Análisis

Análisis de Pikmin 3

Por Rubén Guzmán
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Mides cuatro centímetros de alto y tienes que explorar un mundo en el que cada peligros te parece gigantesco. ¿Una tarea imposible? No cuando dispones de 100 pequeños amigos tan encantadores como incansables que obedecen tus órdenes...

El 21 de julio de 1969 el comandante de misión Neil A. Armstrong y el piloto Edwin E. Aldrin Jr. fueron los primeros seres humanos que pisaron la Luna, mientras su compañero Michael Collins les esperaba orbitando el satélite en el módulo de mando de la misión Apollo 11. Hoy, 44 años después, estos tres hombres siguen simbolizando el afán de descubrimiento y la necesidad de colonizar lo desconocido que caracteriza a la raza humana. Y tú, amigo lector, te asemejas a ellos más de lo que tú mismo crees. Cuando te introduces en una nueva gruta en Skyrim, cuando penetras en una tubería de cualquier Super Mario… y, por supuesto, cuando exploras el mundo de los Pikmin. El juego más esperado del verano para Wii U, Pikmin 3, ofrece estrategia, gestión de recursos y hasta un pelín de acción, pero va sobre todo de explorar y descubrir qué ofrece cada esquina de su maravilloso mundo, en la mejor tradición de los grandes títulos de la historia de Nintendo.

Hace 12 años que llegó a GameCube el primer Pikmin, fruto de la imaginación de Shigeru Miyamoto y del talento de Nintendo EAD. Aquel juego y Pikmin 2, la secuela que llegó tres años después, eran diferentes. Títulos de estrategia y exploración en tiempo real pensados para jugarse en consola, ambientados en parajes naturales en los que diminutos astronautas extraterrestres avanzaban gracias a las pequeñas criaturas que los acompañaban: los Pikmin. Los dos juegos son títulos de culto, y sus seguidores han esperado casi una década esta nueva entrega. Un juego que recupera punto por punto la mecánica de los originales, pero que añade además un montón de pequeños detalles que le convierten en el más completo de la saga.

Tres nuevos pioneros

El planeta Koppai languidece. Sus habitantes han explotado los recursos naturales de manera irresponsable y ahora se enfrentan a la extinción. Tres astronautas, la bióloga Brittany, el ingeniero Alph y el Capitán Charlie, parten en una misión a bordo de la nave Drake para encontrar variedades de fruta y replantarlas en Koppai… y acaban estrellándose en el planeta de los Pikmin, dividido en amplias zonas naturales con forma de laberinto. Nuestra herramienta para sobrevivir son, precisamente, los Pikmin. Hasta 100 podemos tener sobre el terreno siguiendo a nuestro personaje, que con un botón los lanza hacia enemigos y objetos para que interactúen automáticamente: si es un enemigo le atacan, si es una barrera la derriban, si es una fruta la llevan hasta nuestra nave…

En este sentido, hay que destacar el primer gran acierto del juego, que ya conoces si jugaste a las versiones New Play Control! de Pikmin y Pikmin 2 que salieron para Wii. Y es que el control es extraordinariamente bueno, sobre con mando de Wii y Nunchuk. Pikmin 3 te la da opción de jugar con el stick y los botones del Wii U Gamepad o con Mando Pro… y la cosa funciona. Pero usando el stick del nunchuk para mover al astronauta y el mando de Wii para desplazar el cursor que señala el punto en el que lanzamos a los pikmin, la experiencia se convierte en absolutamente intuitiva. El Wii U Gamepad queda así como interesante complemento que ofrece un mapa táctil, y el conjunto es posiblemente uno de los mejores sistemas de control que puedes disfrutar en cualquier videojuego… por no decir en un juego de estrategia para consola.

