Análisis

Análisis de Rock Band 4

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

¡Qué ganas teníamos de recuperar las baquetas! Rock Band 4 llega a PS4 y Xbox One para que volvamos a sentirnos como estrellas del escenario de forma sencilla. En este análisis os aclaramos si estamos ante un nuevo disco de platino o si "antes molaban más, cuando no eran comerciales".

Hace 5 años, nos creíamos dioses. Podíamos soportar una infinidad de juegos musicales, ya fueran de Rock Band, Guitar Hero o Singstar Latino. Pero, cuando Rock Band 3 se lanzó junto a una guitarra pro y ¡un keytar!... La burbuja estalló. De repente, estábamos hartos de tanto micro o tanta guitarra que también era bajo. Solo algunos irreductibles títulos (como el muy digno Rocksmith) mantuvieron viva la llama, pero Harmonix ha decidido volver a la carga con Rock Band 4, aprovechando la nueva generación de consolas.

Nueva generación, pero con regreso a la fórmula antigua: la lista de instrumentos disponibles vuelve a ser batería, micro y guitarra, que puede servir como eso mismo o como bajo. En principio, se admiten hasta 4 jugadores simultáneos, si bien podemos subir la cifra hasta 6 al usar 3 micros en armonía, algo aportado por Beatles Rock Band.

Los instrumentos se han rediseñado para las nuevas consolas, pero son prácticamente idénticos: la guitarra, de nuevo réplica de una Fender Stratocaster, incluye los 5 botones de traste tanto en la parte exterior del mástil como la interior, además de la barra de rasgueo para "activar" las notas y la "whammy bar" para las vibraciones. Al lado tenemos la cruceta, el botón PlayStation y (aquí viene la lógica novedad) los botones Share y Options. En el caso de Xbox One, se incluyen los botones propios de su pad. El tacto y las sensaciones son prácticamente idénticos a los de las guitarras anteriores. Se conecta a la consola por Bluetooth y se alimenta con 2 pilas AA.

La batería también es muy similar a la de Rock Band 2 (es "plana", sin platillos superiores), con un pedal que podemos anclar a las barras inferiores e inalámbrica (de nuevo, dos pilas AA). Mirad el vídeo de arriba para más detalles. El micro usa cable y se ha estilizado un poco, pero sin muchos alardes: es casi clavado al de Rock Band 3. Por cierto, una buena noticia: podemos usar instrumentos de las consolas anteriores con Rock Band 4. En el caso de PS4, los instrumentos oficiales de Rock Band en PS3 son plenamente compatibles, mientras que en el caso de One podemos usar los de 360 con un adaptador, que vale unos 20 euros.

¡Que no te dé un Pastora Soler!

A la hora de entrar en concierto, la interfaz no ha cambiado: "botones" de colores descienden hasta el punto en que hemos de tocar las notas correspondientes. Si acumulamos secciones plateadas, llenamos el medidor especial que, una vez esté a la mitad, permite activar el éxtasis, una racha de multiplicación especial de puntos. Éste sirve también para "rescatar" a algún miembro de la banda que haya fallado demasiadas notas.

Las pequeñas diferencias de esta entrega llegan con los solos de guitarra, en los que se nos invita a improvisar de forma segura. En esas secciones basta con pulsar los botones de traste que nos apetezca y subir y bajar la barra de rasgueo para obtener unos solos que parecen urdidos por paladín de la guitarra. Es muy divertido, no permite fallar y suele dar el pego muy bien, aunque a efectos prácticos no afecta mucho al rendimiento de nuestra actuación (no nos da muchos puntos, vaya). Si sois puristas, podéis activar los solos clásicos.

Si lo nuestro es el micro, nuestra misión sigue siendo imitar el tono y la letra de la canción, pero también podemos arriesgarnos y cambiar la altura de las notas. Si esta mantiene la armonía de la actuación, puntuaremos bien, aunque no fueran las notas "previstas". En cuanto a la batería, se ha simplificado la fórmula para activar el éxtasis.

Son cambios sutiles que notarán los más experimentados, pero lo importante es que la experiencia general que creó Harmonix se mantiene intacta: sigue siendo divertido organizar pequeños conciertos con amigos y, en cuanto asimilemos el ritmo de las canciones, la mecánica de juego es tan sencilla como queramos, ya que se puede cambiar la dificultad al vuelo y los otros miembros pueden entrar y salir de la actuación cuando quieran.

Tenemos una miniqueja en cuanto a la mecánica de los conciertos: cada vez que llegamos a un logro en concierto (alcanzar las 5 estrellas de puntuación, por ejemplo), nuestra barra de notas se tambalea y la primera sensación que nos ataca es que hemos fallado la cadena. Es un poco confuso y nos sentimos más contrariados que premiados. No pasa nada, tras unas cuantas partidas nos acabamos acostumbrando.

