Análisis

Análisis de The Pinball Arcade para PS4

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

Armatostes metálicos, planchas de cristal, sonidos pseudoelectrónicos, bolas rebotando de aquí para allá… ¿Quién no ha extendido sus brazos a los lados alguna vez para disfrutar de una partida de pinball? FarSight Studios nos lo pone fácil y nos hace viajar en el tiempo con The Pinball Arcade, un título que llega a PS4 en formato físico tras haber nacido como un “free-to-play”.

Los salones recreativos vivieron su edad dorada en los 80 y los 90, para empezar a apagarse con la llegada generalizada de los videojuegos a los hogares. En aquellos lugares, concurrían hasta tres tipos de artefactos que ofertaban entretenimiento sin igual a cambio de unas pesetas de nada. En primer lugar, estaban las máquinas de videojuegos propiamente dichos. ¿Quién no gastó infinidad de tardes enteras jugando a los grandes títulos del momento, picándose por inscribir su nombre con letras doradas en las clasificaciones? En segundo lugar, estaban las máquinas tragaperras, las únicas que, por desgracia, han logrado sobrevivir hasta nuestros días, al menos de forma notoria. Con ellas, algunos padres que acompañaban a sus hijos o los ludópatas de poca monta mataban el tiempo, con la esperanza de recibir una vomitona de calderilla. Finalmente, un poco en discordia, estaban las máquinas de pinball, unos armatostes gigantescos coronados por un cristal bajo el que se ocultaba una compleja disposición arquitectónica, con laberintos prestos a recibir la aporreadora visita de una bolita de metal. Quizás estas últimas fueran las menos agraciadas del lugar (raro era ver colas de gente que quisiera cortejar a alguna en concreto), pero el tipo de diversión que ofrecían era digno de verse.

Pese a la muerte de los salones recreativos, los devotos del pinball se siguen contando por millones. Pese a su antiguo "enfrentamiento" con él, han sido muchos los videojuegos que han echado mano de su concepto para dar lugar a una simbiosis, como Pinball FX o Sonic Pinball. La última adaptación de esas máquinas del millón ha corrido a cargo de FarSight Studios, con The Pinball Arcade, que es el título que nos ocupa en este análisis.

El juego salió hace tiempo en las tiendas digitales de Xbox 360, PS3 o PS Vita, bajo el formato de "free-to-play". Aprovechando el lanzamiento de PS4, se hizo una conversión que se puso a disposición del público en diciembre de 2013. Tres meses después, se ha optado por lanzar una versión física del título que incluye los contenidos de la primera temporada, a un precio de 39,95 euros. ¿Merece la pena ese desembolso?

Mesa de platos sabrosos, pero poco copiosos

El juego incluye veintidós mesas de las más famosas de la historia, pertenecientes a cuatro fabricantes como Williams, Bally, Stern y Gottlieb. Se trata de las siguientes: Attack from Mars, Big Shot, Black Hole, Black Knight, Bride of Pin-bot, Circus Voltaire, Creature from the Black Lagoon, Elvira and the Party Monsters, Funhouse, Genie, Gorgar, Harley Davidson Third Edition, Medieval Madness, Monster Bash, No Good Gofers, Ripley's Believe it or not, Scared Stiff, Star Trek The Next Generation, Tales of the Arabian Nights, Taxi, Theatre of Magic y Twilight Zone. Ésos son los contenidos de la primera temporada, pero más adelante llegarán otras dos temporadas, con un total de 35 mesas, como la de Terminator 2. El problema es que, pese a los 40 euros desembolsados por el juego estándar, parece que habrá que volver a pasar por caja, un mal inherente al "free-to-play".

El control es tan sencillo como adictivo. Con L1 y R1, gestionamos el "flipper" izquierdo y el derecho, respectivamente, para golpear la bola. También podemos usar el joystick izquierdo para sacudir la máquina y tratar de evitar que la bolita se nos cuele justo entre los dos "flippers" o por los laterales, pero, básicamente, con L1-R1 basta para disfrutar de partidas que son un auténtico vicio. Quizás habría sido mejor ubicar esos comandos en los botones L2 y R2, que tienen más recorrido y habrían permitido gestionar mejor los "flippers", pero la verdad es que el sistema funciona muy bien. A priori, disponemos de tres bolas, pero, si jugamos bien, podemos obtener recompensas en forma de bolas adicionales, que ponen a prueba nuestros reflejos.