Hala, pues ya hemos llegado a la palabra estrategia. Siempre he dudado de que Pikmin sea en realidad un juego de este género. Quiero decir, una de las claves del desarrollo es usar a los tipos de Pikmin adecuados para cada tarea, pero el caso es que siempre está muy claro que especie necesitas. Vuelven las tres especies clásicas: los rojos, ignifugos y los más fieros en combate; los amarillos, que conducen la electricidad y que, al ser más ligeros, podemos lanzar más alto; y los azules, los únicos capaces de sobrevivir bajo el agua. Además, tenemos dos nuevas especies: los Pikmin roca son los únicos capaces de destruir el cristal y además son los que más daño hacen con un primer impacto. Y los Pikmin voladores son ideales para transportar cosas deprisa a nuestra nave y para luchar contra otras criaturas voladores (aunque débiles en comparación con el resto). Ah, y los pikmin blancos y morados no aparecen en la aventura, pero sí en los modos multijugador, de los que hablemos luego. El caso es que casi siempre está clarísimo que, si vemos una barrera eléctrica, hay que usar pikmin amarillos o que, si el enemigo lanza fuego, mejor recurrimos a los rojos. ¿Dónde está la dificultad entonces?

El desafío del explorador

La “miga” de Pikmin 3 está en dos aspectos: la exploración de los escenarios y la gestión de nuestro tiempo. El primer Pikmin te daba 30 días de tiempo de juego para que el prota Olimar consiguiera todas las piezas de su nave. Si no lo lograbas… pues te tocaba empezar otra vez el juego desde el principio. Esta restricción de tiempo desapareció en Pikmin 2, y en Pikmin 3 se ha optado por un método híbrido que funciona bastante bien. En todo momento, la tripulación de la Drake tiene un objetivo principal, que se consigue alcanzando un punto determinado del escenario. Por ejemplo, detectar de dónde proviene una señal de radio. No hay límite de tiempo para llegar a él… pero al finalizar cada día del juego (que dura unos 20 minutos), nuestra tripulación consume una ración del zumo que extrae de las frutas recolectadas. Así que nuestra decisión principal es a qué dedicamos nuestro tiempo y a nuestros pikmin: ¿a avanzar en la aventura, a buscar frutas, a recoger las pastillas que caen de las flores y los cuerpos de los enemigos caídos para generar nuevos Pikmin…? No podemos estar parados ni un momento y tenemos que intentar tener siempre un grupo equilibrado de pikmin de todas las especies, por los que nos podamos encontrar… La sensación de urgencia, por lo tanto, se mantiene, pero es verdad que si exploras sistemáticamente y buscas fruta, podrás conseguir bastantes reservas para avanzar con tranquilidad… a no ser que te las roben. Pero ese es otro tema. Además, todos los días que jugamos quedan guardados para que podamos rotomar la aventura desde cualquiera de ellos... aunque si lo hacemos perderemos los datos de los días posteriores.

La otra dificultad de juego está en la exploración, porque los amplios escenarios en los que se divide el planeta de los Pikmin son auténticos laberintos… que no memorizarás fácilmente. Y quizá aquí encontramos el único desajuste en un juego de desarrollo medido el milímetro: la cámara sigue de lejos al astronauta que manejamos, virando cuando hace falta. Y, aunque disponemos de un botón para colocarla siempre a nuestra espalda, estos cambios de posición no ayudan a que nos hagamos fácilmente un mapa metal de la zona. Consciente de esto, los creadores del juego han añadido una función en el mapa táctil del Wii U Gamepad (que se dibuja según avanzamos): podemos señalar en él cualquier posición ya visitada y que nuestro astronauta camine automáticamente hasta ella.

Solo en Pikmin 3

Un elemento exclusivo de esta tercera entrega es la presencia de tres astronautas. Aunque en los primeros compases del juego están separados, cuando se reúnen alternamos su control con solo pulsar un botón. Esto significa que podemos dividir a los Pikmin en tres grupos y explorar más rápidamente los escenarios… ¿no? Pues no. O sí, si eres un jugador más habilidoso que yo. La verdad es que en mis partidas solo he usado la división de equipos cuando era estrictamente necesario (por ejemplo, usar a un astronauta para meterse en el agua con un grupo de Pikmin acuáticos) o para automatizar alguna acción (por ejemplo, recoger a los nuevos Pikmin que nacen en nuestra base). Eso sí, hay muchas zonas, normalmente con sabrosas frutas, a las que solo puedes acceder dividiendo al grupo en tres, siendo esta la auténtica utilidad de manejar a los tres personajes.

