Análisis

Análisis de Rainbow Six Siege

Por Álvaro Alonso
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Versión comentada: PC

El análisis de Rainbow Six Siege, el shooter táctico multijugador de Ubisoft para PC, PS4 y Xbox One, atraviesa la pared y da en el blanco con precisión quirúrgica. 

El análisis de Rainbow Six Siege se abre paso a través de las paredes de Hobby Consolas, un día antes de que el nuevo título de Ubisoft lo haga a través de las estanterías de las tiendas de todo el mundo. Siete años han pasado desde que la saga Rainbow Six, nacida bajo el amparo de la red de intrigas y espionaje tejida por la mente del maestro Tom Clancy, recibió su última entrega (Rainbow Six Vegas 2). Siete largos años.

La franquicia siempre ha tenido su público, especialmente entre aquellos que buscaban algo más que disparos... Siendo ese algo más una dificultad endiablada (una bala, una muerte) y un enfoque táctico a la hora de llevar a cabo las operaciones anti-terroristas encargadas a la unidad Rainbow. Pero tras el advenimiento de los actuales reyes del FPS, la saga fue quedando relegada a un segundo plano hasta desaparecer casi por completo. 

En 2011, sin embargo, hubo un intento de traerla de vuelta con Rainbow Six Patriots, y aunque al final la cosa se torció, sirvió para plantar la semilla de Siege: la entrega para consolas de la actual generación y PC que hoy nos ocupa, y que pretende pegar el mazazo con una propuesta única, diferente y extremedamente divertida, demostrando que hay vida más allá de Call of Duty.

Juegos de patriotas

Tuvimos la oportunidad de jugar durante tres días a la versión "final" de Rainbow Six Siege para PC. Y decimos "final" porque el juego que se pondrá a la venta mañana traerá bajo el brazo un parche de lanzamiento que incluye, entre otras cosas, la posibilidad de personalizar las partidas de Caza al Terrorista, algo que por desgracia nosotros no pudimos probar.

A grandes rasgos, Siege presenta tres modos de juego: Situaciones, Caza al Terrorista y Multijugador. Las Situaciones actúan como una suerte de tutorial para un solo jugador; son 10 misiones en las que ponemos a prueba la habilidades de cada Operador (las clases de R6S) al tiempo que aprendemos nociones básicas de combate y nos familiarizamos con los mapas. Cada situación cuenta con tres objetivos opcionales (termina la misión dentro de un límite de tiempo, no pierdas demasiada salud...) que prolongan su vida útil, pero es sin duda el modo que menos tocaremos.

Caza al Terrorista o TerroHunt es el modo cooperativo clásico que ha hecho acto de presencia en la gran mayoría de entregas de la saga, que vuelve en Siege con opción para un solo jugador. Cuenta con tres tipos de misiones -acabar con todos los terroristas, desactivar las bombas o rescatar al rehén- que podemos realizar en tres niveles de dificultad: normal, difícil o realista.

Nosotros jugamos la gran mayoría en normal, pero notamos cierto desequilibrio en la dificultad; en las misiones de rescatar al rehén el éxito estaba asegurado sin demasiados esfuerzos, mientras que las de desactivación de bombas resultaban casi imposibles. Jugar en modo lobo solitario y dificultad realista a una de estas misiones podría ser toda una gesta, superior incluso a la de pasarse Dark Souls con la guitarra de Rock Band.

Por su parte, Multijugador es el clásico modo PVP en el que dos equipos formados por cinco jugadores compiten por la supremacía. Aunque también cuenta con distintos tipos de juego, como rescate de rehén o desactivación de bombas, al final las partidas se desarrollan todas con el mismo esquema: comienzan con una fase de preparación, en la que el equipo atacante utiliza drones para tratar de localizar la situación del objetivo, mientras el defensor se prepara para el asalto poniendo barricadas, colocando trampas y buscando la mejor posición de defensa. Esta fase dura apenas unos minutos y puede ser crucial en el devenir de la partida. 

Se nota que el multijugador ha sido desde un principio la base del desarrollo de Rainbow Six Siege; es el modo más interesante y en el que más presencia tiene la acción táctica por la que es famosa la saga. Sin embargo, es inevitable tener la sensación de que han abandonado al fan tradicional para centrarse en desarrollar un juego enfocado a triunfar entre los amantes de los eSports, algo respetable teniendo en cuenta la corriente actual, pero que deja al jugador que busca otro tipo de experiencia con ganas de más. Unos aliados controlados por I.A. a los que dar órdenes habrían sido un gran añadido, especialmente en el modo Caza al Terrorista.

El juego cuenta con un par de cinemáticas de gran calidad para ponernos en situación (una de ellas con la actriz Angela Bassett), pero sólo sirven para dejarnos con ganas de vivir una historia de intriga y espionaje al uso, como en anteriores entregas. Su ausencia es inexplicable, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un título que lleva el nombre de Tom Clancy por delante.


En la mira

La tensión es predominante en cada enfrentamiento: esperar agazapados a que los enemigos entren en cualquier momento por una ventana o avanzar por los pasillos de un edificio lentamente, comprobando cada esquina, son situaciones únicas que no hemos vivido en otros juegos del género. Los latidos de nuestro corazón pueden alcanzar ritmos elevados en estos momentos de tensión, con todos nuestros sentidos en alerta máxima: el crujir de la madera, el sonido de los pasos, el polvo que cae del techo... Todo contribuye a crear una atmósfera sencillamente impresionante.