Cumpliendo con nuestro público

El catálogo de modos de juego de Rock Band 4 es otro cantar (juegazo de palabras, oiga). La verdad es que estamos algo decepcionados ante la escasez de opciones, especialmente en una saga con tanta solera. Básicamente, podemos tocar canciones sueltas (la única forma de subir nuestras puntuaciones a Internet) o organizar pequeñas sesiones se conciertos, en las que, una vez acabemos un tema, se nos invita a "votar" por el siguiente entre las opciones disponibles en pantalla. El plato fuerte, cómo no, es el modo Carrera.

Como ya es costumbre, en este modo hemos de formar nuestro grupo y, al menos, el personaje que controlaremos. Las opciones de configuración son bastante escasitas, la verdad. Existe la posibilidad de dar nombres aleatorios para el grupo y modificar a nuestro personaje en pocos aspectos: el sexo, el peinado y algunos matices del rostro. Aunque podemos ir desbloqueando muchas prendas de ropa y conjuntos, se echa en falta poder modificar la complexión o la altura del personaje... ¡O que haya algo más que un puñado de opciones de peinados y ojos!

Una vez en marcha, el objetivo es viajar de ciudad en ciudad acumulando dinero, fans y estrellas para comprar nuevos instrumentos o liberar nuevos entornos. Hemos de superar temas sueltos o rondas de varias canciones (el medidor de éxtasis se mantendrá de un tema a otro), lo que desencadenará en que nos hagan ofertas patrocinadores o mánagers. Esto sirve para dar algo de variedad a la historia, pero no es que haya una narrativa especialmente apasionante en Rock Band 4. Se echan en falta esas imágenes de nuestros artistas en acción de entregas previas o que se nos muestre el viaje que llevamos a cabo. Hay algunos golpes de humor en los textos que leemos entre canción y canción, no obstante.

No busquéis más modos de juego, porque no los hay. Solo se incluye un pequeño tutorial para la guitarra, pero no hay minijuegos, ni modo versus ni juego online. Esto último no nos duele demasiado, sinceramente, porque seguramente todos preferíamos disfrutar en local, pero fastidia que se nos resten opciones.

Música, sí

Pero bueno, vamos al grano. ¿Qué hay de las canciones? El disco incluye 65, una cifra que no está nada mal. Hay artistas de primera línea, como Elvis Prestley, Scorpions, REM o U2, pero sorprende que se han elegido temas bastante "desconocidos" de los mismos. Hay variedad de estilos, sí, pero el usuario medio no reconocerá más que 4 ó 5 temas. Eso no es necesariamente malo (mola descubrir canciones que no conocemos, ¿no?), pero nos tememos que puede tirar para atrás a más de uno de los que consulten el tracklist completo.

Otra buena noticia para los veteranos: podemos descargar gratis las canciones que hubiéramos adquirido en los Rock Band previos. ¡Y hay en torno a 1500 temas ya acumulados en la tienda del juego! Por tanto, el potencial de crecimiento del juego es muy amplio. Por cierto, ya se ha anunciado que habrá DLCs nuevos para el título, que en principio será el único Rock Band de esta generación.

El apartado técnico sube un pequeño peldaño en materia de iluminación, pero el modelado de los personajes y el detalle de los escenarios siguen siendo bastante justitos. Ah, no nos cansaremos de decirlo: ¡queda fatal que no se cambie al cantante si el tema que se oye es interpretado por alguien del sexo contrario! Lo que sí nos ha gustado, dentro del apartado sonoro, son las reacciones del público (¡ojo, ahora iluminan los locales con sus móviles!), que comienzan a corear los temas a medida que acertamos. ¡Anima una barbaridad!

Así, Rock Band 4 se postula como un digno sucesor de la franquicia, pero sin arriesgar demasiado. Os lo recomendamos especialmente si conserváis los instrumentos o temas antiguos, para seguir disfrutando de su sólida jugabilidad en el salón si habéis llevado PS3 o 360 al piso de la playa. Si esperáis un salto cualitativo, no quedaréis tan contentos, pero estamos seguros de que el rock sabrá contagiaros de nuevo.

Valoración

Si sois veteranos de la saga, volveréis a sentiros como en casa, lo cual es bueno (muy cómodo de jugar) y malo (hay pocas novedades). Tengáis tablas o no, siempre apetece marcarse unas notas, especialmente en grupo.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La experiencia sigue siendo muy divertida, sobre todo en grupo.

Lo peor

Poca innovación. Bastante vacío de opciones de juego.

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