El mundo de más bonito de Wii U

Francamente, estoy un poco cansado del famosos “y en HD”. Que a estas alturas de vida se venda como un gran atractivo que las franquicias clásicas de Nintendo nos llegan en alta definición no me parece una gran idea. Pero eso no impide que el salto gráfico que ofrece Pikmin 3 sea de una de los elementos que ayudan a convertirle en el mejor de la franquicia. Es curioso, porque al juego no le hace falta aprovechar al máximo el hardware de Wii U para ser precioso. Él éxito está en la mezcla de los parajes reales con las criaturas de fantasía. El diseño de los Pikmin es brillante, encantadores y perfectamente animados, con esos ruiditos que ayudan a indicarnos su estado… Y los enemigos… Sin duda, es uno de los elementos que más ha mejorado en esta tercera entrega. Casi todos se basan en animales reales, pero se añaden a su diseño todo tipo de elementos fantásticos que dan un toque de irrealidad al juego. Especialmente destacables son los enemigos finales: de gran tamaño e intimidante aspecto, las batallas con ellos pueden durar varios días de juego (afortunadamente los daños que les hacemos se conservan de un día para otro) y constituyen uno de los puntos álgidos de la aventura, completando así el desarrollo más variado y completo de la saga.

Y con modos Multijugador

Pikmin 3 profundiza en la vertiente multijugador que ya abrió la segunda parte con dos modos distintos. El primero son Misiones cooperativas. Junto a un amigo y a pantalla partida (para que podamos separarnos y abarcar más rápido los escenarios) vamos a afrontar misiones de tres tipos: recolectar frutas, acabar con todos los enemigos de un escenario y luchar contra uno de los jefes de la aventura. Y el segundo, el que más nos ha gustado, es competitivo: en la Batalla del Bingo, competimos por completar antes que el rival una línea de nuestro cartón, formada por frutas y enemigos que debemos llevar a nuestra base. Es bastante divertido y, aunque da un poco de cosa ver como nuestros Pikmin luchan entre ellos, jugarás unas cuantas horas. Eso sí, el problema que tienen todos los modos es que tiene pocos niveles, además de ser solo en red local. Una pena, porque Nintendo ha implementado mecánicas interesantes en este sentido y habría molado que tuvieran más contenido. Al menos, los fans apreciarán que, en estos modos, se puede manejar a Luis, Olimar y los Pikmin morados y blancos.

Y la conclusión es…

…que estamos ante el mejor Pikmin. A Nintendo no le ha hecho falta revolucionar la fórmula, sino solo pulirla y añadirle algunas mejoras. Y como se trata de una saga aún poco explotada, no hay ni rastro de sensación de cansancio. Ah, por cierto, si te preguntas que ha sido de Olimar y Luis, protas de las anteriores entregas una suerte de Mario y Luigi espaciales… pues no queremos reventarte el juego, pero digamos que vas a encontrar algunas respuestas durante la aventura. Y es que la historia, aunque no sea esencial en la mecánica del juego, sí que tiene más importancia que en anteriores entregas, además de mucho sentido del humor y cierto toque ecologista.

Y ya está. Eso es lo peor: que Pikmin 3 se acaba. Échale unas 20 horas de juego, aprovecha un poco el multijugador… y a esperar a una nueva entrega de la franquicia. Encima, como es muy, muy adictivo, te deja con ganas de más. Pero vamos a ver, ¿en qué quedamos? ¿No estamos hartos de franquicias sobre explotadas? Por eso el brillo de Pikmin es tan especial y lo recordamos tanto, porque es poco frecuente. La espera hará que la próxima exploración sea aún más emocionante.

Valoración

Añadiendo nuevos detalles y sin variar una fórmula única, Nintendo nos trae el mejor Pikmin. Un juego diferente en estética y desarrollo que combina exploración, puzles, estrategia y un punto de acción para hacernos sentir pioneros y astronautas.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La sensación de inmersión es total, gracias en parte a control con el mando de Wii.

Lo peor

Cuando acabas la aventura (20 horas máximo) te quedan aún muchas ganas de seguir jugando.

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