Análisis

Análisis de Retro City Rampage

Por Daniel Quesada
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La fortuna y el éxito esperan ahí fuera, para quien esté dispuesto a conseguirlos. Bien lo sabe Jugador, que se embarca en una aventura llena de violencia, tensión, corrupción... y el maravilloso mundo del retro.

Cuando salió el primer Grand Theft Auto, allá por 1998, algunos fliparon con su estilo y otros lo pusieron a caer de un burro. En un mundo dominado por las aventuras en tercera persona, este juego apostaba por una perspectiva más clásica y un desarrollo "antiheróico": aun a riesgo de provocar a las fuerzas del orden, era posible sembrar el caos en la ciudad. La tercera entrega gustó más al personal, pero los primeros juegos quedaron como una apuesta única y minoritaria. El espíritu de esos primeros títulos es el que ha dado alas a Retro City Rampage, una suerte de "sandbox" en perspectiva elevada, en la que un "malote" llamado simplemente Jugador busca ganar dinero fácil... Y acaba metido en un enredo espacio-temporal.

Ante todo, nostalgia

Lo primero que llama la atención de Retro City Rampage es su estética, que mezcla la perspectiva de esos GTA (lanzados en la era de la primera PlayStation) con los píxeles como puños de los juegos de 8 bits. Nada de efectos a la última: aquí los personajes son diminutos "sprites" con un puñado de cuadros de animación y la música es puro "chiptune". El marco del juego simula el de una máquina recreativa, con sus instrucciones y caricaturas en los laterales. No es que sea algo original (otros descargables como Final Fight Double Impact ya lo habían hecho), pero queda muy simpático.

Hay una cosa clara: este título destila amor por los videojuegos y por la cultura pop en general. Desde el minuto uno se nos bombardea con referencias a clásicos del gaming, el cine o la TV. Así, el maldito perro de Duck Hunt se ríe de nosotros cuando somos golpeados, hay rivales que recuerdan a Sonic, participamos en pruebas propias de Hang-on o Commando... Hasta el propio argumento se ve influenciado, pues parte de nuestra misión es ayudar a arreglar una máquina del tiempo que es un cruce entre el DeLorean de Regreso al Futuro y la TARDIS de Doctor Who.

Controles para veteranos

La libertad en el juego es enorme: tenemos decenas de vehículos para "afanar", armas, tiendas y personajes secundarios por doquier... Por supuesto, la policía hace acto de aparición si nos portamos mal, por lo que podemos montar verdaderas batallas campales en mitad de la ciudad. Además de todo esto, contamos con montones de misiones secundarias y retos con ránking. Por ejemplo, obtener la mayor racha posible de transeúntes atropellados o conseguir saltos largos desde una rampa.

En definitiva, hay muuucho por hacer mientras disfrutamos de la lluvia de bromas y chascarrillos para "viejunos" del sector. Pero no todo es de color rosa CGA. Y es que Retro City Rampage presenta pequeñas trabas que, en conjunto, afean un poco la experiencia de juego. En primer lugar, el control no es todo lo preciso que nos gustaría y, a pesar de sus curiosas aportaciones (¡un sistema de coberturas a lo Gears of War en un juego tipo 8 bits!), a veces resulta molesto apuntar a los numerosos enemigos que invaden la pantalla. Los constantes movimientos de cámara para mostrar diálogos y escenas de corte aportan un extra de confusión, sobre todo al principio, cuando no tenemos identificado a nuestro diminuto protagonista.

Tampoco ayuda una curva de dificultad desequilibrada, que de golpe y porrazo nos planta en algunas misones realmente desesperantes, en las que los checkpoints nos devuelven al principio de una tarea tras minutos y minutos de avance. En realidad, así de difíciles y descompensados eran los juegos que aquí se homenajean, pero eso no quita que la experiencia sea molesta para los estándares de hoy día. Dicho de otro modo, a los jugadores experimentados hasta les podrá hacer gracia, pero al más jovencito le puede parecer menos divertido de lo normal.

Por otra parte, aunque como hemos dicho hay muchas misiones complementarias, el desarrollo es bastante monótono. Las bromas argumentales son divertidas, pero el sistema de juego no nos lo parece tanto. Si en vez de un juego hubiera sido una animación larga en flash de las que tanto abundan en Youtube, quizás habría sido un producto más redondo, pues en el fondo motiva más ese flujo de bromas que la propia mecánica de la aventura.

Con todo, Retro City Rampage es un título entretenido y meritorio (sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría del trabajo ha sido realizada por una sóla persona, Brian Provinciano), pero que a veces resulta demasiado condescendiente consigo mismo.

¿Queréis una segunda opinión?

La nota y el "veredicto" de este análisis quedan dichos, pero con un juego tan especial y diferente, hemos querido abarcar más puntos de vista. Por eso, os invitamos a que leáis otra perspectiva, la de nuestra compañera Mercedes López, que ha preparado una segunda opinión de Retro City Rampage de lo más interesante. Tras leer ambas, comparad y decidid, porque en esto de los juegos (como en casi todo) no hay una única respuesta. ¿A que no, Jugador?

Valoración

Si eres treintañero disfrutarás con sus bromas. Pero si eres más jovencito, quizá te tire para atrás su desarrollo algo caótico.

Hobby

74

Bueno

Lo mejor

Su constante flujo de bromas, referencias y parodias geniales de videojuegos.

Lo peor

El control se podría pulir bastante. Tiene unos cuantos errores de traducción.