Análisis

Análisis de Puppeteer en PS3

Por Borja Abadie
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Japan Studio vuelve a la carga en PS3 con Puppeteer, la historia de un títere sin cabeza que promete igualar el éxito de otros juegazos del estudio como LocoRoco o Echochrome. ¿Manejarán nuestros hilos como hacen con los del héroe de esta aventura?

Puppeteer llega en exclusiva a PS3 de la mano de Japan Studio, creadores de grandes juegos como Ape Scape o Echochrome. Este estudio, que pertenece a Sony, también ha participado en la creación de joyas como Ico, White Knight Chronicles o Gravity Rush, así que su calidad como desarrolladora está fuera de toda duda.

Esta nueva aventura nos lleva a un increíble mundo en el que todo tiene la apariencia de un teatro de marionetas. Nuestro héroe, Kutaro, es una de ellas, pero ha perdido la cabeza después de que el malvado Rey Oso Luna se la arrancara de un bocado. Este oso no tiene nada de amoroso; se dedica a robar las almas de los niños de la Tierra que se convierten en marionetas a su maléfica disposición.

Kutaro, sin embargo, consigue hacerse con una nueva cabeza, de esqueleto (aunque luego tendrá muchas más). Después de escapar del castillo del Rey Oso Luna también se hace con unas tijeras mágicas, llamadas Calibrus, que puede usar para cortar elemenos del escenario de todo tipo, como telas, papeles, cuerdas,... para avanzar en su aventura. Con esta misterioso utensilio en sus manos emprende un viaje en busca de unos cristales mágicos, primero guiado por un extraño gato y después por una repelente hada.

Érase una vez...

Puppeteer entra por los ojos nada más reproducirlo en nuestra PS3. Es un plataformas de scroll lateral en 2D de los de toda la vida (bueno, en 2,5D) pero la excelente dirección de arte consigue dotar al juego de un aspecto especial, único. Vemos la acción exactamente igual que si estuviéramos en una función de teatro de marionetas, a través de un telón.

Los escenarios aparecen frente a nosotros como en un libro pop-up (esos libros tridimensionales en los que al abrir las páginas se despliegan unos cartones en forma de ilustraciones). Además, un narrador comenta todo lo que está pasando como si estuviésemos en un cuento e incluso podemos oir al público que está viendo la función reaccionando ante lo que pasa en pantalla riendo, asombrándose o abucheando si es necesario.

El cuento de Kutaro repasa, a modo de homenaje, algunas de las más clásicas aventuras de la literatura infantil, como Hansel y Gretel o Alicia en el País de las Maravillas. Incluso hace referencias a películas como Pesadilla Antes de Navidad, aunque tanto en esta ocasión como con los cuentos, son meras inspiraciones que para nada siguen el argumento o los personajes de esas historias.

En Puppeteer todos son marionetas y, aunque no vemos los hilos, las animaciones recrean a la perfección el movimiento de un verdadero títere. Los escenarios, por su parte, nos han recordado a los del mítico Dynamite Headdy, y eso siempre es bueno. El tono de toda la historia es, quizás, demasiado infantil, cosa que los más pequeños de la casa agradecerán.

Tirando del hilo

Pero... ¿qué hay detrás de las marionetas? ¿qué nos encontramos al otro lado de los hilos? Pues un juego de plataformas, con algunos momentos brillantes. Kutaro puede avanzar por trozos de tela, papel, etc... gracias a sus tijeras mágicas para llegar a zonas imposibles de alcanzar de un salto. Pero esas no son las únicas habilidades que tenemos. Con el stick derecho del pad podemos controlar al hada que nos acompaña y pulsando R2 hacemos que investigue los escenarios para encontrar trozos de cristal (si juntamos 100 obtenemos una vida) y nuevas cabezas.

¿Nuevas cabezas?, sí, porque nuestro héroe puede llegar a ponerse 100 molleras distintas. La inmensa mayoría de testas que encontramos sólo sirven para acceder a fases de bonus u obtener cristales si realizamos el movimiento especial de esa cabeza en el lugar indicado (aparece un icono de la cabeza que necesitamos usar en cada uno de estos lugares).

Pero también encontramos cabezas especiales que nos otorgan nuevas habilidades. La cabeza de pirata nos sirve para lanzar un gancho con el que tirar de determinados objetos, la de toro la usamos para realizar un ataque desde el aire lanzándonos en picado de cabeza, la de escudo es para protegernos de ataques enemigos, la de ninja nos permite lanzar bombas, etc..

.Lo malo es que nos quedamos con la sensación de que si se hubiera aumentado la cantidad de habilidades y la necesidad de combinarlas el juego hubiera ganado en complejidad, profundidad y, sobre todo, diversión. Hay que aclara que estas cabezas con habilidades se activan automáticamente al pulsar los botones del pad y no hace falta llevarlas puestas.

Podemos llevar 3 cabezas al mismo tiempo y cada vez que nos golpean perdemos una, aunque tenemos unos pocos segundos para tratar de recuperarla mientras rueda por los escenarios. Si perdemos las 3, nos quitará, una vida. Alguno de los momentos más espectaculares y divertidos los vivimos en las batallas contra los numerosos jefes finales, ya que nos obligan a usar todo nuestro arsenal de habilidades. 

Lo tuyo es puro teatro

Pero espera... por lo que llevo leído hasta ahora esto es un juego de 90, ¿no? ¿cómo puede tener un 84? Tranquilo que ahora te lo explico. El gran problema del juego es que tiene un ritmo desastroso. Justo cuando estás encantando saltando de plataforma en plataforma, quedándote boquiabierto con los espectaculares escenarios y delitándote con las geniales animaciones lo bueno se acaba de repente y tienes que aguantar demasiados minutos de escenas y diálogos. 

Ahora es cuando viene la pregunta del millón: ¿puedo pasar todo ese "ladrillo" de alguna manera o esto es Metal Gear? Pues sí, se puede, aunque lo normal es que la primera vez quieras verlos. Si aún así pasas de todo y quieres omitirlo, puedes hacerlo, pero entonces aparece el segundo problema: los momentos jugables son demasiado cortos. Es una pena, porque los momentos plataformeros son tan buenos que nos encantaría que durasen lo mismo que una conversación por códec con Otacon (o sea, muchísimo).

La aventura está dividida en 7 actos con 3 fases cada uno,y completarlas (incluyendo las escenas de vídeo) nos lleva unas 10 horas, aunque luego seguro que repetiremos para encontrar todas las cabezas, fases de bonus y secretos. El control es excelente, tanto con el pad como utilizando PS Move, algo muy recomendable si queremos obtener todos los secretos ya que resulta muy complicado mover a Kutaro con el stick izquierdo al mismo tiempo que manejamos al hada con el derecho. Con PS Move apuntamos a la pantalla para controlar al hada y con el stick a Kutaro, lo que resulta mucho más cómodo.

Puppeteer queda, así, como un gran juego de plataformas con una dirección artística brillante (echarle un ojo al vídeo de gameplay para ver que no miento) pero la falta de fases más largas y complejas y su ritmo de juego descompensado lo condenan a no entrar entre los mejores del género.

Valoración

Japan Studio consigue que vivamos momentos geniales con este juego y su original apartado artístico nos ha encantado, pero la falta de ritmo y su corta duración hacen que se quede a las puertas de ser un gran juego.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Momentos plataformeros espectaculares. Dirección artística impecable.

Lo peor

Las escenas y los diálogos cortan el ritmo de juego constantemente. Un poco corto.

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