Análisis

Análisis de El profesor Layton y el Legado de los Ashalanti

Por Laura Gómez
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Con este título se da por concluida una de las sagas de puzles mejor valoradas de los videojuegos. Una de las que más horas de ingenio le ha proporcionado a las portátiles de Nintendo, primero en DS y más tarde en 3DS, debutando con La máscara de los prodigios. El próximo viernes 8 de noviembre llega a Europa el broche de oro de la hexalogía del profesor Layton, ese arqueólogo británico que se ha ganado a pulso un lugar en nuestro corazón. O en nuestros cerebros. 

En otoño tendemos a recurrir al combo manta y sofá cuando tenemos tiempo libre, pero lo importante es mantener ágil nuestra materia gris. El profesor Layton y el legado de los Ashalanti consigue, al igual que sus predecesores, que el uso de la razón y la lógica sea un ejercicio agradable y adictivo. El primer título, La villa misteriosa, aparecía hace seis años y este legado de los ashalanti cierra el círculo con una historia tremendamente reflexiva sobre el origen del Universo, acabando la trilogía que actúa como precuela de la primera.

Hershel Layton y su joven ayudante Luke son reclamados por el profesor Sycamor, quien dice haber encontrado una momia viviente. Su viaje comienza en las gélidas tierras de Froenborg, recolectando las primeras pistas de las gentes del pueblo en el que habita el enigma. A lo largo del primer capítulo absorbemos toda la información básica para sumergirnos en una historia oscura y ambiciosa: esa momia viviente se llama Aurora y se ha mantenido en vida mediante criogenización. Su figura actúa como mensajera de los ashalanti, una civilización fantasma de la que se sabe muy poco, pero se intuye mucho. Tras rescatar a la misteriosa chica, emprendemos el primer viaje a Londres, donde tenemos que investigar un fraude en el museo, directamente relacionado con la civilización perdida y la organización secreta que busca hacerse con el poder de los ashalanti.

El profundo misterio ashalanti

Las ruinas ashalanti que encuentra nuestro intrépido profesor generan cierto campo magnético que interfiere con los aviones que sobrevuelan la zona, como se decía de El triángulo de las Bermudas. En estas ruinas atisbamos la complejidad de la historia de este último Layton: las paredes de la cúpula muestran las ubicaciones de cinco piedras de aura que tendremos que buscar para desvelar el legado de la civilización. Estos huevos están esparcidos por todo el mundo y nos harán recorrerlo a lo ancho y a lo largo.

Los cinco escenarios principales por los que buscaremos las piedras son una jungla exótica, una isla, un desierto, unas colinas y una ciudad amurallada. Cada una de ellas explota la mecánica del juego, que se mantiene inalterable a lo largo de la saga. Si algo funciona, no vamos a cambiarlo, y mucho menos en el título de cierre.

Es posible que la saga peque de continuista, pero su fórmula no cansa. Interactuamos con los escenarios a través de la lupa y rastreando hasta el más mínimo rincón de la pantalla: nunca se sabe dónde podemos encontrar monedas para canjearlas por pistas en los puzles que se nos atragantan u objetos coleccionables.

Más y mejor

En la historia principal contamos con más de 150 puzles y, a lo largo de un año, podrán descargarse otros 385 desafíos adicionales, ampliando su valor rejugable y colocando su despedida en un nivel difícil de superar. Su apartado gráfico mantiene el buen gusto que caracteriza a la saga, y si el debut en 3DS dio lugar a unos entornos más vistosos, nítidos y definidos, estos se han convertido en una seña de identidad de los Layton.

Otra marca de la casa, Level-5, son los puzles. Cuentan en esta entrega con el mayor número de la saga y son diversos y bastante singulares. En Caminante del lago, por ejemplo, tenemos que llevar a Layton a la otra orilla a través de resbaladizos bloques de hielo; en Robo calculado tenemos que calcular qué caja fuerte del banco pretende robar un ladrón; en A sus baldas hay que colocar hileras de libros en una estantería numerada, y en En plena primavera debemos plantar flores alrededor de una casa evitando que haya dos colores idénticos juntos.

Este último aparece en este Layton en forma de varios niveles de dificultad, al igual que algún otro rompecabezas, así que aunque lo resuelvas la primera vez, puedes toparte con su versión más complicada a lo largo de la travesía. Como siempre, cada puzle al que nos enfrentamos viene con un valioso premio: los picarats que descubren recompensas ocultas. Es simple y efectivo: cuanto más avancemos dentro del juego, más contenido, minijuegos, misterios y satisfacción personal conseguiremos.

En compañía

Esta última entrega aprovecha muy bien el StreetPass: podemos retar a otros jugadores a buscar objetos en su juego. En esta caza del tesoro, cada objeto se añade a una lista dentro del baúl del profesor. Seleccionando tres objetos de esta lista, puedes crear desafíos que se enviarán a otros compañeros a través de StreetPass. Tú también podrás recibir desafíos y, cuantos más objetos encuentres, más premios se te desbloquearán.

Perfectamente doblado a nuestro idioma y con textos traducidos, el último Layton es perfecto para todos los públicos, en especial los más pequeños y sus preguntas curiosas. Las enseñanzas del título llevan a la reflexión y a la importancia del pensamiento, y sus puzles te dejan pegado a la pantalla. ¿Lo mejor? Poder jugar con alguien y pasarse la consola para intercambiar opiniones (o desquiciarse) en compañía. Bienvenidos, damas y caballeros, al fin de una era. Un cierre por la puerta grande.

Valoración

El último juego de la saga tiene una historia fascinante y mantiene la esencia que nos hizo enamorarnos de sus puzles. Cada desafío te mantiene tan pegado a la consola como su argumento principal, muy reflexivo. Una despedida muy amplia y redonda.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Su argumento, su precioso 3D, su buen gusto a la hora de ofrecer retos para el intelecto.

Lo peor

Puede pecar de continuismo. Sus puzles podrían aprovechar el 3D para que fuera redondo.

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