Análisis

Análisis de Rocketbirds: Hardboiled Chicken para Vita

Por Mercedes López
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Tras su triunfal paso por PC y PS3 (en Asia ha sido todo un éxito), este juego independiente descargable llega a Vita, ofreciendo la misma historia y opciones, junto a algunas novedades en el control…

Desarrollado por Ratloop, Rocketbirds: Hardboiled Chicken es un juego de acción, plataformas y puzzles que nos lleva a un mundo dominado con mano de hierro por los pingüinos, quienes han sometido al resto de aves e instaurado un régimen de terror que evoca al nazismo. Y dentro de este caos nosotros controlaremos a Hardboiled Chicken, un gallo-mercenario dispuesto a todo para acabar con Putzki, el líder pingüino.

Al igual que en PS3, el juego ofrece un total de 15 niveles, en los que nos espera un torrente de acción y plataformas desde una perspectiva 2D, en el que aparte de acabar con cientos de miembros del ejército pingüino y saltar entre plataformas, nos aguardan puzles no muy complicados, que suelen integrar dos elementos: tarjetas de colores para abrir determinadas puertas y cajas que podemos arrastrar para alcanzar lugares elevados.

Acción, sí, pero "variadita"...

Aparte de esto, el desarrollo se ve salpicado por otro tipo de situaciones, como combates aéreos (usamos un barril propulsor para volar), toques de sigilo (podemos ocultarnos en un segundo plano de algunas partes del escenario) e incluso guiños a otro clásico de las 2D, como es Abe’s Oddysee: podemos usar unas granadas especiales para controlar mentalmente a un soldado enemigo, para que acabe con sus compañeros o active un interruptor al que no llegamos.

En todos estos casos, el juego busca siempre la sencillez y la diversión inmediata, para que cualquiera pueda disfrutarlo. De hecho, hasta la acción es simple, muy simple: disparamos con R, lanzamos granadas con L (ajustamos el ángulo con el panel táctil trasero), podemos rodar por el suelo, saltar con X… y poco más. Y con el giroscopio movemos levemente el fondo. Para resolver los puzzles usamos triángulo para interactuar con lectores de tarjetas e interruptores y con Cuadrado empujamos las cajas. Y eso es todo.

Eso sí, no es menos cierto que el propio diseño del juego a veces provoca algunas situaciones frustrantes, como quedar atrapado entre el fuego cruzado de dos pingüinos sin apenas posibilidad de escapar hasta perder la vida por completo, por no hablar de una IA enemiga bastante básica. No son defectos que pasen a menudo, pero sí en algunos puntos concretos de la aventura (pero nada que lastre la experiencia).

En cuanto al arsenal, tampoco es excesivamente amplio: disponemos de pistola, metralleta y escopeta, y la munición es limitada, aunque podemos recogerla de los enemigos caídos y por los escenarios hay cajas para reabastecernos. Lo mismo pasa con la vida: para recuperarla tenemos que encontrar botiquines. No hay vidas limitadas, pero si morimos, empezaremos desde el último checkpoint que hayamos alcanzado. Por regla general están bien situados, aunque en algunos casos, la zona a repetir es demasiado larga…

Y con cooperativo

El desarrollo, que es idéntico al de PS3, pica de principio a fin y da para unas 6-7 horas de juego, aunque hay coleccionables (como unas marcas rojas que debemos tocar) que alargan un poco más su vida. Tampoco falta un modo cooperativo para 2 vía Wi-Fi o ad hoc, que ofrece un total 10 niveles, reciclados de la campaña individual pero con puzzles distintos que potencian la cooperación entre los dos jugadores.

En este modo cooperativo, además, los protagonistas son distintos. Podemos elegir a nuestro personaje entre un total de 6 pollos con habilidades diferentes, quienes se embarcarán en una nueva misión: salvar a la hija del general. Ambos pollos tendrán que cooperar, por ejemplo, para subirse uno encima del otro y alcanzar zonas elevadas o pulsar a la vez interruptores para abrir una puerta. Un añadido que entretiene y prolonga un poquito más la duración del juego…

Pese a su colorido diseño, Rocketbirds no es un juego infantil. La edad recomendada es +12, pero lo cierto es que las referencias al nazismo y a la europa ocupada de la II Guerra Mundial son abundantes. Hasta podrás ver un guiño a Churchill con alas… Es más, los tiroteos son explícitos y cada enemigo que abatamos dejará una nube de plumas y un borbotón de sangre pegado a la pared.

La guinda a este divertido desarrollo la ponen la ESPECTACULAR banda sonora, a cargo del grupo New World Revolution, quienes dejan algunos temas cantados espectaculares, como “Illuminate Me”, que sumados a las escenas de vídeo, crean una atmósfera realmente lograda. Cabe recordar que, en origen, Rocketbird era un juego Flash para PC, estética que se mantiene en los vídeos y que lucen de maravilla en la pantalla OLED de Vita.

Por todo esto, Rocketbirds es un juego tan simple como directo, que sin inventar nada, es capaz de enganchar de principio a fin con sus asequibles mecánicas, su estética única y genial banda sonora. Tiene sus fallos y es un pelín simple, pero por 7,99 euros no esperarías la quintaesencia jugable, ¿verdad? Además, si tienes el juego de PS3, te saldrá más barato (6,49 euros) y desbloquearás dos personajes extra para el multijugador… aunque lo ideal hubiera sido el Cross-Buy.

Valoración

El entretenido juego de acción, plataformas y puzles de PS3 salta a la más reciente portátil de Sony conservando todas sus cualidades, desde su espectacular banda sonora a su colorista puesta en escena.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La historia de fondo, la banda sonora, los gráficos, el cooperativo, pica de principio a fin...

Lo peor

Las mecánicas de juego son simples, la acción algo limitada...

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