Partiendo de esa mecánica tan sencilla, el objetivo es sumar la mayor cantidad de puntos posible, a base de hacer rebotar la bola por todo tipo de cachivaches. Cada tablero es un mundo, con una ambientación y unos elementos muy diferenciados: monigotes, rampas, disparaderos, plataformas… Además, en cada mesa hay que cumplir cinco objetivos, lo que contribuye a que la puntuación se dispare. Por ejemplo, en Monster Bash, que es el tablero que más nos ha gustado, hay que sacar de su escondrijo a personajes como Drácula, Frankenstein o el hombre-lobo para que se pongan a tocar instrumentos musicales. En la parte superior izquierda de la pantalla, aparece un visor que, además de mostrarnos la puntuación, presenta diversas imágenes que contextualizan lo que está sucediendo en la pantalla.

Hay dos modos de juego. Por un lado, está Mis tableros, que, simplemente, permite jugar a cada máquina por separado. Por otro lado, está Desafío, que consta de cuatro retos en los que nos enfrentamos a diversas máquinas de forma sucesiva (para pasar a la siguiente, hay que alcanzar una determinada puntuación objetivo). En el menú, también aparece la opción Torneo, pero aún no está disponible. Así es el "free-to-play"…

Un género atemporal

The Pinball Arcade es un juego que ya salió en otras plataformas, pero en PlayStation 4 luce muy bien. Lógicamente, el género no es el más apropiado para que una consola pueda dar cuenta de su potencia técnica, pero el juego luce bastante bien. La recreación de las máquinas es excelente y todas son perfectamente reconocibles, tanto por sus elementos como por su iluminación o sus sonidos. Hay que destacar que FarSight Studios ha mimado la recreación hasta el punto de incluir fichas en las que se detallan todas las características de cada máquina, como la fecha de creación o el número de unidades que se fabricaron.

Podemos elegir entre varias cámaras, que ofrecen una perspectiva más o menos alejada del tablero. En ciertos momentos, cuando la bola no está en juego, podemos incluso apostar por una cámara en la que se ve todo el armazón de la máquina, incluidas las ranuras para echar monedas. Se han recreado incluso los diferentes sistemas para poner la bola en movimiento, que, como recordaréis, podían ser botones rojos, palancas con un muelle o incluso "pistolas con gatillo".

Particularmente, hay que destacar las físicas de la bola, que están muy conseguidas.  Todos sus movimientos, incluidos los rebotes o la inercia para caer por la pendiente del tablero, se sienten muy naturales. A eso, hay que añadir los reflejos sobre su superficie metálica. No es una simple bola opaca que se haya dispuesto sobre un tablero, sino que funciona como un espejo en el que se intuyen los elementos con los que se va topando.

”Free-to-play” en formato físico

The Pinball Arcade es un juego notable. No saca un gran partido a PS4, pero recrea a la perfección un mundo tan peculiar como el de las máquinas del millón, con una jugabilidad tan sencilla y directa como adictiva, capaz incluso de recrear la frustración de ver cómo la bola se cae justo por el punto muerto que no alcanzan los "flippers". La física de la bola tampoco tiene nada que envidiarle a la que se veía en las máquinas reales allá por los 80 y los 90, antes de que los salones recreativos cayeran en desgracia. Ahora bien, pese a salir en formato físico, se nota mucho el enfoque "free-to-play" del juego. Ofrece 22 máquinas por 39,95 euros, pero no es un juego terminado, pues no está disponible el modo Torneo y, para rematar, en el propio manual de instrucciones se anuncian ya las temporadas 2 y 3, instando a comprarlas cuando se pongan a la venta en la Store. Si hubiera salido como una edición completa junto a esas futuras temporadas, habría reventado el marcador de puntos.

Valoración

The Pinball Arcade logra recrear con fidelidad la sensación de estar ante una máquina del millón, con una jugabilidad tan sencilla como adictiva. Su único problema es que se le ve el cartón de “free-to-play”.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El control es una auténtica delicia. La física de la bola, muy bien recreada. La variedad de mesas.

Lo peor

Es caro y no tiene reparos en emplazarnos a apoquinar en el futuro. Debería haber salido completo.

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