Y es que fiel a su espíritu, Rainbow Six Siege nos obliga a planear cuidadosamente cada paso, cada movimiento, pues unas pocas balas bastan para ser eliminados... Sin opción de volver a la partida. Es un título en el que ser "camperos" no sólo está permitido, sino que incluso es recomendable.

La destrucción de los escenarios es otro de los puntos fuertes: la gran mayoría de paredes pueden ser destruidas o atravesadas por las balas, creando nuevas rutas de acceso y dando lugar a todo tipo de estrategias. Por ejemplo, si sabemos con seguridad que un enemigo se encuentra al otro lado, podemos colocar una carga y llevárnoslo por delante sin siquiera tenerlo a tiro. También podemos aprovechar para crear un orificio desde el que vigilar la llegada de los enemigos o para pillarlos por sorpresa.

Esto trae consigo un punto negativo, y es que el apartado técnico de Rainbow Six Siege está muy por debajo de lo que se espera hoy en día. En líneas generales es sólido y, como ya decimos, la destrucción de los escenarios es sencillamente espectacular; pero texturas, iluminación y efectos como el humo o la explosiones están a un nivel muy bajo, más teniendo en cuenta que jugamos en ordenadores de gama alta.

El oso y el dragón

Los Operadores son miembros de distintos grupo armados, como el SAS, los Spetsnaz o el GIGN, y funcionan como las clases de Rainbow Six Siege. Hay un total de veinte (diez atacantes y diez defensores) y cada uno cuenta con una habilidad especial que los hace únicos, así como pequeñas variaciones en velocidad y blindaje. Sledge, por ejemplo, posee un poderoso martillo que puede utilizar para derribar de un golpe estructuras débiles, mientras que Rook cuenta con una bolsa de chalecos antibalas que puede poner a disposición de sus compañeros.

Según el Operador que controlemos también podremos elegir entre distintas armas, y aunque encontramos varios tipos de ametralladoras, pistolas y escopetas, se echan en falta más elementos diferenciadores, pues en la práctica y salvo por la habilidad especial, da la sensación de que toda las clases son demasiado parecidas. Además, algunas de estas habilidades son bastante más útiles que otras, así que es habitual dejar a ciertos Operadores de lado.

Al empezar Rainbow Six Siege no contamos con ningún Operador, y aquí es donde entra en juego la Reputación: la "moneda" con la que se nos recompensa al final de cada partida. Es necesario ir comprándolos uno a uno y eligiendo sabiamente, pues a medida que los adquirimos, su precio se incrementa. La reputación también se utiliza para personalizar las armas (y sólo las armas), pero el sistema se antoja excesivamente simple. Los elementos que podemos comprar apenas varían sus estadísticas y se limitan al tipo de mira que queremos usar, la inclusión de un silenciador o un supresor de fogonazos y el color. Echamos en falta un mayor nivel de personalización y, especialmente, la posibilidad de personalizar más aspectos, como el propio personaje.

Sin embargo, todas estas ausencias tienen cierto sentido de cara a obtener un equilibrio: al existir tan pocas diferencias y opciones de compra de mejoras, un jugador de nivel uno tendrá las mismas posibilidades que uno de nivel veinte. Lo que cuenta en Rainbow Six Siege es la habilidad y, sobre todo, la capacidad para comunicarnos con el resto del equipo. Es sin duda un título que gana enteros cuando se juega con amigos, pues el entendimiento es clave para llevar a cabo cualquier estrategia. La sensación de satisfacción al llevar a cabo con éxito un operación previamente planeada no tiene comparación.

El principal problema de Rainbow Six Siege es su contenido: el juego llega al mercado con tan solo diez mapas y escasez de modos de juego. Es terriblemente entretenido y sus desarrollo supone un soplo de aire fresco dentro del género, pero llega un momento en que, por muy divertido que sea, repetir una y otra vez una misión de desactivación de bombas resulta tediosa. Por suerte, Ubisoft ya ha anunciado que en los próximos meses lanzarán contenido gratuito en forma de nuevos mapas, y esto podría ser crucial de cara a su triunfo o fracaso entre los aficionados.

Aun con todas estas carencias y cambios, que pueden resultar atípicos para los más versados en este tipo de juegos, es inevitable sentir que estamos ante un producto con un potencial brutal. Las partidas son intensas, las opciones a nuestra disposición son inteligentes y cooperar con amigos da como resultado momentos muy satisfactorios. Rainbow Six Siege es un regreso a la época del ciber, donde importaba más la diversión 'a grita pelao' que el dedicarle horas y horas a un juego para subir rangos y desbloquear clases y armas. Un regreso que no está carente de imperfecciones, pero un regreso al fin y al cabo.

Valoración

Con una propuesta cargada de tensión y -sobre todo- diferente, R6S se destapa como una opción muy digna para los amantes de la acción multijugador. Sin embargo, necesita mucho más contenido para competir en la misma liga que sus rivales.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La tensión que se respira en cada partida. La destrucción de los escenarios. Tiene mucho potencial.

Lo peor

Escasez de contenido. Sin amigos no se disfruta igual. Gráficamente deja mucho que desear.

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