué tal funcionan los servidores porque, en la demo a la que hemos tenido acceso, ni siquiera estaban disponibles esas modalidades.

El Fox Engine, aún de pretemporada

La gran novedad de PES 2014 es el estreno de la tecnología del Fox Engine, la misma que Hideo Kojima está utilizando en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. Pese a su rimbombante nombre y el bombo publicitario que se le ha dado, hay que dejarlo claro: no supone una revolución para la saga.

Los partidos lucen muy bien, en especial si se atiende a los gestos técnicos de los futbolistas más importantes. Por ejemplo, el movimiento de Cristiano Ronaldo a la hora de correr, con los brazos extendidos hacia atrás, es calcado al de su homónimo real. También la recreación de los estadios es notable, con pancartas llenas de mensajes. La lucha por la posesión también resulta más real, gracias a unas colisiones más orgánicas.

Ahora bien, el parecido de los jugadores, en muchos casos, es discutible. Durante los últimos años, ése había sido el gran caballo de batalla de Pro Evolution Soccer respecto a FIFA, pero, esta vez, pese a la nueva tecnología, parece que se haya dado incluso un paso atrás. Los cracks sí son perfectamente reconocibles, pero los jugadores de clase media-alta, como podrían ser los del Atlético y el Valencia en España, no se parecen ni en el blanco del ojo, en muchos casos. Si se sale de Madrid, Barça, Manchester United, Juventus, Bayern y demás clubes de postín, lo que encontramos es bastante discreto. Hasta a jugadores “importantes”, como Marcelo, Diego López, Mascherano o Diego Costa, se les ha aplicado una cirugía virtual poco afortunada.

No es lo único en lo que el Fox Engine no supone una mejoría. Incomprensiblemente, tampoco hay efectos climatológicos de lluvia o nieve, y eso que el PES Team ni siquiera ha tenido que dividir esfuerzos con una versión de nueva generación, ya que el título sólo sale para las plataformas actuales. A eso, hay que añadir unos tiempos de carga bastante considerables.

El desarrollo de los partidos, por el contrario, sí que tiene detalles acertados. Así, el ritmo es más continuo, ya que en los saques de banda, los jugadores corren a por el balón para sacar rápido, por lo que hay menos “cortes” (aunque los sigue habiendo, a poco que el balón se aleje ligeramente). Lo más destacado es la introducción de los llamados “sentimientos” de los jugadores. Mediante una escala de colores (rojo-naranja-amarillo-verde-azul), el ánimo de los jugadores varía, dependiendo de si llevan a cabo acciones positivas o negativas durante el transcurso del encuentro. Lo malo es que no hay ningún indicador en pantalla que denote, realmente, que el sistema funciona. Por otra parte, se echa en falta que haya lesiones durante los partidos.

Imitadores en la cabina de retransmisión

Los comentarios de PES 2014 corren a cargo de Carlos Martínez y Julio Maldonado, que llevan varios años ocupándose de la saga. Sin embargo, los análisis que hacen distan mucho de los que hacen sus homónimos reales en las transmisiones de Canal Plus. Lo único destacable es que su tono de voz es el mismo que en la vida real, porque el resto deja mucho que desear. Como diría el propio Maldini, son una bacalada infame.

Lo primero, y lo más importante, es que no hay sensación de diálogo. Carlos Martínez empieza las narraciones a salto de mata casi siempre, sin siquiera hacer una introducción del partido o presentar a su compañero de fatigas. Todo se reduce a frases sueltas, sin que apenas se cuenten anécdotas o detalles de los equipos o los futbolistas que hay sobre el césped. Los “cortes” de las grabaciones también son demasiado obvios. Lo peor es que muchas de esas frases resultan inconexas, lo que se traduce en un auténtico atentado gramatical. Por ejemplo, en vez de decir “gol de Benzema”, el narrador dice lo siguiente, como si fuera un autómata: “Gol, Benzema”. Hay más: “Messi no se ha entendido con…”. Con no se sabe quién, porque la frase concluye ahí, de manera abrupta. ¿Algo más? Sí, cosas como que Maldini califique un penalti de “falta táctica bien cometida por el defensor”… En este tipo de juegos, donde el “doblaje” se hace de antemano y las situaciones resultan aleatorias, es difícil que todo encaje a la perfección, pero no estaría de más que Konami tomara nota del trabajo de Manolo Lama y Paco González en FIFA o del de Antoni Daimiel, Sixto Miguel Serrano y Jorge Quiroga en NBA 2K.

El sonido ambiente mitiga ligeramente el mal sabor de boca que dejan los comentaristas. Los cánticos son muy variados y contribuyen a que la atmósfera esté muy lograda. Hay infinidad de tonadillas, según el equipo y los jugadores que haya sobre el césped: “Es-pa-ña”, “I-nies-ta” o “Así gana el Madrid” son sólo algunos ejemplos. A eso, hay que añadir genialidades como la de “Eo, eo, eo, esto es un chorreo”, de la que el olvidado Vicente Boluda estaría orgulloso. ¿Recordáis cuando vaticinó que un Madrid-Liverpool iba a ser un chorreo? Casi acierta. En cuanto a la banda sonora, pasa bastante desapercibida, salvo la música de ópera de la pantalla principal, que impresiona, igual que la célebre melodía de la Liga de Campeones.

Poco que rascar en la actual generación

PES 2014 es un buen juego de fútbol, pero tiene dos problemas fundamentales: el empuje que ha experimentado la saga FIFA en la actual generación y, sobre todo, los recortes, unos por falta de presupuesto (resumidos en las licencias de ligas y estadios que EA Sports se ha quedado en exclusiva) y otros autoimpuestos (que no haya efectos climáticos y el parecido de los jugadores haya estancado, pese al debut del Fox Engine, es, cuando menos, llamativo). Sabedora de que la actual generación estaba ya perdida, la duda es por qué Konami no se ha decidido a dar de primeras el salto a PS4 y Xbox One.

El nuevo motor gráfico es un pequeño paso para la saga. La jugabilidad es notable y se observan mejoras, pero sigue teniendo cierta tosquedad y la escasa profundidad de los modos de juego, la falta de licencias o los flojísimos comentarios le restan fuerza. Lo bueno es que el juego sale a la venta a un precio “reducido” de 49,95 euros. El Fox Engine no es el galáctico prometido, pero le da empaque a la saga, a la espera de lo que pueda dar de sí en la próxima generación.

Valoración

Es un simulador de fútbol notable, con unos partidos realistas y un control bien ajustado, pero no supone una revolución respecto a las anteriores entregas, pese al debut del cacareado Fox Engine.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La licencia de la Champions. El uso de tácticas en pleno partido. El precio "reducido" de 50 euros.

Lo peor

Los comentarios de Carlos Martínez y Maldini. El nulo parecido de muchas caras. Los recortes.

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